21/07/2012 By Dario Aranda
La policía de Catamarca y grupos de choque reprimieron a
asambleístas que rechazan la megaminería. En 2012 hubo seis represiones sobre
militantes socioambientales de la provincia. 56 activistas fueron obligados a
dejar la provincia. El Estado-minero y los derechos humanos.
Seis represiones en sólo siete meses en Catamarca, siempre
en respuesta a protestas sociales contra la megaminería. Esta vez fue en Cerro
Negro, donde la policía provincial y un grupo auto denominado “pro minero”
avanzaron sobre el corte en la intersección de las rutas nacionales 40 y 60, al
oeste provincial, donde se bloqueaba desde el lunes el paso de camiones de
Minera Alumbrera, el mayor yacimiento metalífero del país. “Los principales
responsables de esta represión son la gobernadora Lucía Corpacci y el gobierno
nacional que es el aliado incondicional de las corporaciones mineras”, denunció
Jorge Ramos, asambleísta de Andalgalá (Catamarca). 56 militantes fueron
forzados por la policía a dejar la provincia.
“Acampe nacional contra la megaminería”, es el nombre del
colectivo que desde el 9 de julio se instaló en la intersección de las rutas
nacionales 40 y 60, lugar estratégico de paso para los vehículos de Minera
Alumbrera –empresa en manos de las compañías Xstrata, Goldcorp y Yamana Gold–,
que desde hace quince años extrae oro, cobre y molibdeno del oeste de
Catamarca. El acampe estaba integrado por militantes de Catamarca, Córdoba, La
Rioja, Santa Fe, San Juan y Buenos Aires.
Ayer a las 14 llegaron hasta el acampe 120 personas que se
identificaron como “pro mineros” (y que los asambleístas llaman “patota de
Alumbrera”). A los pocos minutos llegaron tres decenas de efectivos de
infantería (que se sumaron a los diez policías que ya estaban en el lugar). A
las 14.40, la fiscal provincial Silvia Alvarez informó que tenía orden de
permitir el paso de un camión con explosivos con destino a Alumbrera.
Ante la magnitud del operativo, las asambleas y
organizaciones sociales del acampe decidieron dejar la ruta. El camión pasó.
Media hora después, el grupo de choque comenzó a tirar
piedras y bombas de estruendo sobre el acampe. La fiscal Alvarez notificó que
(además de liberar la ruta) tenía orden de levantar el acampe. Los efectivos de
infantería –caras tapadas, escudos, bastones e itakas– dieron diez minutos para
levantar el acampe. La fiscal nunca mostró la orden de desalojo.
Para evitar mayor violencia, las asambleas levantaron el
acampe.
Cerro Negro está ubicado a sólo tres kilómetros del límite
con La Rioja. Hacia esa provincia quisieron marchar para reagruparse, pero
sobrevino lo insólito: el micro que llevaba 56 personas del acampe fue obligado
continuar camino hacia Córdoba, seguido por la policía catamarqueña.
“Quisieron bajarse en el primer pueblo de La Rioja, pero la
policía los reprimió y los volvió a subir a palazos”, denunció Ramos,
asambleísta de Andalgalá. En el micro viajaban, entre otros, militantes de la
Coordinadora de Organizaciones y Movimiento Populares de Argentina (Compa),
Quebracho, CTD Aníbal Verón y del Movimiento Estudiantil Liberación.
A la medianoche, la Red Nacional de Medios Alternativos
(RNMA) –que transmitió los hechos todo el día desde su radio online– logró
comunicarse con los militantes del micro. Explicaron que la policía los obligó
a continuar viaje hasta Córdoba con una excusa del mundo del revés: les dijo
que la patota minera seguía el micro, que ellos (la policía) no podía garantizar
su integridad y por eso los “custodiaba” hasta Córdoba.
“Es increíble cómo la patota de Alumbrera y la policía de la
provincia articulan la represión, se complementan. Todo ante la mirada de la
gobernadora, la ceguera de los jueces y el silencio cómplice del gobierno
nacional”, denunció Martín Musarra, asambleísta de Catamarca y periodista de la
radio comunitaria El Algarrobo.
Botón de muestra
Bajo la Alumbrera se encuentra entre los diez grandes
emprendimientos de cobre del mundo y entre los 15 de oro. La campaña
publicitaria de la empresa y el poder político de turno prometía la
construcción de un barrio para cinco mil personas, nuevas escuelas, un hospital
de alta complejidad, rutas asfaltadas, 6000 puestos de empleo. Ninguna de esas
obras se plasmó.
Alumbrera acumula denuncias por contaminación del dique de
colas (un basurero minero de 30 hectáreas y 150 metros de profundidad), roturas
del mineraloducto (un caño de 300 kilómetros de extensión que traslada el
mineral en forma de barro a presión) y el monumental consumo de agua. Alumbrera
cuenta con un permiso de extracción de 1.100 litros por segundo, 66.000 litros
por minuto, casi cuatro millones de litros por hora en una zona semidesértica.
La empresa tiene permiso para utilizar hasta 100 millones de litro de agua por
día. La Organización Mundial para la Salud (ONU) establece que una persona
requiere, para paliar todas sus necesidades, 50 litros de agua por día.
Alumbrera usa por día agua equivalente a dos millones de personas.
A fines de 2009 el gobierno provincial dio luz verde a Agua
Rica, un proyecto minero de oro, plata, cobre y molibdeno en manos de la
canadiense Yamana (accionista de Alumbrera) y publicitado como tres veces más
grande que el yacimiento en explotación. El agravante: se ubicará a sólo 17
kilómetros del centro urbano de Andalgalá, donde nacen los ríos que alimentan a
la región (el Blanco, Candado y el Minas). El nuevo yacimiento tiene permiso
para usar 390 litros de agua por segundo, casi 34 millones por día.
En marzo de 2010 se conoció que el gobierno provincial había
otorgado el área urbana de la ciudad de Andalgalá en concesión para explotación
minera. Incluso aclaró que, de ser necesario, los vecinos dejarían sus
viviendas para que la minera avance con la extracción del mineral. La
beneficiada era la empresa Billiton Argentina BV, perteneciente al grupo
internacional BHP Billiton.
El proyecto se llamó “Pilciao 16” y la documentación oficial
(expediente 770B2005) confirmaba la posibilidad de expropiar viviendas para que
avance la actividad minera. El informe también precisa que sobre el
departamento de Andalgalá pesaban 280 permisos mineros de prospección y
exploración. Sólo Pilciao 16 involucraba 4465 hectáreas, gran parte del casco
urbano.
La movilización popular, y la lluvia de críticas al gobierno
provincial, hicieron dar marcha atrás con Pilciao 16. La voracidad minera fue
ganando voces críticas en Catamarca.
Represiones
En diciembre de 2009, asambleístas de Andalgalá, Santa María
y Belén cortaron el camino de acceso al proyecto minero Agua Rica. El 15 de
febrero de 2010, al anochecer, sufrieron una dura represión por parte de la
policía provincial. ¿El motivo? Que la maquinaria de Yamana Gold pudiera
avanzar con Agua Rica. Hubo masivas movilizaciones y el Poder Judicial
suspendió el proyecto hasta que exista “paz social”.
En enero de 2012, las asambleas catamarqueñas cortaron los
caminos hacia Alumbrera.
El 26 de enero fueron detenidos cuatro asambleístas en Santa
María.
Al día siguiente, 27 de enero, hubo 18 detenidos y
represión.
El 8 de febrero fue destruido el acampe de Belén y detenidas
veinte personas (entre ellas un chico de 13 años). Muy similar a la represión
de ayer.
Los cortes de rutas y caminos se mantuvieron.
El jueves 9 de febrero, en un discurso público, la
presidenta Cristina Fernández de Kirchner protagonizó una puesta en escena con
un “trabajador” minero que reivindicó la actividad y cuestionó a los
ambientalistas.La Presidenta remarcó que su interlocutor (Armando Domínguez) no
era dirigente política, ni era de la empresa Barrick Gold, sino un simple
“trabajador”. Pocas horas después, los medios de comunicación dejaron al
descubierto que Domínguez era dirigente del PJ de Olavarría, sindicalista del
gremio minero y que había sido interventor del gremio en San Juan, donde cerró
filas con Barrick Gold para acordar salarios en el yacimiento Veladero. La
Presidenta pidió iniciar “una discusión en serio” respecto a la minería.
Sólo nueve horas después, el viernes 10 de febrero a las
3.45 de la noche, la policía de Tucumán desalojó el corte de Amaicha del Valle,
donde también se frenaba el avance de camiones de Alumbrera. El mismo día, a
las 9 de la mañana, un centenar de efectivos reprimió violentamente a hombres,
mujeres y niños. Balazos de goma en rostros, patadas a mujeres, gases
lacrimógenos para todos. Fue transmitido en directa por el Canal TN (del Grupo
Clarín) y relatado por Radio El Algarrobo (comunitaria de Andalgalá).
El mismo día, la Asamblea de Tinogasta restableció el corte.
El 13 de febrero, allanaron las casas de ocho asambleístas
de Andalgalá. Por orden de la fiscal Karina Name, ingresaron a las viviendas en
busca de armas y bombas molotov. No encontraron nada.
Durante diez días, un grupo de personas vinculadas a la
actividad minera bloqueó el acceso a Andalgalá. Durante diez días, cerró la
entrada y salida a todos los que suponían eran críticos a la actividad
extractiva. En un virtual estado de sitio, cerraron el paso a asambleístas,
periodistas e incluso diputados nacionales.
El 15 de febrero, impulsado por el Gobierno Nacional, se
conformó la Organización Federal de Estados Mineros (Ofemi), integrada por Jujuy,
Salta, La Rioja, San Juan, Mendoza, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Neuquén y
Catamarca. Un claro respaldo a la actividad minera. La Cámara Argentina de
Empresarios Mineros (CAEM), que reúne a las grandes empresas del sector,
celebró la creación de la Ofemi (incluso firmó el acta de conformación).
El 12 de mayo, otra vez en Tinogasta, la policía avanzó
sobre el bloque y detuvo a tres asambleístas.
El 1 de junio, la gobernadora Lucía Corpacci solicitó a la
Corte de Justicia provincial que ordene el desalojo del bloqueo selectivo de
Tinogasta.
La presidenta de la Corte Suprema de Justicia de Catamarca,
Amelia Sesto de Leiva, no tardó en responder: señaló que “la cárcel es la
solución para los ambientalistas”.
El jueves, en discurso transmitido por Canal 7, la
presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció que la megaminera brasileña
Vale invertirá 29.500 millones de pesos en un proyecto destinado a la
extracción de potasio en la localidad mendocina de Malargüe. El proyecto es muy
cuestionado por las asambleas socioambientales de Cuyo por el enorme consumo de
agua y gas que conlleva. Y la empresa Vale acumula denuncias de contaminación y
vulneración de derechos en Brasil, Mozambique, Canadá, Indonesia y Colombia,
todos países donde opera.
El proyecto (llamado “Potasio Río Colorado”), afectará a
cuatro provincias: Mendoza, Río Negro, Neuquén y Buenos Aires. Ante los
directores de la compañía Vale y con la presencia de los gobernadores de la
Ofemi (Organización Federal de Estados Mineros), la presidenta celebró: “”Este
mega emprendimiento es hoy el emprendimiento minero más grande del mundo en
materia de Potasio (…) Es un emprendimiento formidable que nos convierte en el
tercer exportador mundial de Potasio y quinto productor mundial (…) Queremos
agradecer a la gente de Vale que hayan confiado en el país. Porque hay que
poner 29.500 millones de pesos, hay que tener confianza en el país, en los
fundamentos macroeconómicos de un país para poder hacer semejante inversión. Y
quédense tranquilos que eligieron bien, que no se equivocaron”.
Menos de 24 horas después, la policía de Catamarca avanzó
sobre el bloque y el acampe de las asambleas que cuestionan la megaminería.
Enrique Viale, de la Asociación Argentina de Abogados
Ambientales, destacó que “no son casuales las coincidencias”. “En febrero, la
Presidenta se burló de las luchas socioambientales y al día siguiente hubo
represión. Ayer (por el jueves), transmitido por todos los canales, se tiró
flores con el máximo directivo de Vale, una empresa muy cuestionada, incluso
más cuestionada que la misma Barrick Gold. Esas acciones públicas no son
inocentes, son espaldarazos políticos para que los gobernadores avancen, tienen
vía libre ”.
El modelo
Cerro Negro está ubicado a 70 kilómetros de la ciudad de
Tinogasta, donde desde enero pasado se mantiene el bloque a camiones mineros en
la ruta 60. En ese lugar, Paso San Francisco, hubo dos represiones en cuatro
meses (febrero y mayo) sobre la Asamblea de Ciudadanos en Defensa de la Vida y
el Agua. Darío Moreno, de Tinogasta y también presente en Cerro Negro, denunció
que “ya son al menos 50 los activistas procesados por luchar contra el la
minería en Catamarca”.
En el acampe rechazaron que se los catalogue como
“antimineros” y precisaron que no rechazan la minería. “No estamos contra la
minería, estamos en contra la megaminería transnacional, parte del modelo
extractivo de saqueo y contaminación, donde también entran la soja transgénica
con agrotóxicos, el robo del petróleo y este invento de contaminación que se
llama gas no convencional”, precisó Darío Moreno.
La asamblea de Tinogasta denuncia que, sólo en ese
departamento, existen ocho proyectos mineros en estudio, incluso un
emprendimiento de uranio a sólo diez cuadras del centro del pueblo.
La Red de Asistencia Jurídica contra la Megaminería (Redaj)
alertó que en la actualidad se encuentran en explotación 14 yacimientos y
existen al menos 121 proyectos en “exploración avanzado” (ya se conocen las
ubicación y calidad de las reservas pero aún no se resuelve la solvencia
económica para dar inicio a la explotación). En su “Informe preliminar sobre
vulneración de derechos y conflictividad socio-ambiental minera”, encabezan la
lista Santa Cruz (36 proyectos), Salta (17), Chubut (14), San Juan (11) y Jujuy
(ocho). Le siguen Neuquén (siete); Mendoza, La Rioja y Río Negro (seis cada
una) y Catamarca (cuatro).
La Secretaría de Minería de Nación, mediante su informe “La
minería en números”, en 2003 había sólo 40 proyectos mineros. En 2009 ya eran
336 (840 por ciento). La misma Secretaría de Minería reconoce que en 2012 se
llegó a 600 proyectos mineros en estudio: un 1500 por ciento más que en 2003.
Derechos Humanos
“La criminalización en países de América Latina ocurre con
el objetivo de intimidar o acallar las voces y acciones de resistencia frente a
actividades y proyectos extractivos”, advierte el Observatorio de Conflictos
Ambientales de América Latina (Ocmal) en su último informe “Cuando tiemblan los
derechos: extractivismo y criminalización en América Latina”. Y aclara que la
criminalización se expresa con procesos judiciales, amenazas contra la vida,
agresiones, militarización, represión y, también, asesinatos.
El informe, de 180 carillas, resalta coincidencias que se
repiten en todos los países de la región:“Los Estados han aceptado cumplir el
rol de guardianes del sistema extractivista protegiendo sus intereses a costa
de la integridad, seguridad, y derechos de las poblaciones nacionales. La
criminalización se torna una práctica común tanto en gobiernos neoliberales
como en los llamados ‘progresistas’ (…) Cada derecho otorgado a una empresa
extractiva transnacional significa la resta de uno o varios derechos a las
comunidades afectadas”.
Enrique Viale, de la organización Abogados Ambientalistas, evaluó
que la megaminería “sólo puede avanzar así, con violencia, criminalizando la
protesta porque no hay licencia social, sólo la pueden imponer con violencia.
El Gobierno Nacional terciariza la represión con las provincias, y éstas hacen
el trabajo sucio junto a grupos de choque. Cerro Negro es un claro ejemplo de
esa represión”.
Ayer a la mañana, previo a la represión, el premio Nobel de
la Paz Adolfo Perez Esquivel entregó un documento a la Corte Suprema de
Justicia de la Nación respecto a la violencia hacia quienes protestan contra el
modelo extractivo. “Solicitamos al máximo órgano del Poder Judicial de la
Nación la adopción de las medidas peticionadas con suma urgencia a los efectos
de tutelar y proteger los derechos fundamentales de las personas que ejercen su
derecho a peticionar, a protestar, a reunirse, a manifestarse públicamente, a
proteger la salud y la vida de los habitantes de nuestras comunidades y cumplen
con su obligación de defender al ambiente y la naturaleza”, comienza el
escrito.
El documento entregado al máximo tribunal alerta que en las
provincias “se incrementa de forma notable la criminalización de la protesta
social”, denuncia que el Estado (en sus distintos niveles) “tienen como
objetivo la intimidación y el acallar las voces y acciones de resistencia de
los pueblos frente a proyectos extractivos”.
“Tal como se observa en Catamarca, respecto a la represión
de las manifestaciones públicas y la criminalización de la protesta no existe
un Estado de Derecho. Existe una connivencia absoluta entre el Poder Ejecutivo
y el Poder Judicial, donde éste último no tiene ninguna independencia y, por lo
tanto, el derecho de defensa es de imposible ejercicio”, afirma el documento,
encabezado por Perez Esquivel y también firmado por Hermes Binner, diputados
(Jorge Cardelli, Victoria Donda, Roy Cortina, Omar Duclós, Pablo Bergel),
académicos (Maristella Svampa y Andrés Carrasco) y una decena de organizaciones
sociales.
Horas antes de la represión en Catamarca, el documento
presentado ante la Corte Suprema advertía: “Las personas que actualmente
participan del bloqueo selectivo en Cerro Negro defienden los derechos humanos,
el territorio, la salud, la vida, la biodiversidad y los bienes comunes, y
ejercen su derecho a preservar y proteger el ambiente y demás derechos
fundamentales (…) El Gobierno de Catamarca y el Estado Nacional tienen
antecedentes sólidos de ejercer violencia institucional sobre las personas que
protestan contra los emprendimientos megamineros”.
El documento, de doce carillas, alerta sobre la situación
puntual de Cerro Negro, y lo hace extensivo a todas las luchas contra el modelo
extractivo (megaminería, agronegocios): “Resulta crítica y riesgosa la
situación en la que se encuentran las comunidades y asambleas. Las autoridades
que tienen como fin controlar a los Estados y proteger a los habitantes tienen
la obligación de adoptar todas las medidas necesarias para evitar que continúen
estas violaciones a los derechos humanos”. Los firmantes del documentos,
encabezado por el Nobel de la Paz, exigieron que los conflictos sean resueltos
por la vía democrática “y no a través de la violencia estatal o privada”.
El documento fue presentado ante la Corte Suprema de
Justicia, la Defensoría General de la Nación y, también, ante el secretario de
Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda.
Dos horas después, el Estado-minero no se dio por enterado y
volvió a reprimir en Catamarca.
Fuente: http://www.plazademayo.com/2012/07/represion-a-cielo-abierto/

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