Síntesis Informe anual 2012 de la CPM
"Los problemas del sistema penitenciario hay que
encuadrarlos en el marco de un sistema mayor al que denominamos el sistema de
la crueldad, concepto que explica su raíz estructural y las relaciones
interpoderes que lo hacen posible. Señalamos cuatro núcleos fundamentales:la
tortura como práctica sistemática, la sobrepoblación en la totalidad del
sistema con nichos de hacinamiento crítico, condiciones inhumanas de detención
violatorias de toda la normativa vigente, la corrupción estructural en la
administración penitenciaria. Sostenemos que en la trama que sostiene al
sistema está la responsabilidad de la mayoría del Poder Judicial que no
investiga los hechos y consagra la impunidad". Fragmento del Informe
presentado ayer en la ciudad de La Plata. Allí, Adolfo Pérez Esquivel, co
presidente de la CPM abrió el acto donde destacó: "Me preocupa el día
después de la presentación del informe. No es una presentación más de un libro:
es algo que hace a toda la sociedad, a la conciencia colectiva y a la responsabilidad
de las autoridades de la Provincia, de la Nación. Porque los derechos humanos y
la democracia son valores indivisibles: si se violan los derechos humanos las
democracias se debilitan. Hay algunos ejes que perviven y nos preocupan y son
las torturas, la situación de los niños, de los menores. Cuando nos encontramos
con legisladores que lo único que piensan es en bajar la edad de imputabilidad,
pienso: ¿alguno de esos legisladores le pregunta a un chico hambreado y
marginado cuál es su seguridad?
Analizar la situación de las políticas de seguridad pública,
de la vigencia de los derechos humanos de las personas detenidas, de la
violencia institucional sobre los cuerpos y almas de niños y niñas de la
provincia de Buenos Aires es hablar del conjunto de nuestra sociedad, del rol
del Estado, de las capacidades y debilidades de la democracia que hemos
construido. Las asignaturas pendientes dan cuenta del valor de las
transformaciones realizadas y también de las dificultades para superar el
neoliberalismo en el poder, en la cultura, y en los prejuicios presentes en los
discursos dominantes.
Una concepción de la construcción pacifica y participativa
de los derechos humanos de todos es clave no sólo para más justicia en un país
que tuvo tanta impunidad, sino para más democracia: más democracia política,
más democracia económica, más democracia redistributiva, más democracia del
conocimiento.
Tal como lo describimos en este séptimo informe y en los que
lo anteceden, el funcionamiento del sistema de la crueldad tiene como correlato
la cristalización de la violencia institucional en miembros de las agencias
estatales que detentan el uso de la fuerza. En este escenario, la violencia y
la arbitrariedad policial y penitenciaria no deben ser abordadas como
trasgresiones individuales y esporádicas sino como prácticas ilegales y
sistemáticas, aprendidas e incorporadas en el devenir cotidiano de las rutinas
institucionales y amparadas por la estructura judicial y diferentes modos de
legitimación política, social y cultural.
En sintonía con el diagnóstico que propone este informe, las
propuestas deben inscribirse en tres niveles: reformas institucionales y
culturales estructurales; limitación del impacto de la violencia institucional
a corto y mediano plazo; creación de otro sentido común que dispute el
paradigma punitivo dominante en el conjunto de la sociedad. Aquí presentaremos
las que consideramos con capacidad de incidir estructuralmente en el sistema e
impulsar el cambio de paradigma.
• Reorientación de la política criminal (derogación de la
ley antiterrorista; creación de una comisión nacional para la reforma,
actualización e integración del Código Penal; reordenamiento del Código
Procesal Penal y profundización del sistema acusatorio).
• Transformación de la institución policial en clave
democratizadora.
• Modificación de las políticas penitenciarias y
transformación del Servicio Penitenciario Bonaerense, transformándolo en una
fuerza civil (desmilitarizada) de cuidado y seguridad de las personas
detenidas.
• Necesidad de superar la distancia entre los cambios
parlamentarios positivos en las políticas de niñez y las prácticas en un
contexto de violación de los derechos de niñas y niños.
La CPM no sólo controla, denuncia y propone; pretende
también intervenir de forma directa en la transformación de las condiciones
generales de la sociedad para que la perspectiva de los derechos humanos sea
parte de esa cultura que moldea las formas del vivir juntos, y que sea por
tanto constitutiva de las expectativas políticas de la sociedad.
El informe se divide en tres capítulos: políticas
penitenciarias, políticas de seguridad y políticas de niñez.
Políticas penitenciarias
Los problemas del sistema penitenciario hay que encuadrarlos
en el marco de un sistema mayor al que denominamos el sistema de la crueldad,
concepto que explica su raíz estructural y las relaciones interpoderes que lo
hacen posible. Señalamos cuatro núcleos fundamentales:
-la tortura como práctica sistemática,
-la sobrepoblación en la totalidad del sistema con nichos de
hacinamiento crítico,
-condiciones inhumanas de detención violatorias de toda la
normativa vigente
-la corrupción estructural en la administración
penitenciaria.
Sostenemos que en la trama que sostiene al sistema está la
responsabilidad de la mayoría del Poder Judicial que no investiga los hechos y
consagra la impunidad.
Evolución de la cantidad de detenidos
Año Detenidos totales Detenidos en SPB Detenidos en
comisarías
2007 26.990 24.208 2.782
2008 27.164 24.166 3.448
2009 29.457 24.095 4.552
2010 29.467 26.975 2.492
2011 29.060 27.991 1.069
Muertes en contextos de encierro
En el año 2011 se produjeron 126 muertes en 39 de las 54
unidades del servicio penitenciario bonaerense, lo que representa un promedio
de diez personas cada mes. El SPB clasificó 47 de ellas como muertes
traumáticas y 75 como no traumáticas. De estas últimas, 18 fueron por VIH-Sida,
4 no especifican causal y en 25 casos sólo se consignó paro no traumático sin
especificar las causales de base y las mediatas.
Torturas
En el año 2011 la CPM realizó -a través del equipo CCT-
2.371 presentaciones judiciales entre habeas corpus, informes urgentes y
denuncias penales que incluyeron la denuncia de un total de 7.089 hechos de
distintas violaciones de derechos humanos, que constituyen torturas o
maltratos. Los principales tipos fueron: falta de atención médica, afectación
del vínculo familiar, aislamiento, condiciones materiales de infraestructura,
problemas de alimentación y golpes. Concentraron el 47% de las denuncias las
unidades penales 2, 1, 9, 30, 17, 28 y 15.
En 2011 se registraron 10.458 hechos violentos informados
por el servicio penitenciario (un promedio de 28,6 hechos por día), lo que
representa un incremento del 31% respecto de 2010. La clasificación de hechos
que realiza el SPB no contempla la violencia de los agentes penitenciarios
sobre las personas detenidas. Por esta razón no se informan agresiones o
amenazas padecidas por los detenidos. En 8 de cada 10 casos (5.164 personas) de
estos hechos se lesiona el cuerpo de los detenidos. Las lesiones graves y las
muertes registran incrementos en 2011, siendo que la mortalidad en el marco de
hechos violentos creció el 30% en el último periodo interanual.
Una de las herramientas utilizadas para el diagnóstico que
se presenta es el Registro Nacional de Casos de Tortura y/o Malos Tratos, que
se implementa junto a la Procuración Penitenciaria de la Nación y el Grupo de
Estudios en Sistema Penal y Derechos Humanos del Instituto Gino Germani de la
UBA. Durante su primer año de implementación, 2011, se recogieron testimonios
de 235 víctimas que habían sufrido en promedio casi 6 tipos de tortura cada
una, en los últimos dos meses. Fueron registrados, entre otros, los testimonios
de: 124 víctimas de agresiones físicas; 196 víctimas de aislamiento; 85
víctimas de traslados constantes; 207 víctimas de gravosas condiciones
materiales de detención; 171 víctimas de falta o deficiente alimentación; 60
víctimas de robo de pertenencias.
El Ministerio Público remitió información sobre 2.635 causas
contra funcionarios públicos iniciadas en el año 2011 en el ámbito de la
provincia de Buenos Aires. Ello representa un promedio de casi 220 denuncias
por mes, es decir, más de 7 denuncias diarias. Siguiendo la tendencia
histórica, los delitos imputados con mayor frecuencia en este tipo de causas
son apremios ilegales, severidades y vejaciones, con una participación de casi
el 80% en los registros del Ministerio Público. Preocupa la baja proporción de
causas caratuladas como tortura, delito imputado en 12 causas (0,5%).
Hacinamiento
Más del 45 % de la población encarcelada en Argentina se
aloja en las 60 cárceles y alcaidías penitenciarias de la PBA. Al 29 de
diciembre de 2011, 27.991 detenidos se alojaban en las 18.640 plazas con que
contaba el sistema provincial de encierro. Más allá de las diferencias entre
unidades, en ningún caso se respetan los estándares internacionales que prevén
7 m2 por cada detenido.
Mujeres
El SPB aloja 1.205 mujeres en un sistema carcelario
diseñado, pensado, desarrollado y controlado por y para hombres. De estas
mujeres detenidas, 17 estaban embarazadas, 74 estaban detenidas con sus
hijos/as, y 91 chicos/as se encontraban detenidos/as con sus madres. A la
violencia inherente a las instituciones penitenciarias, se le suma la violencia
de género como una forma de la tortura específica, ejercida tanto por personal
femenino como masculino. Durante el año 2011 se incrementaron los hechos de
violencia informados por el SPB: de 254 registrados en 2010 a 419 en 2011.
Las personas trans que adoptaron una identidad de género
femenina son las más vulnerables dentro de las unidades penales. No hay
espacios de detención pensados para alojarlas, por lo que son obligadas a
permanecer en unidades penales masculinas. Los únicos pabellones destinados
para el alojamiento de personas trans son los denominados de
"homosexuales", donde conviven con homosexuales y personas con causas
vinculadas a delitos contra la integridad sexual, primando el criterio de
desviaciones sexuales. Esta población es constantemente discriminada por tener
una construcción identitaria diferente a la heteronormatividad.
Salud
El funcionamiento de la salud penitenciaria presenta graves
falencias. Durante el año 2011 las muertes por enfermedad fueron la primera
causa de muerte en la población privada de libertad, encabezando el VIH y los
suicidios. Sin embargo, a pesar de los numerosos protocolos estadísticos,
establecidos nacional e internacionalmente, en el registro de muerte de 25
personas no se especifican debidamente las causas, ocluyendo el análisis
integral de la situación.
Presentaciones judiciales del Comité contra la Tortura por
problemas de salud: 1.040 por detenidos sin atención médica, y 206 casos por
atención médica deficiente. Los principales:
-306 por lesiones,
-155 por VIH,
-127 por lesiones traumatológicas,
-91 por aparato digestivo,
-71 por enfermedades neurológicas,
-68 por oftalmológicas, y
-59 por adicciones.
Como se puede deducir, los problemas de salud denunciados
guardan estrecha relación con las principales causas de muerte. Las unidades
penales psiquiátricas de la provincia de Buenos Aires se enmarcan dentro de una
doble lógica: la lógica general para la salud mental -estigmatización,
abandono, encierro, maltrato- y la lógica del sistema penitenciario -desidia,
tortura y represión.
Condiciones de detención
Las condiciones de detención en la Provincia no se adecuan a
lo previsto en la normativa constitucional e internacional vigente en nuestro
país y no garantizan el respeto a la dignidad de las personas.
Las unidades penales provinciales padecen deficiencias
edilicias estructurales: unidades muy antiguas o bien nuevas pero construidas
con materiales de baja calidad y diseñadas para alojar menos personas que las
que en la actualidad alojan. Esto produce gran cantidad de problemas, desagües
cloacales colapsados y obstruidos, falta de colchones, hacinamientos en la
celdas y pabellones, frío, oscuridad, falta de agua potable, etc.
El estado provincial invierte por mes $ 6.089 por detenido,
cerca del 82 % se utiliza para pago de salarios y mantenimiento. El 18 % es
para las erogaciones en los rubros de comida, limpieza y medicamentos. Gran
parte de estas partidas se pierden en los circuitos de corrupción que están
ligados a las inhumanas condiciones de detención y malos tratos o torturas que
padecen los detenidos. El robo de alimentos, medicación, útiles de limpieza,
etc. provoca el padecimiento de hambre, nula higiene y desatención médica. Para
sostener estas condiciones se apela a la violencia institucional, tendiente a
callar los reclamos y denuncias de los detenidos.
Trabajo carcelario
También se analiza el trabajo esclavo al que se somete a
detenidos que cobran mínimos montos. Quienes trabajan para empresas perciben
sueldos menores a los $ 1.000 y no cuentan con ART, aportes o los requisitos
establecidos por las leyes laborales. Quienes realizan tareas dentro de la
Unidad perciben $1.24 para el peón, $1.42 para el medio oficial o $1.61 para el
oficial, por día de trabajo.
Políticas de seguridad
Los casos de Alejandro Alonso, Nahuel Orazi, Mariel
Simonini, Walter Stefanetto, Carlos Valenzuela, Lautaro Bugatto, Federico Taja,
la joven G.N.V., Saúl Bogado y Julio Álvarez nos permiten mostrar, desde un
puto de vista cualitativo, la continuidad de prácticas policiales como la
detención por averiguación de antecedentes; el armado y fraguado de causas; la
adulteración o fraguado de registros policiales; el uso letal de la fuerza, el
gatillo fácil y la tortura; entre otras.
Durante el año 2011 la Comisión Provincial por la Memoria
creó el Programa de Justicia y Seguridad Democrática con el propósito de
promover los objetivos del Acuerdo de Seguridad Democrática, profundizar los
diagnósticos y debates en torno a la seguridad pública y realizar aportes
orientados a la transformación democrática. En este marco se ha avanzado en dos
objetivos fundamentales:
• Proyecto de implementación de la Policía Judicial para la
provincia de Buenos Aires. Con el objeto de aportar al cambio de paradigma en
la investigación la CPM elaboró un anteproyecto para la creación de la policía
judicial. Se realizaron más de diez encuentros y jornadas de trabajo de las que
participaron fiscales, defensores, jueces, académicos, referentes políticos y
sindicales, colegios profesionales y organizaciones de derechos humanos,
espacio que tomó el nombre de Convergencia para la democratización de la justicia.
El proyecto presentado propone la creación de un organismo especializado en
investigaciones complejas, profesionalizado, dotado de recursos materiales y
humanos suficientes, independiente de la estructura policial y con fuerte
arraigo en el respeto por los derechos humanos. La propuesta de una agencia
especializada en delitos complejos tiene por objeto constituir una herramienta
que incida en la reorientación hacia la investigación de circuitos delictivos y
que, de manera transversal, permita desestructurar redes criminales cuyo
funcionamiento requiere organización y logística sofisticada y la participación
de agentes o estructuras estatales.
• La Comisión Provincial por la Memoria, jerarquizando este
problema, ha creado el Observatorio de políticas de seguridad junto con la
Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional La Plata.
Políticas de niñez
En las inspecciones a los centros de detención se ha
constatado la persistencia en el uso masivo y generalizado de la prisión
preventiva en la ocupación de las plazas de encierro del sistema de
responsabilidad penal juvenil: el 71% de sus vacantes son ocupadas por
adolescentes en calidad de procesados. Tomando sólo el 29% restante -que ya
cuenta con sentencia condenatoria- en el 73% de estos casos el expediente se
resolvió con la cuestionada figura de juicio abreviado, objetada en términos de
su constitucionalidad así como de su pertinencia y eficacia en el pretendido
proceso de responsabilidad penal juvenil.
A partir de las entrevistas efectuadas a los jóvenes en
centros cerrados y de recepción se constató la persistente violencia policial y
la continuidad del alojamiento en comisarías: nueve de cada diez jóvenes
permanecieron detenidos en una dependencia policial luego de ser aprehendidos.
Entre aquellos que estuvieron alojados dentro de comisarías, el 29% permaneció
allí entre 1 y 6 horas, el 35% entre 7 y 12 horas y el 36% por 12 horas o más
tiempo, alcanzando en algunos casos a permanecer en tales espacios por varios
días. Dentro de las comisarías, el 40% fue golpeado y/o torturado bajo diversas
modalidades, que incluyen la aplicación de fuertes cachetazos en los oídos,
golpes de puño y patadas en costillas, piernas, cabeza y espalda entre varios
efectivos mientras los jóvenes se encuentran inmovilizados o en clara situación
de indefensión.
También reconoce sistematicidad la aplicación de torturas y
malos tratos en los centros de detención de la Subsecretaría de Niñez. De un
total de 116 entrevistas realizadas durante el año 2011, el 19,5 % de los jóvenes
manifestó haber padecido torturas y malos tratos por parte de asistentes de
minoridad.
Durante 2011 ocurrió un nuevo hecho de suicidio en el Centro
Cerrado Virrey del Pino, La Matanza. Miguel tenía 19 años y se suicidó en su
celda el 15 de septiembre; había sido trasladado allí poco tiempo atrás
proveniente del Centro Cerrado Almafuerte. En este último lugar estudiaba
computación, comunicación social y trabajaba en el horno de ladrillos,
actividades que cesaron por total en el nuevo centro de detención, que lo
volvió a colocar en un régimen de absoluta incapacitación. Cuentan sus
compañeros que Miguel estaba deprimido por el monto de la pena que había
solicitado el fiscal penal juvenil. Con este hecho el Centro suma el tercer
caso de suicidio desde noviembre de 2008.
A partir de un relevamiento realizado por este Comité en la
Unidad 33, que aloja la mayor cantidad de madres detenidas con niños en la
provincia de Buenos Aires, se constata la absoluta falta de intervención del
sistema de promoción y protección de derechos para los niños y la restricción
para el acceso a la Asignación Universal por Hijo, entre otros derechos.
Contacto prensa: Violeta Burkart Noe 011 156-520-5490
Oficina de Comunicación y prensa: 0221- 426-2916 /2905.
prensa@comisionporlamemoria.org
La COMISIÓN PROVINCIAL POR LA MEMORIA está integrada por:
Adolfo Pérez Esquivel - Hugo Cañón - Laura Conte - Aldo
Etchegoyen - Alejandro Mosquera - Victor Mendibil - Elisa Carca - Mauricio
Tenembaum - Roberto Tito Cossa - Daniel Goldman - Mempo Giardinelli - Elizabeth
Rivas - Martha Pelloni - Víctor De Gennaro - Emilce Moler - Fortunato Mallimaci
- Susana Méndez - Luis Lima - Verónica Piccone - Carlos Sánchez Viamonte

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