Beatriz Rial, mamá del militante asesinado en una protesta
sindical, dice que la Justicia condenará a los responsables y pide que manden
al “banquillo” a más funcionarios.
Por Diego Rojas
24/08/12 - 11:59
Su hijo, dice ella, se convirtió en un icono. "Veo a
Mariano reflejado en los jóvenes que luchan y en sus compañeros, hace que mi
hijo esté presente."
La memoria a veces ayuda a recuperar a quien ya no está,
convierte la ausencia en una presencia ineludible. Eso se siente en la casa de
la familia de Mariano Ferreyra, el militante del Partido Obrero que murió
durante una manifestación en el ferrocarril Roca.
En Sarandí, el lugar donde vivía, tocaba la guitarra,
llevaba a sus amigos, planificaba su militancia revolucionaria, hacía bromas
con sus hermanas y le pedía a su mamá que le cortara el pelo, se respira hoy su
presencia en medio del inicio del juicio que juzga a los responsables de su
asesinato.
Por primera vez en la historia reciente, los responsables de
un crimen político están sentados en el banquillo de los acusados. “Los miro
fijo. Los miro a los ojos, especialmente a Favale y a Pedraza. No me resisten
la mirada. Voy todos los días a las audiencias. Quería verlos así, presos”,
cuenta hoy Beatriz Rial de Ferreyra, la madre del militante fallecido debido a
un ataque de la patota organizada por la Unión Ferroviaria cuando acompañaba
una protesta de trabajadores tercerizados que reclamaban su incorporación a la
planta permanente del ferrocarril. “Quería que empiece el juicio. Quiero cortar
con algo, seguir adelante. Necesitaba que esto empiece”, confía.
Beatriz Rial recibe a PERFIL
en su casa, en compañía de Rocío, su hija, y Fabricio, su yerno, que a
los pocos días de la muerte de Ferreyra le armó un video en homenaje a su
“hermano del alma”. “Se lo extraña mucho –cuenta–. Me despertaba con él,
compartíamos todo, jugábamos a la PlayStation, charlábamos tomando una
Coca-Cola, se siente que no esté más aquí.”
—¿Cómo fue presenciar las audiencias que investigan cómo
murió su hijo?
—Fue un poco duro –responde Rial–. Un momento tremendo fue
cuando pasaron los videos de ese día. Fue bastante fuerte, pero yo quería estar
ahí.
—Los abogados de la defensa de los imputados dicen que el
ataque fue de parte del Partido Obrero.
—Esas cosas me dan bronca, mucha bronca. Pero es el trabajo
de los abogados, lo tienen que hacer. Por lo que se ve en los videos y en los
testimonios, esa hipótesis está desechada.
—¿Cómo piensa que se está llevando adelante desde los
sectores políticos?
—Hoy por hoy, por más que cada uno tenga pertenencias
políticas, el juicio es por Mariano. Tenemos que estar unidos todos. Yo no soy
de ningún partido, pero pienso así.
—El Partido Obrero, en el que militaba su hijo, hizo
pintadas. ¿Cómo lo toma?
—A veces, cuando veo esas imágenes, me agarra un poco de
tristeza, recuerdo lo que pasó. Pero la campaña me parece muy bien. Le da una
relevancia pública y eso es importante para el juicio.
—¿Tiene confianza en la Justicia?
—Creo en la Justicia y que
vamos a llegar a que tengan su condena. No soy juez, no sé si condena a
perpetua,
pero que la tengan, la van a tener. Cristina ya le soltó la
mano a Pedraza.
—Hay funcionarios que siguen en sus puestos, como Antonio
Luna, subsecretario de Transporte en el momento que mataron a su hijo y durante
la tragedia de Once.
—Es un error muy grande. Ese señor no debería estar en su
puesto. Es más, debería estar acá, en el banquillo.
—¿Cómo lleva la ausencia de Mariano?
(Rial hace una pausa, se le llenan de lágrimas los ojos,
pero no llora. Es fuerte) Es igual, como el primer día. Se lo extraña igual.
—Ferreyra se convirtió en un ícono. ¿Qué piensa sobre eso?
—Me gusta, veo a Mariano reflejado en los chicos jóvenes que
luchan y en sus compañeros. Hace que Mariano esté presente.
Rocío, hermana de Mariano, que esperaba en silencio,
interviene.
—Mi hermano Pablo va a tener un hijo en octubre. Eso es una
alegría. Es algo bueno entre todo lo malo que nos pasó.
Rechazan pedido de nulidad del juicio
Un nuevo pedido de nulidad del juicio y, por lo tanto, de la
inmediata libertad de los detenidos José Pedraza, Juan Carlos Fernández y los
miembros de la patota fue rechazado por el Tribunal Oral 21 que lleva adelante
la investigación del asesinato de Mariano Ferreyra.
Los jueces señalaron que, de estar en libertad, no se
garantizaba el normal desarrollo del juicio. Pedraza está imputado por
presuntas coimas a miembros del Tribunal de Casación para evadir la prisión. El
pedido de libertad de los imputados se originó en unas supuestas
contradicciones que habría tenido el abogado Gustavo Mendieta, quien estuvo
presente en la movilización del 20 de octubre de 2010, cuando ocurrió el
homicidio. La estrategia de las defensas apunta a encontrar vetas que permitan
anular lo actuado por la Justicia, a la vez que niegan la posibilidad de
declaración de sus clientes: ninguno de los imputados –tanto de la patota, como
los supuestos autores intelectuales ni los policías acusados de liberar la
zona– dieron testimonio que los deslindara del crimen. Por el contrario, los
compañeros de Ferreyra y testigos de su asesinato comenzaron a declarar.
Eduardo Belliboni, dirigente del PO, reconoció a Favale como uno de los
tiradores.
Lisandro Martínez explicó los negocios de la tercerización.
Federico Lugo, de 23 años, dijo que no había sido un enfrentamiento sino un
“ataque de la Unión Ferroviaria” ante los intentos de los abogados defensores
de implantar la noción de “riña”. Arnaldo Duré, un joven militante, narró lo
acontecido ese día y, entre sollozos, aseguró: “Mi vida ya no es la misma
después de lo de Mariano”.

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