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OCTAVIO CARSEN, PERSONALIDAD DESTACADA DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LA CIUDAD
El
abogado que durante la dictadura se jugó la vida en la defensa de presos
políticos fue reconocido en la Legislatura porteña.
Por Adriana Meyer
El
abogado Octavio Carsen recibió el afecto de quienes tuvieron su ayuda durante
la dictadura.
Imagen:
Dafne Gentinetta.
El salón
Montevideo de la Legislatura porteña estaba repleto y se palpaba suspenso. El
tremendo aplauso que acompañó su ingreso sería sólo el primero de muchos,
durante el homenaje en que el abogado Octavio Carsen se convirtió en
Personalidad Destacada de los Derechos Humanos de la Ciudad. Al entregarle el
diploma, el diputado Rafael Gentili (Proyecto Sur) dijo que era como darle la
llave de la Ciudad. “Octavio y Myriam, su mujer, eran un bálsamo de alegría en
los oscuros años ’90, con su práctica cotidiana, sin dar cátedra, optaron por
jugarse la vida sin pedir nada a cambio”, había dicho el legislador antes de
abrazar a uno de sus hijos, a quien le puso Octavio en su homenaje.
En la
previa, abogados, militantes, ex presos políticos, Madres de Plaza de Mayo
(LF), dirigentes de derechos humanos, periodistas, funcionarios locales y del
Uruguay y familiares de Carsen se saludaban y comentaban con aire festivo.
Carlos Zamorano, Beinusz Szmukler, Gustavo Westerkamp, Eduardo Soares, Lucila
Larrandart, Cristina Zitarrosa, Stella Calloni, Horacio Méndez Carreras, María
Adela Antokoletz, Nora Cortiñas, Marta Vázquez, Horacio Ravenna, Leandro
Despouy y Robert Cox estaban presentes, a los que se sumaron adhesiones de Ana
María Careaga, Susana Rinaldi, Patricia Walsh y Raúl Zaffaroni por carta.
Durante
una entrevista que le hicieron los diputados Gentili y Julio Raffo , coautor de la iniciativa,
exhibida en video, quedó expuesta la enorme trayectoria del abogado “de las dos
orillas”, como lo definió Ravenna: defensor de presos políticos en Uruguay
hasta su exilio en Argentina en 1973, a partir de 1980 miembro del Centro de
Estudios Legales y Sociales (CELS), denunciante de los crímenes de la dictadura
y los del Plan Cóndor, secretario de la OSEA en 1987, miembro de Juristas por
la Amnistía en el Paraguay, partícipe de la fundación del Frente Amplio
uruguayo y actual presidente del Centro de Investigaciones Sociales y Asesorías
Legales Populares (Cisalp), que creó en 1992. “Los compañeros seguirán siendo
compañeros, y los que no fueron compañeros nunca lo serán”, les dijo Carsen a
modo de moraleja.
“Los
abogados como Octavio Carsen siempre estuvieron cerca del excluido, aun a
riesgo de su vida o de su libertad”, dijo Raffo. “Es como una antorcha porque
seguimos saliendo de la cueva”, elogió el nieto recuperado Amaral García. Luego
Hugo Soriani, gerente general de Página/12, relató la farsa de la justicia
militar que lo tuvo como víctima tras su detención en 1974, y la emoción que
sintió cuando conoció a Carsen, que se presentó en la cárcel de Caseros en 1981
como su abogado defensor. Sentado en primera fila, el letrado le recordó que no
le dejaban ver su expediente y que tuvieron que acudir al ex capitán José Luis
D’Andrea Mohr, del Cemida. “Fuiste una luz en esa noche de la dictadura, había
que tener mucho coraje para defender presos políticos”, dijo Soriani. A su
turno, Valeria Barbutto, del CELS, destacó su lucha, en democracia, contra las
razzias policiales y el gatillo fácil y su iniciativa de llevar apoyo jurídico
a sectores carenciados. Tras las intervenciones de la ex vicecanciller de
Uruguay María Herrera y del ministro del Interior de ese país, Eduardo Bonomi,
Carsen fue “sorprendido” con un saludo grabado del cantautor Daniel Viglietti.
“El nos enseñó qué era un e-mail, nos traía libros, y aunque nos mostró los
grises, estaba claro que los asesinos nunca serían compañeros”, evocó Gentili.

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