Distintas opiniones ante el fallo. Como la página de Blogger tiene un problema con los videos, Pego directamente los links, más abajo dos medios gráficos:
SENTENCIA MARIANO FERREYRA, HABLA NESTOR PITROLA.
http://po.org.ar/blog/2013/04/20/sentencia-mariano-ferreyra-nestor-pitrola/
María del Carmen Verdú tras el fallo por el asesinato de
Mariano Ferreyra
Pablo Ferreyra: "El fallo es positivo".
La abogada del PTS y del CEPRODH, Myriam Bregman.
Jorge Altamira y Nestor Pitrola después de conocerse el
fallo.
Así lo vió Clarin:
Un privilegiado miembro de los gremios K
POR RICARDO CARPENA
20/04/13
¿El caso Mariano Ferreyra precipitará transformaciones en el
sindicalismo? Parece difícil. El crimen del militante del Partido Obrero causó
más cambios cosméticos que reales, sobre todo por parte de quienes apoyaban
fervientemente a José Pedraza, uno de los principales exponentes del
gremialismo kirchnerista, y avalaban sus negocios.
Es fácil encontrar en Google lo que dijo Cristina Kirchner,
delante de Pedraza y en la Unión Ferroviaria, el 12 de noviembre de 2009:
“Mostremos a todos este modelo de organización sindical, que cree que lo más
importante no es destruir sino conseguir cosas y mejoras para los
trabajadores”. Menos de un año después, el 20 de octubre de 2010, una patota
ferroviaria mató al militante trotskista.
El colorido relato K también incluye la versión del malestar
de Néstor Kirchner por el asesinato.
“Néstor estaba muy conmocionado”, dijo la Presidenta en un
acto realizado en 2012, y destacó que su hijo Máximo Kirchner “tenía razón”
cuando afirmaba que “la bala que mató a Mariano Ferreyra rozó también el
corazón de su papá ”.
Pero lo que es cierto es que Pedraza era un privilegiado
miembro del sindicalismo kirchnerista. Ese alineamiento le permitió, por
ejemplo, mantener la polémica Cooperativa Mercosur, con la que logró meterse en
el negocio de los tercerizados, y lograr que su esposa, Claudia Coria,
integrara la conducción del Belgrano Cargas.
Más anecdótica, aunque muy impactante, es la foto en la que
el vicepresidente Amado Boudou aparece al lado de Cristian Favale, el barra que
ayer fue condenado a 18 años de prisión por ser considerado uno de los autores
materiales de la muerte de Ferreyra. “ Fue de cholulo.
No tengo nada que ver con él”, explicó el propio Favale.
Pero así como Cristina ensayó un giro que la puso del lado
de los que quieren hacer justicia por Mariano Ferreyra, el que quedó más
golpeado es el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. En especial tras la difusión
del audio de una conversación que mantiene con Pedraza, reveladora de una
relación que va más allá del hecho de que el ministro había sido abogado de la
Unión Ferroviaria. Con intenciones de competir electoralmente en el distrito
porteño, Tomada está lejos hoy de ser un candidato potable.
¿Y los colegas de Pedraza? En la intimidad, a los dirigentes
más cercanos a la Casa Rosada les preocupa que, aun cuando hubo un crimen de
por medio, el Gobierno le haya soltado la mano. En un mundo como el sindical,
en el que es muy común contar con una fuerza de choque interna, la condena a
Pedraza preocupa. Pero no puede decirse que hayan decidido desterrar las
patotas de sus filas: los hechos de violencia siguen siendo comunes y no se
redujeron aun después del asesinato de Ferreyra. Eso es lo que más impresiona:
si no hay más democracia y menos complicidad oficial en los sindicatos, lo
único que falta es sentarse a esperar la próxima tragedia.
POLÍTICA MARIANO FERREYRA
El Partido Obrero ya adelantó que apelará el fallo del
tribunal
20/04/13
El fallo del Tribunal Oral Criminal 21 por el crimen de
Mariano Ferreyra no cayó bien en las filas del Partido Obrero, que se concentró
desde temprano en las puertas de los tribunales de Comodoro Py. “Es un fallo
contradictorio. Si bien los jueces reconocieron que había un plan criminal y la
participación de la policía, absolvieron a policiales y otros le dieron penas
menores”, le dijo a Clarín la abogada del PO, Claudia Ferrero, minutos después
de escuchar la resolución. La abogada dijo que el PO apelará ante la Cámara de
Casación: “Vamos a apelar para llegar a determinar la responsabilidad política
del Gobierno en todo esto”.
Adentro de la sala, el clima fue más tenso. Cuando el
tribunal leyó las primeras condenas a los oficiales de la Policía Federal, un
grupo de familiares de los acusados comenzó a insultar a los jueces y hubo una
escalada de gritos que obligó a suspender la lectura del veredicto.
“Se están riendo de mi familia”, se paró Favale y les gritó
a las querellas, donde se encontraba la mamá, el papá y los tres hermanos de
Mariano Ferreyra. “ Estamos acá juzgando un hecho de violencia, por favor, no
desarrollemos violencia ”, reclamó el juez Horacio Días. Sin embargo, desde la
bandeja superior de la sala, donde se encontraban los familiares de los
acusados, seguían lanzando insultos al tribunal. “Delincuentes, andá a la c ...
de tu madre”, se escuchó varias veces. En ese instante, Favale increpó a las
querellas, donde se encontraban militantes del PO y familiares de las víctimas.
Mientras tanto, el resto de los acusados se levantaron y le pedían calma a sus
familiares.
El presidente del tribunal, Horacio Días, suspendió la
lectura del veredicto hasta que el personal de Gendarmería Nacional desalojó un
sector de la sala. Afuera, donde hubo un intenso operativo de seguridad, no
hubo incidentes.
Adentro de la sala, estuvieron el diputado kirchnerista
Andrés “Cuervo” Larroque, el periodista y presidente del Centro de Estudios
Legales y Sociales (CELS), Horacio Verbitsky, la subsecretaria del Ministerio
de Seguridad Cristina Caamaño, y varios legisladores. “Vinimos a acompañar a
Pablo, la familia y a los militantes”, le dijo a la agencia DyN el dirigente de
La Cámpora tras el veredicto. En representación del gremialismo, se encontraban
el ferroviario Rubén “Pollo” Sobrero, el metrodelegado Roberto Pianelli y el
bonaerense Roberto Baradel.
Así lo vió Página 12:
EL PAIS › EL LIDER DE LA UNION FERROVIARIA FUE CONDENADO A
QUINCE AÑOS DE PRISION POR PARTICIPE DEL HOMICIDIO DE MARIANO FERREYRA
El tren de la historia arrasó con la estación Pedraza
Los autores materiales del homicidio del joven militante
recibieron 18 años. También fueron condenados a diez años dos comisarios que permitieron
que el crimen ocurriera. En total fueron 14 condenas –algunas leves– y tres
absoluciones.
Por Victoria
Ginzberg
La cabeza inclinada hacia abajo, el cuerpo un poco
encorvado, la mirada hacia el piso. Así escuchó el dirigente sindical José
Pedraza su condena a 15 años de prisión por el homicidio del joven militante
del Partido Obrero Mariano Ferreyra, ocurrido el 20 de octubre de 2010, cuando
una patota de la Unión Ferroviaria atacó a un grupo de militantes que reclamaba
la reincorporación de trabajadores despedidos y mejoras en las condiciones de
los tercerizados. En la sala se escucharon algunos aplausos, un suspiro,
algunos sollozos apagados.
El presidente del Tribunal Oral en lo Criminal 21, Horacio
Días, continuó con la lectura de la sentencia de los otros 16 acusados por el
crimen de Ferreyra y las heridas de bala sufridas por otros tres manifestantes:
Elsa Rodríguez, Nelson Aguirre y Ariel Pintos. El número dos de Pedraza en la
UF, Juan Carlos “El Gallego” Fernández, también recibió 15 años. Cristian
Favale y Gabriel “Payaso” Sánchez –los tiradores– y Pablo Díaz, quien organizó
y coordinó el ataque, recibieron 18 años. Los ferroviarios Daniel González y
Francisco Pipitó, que impidieron que los periodistas de C5N filmaran el hecho,
11. Claudio Alcorcel, que llevó a Favale al lugar, 8. Otros dos acusados de
participar en el homicidio fueron absueltos. La otra pata del caso fue la
policial. Los comisarios Jorge Ferreyra y Luis Mansilla recibieron diez años.
El tribunal los consideró partícipes necesarios del asesinato por haber
liberado la zona para que pudiera ocurrir. Otros policías recibieron penas
menores.
Los acusados entraron en la sala –en la misma que se
escucharon las condenas por el atentado a la AMIA y a los represores de la ESMA,
entre otros casos– a las 18.40. Pedraza llegó con la boca abierta, acomodó las
manos para que le sacaran las esposas y antes de sentarse miró hacia arriba y
levantó un pulgar. En el primer piso se habían ubicado los familiares de los
imputados. El resto de los acusados se fue acomodando en la misma fila.
En la planta baja, detrás de un vidrio, estaban los
familiares y amigos de las víctimas y dirigentes políticos y sociales que
fueron a acompañarlos. En la primera fila prácticamente todos eran jóvenes que
tenían una remera negra de la organización Hijos que decía “Fue Pedraza” y en
la espalda “Mariano Ferreyra Presente”. Más atrás estaban Vilma Ripoll, del
MST; Néstor Patrulló y Jorge Altamira, del PO, y Christian Castillo, del PTS.
También estuvieron los diputados de La Cámpora Andrés Larroque y Horacio
Pietragalla. Rubén “El Pollo” Sobrero –ferroviario de la oposición a Pedraza–,
el metrodelegado Roberto Pianelli y Roberto Baradel, de los docentes
bonaerenses, fueron algunas de las presencias gremiales. El periodista Horacio
Verbitsky fue junto a varios integrantes del Centro de Estudios Legales y
Sociales, organismo que preside y que representó a la madre de Ferreyra durante
el juicio.
Había pasado más de una hora y media desde las cinco de la
tarde, hora para la que se había fijado la lectura de la sentencia y los
asistentes ya estaban nerviosos e impacientes. Finalmente, entraron los jueces
Diego Barroetaveña y Carlos Bossi seguidos por Días. Este último se sentó en la
silla del medio, probó el micrófono y pidió disculpas por la tardanza. Luego,
anunció que no sólo leería la parte resolutiva del fallo –es decir las condenas
y absoluciones y los montos de las penas– como se estila en este tipo de
juicios, en los que los fundamentos se dan a conocer unos días después, sino
que haría una explicación de las decisiones que el tribunal había adoptado por
unanimidad. A continuación, durante una hora, expuso –se notó el esfuerzo por
ser didáctico– parte del razonamiento que él y sus colegas usaron para resolver
la situación de los acusados.
Primero respondió a acusaciones de las defensas, que se
quejaron porque no se había criminalizado el corte de vías de los tercerizados
que la patota de la UF habría intentado impedir el 20 de octubre de 2010. Dijo
que ni siquiera hubo “tentativa” de ese delito, ya que el corte no se produjo
y, por otra parte, que los gremialistas de la UF no tenían por qué defender las
vías pues ésa es función de la policía. Descartó luego que los tercerizados
hubieran agredido a la UF. Dijo que estaba probado que Favale y Sánchez fueron
los tiradores, pero que ellos no fueron allí por casualidad. “Hubo una
convocatoria gremial”, señaló. Explicó que Favale no era ferroviario pero
aspiraba a serlo y creía que participando de ese hecho –“correr tercerizados”–
podía llegar a conseguirlo. Los demás querían hacer méritos para cuidar su
fuente de trabajo. Días habló de la UF como una organización vertical en la que
Pablo Díaz, el delegado que estaba en el lugar, reportaba a Fernández (hay
muchas comunicaciones entre ellos durante el ataque) y éste a Pedraza.
“Fernández lo dijo en el juicio –señaló el juez– ‘yo nunca hubiera hecho nada
que Pedraza no quisiera’.”
“Favale actúa con seguridad. Dispara sin ningún tipo de
pudor. Vuelve a donde estaba la policía y después se va, porque contaba con el
apoyo del sindicato y contaba con que no lo iban a detener”, señaló.
Las querellas, tanto la del CELS como la de los abogados de
la Coordinadora contra la represión Policial e Institucional (Correpi) y la
Asociación de Profesionales en Lucha (APEL), que representaban a los heridos,
habían calificado el hecho como “homicidio premeditado”, pero el tribunal
consideró que se trataba de un homicidio simple por dolo eventual. Esto quiere
decir que, según la interpretación de los jueces, durante el ataque no se buscó
directamente asesinar a alguien, pero no les importaba si ocurría. En ese
sentido, Días manifestó que las querellas demostraron que Pedraza, cultor del
modelo sindicalista-empresarial, tenía intereses políticos y económicos en
poner un coto a los tercerizados, pero que no había pruebas de que esto se
resolviera quitándole la vida a alguien. “La muerte no es para nada garantía de
perpetuarse en el poder. Es el final del juego”, dijo el juez y recordó que el
asesinato del soldado Omar Carrasco terminó con el servicio militar obligatorio
y el de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán precipitó el fin del gobierno de
Eduardo Duhalde.
Las querellas habían pedido la condena a prisión perpetua de
Pedraza como instigador del asesinato, pero los jueces entendieron que no había
pruebas de que el dirigente gremial hubiera aleccionado directamente a los
autores para que cometieran el crimen. Por eso lo consideraron partícipe del
homicidio. Usaron como fundamentos los varios indicios que se aportaron durante
el juicio, como la preocupación del líder de la UF por que Favale no hablara
luego de su arresto y lo que llamó “el más escandaloso intento de soborno a la
Cámara de Casación”. Durante la investigación del asesinato de Ferreyra se
descubrió, a través de escuchas telefónicas, que Pedraza buscaba digitar un
sorteo en dicho tribunal para que se hiciera cargo del expediente una sala
determinada que pudiera beneficiar a la patota que había atacado a los
manifestantes y así impedir que el juicio avanzara y él se viera involucrado.
También habló Días del interés del sindicato en mantener sus negocios, por
ejemplo, en la cooperativa Mercosur, a través de la cual se contrataba a
tercerizados para trabajar en los ferrocarriles. Finalmente, el juez hizo
alusión a una mención de la abogada María del Carmen Verdú, de la Correpi, para
que se involucre al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, en el hecho. El juez
manifestó que, en las escuchas en las que el funcionario habla con Pedraza, en
las que dice que no le devolvió un montón de llamadas, más bien da la impresión
de que Tomada se lo quería sacar de encima. “Verdú muestra, pero no demuestra.
Es la diferencia entre una prueba y una manifestación de principios, entre una
demostración científica y un truco de magia.”
Después de su exposición, casi una clase de derecho, Días
pasó a leer el fallo. Pero antes de terminar, tuvo que desalojar el primer piso
de la sala a causa de los gritos e insultos de los familiares de los acusados.
“Fue una exposición muy seria y con un lenguaje muy directo,
claro, de forma lógica y fundamentado. Nosotros habíamos pedido perpetua por
instigación con homicidio calificado. Hay detalles técnicos y para opinar en
profundidad hay que leer el fallo pero 15 años para Pedraza no es una pena
menor. Para los familiares todo es insuficiente y aunque no estamos de acuerdo
con todo, creemos que es un fallo muy importante”, dijo Verbitsky luego. Pablo
Ferreyra, hermano de Mariano y motor del juicio, salió de la sala tranquilo,
saludó a todos y agradeció a muchos. Dijo que estaba satisfecho. Ni más, ni
menos que eso. Beatriz Rial, su mamá, se abrazó con un joven, un familiar o
amigo de Mariano. Y lloró.
EL PAIS
Las últimas palabras
Al hacer uso de sus últimas palabras, el sindicalista José
Pedraza dijo ayer que “la bandera de justicia para Ferreyra se ha convertido en
una miserable bandera de perpetua para Pedraza”. Luego, dirigiéndose a la madre
del militante del Partido Obrero, Pedraza dijo: “Yo jamás promoví, imaginé ni
tuve absolutamente nada que ver con el desgraciado crimen de su hijo”. Y
agregó: “La bala que rozó el corazón de (Néstor) Kirchner también rozó el de
todos los ferroviarios, en particular el mío”, al referirse a la muerte de
Ferreyra. Al igual que Pedraza, el barrabrava Cristian “Harry” Favale y el
ferroviario Gabriel “Payaso” Sánchez se declararon inocentes. Sánchez también
se dirigió a la madre de Ferreyra y le aseguró: “Yo no lo maté, señora”.
EL PAIS › LAS REACCIONES FRENTE A LO RESUELTO POR EL
TRIBUNAL
“Un hecho inédito”
Pablo Ferreyra, hermano de Mariano, el abogado de la
familia, Maximiliano Medina, y el titular del CELS, Horacio Verbitsky, se
mostraron conformes. Críticas de Altamira.
“Es un hecho inédito en la historia de la Justicia argentina
que un líder sindical sea condenado por el asesinato de un militante popular”,
destacó el abogado Maximiliano Medina, que representó a la familia de Mariano
Ferreyra. “Es histórico y debe evaluarse como un hecho político y judicial muy
positivo”, afirmó el representante del Centro de Estudios Legales y Sociales.
“Este fallo nos representa de manera positiva”, dijo ante una madeja de
micrófonos Pablo Ferreyra, hermano de Mariano. “Ojalá sea una vuelta de página
en materia de crímenes políticos”, se esperanzó. Horacio Verbitsky, presidente
del CELS, se mostró “conforme” y valoró que se haya condenado “a un miembro de
la burocracia sindical cómplice con el desmantelamiento de los servicios
públicos de la década del ’90”. Para el secretario general del Partido Obrero,
Jorge Altamira, fue “un fallo lleno de contradicciones”. “La refutación de esta
sentencia la van a encontrar en los propios fundamentos que dio el presidente
del tribunal”, afirmó.
“La posición de la familia es que el fallo en principio es
positivo”, dijo Ferreyra. “La condena estuvo lejos de la perpetua que habíamos
pedido, pero ha abarcado bastante, tenemos la complicidad de Pedraza.
Obviamente vamos a apelar, pero es positivo”, evaluó. “Ustedes me conocen,
intento moderar una posición, así que a partir de los fundamentos vamos a poder
expresar(la) mejor”, afirmó, y destacó “el trasfondo del juicio, que es la
burocracia sindical, la tercerización laboral y la violencia institucional,
porque acá hay dos policías condenados”. “Ojalá (el fallo) sea una vuelta de
página en materia de crímenes políticos”, dijo Ferreyra. “El fallo es en
principio positivo, tenemos que ver los fundamentos para poder hablar mejor,
tenemos que esperar”, concluyó.
Medina también se mostró prudente. “Habrá que hacer una
lectura integral cuando se conozcan los fundamentos. Ahí veremos en qué estamos
en desacuerdo, cómo fundamentan algunas cuestiones que habíamos planteado, como
considerar a Pedraza instigador agravado del homicidio, y analizaremos la
posibilidad de recurrir el fallo”, dijo. Sobre la figura de cómplice aplicada
al líder sindical, el joven abogado afirmó que “el encuadre jurídico que le
dieron lo tuvimos presente, pero en algún punto consideramos que no era
aplicable”, motivo por el cual el CELS pidió la condena a perpetua. “Pero habrá
que ver cómo lo fundamentaron”, insistió.
“Las penas estuvieron de acuerdo con la calificación que
escogieron (los jueces), de homicidio simple, que oscilan entre 8 y 25 años”,
admitió Medina. “En ese sentido fueron penas razonables, no aplicaron la máxima
ni la mínima, e hicieron una evaluación de la gravedad del hecho”, explicó. “La
discusión cuando tengamos los fundamentos se centrará en la calificación, no en
la pena. Si hubieran aceptado nuestra calificación, la pena habría sido a
prisión perpetua; por la que escogieron, fueron razonables”, afirmó. El
griterío que derivó en el desalojo de la sala “fue inesperado”, contó el
abogado. “Se venía viviendo un clima de escucha atenta de todas las partes y
del público. Fue un momento complicado, sobre todo para la familia, aunque de
alguna forma el clima fue muy hostil durante todo el juicio. Fue un hecho de
violencia feo, pero son cosas que pueden pasar”, desdramatizó. Sobre la atípica
anticipación de fundamentos del juez, la consideró “novedosa, en algún punto
útil, de hecho todas las partes estuvimos de acuerdo”.
Para Altamira, fue “un fallo lleno de contradicciones”,
porque “en sus fundamentos muestra que hubo una convergencia intencional de
todos los participantes y luego empieza a encontrar atenuantes para negar la
existencia de un plan criminal”. “Es contradictorio, porque busca acomodar los
hechos para una dirección determinada. Se revela la existencia de un plan
criminal, pero luego hace el trabajo de interpretaciones para dar
homogeneidad”, cuestionó.
“A los policías se los acusa de cómplices, pero dice que
engañaban a los mandos superiores. Carga toda la pena en el personal que estaba
en el lugar como si la policía fuera una banda desorganizada”, dijo también
Altamira y fijó la posición del Partido Obrero: “Nosotros, como el partido del
cual Mariano fue su compañero y luchador, rechazamos el fallo, porque quince
años puede ser una pena elevada, pero nosotros fuimos por un fallo justo, que
sea un modelo para la sociedad”.

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