Cuando Cuba se presente el próximo 1 de mayo al Examen
Periódico Universal (EPU) que le corresponde en el Consejo de Derechos Humanos,
su informe estará incompleto, pues el ámbito de aplicación no podrá incluir el
territorio que Estados Unidos ocupa militarmente en la suroriental bahía de
Guantánamo.
Se trata de un área de 117,6 kilómetros cuadrados donde el
Pentágono mantiene una base naval, que el gobierno de la isla considera ilegal,
y donde desde 2003 opera un centro de detención y tortura, según denuncias
internacionales.
Historia de una ilegalidad
La base fue resultado de un Convenio para las Estaciones
Carboneras y Navales firmado entre ambos gobiernos cuando la independencia de
Cuba fue cercenada por la imposición de una enmienda aprobada por el Congreso
estadounidense y firmada por el presidente McKinley, en marzo de 1901.
Entonces el territorio cubano estaba ocupado por el ejército
del vecino norteño. La Enmienda Platt aseguraba a Washington el derecho a
intervenir militarmente en Cuba cuando así lo considerase necesario a sus
intereses, así como a establecer la base de Guantánamo bajo los siguientes
términos:
“Si bien Estados Unidos reconoce por su parte la
continuación de la soberanía definitiva de la República de Cuba sobre las
extensiones de tierra y agua arriba descritas, Cuba consiente, por su parte, en
que, durante el período en que Washington ocupe dicha área a tenor de las
estipulaciones de este convenio, Estados Unidos ejerzan jurisdicción sobre
dichas áreas (…)
En adición, ese mismo año, se firmó un Tratado Permanente de
Relaciones bilaterales, en el que las ocho cláusulas de la Enmienda Platt son
tomadas textualmente y convertidas en los artículos del acuerdo.
Veintiún años más tarde, el 29 de mayo de 1934, como
resultado de las luchas del pueblo cubano que derrocó al gobierno
pronorteamericano de Gerardo Machado fue firmado un nuevo Tratado de Relaciones
que derogaba el de 1903, y con ello la Enmienda Platt.
Empero, el artículo III del nuevo trato establecía
textualmente: “Respecto a esa estación naval seguirá también en vigor en las
mismas formas y condiciones el arreglo suplementario referente a estaciones
navales o carboneras terminado entre los dos Gobiernos el 2 de julio de 1903″.
“Mientras no se abandone por parte de Estados Unidos de
América la dicha Estación Naval de Guantánamo o mientras los dos Gobiernos no
acuerden una modificación de sus límites actuales, seguirá teniendo la
extensión territorial que ahora ocupa, con los límites que tiene en la fecha de
la firma del presente Tratado.”
Cual prueba adicional de las condiciones abusivas impuestas
a Cuba, Washington pagaba a la isla, que había sufrido una larga, sangrienta y
destructiva guerra por su independencia, apenas dos mil dólares por el
“arriendo” de ese territorio.
Esa instalación militar dio apoyo al gobierno de Fulgencio
Batista contra el Ejército Rebelde que comandaba Fidel Castro. Los aviones de
Batista provocaron víctimas civiles en la población campesina de la Sierra
Maestra, con bombas suministradas en la base entre 1956 y 1958.
Desde 1959 Cuba ha denunciado la ilegalidad de la ocupación
parcial de su territorio por parte de Estados Unidos.
Según La Habana, el artículo 52 de la Convención de Viena de
1969 declara la abolición de un tratado si se concluye que se ha usado la
fuerza o intervención.
Luego del triunfo de la Revolución Cubana, dos trabajadores
civiles guantanameros fueron torturados dentro de la instalación militar. Uno
de ellos resultó luego asesinado.
Disparos hechos desde el territorio cercenado a la isla
también provocaron muertes en soldados de la brigada cubana que custodia la
frontera.
Centro de reclusión y tortura
Desde el año 2002, dentro de los campos X-Ray, Delta y Echo,
en el recinto de la base naval del Pentágono, Estados Unidos recluye a quienes
considera sospechosos de actividades terroristas.
La Casa Blanca arguyó que los detenidos en Guantánamo se
encuentran legalmente fuera de Estados Unidos, razón principal para negarles
sus derechos constitucionales.
Durante 2004, la Corte Suprema rechazó este argumento en el
caso Rasul contra George W. Bush, y estableció que los reclusos en Guantánamo
tengan acceso a cortes norteamericanas al considerar que la Casa Blanca tiene
el control exclusivo sobre la instalación.
Sin embargo, los internos de los campos Delta y Echo son
considerados “combatientes enemigos ilegales”, por lo que no aplican para
derechos reconocidos en la Tercera Convención de Ginebra respecto a los
prisioneros de guerra, lo cual es considerado una patente de corso para cometer
violaciones a los derechos humanos.
En noviembre de 2004 el diario The New York Times publicó
extractos de un memorando interno de la Casa Blanca sobre un informe de la Cruz
Roja Internacional que considera “equivalentes a tortura” varios de los procedimientos
aplicados contra los reclusos.
Desde ese propio año, el Comité de las Naciones Unidas
contra la Tortura ha reclamado a Estados Unidos el cierre del centro de
detención en Guantánamo por violar la legislación internacional.
Varias organizaciones de derechos humanos en el mundo lo
consideran cual moderno campo de concentración donde se ensayan métodos para
debilitar la voluntad humana.
Los maltratos, golpizas, presiones sicológicas, aplicación
de la técnica del submarino, las ofensas religiosas, entre otras violaciones,
han provocado numerosos suicidios entre los presos.
Solo el 10 de junio del 2006 dos sauditas y un yemenita se
quitaron la vida dentro de la base, cuyo contralmirante jefe consideró el hecho
“un acto de guerra asimétrica y propaganda”.
Grupos defensores de derechos humanos en Estados Unidos
realizaron a principios de abril una jornada de protesta nacional para exigir
la clausura del centro, una promesa electoral que el presidente Barack Obama
incumplió.
Las organizaciones Testigos contra la Tortura, indicó que el
Mundo no puede Esperar y el Centro de Derechos Constitucionales también se
solidarizan con muchos de los huelguistas de hambre.
Asimismo, demandan el fin de la detención por tiempo
indefinido de los 166 hombres encerrados en el penal hace más de una década
bajo sospecha de terrorismo, pero sin enfrentar juicio ni cargos concretos.
También este año, un centenar de reclusos han protagonizado
una larga huelga de hambre, y muchos de ellos son alimentados, en contra de su
voluntad, mediante sondas.
Algunos de los que están sin comer desde el pasado 6 de
febrero fueron impactados por balas de goma disparadas por el personal militar,
tras oponerse a ser trasladados a celdas individuales.
Pese a que Estados Unidos se obstina en silenciar lo que
ocurre allí, el asunto incluso se convierte en un tema espinoso para sus
relaciones internacionales.
En el incidente más reciente, la Cancillería rusa, en medio
de un diferendo con Washington, emitió una lista de 18 funcionarios
estadounidenses a los que se les niega el ingreso a Moscú.
“Nuestra lista incluye principalmente a aquellos
responsables de legalizar la tortura y mantener convictos ilimitadamente en la
prisión especial de Guantánamo, de detener y secuestrar ciudadanos rusos en
terceros países y de poner en peligro sus vidas y su salud”, dice el texto del
Ministerio de Relaciones Exteriores.
Con tales ventarrones, lo más probable es que sobre la
cárcel de Estados Unidos en la base naval de Guantánamo se escuche más de una
denuncia en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
http://www.argenpress.info/2013/04/en-guantanamo-un-centro-de-tortura-en.html

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