Hace diez días, Diego Romero obtuvo el arresto domiciliario,
luego de estar un año preso en un penal. Tanto él como su pareja (Luz Gómez)
continúan detenidos a pesar de que una prueba clave da cuenta de su inocencia.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=yOy4qjOoiu4
Por Enrique de la Calle
AGENCIA PACO URONDO: ¿Tu primera sensación después de
obtener el arresto domiciliario, luego de estar un año preso?
DR: Se me hace verdaderamente complicado entender a la
Justicia argentina. Éste beneficio se pudo conseguir gracias al trabajo de
mucha gente. El trabajo del abogado (Eduardo Suárez) fue excelente, nuestras
familias nunca bajaron los brazos, y también recibimos el apoyo de muchas
organizaciones. Gracias a ellos pude tener este beneficio. Soy un humilde
trabajador, no tengo plata, no tenemos nada con mi novia. Uno se pone a pensar
estando en la cárcel que hay mucha gente que está ahí adentro que está pasando
por la misma situación. Te cuento el ejemplo de un hombre de más de 70 años que
está ahí adentro y que debería tener arrestro domiciliario.
AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo sigue la causa?
DR: Esto tiene que ver con lo que te decía de la Justicia.
Hay una prueba científica, que cotejó muestras de ADN, que debería signficar
que nos den la libertad absoluta, porque está claro que nosotros no estuvimos
en la escena del crimen. Pero la Justicia se maneja de esa manera. Ahora sigue
el proceso judicial, eso lo maneja el abogado. Todo depende del fiscal, si lo
quiero mandar a juicio o no. Le dije al fiscal en su momento, que no se la
agarre con nosotros, que busque la verdad.
AGENCIA PACO URONDO: ¿Esa es la sensación que tienen, que
son rehénes del poder judicial?
DR: Desde que empezó esta pesadilla, uno tiene la sensación
de que le pudo pasar a cualquiera, que cualquier ciudadano puede caer en mano
de esta Justicia. Ellos se creen dueños de la verdad, si hubieran investigado,
si nos hubieran escuchado, no hubiéramos pasado por esta pesadilla. Además,
caímos en manos de abogados capitalistas que sólo quisieron sacarnos plata a
nosotros. Nunca hicieron nada, solamente dejaron que el tiempo pasara. Si no
era por el empuje del nuevo abogado, por nuestras familias, a mi no hubieran
extraído las muestras de sangre. Siempre digo que la Justicia es como un niño
al que hay que llevar de la mano para que camine. Es una vergüenza eso.
AGENCIA PACO URONDO: Lo charlábamos con tu pareja, Luz, hace
un tiempo. ¿El abogado defensor nunca les creyó?
DR: Ellos tienen esa postura. Parece que eso les enseña
cuando estudian. No te escuchan. Muchas veces se opuso a que nosotros nos
explayáramos en nuestra declaración. Que el Estado te de un abogado así es
preferible que no te de nada.
AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo se llama el abogado?
DR: Eduardo Peche.
AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo es la realidad en la cárcel, hay
otras personas en tu misma situación?
DR: Desde que estuve en la cárcel nunca le vi la cara al
fiscal o al juez. Gracias a Dios nunca me pasó nada malo. Ellos no tienen ni
idea lo que pasa en una cárcel, la vida de uno no vale nada ahí adentro. Hay
gente a la que le armaron causa que no corren con la misma situación que uno.
Ellos te arman causa, arruinan familias sin importarles nada. En una cárcel hay
que vivir y sobrevivir. Vos adentro escuchás cada cosa y no entendés cómo puede
pasar eso. Hay una Justicia que no se conoce, de la que no se habla, que se
conoce ahí adentro. Hay mucha gente inocente, no toda, que no tiene nada que
ver. Otra cosa que quiero recalcar es que la cárcel está llena de pobres, la
cárcel es para los pobres, está superpoblada. En un pabellón para 40 llegamos a
vivir 80 personas. Un preso me decía: "Diego, la cárcel no se hizo para
vos, se hizo para gente que se portó mal". Pero la cárcel es tan
infrahumana que no es tampoco para esas personas. Hay mucha gente que cayó
injustamente, como Alejandro Bordón. Son víctimas de este poder judicial que se
cree dueño de la verdad.
AGENCIA PACO URONDO: ¿Durante la causa no viste nunca a la
jueza?
DR: Nunca la vi. Mientras estuve en la cárcel nunca hablé
con el fiscal. Ellos no tienen idea delas consecuencias de sus decisiones
AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo se las arreglan ahora, estando
presos hace tanto tiempo?
DR: Eso es lo más duro de todo. Estamos dependiendo de
nuestras familias, que dejaron todo por nosotros. Con lo poco que tienen nos
ayudan. Seguimos rehénes de la Justicia, porque la pesadilla no terminó.
Nosotros no podemos salir con nuestra nena para ir a una plaza porque esto no
termina. La Justicia nos arrebató del mundo en el que vivíamos. No se encargan
de buscar la verdad.
CAUSA ARMADA
"En la cárcel había muchos presos con causas
armadas"
VIERNES 19 DE ABRIL DE 2013 20:43 0 COMENTARIOS
Entrevista con Diego Romero y Luz Gómez, quienes están
detenidos en su hogar, junto a una hija de dos años. A pesar de no haber
pruebas en su contra, continúan presos a la espera de una definición judicial.
Diego salió hace dos semanas del penal donde pasó un año de su vida. Escuchá el
estremecedor relato.
Por Enrique de la Calle y José Cornejo
Los jóvenes están detenidos en una humilde casa en José C.
Paz, prestada por una amiga, que vive con su familia en la parte de adelante
del terreno. En la pieza pasan sus días Diego Romero, Luz Gómez y una nena de
dos años. Esperan que la Justicia defina su situación después de un año y
meses. Diego obtuvo el arresto domiciliario luego de estar 12 meses en un penal
("Por suerte, no me pasó nada", describe). Los acusan del asesinato
de un hombre, sin embargo, no hay pruebas que demuestren esos cargos. En Argentina
toda persona debería ser inocente hasta que se demuestre lo contrario. Eso no
ocurre cuando se trata de personas pobres, como es el caso de estos dos chicos
que padecen una verdadera pesadilla.
En este tiempo, Diego y Luz debieron enfrentar todo tipo de
arbitrariedades por parte del poder Judicial. No tuvieron en cuenta sus
argumentaciones, incluso el abogado "defensor" que les puso el Estado
aceptó un procedimiento irregular por parte de la fiscalía. Otros abogados les
sacaron plata, prometiéndoles la salvación, y desaparecieron con el dinero.
"Durante todo este tiempo prácticamente no vimos nunca ni al juez ni al
fiscal; ellos toman decisiones sin conocerte, no saben lo que significa mandar
a una persona a la cárcel", señala Diego.
Si no fuera por la presión de los familiares y amigos (entre
ellos, la familia de Alejandro Bordón, otra víctima de las causas armadas), el
Tribunal no hubiera accedido a una prueba clave: el cotejo de muestras de ADN
de los jóvenes con restos encontrados en la escena del crimen y pertenecientes
a los asesinos. Ese testeo dio negativo. ¿Por qué tardaron tanto?
Los que ahora hablan son Diego y Luz, que están juntos de
nuevo después de un largo tiempo. Recuerdan cómo su hija lloraba ante el
teléfono y pedía por su padre. Alguna vez, Luz le pidió a su hermana que se
hiciera pasar por su compañero para intentar engañar a la niña, sin éxito. ¿Qué
piensan hacer cuando todo termine? "No podemos pensar en eso, porque esto
no terminó todavía", dicen. En la entrevista, la pareja relata cómo fue su
lucha, el rol de sus respectivas familias, los abusos judiciales que sufren. En
el medio del terror, sobresale una gran historia de amor.

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