27 de septiembre de 2013

La salud como poder económico o derecho de ciudadanía?

Se sabe que el presupuesto Nacional invierte más en el pago de la abultada deuda externa que en salud y otros sectores necesarios para la población a nivel nacional. Los datos cantan un 10% del PBI en salud con gran aporte de sus habitantes pagando medicina tratamientos privados etc. A su vez las obras sociales atienden 15 millones de personas sin cobertura formal cubriendo el 90% de las emergencias. Un panorama que habla a las claras que el derecho a la salud no es para todos.


Por Jorge Jabkowski
Argentina gasta el 10% de su PBI en salud. Casi la mitad de ese gasto lo ponen los habitantes de su bolsillo comprando medicamentos, pagando
cuotas de medicina prepaga, coseguros y tratamientos privados.
El Estado sólo aporta la cuarta parte del total, sosteniendo con ello 1600 hospitales y 6000 unidades sanitarias. Esta red estatal atiende a
18 millones de habitantes sin cobertura formal y se hace cargo del 90%
de las emergencias.
A su vez las obras sociales tienen 330 administraciones y atienden 15 millones de habitantes. Es el único país del mundo con este grado de
fragmentación de la seguridad social.
Los seguros privados, asociados en parte con obras sociales sindicales, atienden al 10% de la población con mayor poder adquisitivo. Los
resultados sanitarios de este gasto han sido pobres: la mortalidad materna no baja hace 20 años y la mortalidad infantil sigue superando
los dos dígitos.
Para pensar una reforma hay que abrir, en primer lugar, un debate sobre el carácter del derecho a la salud. Este derecho, ¿es para los
trabajadores en blanco, para los que lo pueden pagar de su bolsillo o es un derecho de ciudadanía?
Si asumimos que es un derecho de ciudadanía, ¿puede el Estado nacional estar ausente como lo está hoy dejando todo el peso del sistema estatal
en manos de provincias y municipios? Y si el Estado debe conducir la satisfacción del derecho ¿puede hacerlo aportando solo el 2% del PBI en
sus presupuestos mientras la gente pone el 4% de su bolsillo?
Por último, ¿qué racionalidad hay en una seguridad social con 330 bocas, atada a un modelo sindical antidemocrático en crisis y franca
decadencia? En la Argentina no hay respuestas para el sistema de salud porque no se formulan las preguntas. Cada una de las que hemos planteado
implica rozar intereses poderosos.
Aunque el actual modelo fragmentado está agotado, no llegará ninguna solución desde un escritorio. Desde FESPROSA proponemos abrir un amplio
debate social y comunitario para construir los consensos que nos permitan pensar un sistema de salud universal, gratuita, integral y de
calidad todos los argentinos.
*Secretario de Salud Laboral de la CTA. Presidente de la Federación de
Asociaciones Sindicales de Profesionales de la Salud de la República

Argentina (FeSProSa).

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