Tras la reforma de la Ley 7690 (Código Procesal Penal de la Provincia),
distintas organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, entre las cuales
se encuentran APSADES-Fesprosa, CTA y el Colegio de Abogados y Procuradores de
la Provincia de Salta, decidieron conformar la Multisectorial en defensa de las
libertades democráticas. Ante el revés electoral, y con la excusa de luchar
contra el narcotráfico, el gobierno que encabeza Juan Manuel Urtubey busca
instrumentos para reprimir las demandas de la población, y su última medida fue
aprobar en trámite súp r exprés, una reforma al Código Procesal Penal, por la
cual se otorga potestades a la policía de la provincia para requisar a los
ciudadanos sin orden ni control del juez de garantías, violando la Constitución
Provincial y Nacional y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos con
rango Constitucional firmados por la Argentina; en claro retroceso en cuanto a
las libertades de los ciudadanos, que evoca los tiempos más violentos de la
represión por parte del estado en nuestro país.
Es lamentable que ante la decisión
del gobernador y de sus urgentes instrucciones a ambas cámaras legislativas, no
fueron consultados ni juristas de trayectoria en materia penal ni el Colegio de
Abogados y Procuradores de la provincia, tal como la reforma lo amerita en
tanto ser de trascendencia para la comunidad.
Como resultado del obrar negligente de los poderes públicos (ejecutivo y
legislativo provincial), debemos señalar que a poco más de un año de
implementada la Ley 7690, la que ni siquiera llegó a aplicarse plenamente en
toda la provincia, generándose situaciones tales como que en Salta Capital
confluyan dos códigos distintos al mismo tiempo, la justicia penal salteña se
encuentra envuelta por un manto de incertidumbre, fruto del desorden y
decisiones que hicieron colapsar el sistema vigente. Esta reforma se produce en
un contexto donde la acumulación de poder es rector en la materia, encontrando
de este modo que una misma persona ostenta los cargos de Procurador Fiscal y
Defensor General, evidenciándose una incompatibilidad en el ejercicio de
funciones contrapuestas como lo son la acusación y defensa pública. Estas
desprolijidades generan incertidumbre e inseguridad jurídica para toda la
comunidad, colisionando abiertamente con los principios republicanos de la
división de poderes, el debido proceso y el derecho de defensa. Ante esta
situación, el mismo día que Senadores aprobaba la Reforma, la policía,
considerando que un joven tenía cara de “rompevidrieras”, lo golpearon y
dispararon con balas de goma, inmediatamente, cuentan los vecinos del Barrio
donde acaeció el hecho, llamaron refuerzos fingiendo un enfrentamiento entre
patotas y policías. La Policía salteña, fuertemente cuestionada por vínculos
con el narcotráfico, que ocupa los primeros lugares en el ranking nacional por
el “gatillo fácil” y por los apremios ilegales, lejos de ser auxilio y guarda
de las vidas y bienes de las personas, de esta manera se pone al servicio del
accionar represivo del gobierno provincial, poniendo en riesgo las libertades y
derechos democráticos de los ciudadanos.
El hecho de otorgar potestad para que personal policial pueda requisar a
los habitantes sin orden y control de un Juez de Garantía, es una situación que
no resiste análisis posible, deviniendo en una clara afrenta contra las normas
constitucionales y posibles responsabilidades del estado salteño ante
organismos internacionales por su contradicción con los tratados de idéntica
jerarquía.
Es por ello que este Congreso, al igual que lo hiciera frente a la ley
antiterrorista, se pronuncia en contra de la reforma, exhorta a su inmediata
derogación y apoya las acciones con este fin que realice APSADES en unidad con
todaslas
fuerzas democráticas de Salta.
Fuente: fesprosa.com

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