26 de febrero de 2012

Domingo cultural: bicentenario de creación de la bandera

Algunas cosas para este hermoso domingo....
 
DESOBEDIENCIA PATRIOTICA.

La desobediencia de Belgrano no fue un mero acto de voluntarismo: utilizó todos los medios para despertar el sentimiento patriótico de los pueblos y confió en ellos para unirlos y organizarlos en la lucha contra los colonialistas españoles.


BICENTENARIO DE CREACION DE LA BANDERA


Manuel Belgrano había hecho sus primeras armas en la heroica lucha del pueblo de Buenos Aires contra las invasiones inglesas de 1806 y 1807. Devenido en general por las necesidades de la guerra liberadora iniciada en 1810, había conducido las fuerzas patrias que abrieron el camino a la libertad de los pueblos de la Mesopotamia y las Misiones guaraníticas llegando a Paraguay, donde sufrió una derrota militar pues su accionar fue una invasión extranjera para el pueblo paraguayo, el que luego se declararía independiente por sus propios medios el 15 de mayo de 1811.

De regreso a Buenos Aires, a comienzos de 1812 fue enviado por el Triunvirato a hacerse cargo del Ejército del Norte derrotado por los españoles en el Alto Perú (Bolivia). Es en esas circunstancias que, en su paso por Rosario de Santa Fe, además de hacer identificar a las tropas patrias con la escarapela azul-celeste y blanca, encargó por propia iniciativa una bandera con los mismos colores para enarbolarla el 27 de febrero en las baterías que custodiaban las barrancas del Paraná.

Llegado a Jujuy, para reagrupar las fuerzas patrias y unir a todos los pueblos de la provincia en la lucha contra los invasores realistas, el 25 de mayo de 1812 hizo bendecir en la Iglesia matriz de San Salvador otra bandera del mismo color azul-celeste y blanca. E hizo que el Ejército Patrio jurara frente a ella, a orillas del Río Salado (en ese tramo hoy Río Juramento), fidelidad a las Provincias Unidas del Río de la Plata y “vencer a los enemigos interiores y exteriores, y la América del Sur será el Templo de la Independencia.” Todo esto a pesar que el gobierno del Primer Triunvirato, a través del Bernardino Rivadavia, le había ordenado retirarla en estos severos términos: “el gobierno no puede hacer más que dejar a la procedencia de V. S. la reparación de tamaño desorden, pero debe igualmente prevenirle que ésta será la última vez que sacrificará hasta tal punto los respetos de su autoridad y los intereses de la Nación que preside”.

Desobediencias patrióticas

Esta no sería la única desobediencia del general Belgrano, quien fuera inspirador de algunos documentos fundacionales de la Patria, celosamente ocultados por la oligarquía argentina y sus escribas como Bartolomé Mitre. Tal el caso del guión sobre el que Mariano Moreno redactó, el también ocultado por más de cien años Plan de operaciones que el gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata debe poner en práctica para consolidar la gran obra de nuestra libertad e independencia, presentado a la Primera Junta tan temprano como el 30 de agosto de 1810. Lo mismo que el Reglamento dictado para el régimen político y administrativo de los pueblos de Misiones, firmado por Belgrano el 30 de diciembre de 1810.

La otra célebre desobediencia fue en el mismo año 1812 cuando, tras dirigir el heroico éxodo del pueblo jujeño iniciado el 23 de agosto hacia Tucumán, contrariando una orden expresa del Triunvirato que lo instaba a retirarse a Córdoba, presentó batalla al ejército español al mando del general Tristán, cuya fuerza lo doblaba en número, obteniendo la victoria el 24 de setiembre de 1812.

Frente al avance de los españoles desde el Alto Perú, todo el pueblo jujeño había respondido valerosamente al bando de Belgrano que reclamaba: “Estancieros, retirad vuestras haciendas; comerciantes, retirad vuestros géneros; labradores, retirad vuestros frutos; que nada quede al enemigo, en la inteligencia de lo que quedare será entregado a las llamas”. Y así se hizo.

En el camino a Tucumán, con el magnífico ejemplo del pueblo jujeño fue encendiendo y estimulando el fervor patriótico de los pueblos, sumando a sus menguadas fuerzas un cuerpo de caballería gaucha de 400 hombres. Instalado en Tucumán estableció pesadas cargas sobre los vecinos más acaudalados y convocó al pueblo a resistir al invasor, en tanto en Salta se organizaba el levantamiento al mando del general Juan Antonio Álvarez de Arenales.



Discurso de Charles Chaplin en El Gran Dictador 1940.

Quizá parezca medio descolgado, pero es importante entender que una cosa es defender la patria en un país dominado por monopolios y gobernantes amigos de ellos y otra muy distinta en una potencia industrial.




Un poco de arte: 




Fusilamientos del 3 de mayo de 1808. 1814, Francisco de Goya.


Himno Nacional Original
Letra: Vicente López y Planes
Música: Blas Parera

Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos,
o juremos con gloria morir.

 ¡Oíd, mortales!, el grito sagrado
libertad, libertad, libertad!
Oíd el ruido de rotas cadenas
ved el trono a la noble igualdad.

Se levanta a la faz de la Tierra
una nueva y gloriosa Nación
coronada su sien de laureles
y a sus plantas rendido un león.

 Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos,
o juremos con gloria morir.

De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar
la grandeza se anida en sus pechos
a su marcha todo hacen temblar.

Se conmueven del Inca las tumbas
y en sus huesos revive el ardor
lo que ve renovando a sus hijos
de la Patria el antiguo esplendor.

 Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos,
o juremos con gloria morir.

Pero sierras y muros se sienten
retumbar con horrible fragor
todo el país se conturba por gritos
de venganza, de guerra y furor.

En los fieros tiranos la envidia
escupió su pestífera hiel.
Su estandarte sangriento levantan
provocando a la lid más cruel.

Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos,
o juremos con gloria morir.

 ¿No los veis sobre Méjico y Quito
arrojarse con saña tenaz,
y cuál lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y La Paz?

¿No los veis sobre el triste Caracas
luto y llantos y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?

Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos,
o juremos con gloria morir.

A vosotros se atreve, argentinos
el orgullo del vil invasor.
Vuestros campos ya pisa contando
tantas glorias hollar vencedor.

Mas los bravos que unidos juraron
su feliz libertad sostener,
a estos tigres sedientos de sangre
fuertes pechos sabrán oponer.

Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos,
o juremos con gloria morir.

El valiente argentino a las armas
corre ardiendo con brío y valor,
el clarín de la guerra, cual trueno,
en los campos del Sud resonó.

Buenos Aires se pone a la frente
de los pueblos de la ínclita Unión,
y con brazos robustos desgarran
al ibérico altivo león.

Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos,
o juremos con gloria morir.

San José, San Lorenzo, Suipacha.
Ambas Piedras, Salta y Tucumán,
la colonia y las mismas murallas
del tirano en la Banda Oriental,

son letreros eternos que dicen:
aquí el brazo argentino triunfó,
aquí el fiero opresor de la Patria
su cerviz orgullosa dobló.

Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos,
o juremos con gloria morir.

La victoria al guerrero argentino
con sus alas brillantes cubrió,
y azorado a su vista el tirano
con infamia a la fuga se dio;

sus banderas, sus armas se rinden
por trofeos a la Libertad,
y sobre alas de gloria alza el Pueblo
trono digno a su gran Majestad.

Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos,
o juremos con gloria morir.

Desde un polo hasta el otro resuena
de la fama el sonoro clarín,
y de América el nombre enseñando
les repite: ¡Mortales, oíd!

Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud!
Y los libres del mundo responden:
¡Al gran Pueblo Argentino, salud!

Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos,
o juremos con gloria morir.

Aclaraciones
El 6 de Marzo de 1813, la Asamblea General Constituyente comisionó al diputado Vicente López y Planes, para redactar el texto de la que sería la única marcha nacional, aprobada como tal por ese Cuerpo Soberano el 11 de Mayo de 1813.
El Himno canta en sus estrofas la guerra emancipadora y las glorias del pueblo que conquistó la libertad a costa de grandes sacrificios.
La primera partitura que acompañó el poema fue compuesta por Blas Parera, y la tradición indica que fue cantado por primera vez en los salones de doña María Sánchez de Thompson y Mendeville, dama patricia de significativa actuación en esa etapa de nuestra independencia.
La versión actual donde son cantadas sólo las primeras y últimas cuartetas del extenso poema, fue decretada por el Poder Ejecutivo a cardo del General Julio Argentino Roca, el 30 de Marzo de 1900, al considerar que el mismo contenía algunas estrofas en su versión original que podían "ofender" al gobierno español.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Envíe su consulta, contestaremos a la brevedad en el horario de Lunes a Viernes de 09 a 19hs.
Saludos cordiales.

SENTENCIA INTERLOCUTORIA N° 45567 SALA VI Expediente Nro.: CNT 38955/2018 (Juzg. N° 51) AUTOS: “GONZALEZ RAUL FABIAN C/ MINISTERIO...