27 de febrero de 2012

Actualizando sobre la masacre de once


Hace poco tiempo, decía nuestra presidenta...


Tragedia en Once: Los negocios de Cirigliano - 23-2-12...


Tragedia Once: Pino en "Con voz propia" 23-2-12...






La concesionaria de los trenes dijo que fue un error humano

La empresa TAB desmintió al maquinista de la formación que causó la muerte de 51 personas. El juez Bonadío imputó al conductor por el delito de “estrago culposo”.
Edición Impresa: domingo, 26 de febrero de 2012
Un día después de que el maquinista del tren que provocó la tragedia de Once declarara ante el juez que los sistemas de freno no funcionaron, la empresa TBA salió a desacreditar esa afirmación y aseguró que en ningún momento se reportaron anomalías en el desplazamiento de la formación ferroviaria.
En medio del dolor que sufren las familias de los 51 pasajeros que perdieron la vida y el sugestivo silencio que mantiene la presidenta Cristina Fernández sobre el trágico suceso, ayer quedaron expuestas sobre el tapete dos versiones contrapuestas acerca de las posibles causas del choque.
Por un lado, la del maquinista Marcos Antonio Córdoba, que atribuye el hecho a una “falla mecánica” en el sistema de frenos, producto del mal estado del tren. Por otro lado, la de la concesionaria privada de la línea Sarmiento que sostiene que el choque se produjo por un “error humano”.
Ante el juez federal Claudio Bonadío que lleva adelante la investigación de la tragedia, el maquinista Córdoba declaró el viernes que había accionado tres veces los frenos normales y de emergencia y que ninguno de ellos funcionó.
Al ser indagado en los tribunales de Comodoro Py, Córdoba aseguró que el sistema de freno del tren había fallado parcialmente en la estación Caballito, donde se pasó de la parada y tuvo que retroceder unos metros.
Según fuentes judiciales, Córdoba sostuvo que “en cada estación le avisaba por la radio al controlador de tráfico que tenía problemas en los frenos. Del otro lado me respondían: Seguí, seguí”.
Ayer la empresa TBA procedió a fijar su posición por medio de un comunicado dirigido al personal, que apareció en las carteleras de la oficinas y los talleres de la línea Sarmiento.

Por esa vía, la concesionaria que controla el grupo Plaza-Cirigliano destacó lo siguiente: “La formación cumplió el trayecto sin que se verificaran o comunicaran anomalías hasta su impacto en la estación Once...”.
Esta postura de la empresa estaría, en principio, corroborada por la grabación de las comunicaciones entre el conductor y el puesto de control que se conoció ayer.
Tras tomarle declaración, el juez Bonadio imputó a Córdoba por el delito de “estrago culposo” y dispuso su excarcelación. Esa decisión no fue compartida por el fiscal, Federico Delgado, quien se opuso porque “aún no se pueden precisar los alcances de los hechos, la gravedad y el grado de responsabilidad de Córdoba”.



Los gremios afirman que si un empleado se niega a hacer funcionar una formación con deficiencias, es apercibido o suspendido

Domingo 26 de febrero de 2012 | Publicado en edición impresa
La tragedia de Once / Graves irregularidades en la seguridad de los trenes y andenes
Sanciones por denunciar fallas en TBA

Por Mariano Gaik Aldrovandi  | Para LA NACION

Los trabajadores de la línea Sarmiento, de la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), que se negaban a operar formaciones en mal estado, eran sancionados. Así lo denunciaron delegados gremiales a LA NACION tras el trágico accidente protagonizado por un tren en la estación Once que terminó con la vida de 51 personas y dejó heridas a casi 700.

Anteayer, el motorman de la formación siniestrada el miércoles pasado, Marcos Antonio Córdoba, declaró ante el juez federal Claudio Bonadio que en cada estación avisaba por radio al controlador de tráfico que tenía problemas en los frenos y la respuesta que recibía era "seguí, seguí". Su declaración coincide con los dichos de empleados de la línea, tanto guardas como maquinistas, sobre presiones para trabajar pese a las malas condiciones del material.

Una de las últimas sanciones impuestas a un guarda que se negó a salir con un tren con puertas que no cerraban, pisos con daños estructurales y ventanas rotas tiene fecha del 14 de febrero. "El objeto de esta sanción disciplinaria es que Ud. reflexione sobre las consecuencias que generan este tipo de actitudes, evitando su reiteración en el futuro. Asimismo queda usted notificado que en caso de reincidencia en conductas similares se hará pasible de sanción disciplinaria de mayor gravedad", es lo que dice la notificación, de la que LA NACION obtuvo copia, similar a las cientas que recibieron empleados apercibidos o suspendidos.

"Es irónico. Advierten sobre las consecuencias que genera nuestra medida, que es justamente para evitar tragedias como la del miércoles pasado", expresó Edgardo Reynoso, delegado por la lista Bordó de la Unión Ferroviaria (UF).

Tal es la presión denunciada por los delegados que hasta el director de mantenimiento de TBA, Roque Cirigliano, tiene una denuncia penal en su contra por amenazas a un empleado que reclamó por el mal estado de los coches, según dijo Reynoso a LA NACION. "Los problemas ya venían desde los 90 y fueron empeorando. Nosotros comenzamos a hacer más fuertes nuestras denuncias a partir de 2002, haciendo presentaciones a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y las autoridades de control, sin obtener respuestas -explicó-. Una vez, ante una queja por las puertas eléctricas que no cerraban, un funcionario de la CNRT, me dijo: «¿Hace cuánto que trabaja usted en la línea Sarmiento? Porque la línea Sarmiento siempre funcionó con las puertas abiertas»."

El cuerpo de Lucas Menghini Rey fue encontrado en la cabina del motorman del cuarto coche. En un video tomado por las cámaras de la estación San Antonio de Padua, se lo ve entrar allí por la ventanilla. "Esas ventanas debían estar cerradas herméticamente. El chico pudo entrar ahí porque faltaba esa medida de seguridad", dijo Reynoso.

En casi todos los coches, las puertas, pisos y paredes de los Toshiba -el modelo de tren de la tragedia- están podridos. "Eso hace que el coche sea menos resistente a los impactos", explicó. Por lo que se presume que ese factor pudo haber sido un agravante al momento del accidente. Un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) publicado en 2007 ya denunciaba esta falla.

En la filmación del choque se ve como un estallido entre el primer coche y el segundo. Luego se supo que eran partículas de hierro oxidado que se desintegraron con la violencia del impacto, según los trabajadores.

ANTECEDENTES

El choque del miércoles no fue una novedad en la línea Sarmiento. Según cuentan los delegados, en Castelar hay una boletería cerrada porque los empleados no quieren trabajar más allí, luego de que un tren se incrustara en ella al chocar contra el paragolpes en 2010. "Esa fue la tercera vez que ocurrió y los empleados decidieron cerrarla hasta que no se homologue ese tipo de paragolpes, que está hecho con pedazos de rieles y hierros retorcidos", dijo el delegado.

Un paragolpes similar, sin pistones, es el que está en el andén 4 en la estación Once, con el agravante de que atrás fue construido un quiosco. En el resto de los andenes hay contensores hidráulicos con el paso de agua anulado o los pistones pintados de violeta. Un trabajador dijo que la carga de los paragolpes debe ser probada cada 15 días por una locomotora y la empresa lo hacía cada seis meses. "Para que el pistón pueda insertarse en el cilindro, y de esta forma amortiguar el golpe, necesita estar pulido, no puede estar pintado", dijo Raúl Gómez, empleado del sector Obras Civiles de TBA. "Acá es todo pintura -agregó-, en lo único que se gasta es en pintura y en rejas para que nadie suba sin pagar boleto".

IRREGULARIDADES EN UNA LÍNEA CUESTIONADA

TRAGEDIA
El tren 3772 que partió de Moreno a Once, chocó a las 8.32 del miércoles pasado contra el paragolpes hidráulico del andén 2 de la estación Once y provocó la muerte de 51 personas y heridas a otras 700. Los trabajadores denuncian que los pistones de esos contensores estaban contraídos y sin mantenimiento.
ESTRUCTURA DAÑADA
El mal estado de los pisos, las paredes y el techo se puede observar a simple vista; según los delegados, esto hace menos resistente al vagón. La Auditoría General de la Nación lo había observado en 2007.
DENUNCIAS Y SANCIONES
En noviembre de 2011, los empleados decidieron no dejar salir más formaciones que presenten fallas que comprometan la seguridad de pasajeros y trabajadores. La empresa TBA aplicó sanciones disciplinarias a decenas de jefes de tren que se negaron a trabajar con los coches en mal estado.
PELIGRO AL FINAL DEL ANDÉN
En el andén número 4 de la estación Once sólo hay un paragolpes fijo y, detrás de él, un quiosco. Al lado, en el andén 3, se puede ver un paragolpes hidráulico contraído, sin agua en su interior que amortigüe impactos.

Tragedia en Once: Pino en Hora Clave 26-2-12

http://www.youtube.com/watch?v=KdkL2cRqzVo&feature=uploademail


NO PUEDO CREERLO: UNA NOTA DE PAGINA 12 merece ser publicada en el blog


EL PAIS › OPINION
La agenda en cuestión

  Por Mario Wainfeld
La tragedia de Once es leída por muchos como un corolario clavado de deficiencias del servicio. Así las cosas, no hubo estrictamente un accidente (un imponderable), sino un corolario previsible de una serie de carencias. El punto de vista es sostenido por un colectivo muy vasto: usuarios, sindicatos, especialistas en la materia, organismos de control, asociaciones de defensa de consumidores. Los teléfonos de las radios se recalentaron desde el miércoles con mensajes de oyentes (muchos de ellos autoasumidos como afines al oficialismo) despotricando con argumentos contra la concesionaria.

La tragedia incita al debate y lo pone en el centro de la agenda. Lo que está en controversia es, aunque parezca desafiante decirlo en días de duelo, algo mucho más vasto.

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El cronista piensa y lo viene escribiendo desde hace bastante que es tiempo de discutir integralmente el sistema de transporte, que ha quedado desfasado de las necesidades de los ciudadanos-usuarios. Es sabido, y fue denunciado desde el vamos por este diario, que la génesis del problema es la nefasta política privatizadora del menemismo. Pero ese pecado original no dispensa a los gobiernos ulteriores, en especial a los de signo contrario, de tratar de revertir el desastre.

La política del kirchnerismo, acertadamente, se esmeró en los primeros tiempos por mejorar el acceso de “la gente” al servicio. El crecimiento, la recuperación de puestos de trabajo, la reactivación aumentaron el número de pasajeros. Lo primero era que pudieran subirse al tren, gastando lo menos posible. La vasta trama de subsidios y el consiguiente esfuerzo fiscal se justifican porque forman parte del esquema de recuperación de la actividad y dinamización del mercado interno. Un mecanismo de salario indirecto que mejoró, de paso, el ingreso de bolsillo de todos los trabajadores que volvieron a tener conchabo.

Lo que debe ponerse en tela de juicio es la funcionalidad del actual esquema para cubrir las necesidades y demandas crecientes de los pasajeros. Cuando el laburo se estabiliza, cuando la dignidad se recupera, cuando el tiempo disponible recobra valor, aumentan las lícitas exigencias respecto de la calidad del servicio.

En la multiplicidad de voces escuchadas en estos días terribles, merced a una vastedad de medios que es válido saludar, casi no se hizo sentir ninguna que elogiara o al menos juzgara tolerable el servicio de la concesionaria en cuestión.

Un tema de “segunda generación” es el estado general del transporte (dicho sea al pasar, no sólo el ferroviario) en la Argentina. No ya medido desde la accesibilidad del boleto sino desde una integralidad que abarque cuanto menos: la puntualidad, el decoro debido a los pasajeros, una tasa mínima y decreciente de accidentes en las vías. Toda la política de transporte, como la de Salud y de Vivienda, están muy por debajo de las necesidades, que son derechos, de muchos argentinos en este estadio de su historia.

Redondeando, circunscribir el problema a qué causó el accidente es reducirlo a un episodio. El cronista supone, aunque por cierto no sabe, que la tragedia tiene que ver con las carencias que se sobrevolaron. Pero aun si así no fuera, el concesionario tiene pésimas credenciales para seguir siéndolo (entre las que se cuenta, cómo no hacerlo en una democracia vivaz, la crítica dura de los usuarios). Y lo que debe ponerse en el tapete no es, exclusivamente, ese accidente y a TBA sino todo un sistema que cumplió varias funcionalidades desde 2003 pero que ahora deja muchos flancos vacantes.

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El ministro Julio De Vido anunció que el Gobierno cooperará con la investigación judicial, que se presentará como parte querellante para dinamizar el proceso. Y, aun sin usar estrictamente esas palabras, que supeditará cualquier decisión administrativa respecto de la empresa TBA al resultado de las pericias o decisiones de los Tribunales. Dejó en claro que eso no implica ningún “esquema de protección”.

Este cronista discrepa con el criterio elegido. Los tiempos de la política son unos, muy otros los del Poder Judicial. En el Foro, máxime en materia penal, rige la presunción de inocencia. En materia política las responsabilidades se determinan con otros parámetros, más severos.

En los estrados, la Justicia a veces llega y a menudo no, pero casi siempre tarda. En política las decisiones son más acuciantes.

En algún sentido, el Gobierno parece haber elegido un rumbo contrario al de su ADN y de sus mejores iniciativas: judicializó la política.

De nuevo: lo que está en el centro del debate no es sólo la tragedia sino el funcionamiento cotidiano de la concesión. Supongamos (no lo presumimos posible) que se comprobara en un plazo breve, de modo irrefutable, que la causa de la colisión del tren contra el parachoques no fue imputable a la empresa. En esa hipótesis, la ideal para TBA, habría que ver si las deficiencias de los vagones, la superpoblación de pasajeros no agravaron el terrible saldo de muertos y heridos. Y, además, quedarían incólumes las críticas a la obsolescencia del material rodante, a la falta de mantenimiento de las vías y barreras, a la escasez de inversión, a las condiciones de hacinamiento en que viajan los pasajeros, a las puertas abiertas durante los trayectos. Y tantos etcéteras.

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El cronista, como abogado que es, agregaría que un expediente penal con muchos querellantes es de por sí trabado y farragoso. Que la querella estatal, que tiene un valor simbólico destacable, por lo general no ayuda a acelerar el trámite y se superpone con el rol de los fiscales, que también representan el interés público. Y que el juez Claudio Bonadío, un sobreviviente de la servilleta, no es gran garantía. Que una pericia de oficio suele ser contradicha por otras de parte. Y que lo que dirime una causa no es la pericia, sino la sentencia. Y no la de primera instancia sino la definitiva.

Pero éste no es, insisto, el eje del asunto. El eje es que la tragedia (en mala y acaso tardía hora) acelera una agenda mucho más vasta que sus causas específicas. Y ésa es la agenda que interpela al Ejecutivo. Una misión propia que, por esencia, no se sustancia en un expediente judicial.



La increíble historia de Juan Pablo Schiavi, el sucesor de Ricardo Jaime en la Secretaría de Transporte

Antes de ser "devidista", fue montonero y quiso tomar la Casa Rosada en 1982, trabajó con Luder, Grosso, Bordón, fue ministro de Telerman y jefe de campaña de Macri en 2003. 

02.07.2009

  
La historia política de Juan Pablo Schiavi ha sido, para definirla de alguna manera, multifacética. Militó en la Juventud Peronista, fue montonero, trabajó junto a Italo Luder, Carlos Grosso, José Manuel de la Sota y José Octavio Bordón, fue ministro de Desarrollo Urbano de Jorge Telerman, jefe de campaña de Mauricio Macri en 2003, hasta que finalmente ancló al lado de Julio de Vido, a quién responde actualmente.

Lo curioso es que, con ese bagaje a cuestas, Schiavi puede despistar con su verdadera profesión: es ingeniero agronómo. El nuevo secretario de Transporte fue quien se encargó también de llevar adelante el armado de la macrista Fundación Creer y Crecer. Los que lo conocen, hablan de su "fino olfato político", indiscutible mirando su legajo, y de su pésima relación con Ricardo Jaime, ahora ex estrella del firmamento devidista.

En 2006, la revista Fortuna le hizo a Schiavi un largo reportaje. El entonces funcionario de Telerman había firmado el decreto que ponía freno a la construcción de edificios en los barrios porteños de Villa Urquiza, Núñez, Coghlan, Palermo, Villa Pueyrredón y Caballito.

La polémica por ese tema incluía fallos judiciales, vecinos furiosos, constructores que defenestran la medida por lo bajo y rumores sobre el inminente colapso de la infraestructura de servicios de la Capital. En ese marco, Schiavi sostenía que la medida era sólo transitoria y que no había peligro de nada. Con todo, reconocía que a su llegada al cargo, cinco meses antes, "Buenos Aires estaba devastada desde el punto de vista infraestructural".

Schiavi en esos días era el encargado de manejar la porción más grande del presupuesto porteño: más de $ 600 millones para inversiones durante 2007. La cifra superaba los 1.000 millones de pesos pero fue recortada abruptamente luego de que la Legislatura rechazara el Presupuesto enviado por Jorge Telerman y su ex secretario de Hacienda, Guillermo Nielsen.

Y ya que hacemos historia, hay que decir que el 19 de diciembre de 1982, Schiavi fue uno de los jóvenes que quiso ingresar por la fuerza a la Casa Rosada, juntos a otros airados militantes peronistas. La violenta protesta se debía a la represión a una marcha de la multipartidaria que reclamaba elecciones, que provocó la muerte de Dalmiro Flores, baleado en el Cabildo. En la foto que acompaña esta nota, Schiavi recuerda el tema y las fotos que se encuentran sobre la mesa, son justamente las de aquella jornada de lucha de la JP.


El comunicado de Garré subraya que Lucas estaba en un lugar "vedado" a los pasajeros

La ministra de Seguridad intentó esta noche cubrirse de eventuales críticas por la demora en encontrar el cuerpo de Lucas Menghini, subrayando que el joven estaba en un "lugar totalmente vedado" a los pasajeros.
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25.02.2012 00:46:00
Al gobierno no parece haberle bastado el profundo rechazo social que causaron las declaraciones del secretario de Transporte, Juan pablo Schiavi, luego de la tragedia de Once, que esta noche la ministra de Seguridad, Nilda Garré, pareció insinuar cierta responsabilidad de Lucas Menghini Rey en su propia muerte.

Esta noche Garre emitió un comunicado para confirmar que el cuerpo allado en el tren 57 horas después de ocurrido el accidente es el de Lucas, pero luego se dedicó a elogiar su propia tarea en la búsqueda, para terminar subrayando que el joven estaba en un lugar prohibido para los pasajeros.

Garre señaló que "se identificó que el cuerpo de Menghini Rey se encontraba dentro de la cabina de conducción del motorman del cuarto vagón, lugar vedado a los pasajeros, que se hallaba en desuso y sin comunicación con el interior del mismo por hallarse las puertas clausuradas".

"Este reducto -agregó el texto oficial- había sido totalmente deformado por el impacto entre el tercer y cuarto coche, producto de la incrustación de aproximadamente 60 centímetros entre uno y otro".

Señaló además sin una pizca de autocrítica por el el tardío hallazgo que "siguiendo instrucciones impartidas ayer por la ministra de Seguridad (Nilda Garré) para contribuir a dar con el paradero del joven desaparecido durante el accidente ferroviario, el jefe de la División Cuartel IV Recoleta, comisario Raúl Abuin, dio con indicios de que entre los restos de la cabina del motorista del cuarto vagón podría haber un cuerpo".

"Por este motivo, solicitó la presencia de personal de la División Sarmiento y realizó una consulta al Juzgado interventor a cargo del Dr. Claudio Bonadío, quien dispuso que concurran los servicios de la Superintendencia de Policía Científica y de la Superintendencia Federal de Bomberos, con la comparecencia de dos testigos", agregó

Y concluyó que "de esta forma se identificó que el cuerpo de Menghini Rey se encontraba dentro de la cabina de conducción del motorman del cuarto vagón" y "se procedió entonces a romper la puerta mediante la utilización de elementos de efracción, luego de lo cual se pudo verificar que en el espacio comprendido entre el tablero de maniobras y la pared que había sido achatada por el impacto, se encontraba sobre el suelo y debajo del tablero un cuerpo sin vida dentro del punto de impacto entre los dos vagones".



Denuncian que pesar de los millonarios subsidios, TBA opera el Sarmiento con vías de 1925

Luego de que el dirigente ferroviario Rubén “Pollo” Sobrero denunciara falta de mantenimiento por parte de la empresa que explota la línea de trenes de Sarmiento, otros delegados señalaron que “se trabaja con materiales ensamblados y muy peligrosos”. El Grupo Cirigliano recibió sólo este año unos 103 millones de pesos del Estado y ve aumentada su recaudación a través de los negocios con la firma EMFER.
   
La Politica Online  |  04.10.2011 18:04:00
La detención del sindicalista ferroviario Rubén “Pollo” Sobrero, puso nuevamente en debate la delicada situación operativa de la línea de trenes Sarmiento, concesionada a la empresa TBA. Es que según el gremialista, el descarrilamiento de una formación del pasado 2 de mayo que desencadenó los incidentes en varias estaciones, fue producto de una “fatiga del material” y no de un sabotaje como sospecha el juez de San Martín Juan Manuel Yalj.

Esta última idea fue reforzada por otro delegado del Sarmiento, Edgardo Reynoso, que le dijo a LPO que “el deterioro es enorme y eso se nota cuando se ve que el concesionario presta un servicio tan precario”.

“El estado de la línea es de terror. No hay renovación de vías, el sistema de señalamiento es de 1925 y los materiales con que trabajamos son obsoletos y de baja calidad. Lo que pasa es que se trata de tecnologías ensambladas, fuera de la estandarización y con alta peligrosidad”, denunció.

Desde la empresa en diálogo con LPO señalaron que las denuncias de Reynoso "son todas manetiras", afirmaron que no hay vías de 1925 y agregaron que "todos los días se trabaja en renovar vías".

La polémica se disparó porque TBA (del Grupo Cirigliano) recibe subsidios por una compensación tarifaria debido al defasaje que produjo el fin de la convertibilidad y la crisis de 2001, con el objetivo de compensar los costos operativos sin modificar la tarifa que pagan los pasajeros. De acuerdo a la página de la Secretaría de Transporte, los hermanos Crigliano recibieron este año $ 53.216.097 en mayo, $29.361.762 en junio y $21.436.598 en julio. El año pasado recibió 147 millones de pesos.

En la empresa afirman que esos números están "desactualizados" y que en rigor el pago de subsidios fue mayor.

El Grupo opera además otro negocio que se vincula con la situación de los trenes. A través de Emprendimientos Ferroviarios SA (EMFER) Crigliano se aseguró la reparación y construcción de nuevas formaciones con millonarios contratos con el Estado. Según denuncian los delegados del Sarmiento, que no pudieron acceder a esos contratos, el Estado paga “más que los valores de mercado”.

La última experiencia de TBA es el llamado “Tren de los Pueblos Libres” desde Pilar hasta Paso de los Toros, en Uruguay, que vio frustrado su primer viaje por cuestiones democráticas y casi entrevera en un papelón internacional a la presidenta Cristina Kirchner que lo había presentado en un ampuloso acto con su par uruguayo José Mujica.

“A TBA el boleto no le interesa, sino que lo que le interesa es el subsidio directo y la facturación que Cirigliano le pasa el Estado a través de EMFER, que es la reparadora del material rodante. Hay que investigar a los que están vaciando al ferrocarril son el caldo de cultivo para que pasen estas cosas. Hay millones de pesos de subsidios que TBA no usa para mejorar el servicio sino para aumentar sus bolsillos”, le dijo a este medio el abogado de Sobrero, Juan Carlos Giordano.

Lo interesante del caso es que por el momento la Justicia no ahondó en las denuncias de los sindicalistas hacia la empresa y sólo adscribió a la teoría del sabotaje. Tampoco la CNRT ni la Secretaría de Transporte le dieron importancia a las reiteradas presentaciones y advertencias que vienen realizando los delegados.

“De ahora en más vamos a citar al juez para que conozca el Sarmiento y vea la desinversión. Todo lo que ocurre es porque el sistema ferroviario y el material rodante son del siglo pasado. Se sigue transportando gente utilizando subsidios millonarios no para un sistema estatal sino para la patronal”, enfatizó Giordano.




Aflojando un poco, cultura sobre el tren.


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