28/02/2012
Publicadas por Roberto Gargarella
En el minuto 27.30 de la intervención de ayer, la Presidenta
sostuvo algo muy interesante. Dijo "si no hemos hecho más es porque no nos
ha alcanzado la plata que tenemos para hacerlo. Porque las cosas, argentinos, y
ustedes lo saben mejor que nadie, se hacen solamente con recursos, no hay otra
forma". La afirmación es muy fuerte, y muy reveladora sobre los modos en
que se concibe la política desde el poder vigente: ayudar es dar dinero; y
dejar de ayudar (por caso, típicamente, a los que se convierten en enemigos)
es, ante todo, dejar de dar dinero.
Dicha concepción es particularmente dolorosa y molesta para
quienes sostienen (sostenemos) visiones humanistas de la política -que
enfatizan, sobre todo, los deberes de solidaridad; o comunitaristas -que
insisten, principalmente, en las obligaciones de ayuda mutua que existen dentro
de una comunidad; o socialistas -que remarcan, ante todo, el valor de las
necesidades de los más desaventajados (necesidades que trascienden largamente
las del dinero); o igualitarias -que exigen que miremos la sociedad desde el
punto de vista del que está peor, y que destacan valores como los del respeto y
la dignidad humana; o republicanas -que priorizan, sobre todo, los
comportamientos que favorezcan al cultivo de las virtudes cívicas.
La cita en cuestión, decía, es muy reveladora acerca de cómo
se piensa la vida pública. La educación pública, por ejemplo: lo que se
necesita es más dinero para la escuela y para los investigadores. Muy
reveladora de los modos en que se piensa la ayuda social: planes y tajetas, es
decir dinero, antes que contención, ayuda. Muy reveladora, en definitiva, de
cómo se piensa la vida en sociedad: no hay un énfasis en fortalecer los
vínculos sociales, en ayudar al mutuo reconocimiento, en colaborar con la recreación
de los lazos comunnitarios, en volver a darle vida a la comunidad. Si te quiero
ayudar, te doy dinero; y si no te quiero más, te lo saco: lo primero explica
los fracasos en la educación, por ejemplo, a pesar del mayor dinero; y lo
segundo explica cada vez más la política de estos días.
es don Dinero.
Madre, yo al oro me
humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo;
que pues, doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero...
Es galán y es como
un oro;
tiene quebrado el color,
persona de gran valor,
tan cristiano como moro;
pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es don Dinero.
...
Por importar en los
tratos
y dar tan buenos consejos,
en las casas de los viejos
gatos le guardan de gatos;
y pues él rompe recatos
y ablanda al jüez más severo,
poderoso caballero
es don Dinero.
Fuente: http://seminariogargarella.blogspot.com/2012/02/don-dinero-todo-es-dinero.html
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