Durante el mediodía del lunes 16 de abril,
un importante testimonio se escuchó en la jornada del Juicio “Circuito Camps”.
Juan Carlos Elso relató sus vivencias como ex colimba y su presencia aquel 24
de Noviembre del 76 en la casa de la calle 30, entre 55 y 56, donde un
operativo conjunto de las fuerzas represivas asesinó a cinco militantes y se
apropió de la beba Clara Anahí Mariani Teruggi. Por Cobertura del Juicio al
circuito Camps - Colectivo de Trabajo
Por ANRed- E (redaccion@anred.org)
El testimonio se realizó con el método de
videoconferencia, ya que Elso está radicado en Bolivia y hasta allí viajó el
Presidente del Tribunal, Carlos Rozansky; desde la ciudad de Cochabamba Elso
relató sus observaciones de aquél fatídico mediodía.
Juan Carlos Elso realizó el Servicio
Militar Obligatorio desde Marzo del 76 hasta Abril del año siguiente en el
Regimiento de Infantería N° 7 de La Plata, sito en la intersección de calles 13
y 51. Relató que a las 11:30 comenzó a observar “mucho movimiento, personal del
ejército que salía armado, y se escuchaban disparos a lo lejos”; pasado el
mediodía, la orden del Cabo 1° de Enfermería Bazán fue de que un grupo de
conscriptos se suba a una de las camionetas con sus fusiles FAL. “Eran algunas
camionetas del ejercito y otras pintadas de azul oscuro que no tenía ninguna
identificación, con gente armada de civil”.
Y continuó el relato: “Llegamos a las 12.30
a la casa, nos apostaron en calle 56 en la esquina de 30, había gente que
entraba por casas aledañas, entraba personal militar y armado, y de civil”,
comenzó pausadamente Elso a describir lo que había visto. Luego su siguiente
tarea fue apostarse en la entrada de una de las casas vecinas, y le dieron la
orden de “no dejar pasar a nadie”, excepto a quienes participaran del
operativo, “era todo muy confuso, porque salía y entraba gente todo el tiempo,
uniformados y de civil, todos armados”.
Luego Elso relató que “ingresaron con unos
armamentos que en el ejercito se llaman PAF”, se trata de un explosivo
antitanques que se ajusta en las puntas del fusil FAL por un arma de fogueo,
explota e irradia mucho calor; “una primera explosión bastante fuerte se
escuchó detonar en la casa... el tiroteo continuaba, luego se escucharon dos
explosiones pero más tenues, como que habían disparado desde otro lugar”. Aquel
tiroteo continuó 30 minutos más, hasta que hicieron ingresar primero al
“personal de explosivos” que revisaron la casa un rato hasta que finalmente
entró el personal del ejercito y gente de civil.
Pasado un rato, el cabo Bazán le dispuso al
conscripto Elso que guardara vigilancia en la puerta de la casa que habían
bombardeado. “Yo tenía curiosidad y entraba y salía para ver si veía algo, y en
una de las incursiones llegué a ver en el patio del fondo, un cuerpo tirado en
el piso con una camisa blanca y sangre; volví a salir” relató Elso sabiendo que
servía de introducción hacia las declaraciones más comprometidas con el juicio.
Y dijo: “Vi que alguien salía con un Fal
colgado en el hombro, con un pequeño bulto por así decirlo...cuando vi que
apareció por el patio me di cuenta que lo estaba tapando, me di cuenta que era
un bebe por como lo tenía, lo cubrió con una manta de color fucsia con motivos
verdes y pasaron por mi lado con el supuesto bebé y lo pusieron en una
camioneta Ford que no era del ejercito, había una persona dentro de la
camioneta que era el chofer, dejaron al bebe en el asiento y con otra persona
más salieron con el bebe en esa camioneta”, describió detalladamente para dejar
en claro qué era lo más importante de su declaración.
Y añadió: “Cuando regresamos los
comentarios que habían de algunos soldados era que no se explicaban como el
bebe había salido ileso después de lo que había pasado. Ahí me di cuenta lo que
había visto y lo relacioné... el Cabo Bazán había dicho que estaba viva, que
estaba bien y él mismo se preguntaba donde la habrían puesto para que haya
sobrevivido”.
Describió que el hombre que se llevó la
beba “era de cabello claro, ondulado, con pelo bastante largo (que le tapaba el
cuello), barba de dos o tres semanas no muy larga, bastante desalineado, con
jean y campera de jean... claro que a alguna fuerza pertenecía...porque había
varios de ese tipo que entraban y salían de la casa con fusil del ejercito y
pistolas en la cintura... También dijo que esta persona medía casi un metro
ochenta, era delgado de físico y de cara.
Finalmente, luego de realizar su descargo
después de tantos años dijo a tono de conclusión: “quisiera agradecer a la
gente que me estuvo apoyando moralmente, a mi familia, a mis hijas y pedir
disculpas si alguna persona se sintió ofendida por mi relato y si algunas
personas no pudieran encontrar algo más....a la señora Mariani le quiero decir
que realmente es un ejemplo, todos tenemos parientes, familiares, y no quisiera
que en Argentina vuelva a pasar eso de tener que andar buscando a los nietos”.
Presenciando la audiencia se encontraba la
señora María Isabel Chorobik de Mariani más conocida como “Chicha”, quien busca
a su nieta Clara Anahí Mariani-Teruggi, en una incansable lucha contra el pacto
de silencio y el encubrimiento de los militares.
Aquel mediodía del 24 de Noviembre se
desplegaron más de 200 integrantes de las fuerzas de seguridad y mataron a
cinco personas: Diana Teruggi, Daniel Eduardo Mendiburu Elicabe, Juan Carlos
Peiris, Roberto Cesar Porfidio y Alberto Bossio, todos compañeros de
militancia. La pareja de Diana y padre de Clara Anahí, Daniel Mariani no se
encontraba en la casa. En la residencia de esta familia funcionaba una imprenta
clandestina que quedó destruida y hoy es un monumento a la Memoria. Daniel
también fue asesinado en La Plata el 1º de agosto de 1977.
“Chicha”, fue fundadora y presidenta de la
Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, institución a la que dejó de pertenecer en
1989. Es la fundadora de la Asociación Anahí, dedicada a promover, preservar y
defender los Derechos Humanos. Desde 1976 Chicha no ha dejado de buscar incansablemente
a su nieta.
A la salida de la audiencia, Chica dijo que
“es un día inolvidable, que he esperado durante tantos años; que alguien dijera
la verdad, que alguien dijera que vio sacar a la bebé viva y que todas las
patrañas que se inventaron hasta ahora son solo patrañas”. En relación Juan
Carlos Celso dijo que “la nena está, se lo debo a este muchacho que de tan
lejos ha hecho esta magnífica obra”.
Nacida en 1927, Chicha Mariani fue una
reconocida profesora de Bellas Artes. Luego de la audiencia en la cual Elso
dijo haber visto a su nieta viva, agregó: “Lo que me queda de vida no me va a
alcanzar para agradecer a esta gente, que venciendo los miedos, que es lógico
que los tengan, me han ayudado en este momento tan crucial; era solo decir la verdad,
ojala todos digan la verdad ahora y ayuden a sanar estas almas sufrientes que
hemos tenido que sobrevivir a tanto dolor... esto me da fuerzas, tira por
tierra toda la mentira de los represores, incluso Etchecolatz que dijo estos
días pasados que la nena había muerto calcinada, vamos a ver qué dice ahora
ante un testimonio tan veraz”.

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