Nota de Mu! el periodico de lavaca.org
31/07/2012
El domingo 29 de julio una patota de diez personas comandada
por directivos de la marca de lencería Dulce Carola irrumpió en la fábrica para
sustraer documentación de las oficinas. En ese momento se encontraban allí 4 de
los 43 trabajadores que desde el 7 de junio hacen guardia en la planta
reclamando por el pago de 6 meses de salarios adeudados, más vacaciones y
aguinaldos. Un trabajador quedó hospitalizado y otro, con el tabique roto.
La fecha del ataque no es casual: fue 2 días antes del
vencimiento del plazo que tenía la empresa para saldar su deuda con los
empleados, según un convenio firmado en el Ministerio de Trabajo. Los
trabajadores reconocieron entre los violentos visitantes al abogado de la
empresa, de apellido Corvalán, al jefe de producción, Oscar Sánchez y a la
gerente, Liliana Noemí Romero. Antes que llegue la policía la patota ya había
huido con documentación y algunas prendas, no sin antes violentar la puerta de
la gerencia.
Pablo, delegado de los trabajadores concluye el relato a
lavaca con una enérgica frase: “Al contrario del miedo que nos quisieron
generar, como grupo salimos fortalecidos., Seguimos con las guardias sabiendo
que tenemos que estar más unidos que nunca”.
El largo camino
Alicia tiene 56 años, ex delegada de SOIVA cumplió 20 de
antigüedad en junio pasado. Trabaja en el sector de atraque.
Miriam hace 19 años que está en el sector de corte.
Ambas cuentan el proceso que están viviendo.
Y con sus propias palabras están volviendo a narrar la
historia de siempre: el largo y doloroso camino que puede llevar o no a
trabajar sin patrón.
Siempre es aleccionador recorrerlo de mano de una
experiencia actual y concreta. Así nos la cuenta ahora Dulce Carola.
El deterioro salarial
“Esto viene desde hace tiempo. Hace como 6 años que venimos
con pagos atrasados y parciales, aunque había buena producción y buenas ventas.
A partir del año 2009 se fue acrecentando. El aguinaldo de junio lo terminamos
cobrando en septiembre a través de un cheque. Y fue peor desde el año 2011,
porque ya nos pagaban con vales parciales. Así se fue sumando una deuda enorme
con cada trabajador”.
El panorama se completa con la producción en caída: “Las
colecciones no iban bien, no hacían las inversiones y no entraban insumos:
telas, elásticos”. Continúan las trabajadoras: “Comenzaron a atrasarse con el
pago a los proveedores también. Y tal es así que el dueño anterior, comenzó a
buscar alternativas para salvaguardar a la empresa. Al menos es lo que nos
decía, y obvio que les tenés que creer, porque supuestamente ellos son lo que
saben manejar la situación. Entonces ¿qué sucedió? En marzo del 2012 trajeron
inversores. El 27 de marzo entra la nueva gerencia, representada por Héctor
Casella y José Cantero. Y nos dicen que la situación va a cambiar, que vamos a
percibir nuestros salarios en tiempo y forma, que se van a hacer cargo de las
deudas con los proveedores y con nosotros.”
La trampa
Dulce Carola es la marca de lencería que en un tiempo fue
explotada por la ex Virtus. La anteúltima gestión dividió el negocio en dos
razones sociales: Underlen SRL, la razón social que aparece en los recibos de sueldo
que no se reciben, y Marlio, la empresa que comercializa los productos de la
marca. ¿Cuál es la conclusión para las obreras? “Marlio se llena de plata y
Underlen está endeudada con nosotros.”
El vaciamiento
“Empezaron a hacer inventario, un relevamiento de las
prendas que se habían elaborado con insumos de 20 años atrás y que ya se habían
cortado. Y para que las terminen se lo dan a tercerizados. Así se estaba
generando más deuda, y eso nos llamó la atención. En la semana del 20 de mayo
comenzamos un paro, y nos dijeron que estábamos en nuestro derecho. Como
trabajadores pensábamos, ¿cómo puede ser que a una empresa como ésta no le haga
ni una urticaria un paro? Ahí se llegó a una instancia en que nos unimos todos.
Ya no había diferenciación entre lo que era tercer piso de corte, segundo de
producción, incluso de administración, que son los últimos que se unen.
Estuvimos todos juntos.”
La lucha
La última semana de mayo y la primera de junio ya no les
pagaban ni los vales. Fue lo último que decidieron aguantar: “El 7 de junio
tomamos la decisión, con el apoyo de los tres sindicatos (SETIA, SOIVA y
CORTADORES), de hacer la medida de fuerza. En estas últimas semanas, los dueños
venían cinco minutos y se iban, prácticamente no estaban en la empresa. La
apoderada de la empresa, Noemí Romero, decía que no tenían plata para afrontar
la situación”.
Así comenzaron a quedarse en la planta, con guardias.
Ahora están a la espera de que se presenten en el Ministerio
de Trabajo, como corresponde, porque hay un convenio firmado. Ellos han
firmado, la apoderada firmó frente al Ministerio y a los tres sindicatos, los
tres secretarios sindicalistas, que a partir del 20 de junio y hasta el 30 de
julio nos tenían que pagar la deuda, que iban a llamar a tres personas por día
para regularizar la situación y seguir trabajando conforme a lo que se tendría
que trabajar, pero no cumplieron ni con una cosa ni con la otra.”
La asamblea
¿Cómo toman las decisiones? “Siempre hemos hecho asambleas
para todos los temas gremiales, para ponernos de acuerdo en todo. La gente de
los otros gremios se fue sumando, incluso los cortadores, que no tenía
delegado. Después siguieron uniéndose los administrativos y al final éramos una
gran masa de gente reunida en el segundo piso. Somos 43 familias aguantando”.
¿Bombachas sin patrón?
¿Pensaron en trabajar Sin Patrón? “En este proceso empezó a
venir la gente de empresas recuperadas, del Ministerio también. Empezamos a
tener reuniones informativas. Gente del INAES, de Bienestar Social. Mucha gente
ha venido con ánimo de colaborar, de explicarnos y de orientarnos. Es muy
difícil la situación. El conflicto tiene tanto tiempo, no es que te quedás hace
un mes sin el sueldo. Ya veníamos endeudados, ya veníamos con falencias, ya
habíamos hecho como un achique, ya se debían los colegios y ahora eso se
acrecentó. Es difícil estar así, a la espera. Estas entidades que se acercan a
ayudarnos por lo menos nos dan una esperanza de que se puede. De alguna manera
vamos a salir, con tiempo. No es rápido. Estamos agradecidos.”
Lo fácil y lo difícil
El 8 de julio se hizo un festival en la puerta de la
fábrica, se acercaron la gente de Lacar y la gente de Mc Body (dos fábricas sin
patrón): “En el festival nos contaron su experiencia, muy parecida a la
nuestra. No es fácil para nosotros pensar en una cooperativa. Es una idea, es
un pensamiento. Somos 43 que tenemos que tomar una decisión así de importante.
Hay que ver muchas cosas: el tema de la razón social, el edificio, ventas…
Somos 43 familias que estamos acá. Esa es la razón principal por la que
queremos hacer las cosas como corresponde. Cuando llegue ese momento se verá.
Todavía no podemos, todavía solamente podemos pensar que estamos unidos en una
relación de dependencia con esta gente. Por lo que comentaron, no es fácil, y
tenés que perseverar mucho… Es más fácil venir, hacer lo que sabés, con una
responsabilidad intermedia, que ponerte a hacer tareas que vos tenés que
aprender y que te superan porque son otra responsabilidad, de otra índole… Eso
se va a a ver. Yo supongo que es más fácil trabajar en relación de dependencia,
excepto cuando caes en manos de esta gente.”
“Hasta que no me pasó a mí”
¿Antes del festival se enteraron de algunas experiencias de
fábricas o empresas recuperadas? Cuentan: “Era muy remota la información.
Aparte es como todo: hasta que no te pasa a vos, no sabés lo que es. Porque una
cosa es cuando vos lo mirás a través de un periódico o a través de un reportaje
en la televisión, pero cuando te toca vivirlo a vos, realmente ahí se te cae la
ficha. Además hay un preconcepto de la gente y una falta de información:
nosotros no somos ocupas, ni estamos robando nada, ni somos delincuentes. Todo lo
contrario. Parece que cuando se habla de estar preservando la fuente de
trabajo, se está hablando de quien quiere apropiarse de cosas que no son
nuestras. No es así. Eso lo aprendí yo ahora. Yo era una de las que decía: no
me veo a mi edad en una situación así. Ya sabemos lo que es, ya entendimos. A
lo mejor en un futuro se arma la autogestión. En este momento no podemos decir
tal o cual cosa porque hay pasos previos, hay que agotar todas las instancias.
La ética obrera
“Esta gente totalmente inescrupulosa que viene, que vacía la
fábrica, no te pagan, te dejan sin trabajo, se mueven impunemente. Mientras que
nosotros, los perjudicados, tenemos miedo de todo y nos fijamos y tratamos de
movernos en un marco legal porque somos gente honesta y no queremos caer en
nada que no sea así. Siempre salís mal parado.Siempre el honesto sale mal
parado, el trabajador. Nosotros nos levantamos a las 6 de la mañana para venir
acá. Hay gente que viene de Moreno, que se tiene que levantar a las tres, en
esta época no es fácil manejarse en los trenes, nunca ha sido fácil. Algunas
llegan una hora antes para no llegar tarde y no perder los premios. Eso a
través de los años. Es un esfuerzo enorme, muchas veces viniendo enferma, para
que no se les reste del sueldo, la puntualidad… Y esta gente rompe con todo
eso, con las ilusiones, con los proyectos. No podés hacer planes con una
persona que no te paga los sueldos.”
La miseria
“Mucha gente está endeudada, con las tarjetas, los colegios…
Compañeros que como trabajadores quieren la mejor educación para sus hijos y se
encuentran en una situación que en un colegio privado no pueden llegar a pagar
la cuota y no le van a renovar la matrícula. Vos imaginate el desgaste y el
stress psicológico que tienen esas criaturas, más el papá y la mamá, eso no es
nada fácil… Y el tema de las obras sociales: los gremios son los primeros que
les cortan los servicios si la empresa no paga. Tenemos un compañero recién
operado que no tiene obra social ni atención… Además se le debe a la AFIP. Hay
17 millones de deuda en retenciones a nosotros que no llegaban a destino.”
El despilfarro
¿Qué hicieron mal los patrones? “Se trató que la marca fuera
de primer nivel, una marca que compitiera con las primeras marcas. En un
momento se iba a Francia, se buscaban las telas, se veían los modelos. Era todo
de primera línea, pero se olvidaron de invertir en máquinas. Es cierto que
tenemos una mano de obra impresionante, que suple todo eso, pero los tiempos
son diferentes. Hay máquinas muy inteligentes, muy completas. La empresa no
cuenta con eso. Ese fue uno de los errores: no invertir. También fallaron
varias colecciones por los diseños, no dieron resultado, dos o tres colecciones
seguidas. Porque venían familiares a diseñar: así como iban a los negocios,
volvían las prendas, eran devoluciones… simplemente no gustaban… Y después
malos manejos administrativos, malas inversiones, figuraban cosas que no
existían. La última gente que viene nos informa que figuraban 50 Blackberrys.
Nunca existieron esos teléfonos. Teníamos teléfonos de los más básicos que
comunicaban un piso con otro, distintas áreas. Había muchos rumores y cuando lo
intentábamos hablar, él dueño no quería escuchar, decía que no le interesaba.”
La paciencia y sus límites
Agrega Pablo, de 33 años que entró a trabajar a los 18: “La
gente fue muy paciente, explicaciones que te daban que además de ser ilegítimas
eran incomprensibles. Te decían que no se vendía, pero había pedidos ¿Qué
hacían? ¿Los regalaban? No tiene lógica. Ni el subsidio del plan de
Recuperación Productiva que da el Estado quisieron aceptar. Todo esto indica
que había algún tipo de mala intención. Un manejo para conducir a la empresa a
este punto. Sacarse de encima a la gente y ellos seguir adelante. La última
gerencia, que decía que iba a salvar la empresa, lo primero que hizo fue cortar
la entrada de insumos. Sólo vendían y no reponían lo que iban vendiendo. Así no
iban a salvar la empresa, en realidad. Desde que iniciamos la medida de fuerza,
no vinieron más”.
¿Y después?
Mañana vence el plazo para que la empresa se presente en el
Ministerio de Trabajo. Los obreros de Dulce Carola estarán allí esperándolos.
Una instancia más, de esas que hacen falta que un grupo de obreros rompan el
molde.

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