MOLE. El lugar debería contar con 250 camas de internación
(Fernando Pérez Ré-Diario Crónica).
Edición impresa. En Villa Lugano iba a ser el primer centro
general de agudos de la zona sur de la ciudad, pero en 2009 Macri le bajó el
pulgar a la idea. Hoy funciona solo como una especie de enorme sala de primeros
auxilios, publica Diario Crónica.
Por Emiliano Gullo
“Macri cumple, acabamos de inaugurar el Hospital de Lugano”.
La voz triunfal y autómata del gobierno porteño rebotaba aleatoriamente entre
los teléfonos de los vecinos de la Comuna 8, compuesta por los barrios de
Lugano, Villa Soldati y Villa Riachuelo. Era el 10 de junio de 2009, cuando
Mauricio Macri remarcaba que su gestión recuperaba el sur, siempre postergado:
después de 20 años, el Hospital Cecilia Grierson abría sus puertas para darle
solución a los problemas sanitarios de unas 200.000 personas.
También se prometían futuras obras para convertirlo en el
primer hospital general de agudos de la zona, como ordena la Ley 1769, votada
en la Legislatura el 11 de agosto de 2005. Pero a siete años de la firma de ese
proyecto, no es más que un centro médico primario, sin camas para internación
ni servicio de emergencias o ambulancias y con una atención limitada de 10
horas de lunes a viernes. Además, los pacientes tienen que esperar horas a la
intemperie hasta las 8 de la mañana, cuando los empleados corren las rejas y
comienzan a dar los números para las consultas. “Ojo, que si hace muchísimo
frío o llueve los dejamos pasar”, tranquiliza el administrador, que no dará su
nombre en toda la nota pero que aportará detalles sobre el futuro de este centro
médico.
Son las 17.45. Sobre la avenida Fernández de la Cruz, a
metros del cruce con Escalada, los autos no disminuyen su velocidad a pesar de
la tormenta que se avecina. Llegar al hospital parece una tarea simple a juzgar
por su dirección: Fernández de la Cruz 4402. Su estructura ocre aparece rápido
a la vista, pero desaparece con la misma rapidez al intentar encontrar el
ingreso. Es que para el acceso hay que suponer que esas dobles rejas grises,
apostadas en un predio paralelo a la avenida de doble mano, del otro lado de
las vías del premetro, a la altura del Polo Farmacéutico, son la entrada para
este hospital que no tiene ni un cartel sobre la avenida.
Son las mismas rejas que detienen a los vecinos que se
acercan, a eso de las 5 de la mañana, para hacer la fila y conseguir los
números de las consultas. Ahora, técnicamente faltan 15 minutos para que se
termine ese horario. Pero en el playón que rodea la estructura ocre de 2.300
metros cuadrados, entre planta baja y primer piso, lo único que hay es una
promesa de movimiento: el auto del administrador estacionado a metros de los
consultorios, que amenaza con arrancar en cualquier momento.
“Se atiende hasta las 18, pero como empezó a llover cerramos
antes”, se sincera un hombre de seguridad que, a esta hora, junto con el
administrador y una recepcionista, son los únicos que están en el lugar. Nadie
dará los nombres, pero sí información que agrava la denuncia motorizada por los
vecinos y que actualmente tiene a su cargo la jueza Elena Liberatori, titular
del juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario Nº 3.
A su despacho llegó, en 2010, el recurso de amparo
presentado por la Coordinadora Multisectorial Sudoeste (CMS) ante el
incumplimiento de la Ley 1769. El reclamo por un hospital de agudos tuvo su
primer triunfo en 1986. Ese año, la municipalidad aprobó la construcción bajo
la ordenanza número 41.795. Establecía que tendría 250 camas para internación,
además de quirófanos, guardia, laboratorio, maternidad.
Recién en 2005, bajo la gestión de Jorge Telerman y por
orden de la Justicia, se proyectó una obra en tres etapas. La primera fase, y
hasta hoy la única, fue inaugurada por Macri el 10 de junio de 2009 y levantada
por la constructora de Nicolás Caputo, amigo y ex compañero de colegio del jefe
de gobierno. Pero en noviembre de 2010, su gobierno firmó el decreto 849 que
modificaría el curso del proyecto.
Basado en un estudio privado, aseguró que no era necesaria
la construcción de un hospital de agudos. Por eso, “la zona de influencia del
Hospital Lugano requiere un sistema de salud que procure una resolución rápida
y eficaz de los problemas de la población, priorizando la corta estancia”, dice
el texto firmado por Mauricio Macri, su jefe de gabinete, Horacio Rodríguez
Larreta, y el ministro de Salud, Jorge Lemus. El mismo documento asegura que
toda la problemática sanitaria es absorbida por los hospitales Santojanni, en
Mataderos, Piñero, en el Bajo Flores, y el Alvarez, en Flores. O sea, todos a
más de 50 cuadras de, por ejemplo, la Villa 20, donde viven unas 40.000
personas.
“Lo que plantea el decreto es un disparate total. Se trata
de 200.000 personas que tienen un servicio de salud totalmente precario, y son
tratados como parte de un mecanismo comercial, como si fueran arandelas”, dice
a “Crónica” Ricardo Zambrano, ex jefe del Traumatología del Hospital Santojanni
e integrante de la CMS. Zambrano remarca además que “las zonas aledañas a estos
barrios también está muy desprovista a nivel sanitario”. A su criterio, “el
hospital es una caja de zapatos, pero sin zapatos; la carcaza es excelente pero
no tiene guardia, ni internación, ni cirugía, ni maternidad”.
Nicolás Tauber, asesor letrado de la CMS, adelantó a este
diario que la jueza Liberatori citó para el 30 de agosto próximo al gobierno de
la ciudad y a los vecinos querellantes para que ambas partes demuestren, a
través de distintos peritajes, si la estructura ocre levantada sobre Fernández
de la Cruz 4402 corresponde, o no, con el hospital descripto en la ley. “A la
multa ya aplicada en 2011 sobre Macri y Lemus, revocada en otra instancia por
cuestiones técnicas, se le podría sumar otra pena por incumplimiento legal”,
dijo Tauber.
El nombre de este hospital, Cecilia Gerson, evoca a la
primera mujer médica del país. Y estuvo pensado, hace ya más de 20 años, como
el primer hospital de agudos para Lugano, Soldati y Villa Riachuelo. Ahora,
mientras la lluvia sigue cayendo inclemente, el propio administrador despeja
las dudas.
“No hay obras en marcha. Esto está así como está y va a
seguir estando así. No tenemos ambulancias porque dan la idea de que acá se
atienden urgencias”. ¿Y si se descompensa algún paciente, no se pone en riesgo
su vida hasta que llegue la ambulancia del SAME y lo traslade? “Y sí...”.
Fuente Diario Crónica.

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