La insensatez de la UBA ante sus maestros
Por Eduardo Grüner SOCIOLOGO, PROFESOR DE LA UBA
A pesar de existir una ley que permite el ejercicio de la
docencia universitaria hasta los 70 años, la UBA decidió impulsar la cesantía
de sus profesores a los 65. De un modo intempestivo, incomprensible e irracional,
quedarían desmanteladas cientos de cátedras y equipos de investigación.
28/08/12
En el seno de la UBA hay un conflicto que nunca debió haber
existido. Es el que ya desde hace meses se ha suscitado alrededor de la
cesantía de profesores por haber alcanzado la edad de 65 años : unos 150 en
este momento, otros 500 que corren el mismo riesgo a fines de diciembre, más
los que se irán sumando de aquí a entonces, y por supuesto el año próximo, pues
la gente tiene la costumbre de seguir cumpliendo años.
No debió haber sucedido, porque las objeciones que esos
profesores oponen a semejante resolución son perfectamente racionales,
completamente sensatas y fácilmente comprensibles. ¿Por qué? Veamos: 1) Es
racional, sensato y comprensible que los docentes demanden que se acate la Ley
26508 votada a fines del 2009 por el Congreso de la Nación, y que les otorga el
derecho a la opción de permanecer cinco años más en sus cátedras, siendo la UBA
la única de las 49 universidades nacionales que no lo hace; 2) Es racional,
sensato y comprensible que los docentes discutan que se use el argumento de la
autonomía universitaria para tomar esa medida, ya que si bien “autonomía” es un
concepto elástico y condicionado históricamente, fue pensado para beneficiar a
la UBA, no para perjudicarl a; 3) Es racional, sensato y comprensible que los
docentes consideren que con estas medidas se estaría perjudicando gravemente a
la UBA, ya que de la noche a la mañana quedarían desmanteladas cientos de
cátedras, equipos de investigación y planes de extensión, subsidios, becarios,
etcétera, sin que se hayan tomado previsiones para reemplazarlos; vale decir,
los afectados no serían 650 sino miles de trabajadores docentes, más por
supuesto los estudiantes; 4) Es racional, sensato y comprensible que los
docentes recusen el argumento de que hay que “dejarles lugar” a los más
jóvenes, cuando “lugar” es lo que sobra: en muchísimos casos se trabaja con
cátedras sobresaturadas que perfectamente podrían desdoblarse en dos o tres
para “hacer lugar” a todos los que estuvieran en condiciones de ascender, y al
mismo tiempo respetando los derechos de los docentes actuales; ganancia para
todos, ¿cuál podría ser el problema? Evidentemente ninguno, puesto que los
docentes más jóvenes, lejos de haber entrado en algún “individualismo
competitivo”, están acompañando firme y masivamente los reclamos de sus
“mayores”, al igual que los estudiantes; 5) Es racional, sensato y comprensible
que los docentes supongan que esto, entre otras cosas, es parte de un “ajuste”
que desde hace mucho se verifica en la UBA con, por ejemplo, la existencia de
miles de docentes “ad honorem” y miles más interinos (es decir, una muy seria
inestabilidad laboral), cada vez más deterioradas condiciones edilicias,
etcétera; 6) Es racional, sensato y comprensible que los docentes cesanteados
se hayan sentido profundamente dolidos por -además de conculcarse sus derechos
adquiridos- haber sido automáticamente “borrados” del plantel de la UBA de un
día para el otro, sin que ninguna autoridad creyera necesaria la elemental
consideración de darles un mínimo tiempo de preaviso a docentes que hace
décadas que le dan su vida y su dedicación a la enseñanza y la investigación;
7) Es racional, sensato y comprensible que los docentes se sientan extremadamente
preocupados acerca de su supervivencia futura , en tanto creyéndose amparados
por la Ley 26508 muchísimos de ellos no han iniciado los trámites jubilatorios,
y otros tantos no alcanzan aún los 25 años de antigüedad que les permitirían
jubilarse con el 82 % que la misma Ley indica; 8) Es racional, sensato y
comprensible que docentes que por definición tienen la más larga experiencia
acumulada en décadas de transmisión de sus saberes, sientan que de ningún modo
se puede decretar que se han vuelto repentinamente ineptos para enseñar,
investigar, escribir, dirigir tesis: a esta altura del desarrollo vital
promedio, sería absurdo decidir que el trabajo intelectual y académico entra en
mora a los 65 años; esto es lo que han entendido, por lo visto, los legisladores
que propusieron (y votaron por unanimidad de ambas cámaras) la Ley 26508; 9) Es
racional, sensato y comprensible, finalmente, que los docentes pretendan ser
escuchados por la sociedad que con sus impuestos sostiene a la Universidad, y
por ello tomen medidas pacíficas, racionales, sensatas y comprensibles para
llamar la atención de la opinión pública y pedir la solidaridad afectuosa y
activa de la ciudadanía.
Lo que aquí está en debate es la educación pública de las
próximas generaciones. Frente a esa racionalidad, esa sensatez y esa
comprensión, ¿quién puede rechazar las demandas de los docentes de la UBA?
¿Quién, y por qué?
28/08/2012

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