Es medio extraño poder publicar una nota de este diario, pero en este caso, el título lo dice todo...
03.09.2012 | desprecio pro
Las pésimas condiciones laborales del programa
macrista que se promociona como sustentable.
Por: Enrique Masllorens
Casi por casualidad, me contaron y luego me
informé que el plan de movilidad sustentable de la Ciudad de Buenos Aires
denominado Mejor en bici contiene una contradicción insoslayable e inexcusable.
El programa se promociona
como una forma de mejorar el medio ambiente, propósito loable enmarcado en el
desarrollo que actualmente tienen los llamados "derechos de cuarta
generación" como los contenidos en el art. 41 de la Constitución Nacional.
Sin embargo, para llevar adelante esta gestión, el gobierno de la Ciudad ha
contratado a decenas de trabajadores que se encuentran totalmente desprovistos
de cobertura social y jurídica.
Lo cierto es que no se
puede salir a promover algo que se autoasigne el carácter de
"sustentable" cuando para ello se acude al deplorable método de
dispensar condiciones indignas y salarios insatisfactorios a las personas que
hacen posible el programa.
Veamos sucintamente de qué
se trata. El plantel de trabajadores que atiende en los puntos de retiro y
devolución de bicicletas habilitados (actualmente son 21), cubre en dos turnos
de seis horas el horario de lunes a viernes de 8 a 20 y sábados de 9 a 15. Como
cada estación cuenta con dos personas al menos, estamos hablando de un
colectivo no menor de 84 personas, todos ellos jóvenes.
Para acceder al trabajo se
los obliga a suscribir un contrato cuya copia no les es entregada y con la
condición –para recibir un salario muy inferior al que percibe cualquier agente
de la Ciudad– de inscribirse como "monotributistas" y expedir facturas
como si se trataran de empresarios o autónomos. El colmo de este abuso lo
constituye la exigencia de tributar "ingresos brutos", de manera tal
que el empleador se queda sin causa legítima con el 3,5% de los magros ingresos
del trabajador.
Por lo demás, las
condiciones de trabajo de estos jóvenes trabajadores son deplorables. El lugar
donde desarrollan sus tareas es un cubículo de chapa expuesto a las
inclemencias del tiempo: en invierno extremadamente frío ya que carece de
aislantes térmicos y en verano sofocante por el "efecto invernadero"
que provoca su conformación estructural. Obviamente no cuentan con sistemas de
acondicionamiento climático, siquiera ventiladores o estufas. Cuando llueve,
como pudo comprobarse en una de las estaciones, las goteras humedecen el piso
donde un enjambre de cables precariamente conectados a la red eléctrica, sin
disyuntor ni cable a tierra alguno, ponen en riesgo la salud de trabajadores y
usuarios, quienes no se percatan del constante peligro de electrocución a que
se exponen en una suerte de "oficina" pública.
Otras condiciones
higiénicas difícilmente podrían sortear el control de una aseguradora de
riesgos del trabajo que, por otra parte, estos trabajadores no poseen para su
cobertura, por estar injustificadamente marginados de la legislación laboral.
Los baños químicos no reciben la atención debida, habiéndose producido entre
las mujeres trabajadoras casos de infecciones urinarias. La provisión de agua
en bidones estuvo cortada unas semanas por falta de pago. No existe lugar donde
higienizarse las manos, pese a que los agentes están en contacto con el
público, soslayándose cualquier exigencia básica sobre higiene y seguridad en
el trabajo.
Como colofón a esta
descripción reñida con básicos Derechos Humanos que ponen a estas personas que
trabajan en una situación de indignidad existencial, se aprecia la inacción
cómplice de la representación sindical que desalienta todo tipo de reclamos y
advierte (en realidad amenaza) que quien exija lo que le es debido corre el
riesgo de que no se le renueve el contrato, anunciando –además– que en el
futuro esta actividad sería "privatizada" utilizando como
"señuelo" una ilusoria hipótesis de efectivización con los futuros
concesionarios. No puede sorprender a nadie que el gremio de los municipales
conducido por el hombre de negocios Amadeo Genta, mire para otro lado. Quien
fuera destacado como una joven promesa en 1975 por la revista de la Triple A El
Caudillo y que ahora es socio del proyecto mesiánico y delirante de Hugo
Moyano, sigue siendo coherente con su pensamiento y accionar de derecha.
En definitiva, esta es la
real "manera sustentable" de regular una actividad laboral para el
jefe de gobierno Mauricio Macri. Así es como trata el gobierno de la Ciudad a
la juventud trabajadora. ¿Se acuerdan cuando en una publicidad electoral se
decía que la boleta del PRO era una solicitud de empleo? La realidad confirmó
en los chicos y chicas de Mejor en bici qué clase de empleo es la que obtienen
los trabajadores bajo una administración macrista.
Para estos verdaderos
abusos, de esta sistemática violación de derechos, no hay sumarios ni
suspensiones, como en las escuelas. Tampoco un 0800 para denunciarlos. La
política fascista del miedo y la construcción de enemigos se derrama sobre los
porteños –con las banderas amarillas del liberalismo– acompañadas por falsos
mensajes de amor, convivencia y de diálogo.
Esa política espeja sus
propios temores y desprecio a los jóvenes, a los trabajadores, a la
participación, a la política, y ¡hasta a El Eternauta! Por eso también se
oponen al proyecto de ley que habilita el voto voluntario de los jóvenes entre
16 y 18 años. Y al igual que Macri, el otro subproducto de la alfabetización
(cara), Francisco de Narváez, sigue repitiendo la estupidez de que
"adolescente" viene de adolecer, de que algo les falta. No les voy a
facilitar el trabajo: compren un diccionario etimológico, estudien y ¡dejen
tranquilos a los jóvenes! «

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