EL MODELO EXTIENDE LA FRONTERA SOJERA
Viernes, 09 de Noviembre de 2012 22:09
(AW) Un tercio de las tierras cultivables está sembrado con
la oleaginosa. Desplazó a las quintas y reduce la oferta de frutas y verduras.
Ya hubo denuncias por la fumigación, debido a que se encontraron restos de
glifosato en campos.
Por Patricia Valli / Jairo Straccia
El máximo enclave peronista de la provincia de Buenos Aires
no escapa a la locura por la soja: más de un tercio de las tierras cultivables
de La Matanza ya está cubierto con la oleaginosa. Los más de 560 dólares por
tonelada a los que cotiza en Chicago el alguna vez denominado "yuyo"
hace que desplace a las tradicionales quintas de frutas y verduras que
abastecen a la Ciudad y Gran Buenos Aires.
Según los últimos datos oficiales, en el partido hay más de
4 mil hectáreas sembradas con soja, el 34% de las 11.752 hectáreas rurales que
hay. "En esa zona deberían estar las quintas de producción de alimentos
para la población urbana", explicó el economista del Centro de Estudios
Económicos y Monitoreo de las Políticas Públicas (Cemop) de la Universidad
Popular de Madres de Plaza de Mayo, Andrés Asiaín.
La menor oferta por las frutas y verduras desplazadas por la
producción sojera presiona sobre los precios de los alimentos y contribuye a la
suba del valor por hectárea de los campos. Todo por la tentación de obtener un
rinde de hasta $ 2 mil por hectárea, según cuentan en el sector. El Gobierno
nacional, por su parte, estima que por las retenciones a la soja ingresarán
unos $ 5 mil millones extra a las arcas del Estado.
"Los precios internos de los alimentos y bebidas
acompañan la suba de los precios internacionales", evalúa Asiaín en
referencia a la llamada "inflación importada".
El dato sobre el efecto en los precios de la "soja Matanza"
circula en medio de reclamos por una reforma agraria y una ley contra los
desalojos y la controversia por la ley de hábitat bonaerense y la demanda
insatisfecha de viviendas, entre otros temas que en el fondo hablan de la
disputa por la tierra.
"No se hace soja en quintas de una hectárea, se hace en
campos de treinta o cincuenta hectáreas. Estos campos medianos son los más
expuestos al avance de la soja", explicó Jorge Sutil, ex coordinador
provincial de la subsecretaría Agricultura Familiar de la Nación.
Las zonas sembradas con soja se encuentran camino a
Cañuelas, sobre la Ruta Nacional 3 y sus alrededores, a partir del kilómetro
38. En la mayoría de los casos se trata de superficies que se operan bajo el
sistema pooles de siembra y llegan hasta las 200 hectáreas.
"La presión por el avance de la soja por ahora no recae
sobre los barrios, pero se llevó por delante muchas quintas", relató un ex
trabajador del municipio que recorre a diario la zona.
El fenómeno no es exclusivo del partido más poblado de la
provincia de Buenos Aires, sino que se ve también en el Gran Rosario y sobre
"los cultivos en el sudeste como Necochea, Tres Arroyos, Benito Suárez,
donde avanza según el clima", explicó Susana Nuti, coordinadora de Foro
País, la organización pro industrialización de soja que preside Mario Blejer.
Los promotores de la soja a gran escala consideran que estas
pequeñas plantaciones "se dejan llevar por los precios internacionales
pero no tienen en cuenta costos asociados a la operación y la rotación de suelos".
La fumigación terrestre, salvo alguna disposición puntual de los municipios,
está permitida, mientras que la aérea está prohibida para no afectar a la
población. Y en La Matanza ya hubo denuncias por la fumigación, ya que se
encontraron restos de glifosato en campos.
Fuente: http://www.agenciawalsh.org/aw/index.php?option=com_content&view=article&id=9567&Itemid=135

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