POR ISMAEL BERMÚDEZ
Así, una jueza le da la razón a los profesores en un
conflicto que ya lleva 4 años. Según la UBA, no pueden prorrogar la jubilación.
La Justicia ordenó a la UBA a reinstalar a Raquel Perotti,
una docente del CBC de la materia Sociedad y Estado.
La decisión la tomó la jueza Liliana Heiland, del Juzgado
Contencioso Administrativo N° 10, porque la UBA rechazó la opción que había
efectuado Perotti de permanecer como docente universitaria hasta los 70 años,
de acuerdo a lo que marca ley 26.508 de jubilación docente universitaria. Y la
cesó en su cargo.
Luciano Gonzalez Etkin, abogado de la AGD-UBA, le dijo a
Clarín que ya en mayo, ante una Resolución de la Secretaria de Asuntos
Académicos de la UBA que cesó a Perotti, a través de una medida cautelar, la
Justicia había ordenado “a la demandada que la mantenga en la situación laboral
anterior a su dictado” hasta tanto se resuelva el fondo del conflicto.
Ahora, y dado que la UBA no cumplió con ese fallo, la Jueza
intimó a las autoridades universitarias “para que en el plazo de 5 días
acredite en autos el cumplimiento de la medida cautelar otorgada, bajo
apercibimiento de girar las actuaciones a la Justicia Penal en orden al delito
de desobediencia”.
Este conflicto arranca en 2009 cuando el Congreso aprobó un
nuevo régimen de jubilaciones para los docentes universitarios. Entre otros
puntos, la ley 26.508 les permite a los docentes universitarios permanecer en
la actividad “durante 5 años más después de los 65 años”. Y luego con 25 años
de servicios jubilarse con el 82% móvil según el cargo.
En cambio, con 30 años de aportes, el régimen general de
jubilaciones permite a las mujeres jubilarse a partir de los 60 años y fija que
pasa a ser obligatorio a los 65 años, aunque con acuerdo del empleador el
jubilado puede seguir trabajando.
Para el Consejo Superior esa opción no regiría en la UBA
pues prevalecería el artículo 51 de su Estatuto que declara cesante a todo
docente regular a partir de “marzo del año siguiente a aquél que cumple 65 años
de edad”, al margen de si puede o no jubilarse.
El argumento de la UBA es que el cese laboral a los 65 años
no está vinculado con la jubilación sino con una decisión autónoma de tener
profesores regulares con menos de esa edad, una disposición que se adoptó en
1958.
Los que defienden la opción de seguir en actividad –las
agrupaciones gremiales de docentes universitarios– sostienen que muchos
profesores regulares, a los 65 años, más todavía con el aumento de la
expectativa de vida, están en condiciones de seguir educando, transmitiendo la
capacidad acumulada. Y que ese fue el espíritu de la ley que instituyó la
opción de jubilarse a los 70 años, colocándose por encima del respectivo
articulo del Estatuto.
Además muchos de esos docentes no tienen los 25 años de
servicios y no podrían jubilarse por el régimen docente: quedarían sin trabajo
y sin jubilación. En cambio, si continúan en la UBA, podrían reunir los 25 años
y a los 70 años jubilarse con el 82% móvil.
Por último, para la AGD- UBA, el argumento de la autonomía
no sería válido. La autonomía universitaria — dicen — es una conquista
estudiantil-docente frente a los poderes que intentan cercenar la independencia
académica. Pero nunca puede ser invocada o usada para restringir la ampliación
de los derechos sociales, como la opción del docente a seguir con su tarea, más
allá de cierta edad.
Fuente: http://www.clarin.com/sociedad/UBA-fallo-docente-dando-clases_0_809919068.html
Hay muchos casos pendientes
13/11/12
“En la peor empresa privada te jubilan con un telegrama, te
hacen la despedida y te regalan un reloj. Para mí fue un shock enterarme en el
cajero automático del Banelco”. Así recuerda Eduardo Grüner, sociólogo y
docente de la Facultad de Filosofía y Letras, cómo lo cesantearon. Ocurrió en
mayo cuando cumplió 65 años. En la misma tanda dieron de baja a los profesores
Elvira Arnoux y Rodolfo Gaeta, además de otros 17 docentes. Finalmente, su
cesantía fue suspendida, se reincorporó y cobró los retroactivos. El caso de
Néstor Nejamkis, jefe de trabajos prácticos en la cátedra de Tecnología Gráfica
en la facultad de Arquitectura, es bien distinto. A él sí le enviaron el
telegrama. ¿El colmo? “Aparezco con el cargo prorrogado pero a tiempo parcial.
Eso implica que sobre una remuneración de $5.000, la quita salarial sea del
50%. Entonces tengo dos rebajas: el sueldo y mi futura jubilación, que se
calcula sobre el último cargo”, explicaba Nejamkis en julio de este año. Aún no
resolvieron su problema. Según Santiago Gándara, titular de la Asociación
Gremial Docente (AGD) hay 35 docentes en esa situación. “A pesar de su reclamo,
formales en todos los casos, el Rectorado no atiende el problema. Además,
estamos pidiendo que extiendan la prórroga para aquellos docentes a quienes se
les vence en diciembre de este año, hasta hasta fines del próximo”, advirtió.

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