06/12/2012 Por plazademayo.com
Quejas en el servicio, aumento indiscriminado de tarifas,
falta de regulación y escasas inversiones son algunas de las características de
nuestra telefonía móvil.
Los reclamos por el deficiente servicio de telefonía celular
son una constante. Llamadas que se cortan, demoras en establecer la
comunicación, localidades en donde no existe señal disponible y un pobrísimo
servicio de conexión 3G, son algunas de la quejas más frecuentes. Del otro
lado, las tarifas en Argentina son una de las más caras en la región y están
muy lejos de llegar a los precios ofrecidos en el “primer mundo”. Durante 2012
se estima que el costo del servicio aumentará un total del 32%, teniendo en
cuenta la última suba de diciembre.
La asimetría es doble: la falta de inversión en
infraestructura es el revés de una explosión en la cantidad de líneas que se ha
dado en los últimos años. Actualmente existe un parque de 58 millones de
líneas, o sea 1,5 por cada habitante.
#Celularescriollos
Maria Gabriel Bertazzo: “No puedo utilizar el 3G. En CABA,
por ejemplo es imposible conectarse en Quintino Bocayuba y Mexico. Mi esposo es
vendedor en zona sur, La Plata, Quilmes, Berazategui, etc y nunca puede conectarse
en esa zona.
Estuve 5 dias en Pto Iguazu, Misiones, Argentina, y no podia
creer lo bien que funcionaba el 3G en Cataratas, al lado de la Garganta del
Diablo, y en la travesia por plena Selva Misionera. Me canse de reclamarle a
PERSONAL y nunca me dan una solucion”.
Marcelo Alejandro Mambrin: “vivo en la localidad de Saladas
Provincia de Corrientes. Nuestra República de Corrientes lamentablemente carece
de infraestructura de en materia de telefonía celular 3G y en el GSM mismo.
Normalmente sufrimos de problemas tales como por dar algún
ejemplo la señal se va sin motivo alguno y queda por varias horas solo SOS, ni
hablemos que con los cortes de luz «los cuales Acá son muy seguidos» la
intensidad de la señal desaparece.”
Las consultas y quejas se multiplican. Plazademayo.com
invitó a los lectores a compartir los problemas recurrentes que sufren con sus
líneas. Sin distinción de empresa, los números hablan de una permanente
insatisfacción con el servicio. Según la Secretaría de Defensa al Consumidor,
en los últimos 10 años los reclamos por telefonía móvil encabezaron la lista de
litigios que han llegado a Tribunales Arbitrales. Según el representante de
Consumidores Libres, Héctor Polino: “Nuestro país bate dos récord, uno
nacional, en cuanto a la cantidad de denuncias que se reciben por mal
funcionamiento de servicios, por interrupciones dentro de la ciudad, por
facturaciones incorrectas, por planes que se habilitan o deshabilitan sin
autorización. El otro récord es mundial, por el precio que pagamos en relación
a otros países”, expresó.
Frente a esto, las soluciones que ofrecen las compañías no
se relacionan al mejoramiento del servicio. Ante la queja, malhumor y hartazgo
de los clientes, se limitan a realizar “regalos” como mensajes libres y
descuentos a los díscolos que llaman reiteradas veces a la línea de Atención al
Cliente.
Los precios
Según un estudio realizado por la Unión Internacional de
Telecomunicaciones (UIT) nuestro servicio de telefonía móvil es uno de los más
caros de Latinoamérica. Los precios de Venezuela, Costa Rica, Uruguay, Chile,
Colombia, México y Ecuador, están por debajo de los argentinos. Bolivia y
Nicaragua encabezan el ránking regional de los servicios más costosos. Si bien
existen casos como el de Brasil donde las tarifas son un 30% más caras, si
pudiese mensurarse la relación costo- calidad (cuantas veces se corta la
comunicación, cuanto se tarda en bajar los datos), probablemente el precio
argentino sería mayor.
El organismo señaló también que, a contramano de la
tendencia mundial a una estabilización de los precios entre 2010 y 2011,
Argentina y Alemania son una excepción a la regla.
La arbitraria suba en las tarifas se corresponde con la
falta de un marco legal que regule el mercado. A diferencia de la telefonía
fija, ésta no está definida como servicio público y por lo tanto, las
prestatarias no deben solicitar autorización, ni llamar a Audiencia Pública
para aplicar los nuevos montos. La única obligación fijada consiste en anoticiar
a los usuarios a través de algún diario de circulación nacional, explicando los
motivos del ajuste.
Plazademayo.com comparó planes de similares precios,
ofrecidos por las principales empresas del sector en distintos países. Movistar
Argentina ofrece un paquete por $300 que incluye minutos ilimitados a teléfonos
de la misma empresa, 400 minutos a otras, 400 sms, internet “ilimitado” pero
cuya “velocidad de navegación dependerá de los recursos disponibles de la red”
y hasta 3gb de consumo (luego con velocidad reducida) y otros extras. Por el
mismo precio, la francesa Orange ofrece un paquete con llamadas ilimitadas a
cualquier línea fija o móvil y sms ilimitados desde el celular, pero también
incluye internet para el hogar de 20 megas por segundo, teléfono vía internet y
otros extras. La propuesta de Movistar de España es de 500 minutos en llamadas,
sms ilimitados e internet ilimitado con los primeros 500mb “a máxima
velocidad”.
Las comparaciones anteriores consideran los precios
similares al tipo de cambio oficial, sin embargo, no son equivalentes en
proporción a los ingresos personales en cada país. Por ejemplo, con el salario
mínimo en Argentina se podría hablar 1100 minutos por mes, utilizando tarjetas
prepagas de Movistar para llamadas a celulares de otras empresas. En EEUU, con
el salario mínimo son 3770 los minutos para hablar, usando el servicio prepago
de T-Mobile.
Las promociones de las compañías dificultan la tarea de
calcular el costo pormenorizado de los servicios ofrecidos. El valor del
minuto, por ejemplo, varía según el plan: quienes están adheridos al pospago
son los que menos pagan: a mayor catidad de minutos, más barata es la unidad.
Aquellos que compran tarjetas prepagas son los más desfavorecidos. “Los
sectores de bajos recursos son los que representan la mayor cantidad de
abonados al segundo sistema, y por ende, quienes más pagan en relación”,
explicó Héctor Polino. Un relevamiento realizado por la Comisión Nacional de
Comunicaciones sostiene que el 90% de los abonados utilizan líneas prepagas y
mixtas. Si bien el índice data de 2008, los últimos años registrados mostraron
una tendencia a consolidar la opción prepaga entre los usuarios. Por su parte,
la consultora Nielsen realizó el mismo estudio a nivel mundial: países
emergentes como India, Rusia y China reflejan índices similares al de
Argentina, mientras que en Estados Unidos y España, existe una clara
preferencia hacia el contrato pospago.
Otra gran diferencia en la facturación con respecto a otros
países es que en Argentina la tarifa todavía se fracciona por minuto y no por
segundo. A principios de este año, el diario oficialista Página 12 informó que
el Gobierno Nacional estaría enviando en los próximos días una resolución para
efectivizar el cambio. A siete meses del anuncio, la Comisión Nacional de
Comunicaciones no realizó ningún dictamen.
Además, las compañías se sirven de algunas triquiñuelas que
no informan a sus clientes. Una de ellas se da con los mensajes de texto. Si el
intercambio de mensajes se da entre dos abonados de la misma empresa, el costo
del mismo. Sin embargo, cuando se responde un mensaje de un teléfono de otra
empresa, el costo varía ya que en ese caso se aplica la tarifa de la otra
prestataria. En ese caso, es conveniente generar un nuevo mensaje. La letra
chica, como le dicen.
Los motivos del mal
servicio
El crecimiento de la telefonía celular en los últimos años
trajo consigo una saturación de la infraestructura. El problema tiene varias
aristas. Por un lado, las frecuencias disponibles en el espectro radioeléctrico
no alcanzan a cubrir las necesidades del creciente número de líneas en
actividad. Según apuntó el periodista José Crettaz “El Estado no realiza una
licitación o subasta de espectro desde 1999”. Si bien durante las
administraciones de Néstor y Cristina Kirchner hubo algunos amagues para
convocar a una subasta y redistribuir las bandas que Telefónica dejó de usar en
2008; esto nunca se concretó. Para el ex secretario de Comunicaciones, Henoch
Aguiar una de las soluciones sería aumentar la capacidad de conexión mediante
el ancho de banda, pasando de 50 MHZ a 80 MHZ; sin embargo esto no fue posible
ya que las frecuencias que estaban disponibles fueron adquiridas por la empresa
estatal Arsat, cuyo destino aún es incierto.
Otra de la dificultades es la resistencia a la instalación
de nuevas antenas en varios municipios. El rechazo de los vecinos se sustenta
en los presuntos efectos de las emisiones electromagnéticas. “Cada antena tiene
la capacidad de atender una cantidad máxima de usuarios por rango de
frecuencias; cada antena capta unas 800 frecuencias. Mientras haya mayor
cantidad de usuarios más antenas o nuevas torres hay que agregar. (…) Para este
caso se necesitaría una inversión mucho más grande, que las empresas no han
hecho en proporción a la cantidad de usuarios registrados”, concluye Aguiar.
El mercado se reparte entre pocos jugadores: Movistar,
Personal y Claro controlan el 98% del sector. La escasa competencia no empuja a
las compañías a realizar mejoras en el servicio, como tampoco a controlar la
suba de tarifas. Lo que ya se instaló como un servicio básico, tiene las reglas
de un mercado de lujo y quienes menos tienen son los que más deben pagar.
Fuente: http://www.plazademayo.com/2012/12/celulares-para-todos/

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