Pepino es un gran líder de los que trabajaron para YPF antes de la privatización y luego enfrentaron el neoliberalismo en el mejor lugar para hacerlo: la calle. Esta entrada invita al festival de mañana pero sobre todo intenta que todos conozcan a este gran luchador.Algunas de sus frases:
“Donde hay una necesidad, hay un derecho”
"Si no gritamos no nos escuchan. Es lo que hace un bebe
cuando llora para que todos se den vuelta. Nosotros cortamos puentes,
obstruimos destilerías, petroleras para que esta gente nos escuche. Tienen
mucha plata y nosotros no tenemos nada. Cómo puede ser que cuando YPF era
estatal el 95 por ciento de nuestra población trabajaba vinculada al petróleo.
Había jefes de familia con 8 ó 9 hijos y todos vivían dignamente. Las
multinacionales, en cambio, sólo emplean al siete por ciento y encima nadie
tiene el puesto asegurado, porque son trabajos temporarios.".
"Hicimos más obra que el municipio. Si hasta vino el
vicegobernador a inaugurar nuestras aulas porque no tenía que inaugurar.
Nosotros mandamos a estudiar el secundario a gente que tiene planes para que
conozca lo que tiene, para que pueda defenderlo. Tenemos una tierra muy rica,
pero con una población muy pobre.".
"Que vuelva al Estado el recurso energético"
La privatización de YPF, en los años '90, dejó en la Ciudad
de General Mosconi (Salta) una inmensa secuela de desocupación, pobreza,
descomposición social, contaminación del medio ambiente y del agua, en un
contexto de saqueo y destrucción sin precedentes de los cuantiosos bienes
comunes que brinda la naturaleza en la región, principalmente gas y petróleo. A
mediados de esa década y en respuesta a aquello, nació la emblemática UTD
(Unión de Trabajadores Desocupados de Gral. Mosconi), movimiento social que, junto
a los valientes pueblos de Mosconi y Tartagal, inició tempranamente un camino
de organización y de lucha que años después fue seguido por cientos de
movimientos sociales a lo largo de todo el País. Nuestro querido compañero e
indiscutido referente, José "Pepino" Fernández, fue uno de los que
con mayor consecuencia y decisión se puso al frente de aquella lucha, dejando
prácticamente de lado hasta su propia vida para dedicarse de cuerpo y alma a
tamaña empresa. Con históricas puebladas, cortes de ruta y de accesos a
poderosísimas compañías petroleras, los compañeros supieron pelear
ejemplarmente por trabajo genuino, por la recuperación del gas y el petróleo,
contra la contaminación, por la salud, la educación, por cualquier causa justa
en favor de los trabajadores, por recuperar el antiguo nivel de vida y la
dignidad de todo un pueblo, en definitiva. Y muchísimo es lo que lograron.
Miles y miles de puestos de trabajo, construyeron escuelas, jardines, salas de
salud, hospitales, barrios enteros, emprendimientos productivos, gran parte de
la infraestructura del pueblo, y hasta una Universidad popular. Por todo esto,
la UTD de Mosconi se ha convertido en un altísimo emblema de dignidad,
ampliamente reconocido por la totalidad de los luchadores populares de este
País y de otras partes del mundo. Pero muchísimo es también lo que falta porque
la desocupación, la terrible contaminación, y la depredación de los recursos
siguen avanzando, por responsabilidad de los gobiernos y de las grandes
compañías petroleras que explotan la zona.
Pepino ha dado duras batallas en su recorrido. La represión,
la persecución, la cárcel. Tiene más de 100 causas judiciales abiertas como
respuesta del Estado a su lucha por dignidad. Actualmente está peleando una
nueva y desigual batalla, esta vez por su salud. Como consecuencia de la
altísima contaminación del agua, él es uno de los tantos afectados en la zona
por una agresiva diabetes que está consumiendo sus extremidades. Casi no tiene
circulación sanguínea en ambas piernas, y esta forzado a usar una silla de
ruedas durante un largo periodo.
Ante esto, diferentes movimientos sociales y organizaciones,
nos proponemos realizar en Bs As un festival de música en solidaridad y
reconocimiento a la lucha de Pepino y de nuestra admirada UTD de Mosconi.
Jueves 31 de enero, 17 hs Herrera y Osvaldo Cruz, Barracas,
Capital Federal A metros del Puente Pueyrredón
Fuente: http://www.agenciawalsh.org/aw/index.php?option=com_content&view=article&id=10024&Itemid=82
Quiénes somos
Somos un grupo de trabajadores que comenzamos a reunirnos
para recuperar el trabajo y para que la gente de nuestro pueblo viva mejor.
Vivimos en Gral. Mosconi, una ciudad del norte salteño
argentino, cercano a la frontera con Bolivia. Al compás del crecimiento de la
empresa estatal YPF sus habitantes gozamos no sólo de un puesto de trabajo sino
también de todo un conjunto de beneficios sociales. Este bienestar se nos
esfumó de la noche a la mañana a partir de la siniestra privatización de YPF
que nos dejó sin trabajo, sin salud y sin educación.
Nuestra tierra es rica en recursos naturales como el gas, el
agua y el petróleo, y además cuenta con una diversa flora y fauna autóctona.
Sin embargo, en los últimos años estos recursos nos han sido saqueados por las
multinacionales petroleras y sojeras.
Decididos a defender lo nuestro, desde la UTD luchamos por
reconstruir la cultura del trabajo y exigimos que se termine la depredación del
medio ambiente. Frente a esto, la única respuesta que hemos obtenido del Estado
es la represión y el abandono de nuestro pueblo.
Por eso nuestro objetivo será siempre lograr la recuperación
del trabajo digno, los recursos naturales, la salud, la educación y la cultura
en armonía con el medio ambiente.
Nuestro trabajo
Lo más fuerte que nosotros estamos haciendo en la UTD es una
mezcla de recuperación social y de los recursos naturales. Nosotros tenemos la
suerte de que los recursos naturales estén en nuestra región y no en otros
lugares, no sólo gas y petróleo sino también la madera y la parte del agro. Y esto
es lo fundamental de Nuestro Trabajo: no solo buscamos generar empleo sino
también preservar el medio ambiente.
Todo lo que hacemos está en función de cuidar nuestro
ambiente. Así, nosotros hemos accionado directamente en algunos lugares, aunque
aún mínimamente, como las 7200 hectáreas en las Yungas para que eso se
transforme en un Parque Nacional y que no se siga destruyendo nuestra selva.
También estamos trabajando en 400 hectáreas en el chaco boreal salteño, el
predio del CECAFA.
Por eso nuestro objetivo es tratar de aprovechar los
recursos naturales que tenemos y a la vez tratar de mantenerlos y cuidarlos
para que no se deprede como se está haciendo hasta ahora. Existe una relación
entre esta depredación de los recursos naturales y la falta de empleo que
padecemos en la región ya que no ha sido regularizada de ninguna forma la parte
de mano de obra ni del medio ambiente ni la explotación de recursos naturales.
Se sigue depredando, se sigue sacando, en este caso principalmente con la
extracción de gas y petróleo, las empresas se llevan millones de dólares y acá
las personas se siguen muriendo.
Nosotros reclamamos una regularización de los recursos
naturales, no reclamamos simplemente por los planes sociales porque a nosotros
nos importa la generación de trabajo genuino y la recuperación y cuidado de
estos recursos. Y esto es lo que estamos alcanzando ahora con algunos de
nuestros proyectos. Pero queremos una cosa aún mucho mayor, más grande y con un
mayor futuro no solo para nosotros sino también, principalmente, para nuestros
hijos y nietos. Queremos que todos los proyectos se vayan articulando y
diagramando de manera tal que se retroalimenten y autoabastezcan, que el
trabajo de las ladrilleras y carpinterías sirvan para la construcción de
viviendas, que la indumentaria diseñada en la fábrica de ropa sea utilizada
para vestir a quienes trabajan en las huertas, que el taller metalúrgico sea un
espacio para capacitar a los jóvenes produciendo instalaciones destinadas a la
refacción de plazas y escuelas.
Por ejemplo, el proyecto de la construcción de las 160
viviendas que se está llevando adelante comprende todos nuestros objetivos:
generar trabajo, solucionar problemas sociales y brindar una mejor calidad de
vida a través del cuidado del medio ambiente. Por un lado, se generan fuentes
de trabajo para muchos desocupados, que reciben un ingreso genuino y trabajan
solamente 6 hs. diarias. Por otro lado, se realiza todo un trabajo social
porque en las cooperativas hay toda clase de gente: aborígenes, profesionales,
gente que no sabe leer ni escribir. Y juntar todos esos grupos de personas en
nuestro medio resulta muy difícil y hoy en día lo estamos pudiendo hacer.
Además, todos acceden a beneficios sociales, obra social y sueldo digno.
También, es muy importante darles solución a muchísimas personas que tienen
problemas de vivienda permitiéndoles acceder a una casa propia. Pero, todo esto
lo hacemos pensando en el futuro y en el mejoramiento de la calidad de vida de
todos los habitantes de la zona. Así el predio elegido pertenece a un barrio
históricamente desatendido por el gobierno municipal de forma tal que la
instalación de todas estas viviendas lo obligue a realizar obras altamente
necesarias que beneficiarán no solo a las nuevos vecinos sino a todos los
habitantes de Mosconi.
Por eso, con nuestro trabajo apuntamos, por una parte, a
recuperar todo lo que se está depredando hoy en la zona de Gral. Mosconi y
cuidar el medio ambiente buscando preservar todos los recursos naturales que
tenemos para que no se los siga sacando sin ningún beneficio para la comunidad;
por otra parte, buscamos dignificar la parte laboral recuperando todo el
trabajo que se ha ido perdiendo. Y con todo ello, pretendemos recuperar toda la
parte social, sanitaria, educativa y cultural abandonada a partir de la
privatización de YPF.
Fuente: http://www.utdmosconi.org/index.htm
Nota de Pagina 12 del 1/6/2001
ARDE SALTA
La noche en que un ministro les dirigió la palabra a los pobres
Nadie lo podía creer, pero ahí estaba. El ministro Cafiero
había llegado, hablado, negociado y hasta reconocido la lucha de los
piqueteros. La visita descomprimió la situación en Mosconi, que ahora espera el
cumplimiento de lo acordado.
Los gendarmes preparan sus equipos para emprender la
retirada de una zona convlsionada y pobre.
A pesar de los movimientos, los vecinos de Mosconi no creían
que la fuerza de seguridad se retirase.
Por M. D.
Desde General Mosconi, Salta
Los fogones de la
noche eran apenas un rescoldo que centelleaba al amanecer cuando los cuerpos
que se agrupaban buscando calor dentro de las carpas empezaron a sacudirse la
modorra. Hubo que avivar el fuego para calentar agua, buscar la yerba, preparar
el mate, quitarse de los ojos el resto de sueño; la gente que acampa en la
plaza de Gral. Mosconi tuvo un despertar agitado. El ministro de Desarrollo
Social, Juan Pablo Cafiero, había venido a desayunar con los piqueteros apenas
cinco horas después de haber dado las buenas noches a las doscientas personas
que permanecen ahí a la espera de una respuesta oficial y cuidando la seguridad
de sus líderes, sobre los que pesa un pedido de captura del juez federal Abel
Cornejo. Era el final de una visita que deseaban pero no esperaban y que trajo
una mañana pacífica en la que se conjuró, por primera vez, al miedo a una
represión siempre latente.
La noche había sido agitada, rumores confusos habían
circulado sobre la plaza, al mismo ritmo de la marcha de antorchas que encendió
ese círculo verde del que se desprenden las principales diagonales de esta
ciudad del departamento de San Martín, en Salta. Aun cuando la mayor parte de
los gendarmes movilizados desde distintos puntos del país habían empezado un
éxodo de mochilas y botas, la oscuridad alentaba a las voces que auguraban un
nuevo avance de la gendarmería. Era una posibilidad que se cruzaba con otra: de
boca en boca andaba la noticia de que el ministro de Desarrollo social estaría
en Tartagal, tal vez en Orán con el obispo Jorge Lugones. Y aun cuando ya había
arribado a Mosconi, cerca de las nueve de la noche, nadie podía creer que el
ministro estuviera allí, a pasos de ellos, en la capilla. Tampoco lo podían
creer en ámbitos del gobierno provincial. El mismo secretario de seguridad
interior de la provincia había asegurado a este medio que de ninguna manera era
posible que Cafiero estuviera en la provincia, ni siquiera él sabía que Juan
Carlos Romero había tenido que poner a su disposición el helicóptero del diario
El Tribuno –propiedad del gobernador– para que se traslade a la zona de
conflicto. Ese fue el último contacto que tuvieron ambos funcionarios.
“¿Has visto los ojos que tiene? Le relampaguean en lo
oscuro”, dijo una mujer conmovida por la presencia en Mosconi de un funcionario
del gobierno nacional. Ella juraba que lo había visto entrar en la parroquia y
arengaba a la gente de la plaza a que cruzara la calle. “Andá, dale”, le pedía
a Pepino Fernández, lider indiscutido del piquete que durante veinte días y
antes de la represión de la gendarmería, cortó la ruta 34. Oscar Piquete Ruiz y
Hippie Fernández también referentes de la Unión de Trabajadores Desocupados
(UTD) lo secundaban atentos. “Que vengan ellos”, contestaba Pepino, sin estar
seguro de a quiénes se refería. En la capilla, decenas de personas entraron por
una puerta lateral, eran directoras de escuela, uno de los cuatro médicos que
en el hospital zonal está disponible para la atención de casi 40 mil personas,
comerciantes, pequeños empresarios, laicos de la comunidad eclesiástica. Los había
convocado el cura párroco por sugerencia del obispo de Orán que había
gestionado la visita de Cafiero. “¿Y por qué tienen que entrar todos esos si
los que pusimos el cuero, los que hicimos el aguante estamos todos en la
plaza?”. La pregunta la dirigió, certera, una vecina del barrio Fonavi que
había asistido al piquete por decisión de la asamblea vecinal, “porque nos
quieren quitar las casas a los que no tenemos ni comida para los chicos”.
Ernesto Muro, vocero del ministro, se sintió descubierto mientras fumaba un
cigarrillo en la vereda. “Va a hablar con todos, aunque tome toda la noche”,
dijo. Entonces fueron muchos los que cruzaron la calle, los que se empezaron a
amontonar en las puertas de la Iglesia, hasta que alguien dio la orden, había
que volver al lugar elegido para continuar la protesta iniciada en la ruta. “Es
que no podemos dejar solos a los changos, capaz que ahí losvienen a buscar”, se
excusó Juan Camacho, 53 años, 18 de electricista en YPF, cinco de desocupado.
Por la puerta lateral de la capilla seguían llegando
vecinos, los más ligados a la iglesia. En la plaza se montaban asambleas
espontáneas, se planeaban estrategias en caso de que quisieran detener a los
líderes, se acordaban los puntos que se iban a exigir al ministro. “Primero la
libertad de los compañeros, después los desprocesamientos de todos”, decía
Piquete Ruiz con su eterna bola de coca abultándole la mejilla. Las mujeres
hacían guardia en la puerta de donde estaba reunido el ministro, querían su
turno y tenían mucho que contar. “¿Nos van a decir por qué nos han pegado? ¿Por
qué han pillado a mi cuñado cuando iba a trabajar y lo han molido a palos?”,
decía Mercedes Lezcano, madre de seis hijos.
A las doce de la noche se abrió la puerta, las directoras de
escuela salieron y cruzaron raudas a la plaza, volvieron con los tres líderes,
Piquete, Pepino y Hippie. A los tres se los llama únicamente por sus apodos,
precedidos de una señal de respeto: don, como a los señores. Venían escoltados
por una guardia de changos y mujeres que querían asegurarse que no se los
llevarían de Mosconi. “¿Sabe la que se arma doñita si se los llevan?”, era la
tibia amenaza.
“Es la primera vez que viene un funcionario en vez de un
candidato”, dijo contento Piquete Ruiz cuando terminó la reunión, estaban en libertad,
y un enjambre de micrófonos se abalanzó sobre el ministro. “Nosotros hablamos
de las necesidades y él vino a comprometerse con los acuerdos que llegaron los
de la provincia y los de la Nación para que tengamos trabajo en serio -contó
Pepino Fernández-. Mi hermano -”don Hippie”- le dijo, que lo que pasaba acá era
que la política estaba prostituida. Espero que esta vez no mientan, no va a
hacer semejante viaje para mentir”. Esperanzado, el líder de eterno gorro de
lana cruzó la calle con el ministro y se paró a su derecha para escuchar un
discurso que reivindicó la protesta y terminó con una frase mítica: “donde hay
una necesidad, hay un derecho”. La gente estalló en aplausos, eran las dos de
la mañana y la helada blanqueaba el pasto. Mientras Cafiero escuchaba las
últimas voces –”¿Ha visto que no somos delincuentes, señor ministro?”–, en la
plaza se coreaba una consigna: “Pepino, Pepino, el pueblo está contigo”.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/2001/01-06/01-06-24/pag02.htm
Alerta Salta
Pepino Fernández y Rubén Sedán en Buenos Aires.
La UTD en primera persona*.
Los dos referentes de la Unión de Trabajadores Desocupados
de Salta estuvieron en la fábrica recuperada IMPA relatando sus días en la
cárcel y su lucha contra las multinacionales y el gobierno. También se proyectó
el video de Alerta Salta y un documental ecuatoriano que devela un mismo modus
operandi de las multinacionales en los países subdesarrollados donde deciden
invertir. La actividad se repetirá el martes a las 20 en la Casa de las
Estrellas y el miércoles a las 19 en la Universidad Popular de las Madres de
Plaza de Mayo.
La frase fue tan simple como contundente: "Queremos que
nuestros hijos dejen de ser pobres". La pronunció Rubén Sedán, uno de los
miembros de la Unión de Trabajadores Desocupados de Salta (UTD) que estuvo 52
días detenido sin causas que lo justificaran, en el inicio del video-debate que
se organizó este sábado en la fábrica recuperada IMPA. Junto a otro referente
del movimiento, José Pepino Fernández, esta semana participará de distintos
encuentros organizados en Buenos Aires para describir el daño social que
diferentes empresas multinacionales ocasionan a su provincia en connivencia con
el gobierno local.
Las cincuenta ubicaciones del microcine de IMPA se
completaron a las siete de la tarde con hombres y mujeres que querían preguntar
y escuchar de primera mano la realidad salteña. Entre penumbras, se divisaban a
un costado viejos proyectores, antiguos equipos de música, desvencijadas
máquinas registradoras y alguna Olivetti intacta que debió haberse jubilado
tras ser reemplazada por una moderna computadora. Del otro lado, se exhibían
numerosas herramientas y elementos metalúrgicos reconvertidos en objetos de
arte. Adelante, estaban Sedán y Fernández dando testimonio. "La justicia
castiga a los más necesitados, los más pobres, los más humildes", señaló
Sedán, acusado de quemar las oficinas salteñas de Tecpetrol sin una sola prueba
que conste en el expediente. A pesar de pasar su cautiverio, hacinado, casi sin
posibilidades de ir al baño, Sedán -que jamás había estado detenido- aseguró
que su mayor preocupación mientras estaba adentro era que su familia estuviera
bien afuera.
Enseguida tomó la palabra Pepino Fernández, máximo referente
de la UTD, con 72 causas judiciales en curso. El último proceso se lo abrieron
el pasado 13 de febrero cuando fue apresado de manera violenta junto a otras
diez personas que participaban de un acampe frente a la destilería Refinor, de
Repsol, en Campo Durán, Salta. Entre los detenidos estaban las estudiantes de
la UBA Guadalupe Basualdo y María José Castells que se habían acercado al
campamento para conocer la realidad de los desocupados salteños. Ambas jóvenes,
de 20 años, estaban presentes en IMPA, escuchando a los militantes de la UTD.
Fernández se presentó como un ex empleado de YPF y como
"gente de clase media que quiere recuperar esa vida". Después graficó
porqué la acción directa es su metodología de lucha: "Si no gritamos no
nos escuchan. Es lo que hace un bebe cuando llora para que todos se den vuelta.
Nosotros cortamos puentes, obstruimos destilerías, petroleras para que esta
gente nos escuche. Tienen mucha plata y nosotros no tenemos nada. Cómo puede
ser que cuando YPF era estatal el 95 por ciento de nuestra población trabajaba
vinculada al petróleo. Había jefes de familia con 8 ó 9 hijos y todos vivían
dignamente. Las multinacionales, en cambio, sólo emplean al siete por ciento y
encima nadie tiene el puesto asegurado, porque son trabajos temporarios.".
El referente de la UTD explicó también que las acciones de
su movimiento no se limitan exclusivamente a la deuda que el Estado tiene con
ellos por el Programa de Propiedad Participada de la privatizada YPF.
"Nosotros nos movilizamos por los maestros, la salud, las comunidades
aborígenes, el sindicato de Luz y Fuerza. Por todos ellos hicimos cortes. Ahora
estamos trabajando con los bagalleros bolivianos. Tenemos 600 procesados,
cuadriplégicos, la mayor cantidad de muertos. Y nosotros lo hicimos todo por
solidaridad con la sociedad", señaló y agregó: "Estamos aislados,
sólo se habla de nosotros cuando hay represión, cuando hacemos cortes o se
incendia una petrolera. Las autoridades se acuerdan de nosotros solo si hacemos
grandes manifestaciones. Pero estamos viviendo en un sistema de desocupación,
enfermedad y muerte. La contaminación de las petroleras, que nadie controla, y
de los agricultores que fumigan, afecta nuestro sistema nervioso, nuestros
pulmones y son cancerígenos. Pero antes de la depresión, preferimos
luchar.".
Fernández dejó sólo un párrafo para hablar de su propia
detención, en febrero pasado: "Usaron el mismo sistema que usaba Hitler.
Fumigaban donde nos dejaban detenidos para que nos intoxicáramos"..
La reunión continuó con la proyección del video realizado
por Alerta Salta, la delegación de profesionales, periodistas e integrantes de
movimientos sociales argentinos y estadounidenses -incluido un miembro de
lavaca.org-, que viajó en enero a la provincia de Salta para conocer de modo
directo y denunciar la situación por la que atraviesan miembros de la Unión de
Trabajadores Desocupados (UTD) y de la comunidad Ava Guaraní, en conflicto con
grupos empresarios multinacionales. En la pantalla, apareció Rubén Sedán
hablando desde la cárcel. Era la primera vez que el hombre veía y escuchaba su
propio testimonio. "Somos presos políticos", dijo en el video y
agregó: "Es triste estar preso, pero más triste es ver que uno tiene hijos
formados que no consiguen trabajo". En la proyección también se vio las
fotos de los cuerpos de dos piqueteros muertos cuando salieron de un corte de
ruta en busca de alimentos. Tenían todas las señales de haber sido ejecutados
y, sin embargo, la versión oficial dice que volcó la camioneta en que viajaban.
"Quisieron hacerme creer que mi hijo tuvo un accidente", dijo en la
pantalla la madre de uno de ellos. La toma siguiente pasó a mostrar el daño
ambiental ocasionado por las petroleras. Una botella sacaba agua negra de un
río..
Ese daño ambiental quedaba aún más en evidencia en el tramo
del video que mostraba la situación de la comunidad Ava Guaraní de El Tabacal,
desalojada de las tierras de sus ancestros por la multinacional Seabord.
Urbanizados a la fuerza, habitan ahora en una zona inundable, sin acceso a sus
plantaciones, cementerios y plantas medicinales. Los sembrados de cañas de
azúcar reemplazaron un millón de hectáreas de selva natural y provocaron un
aumento de 10 grados de temperatura en la región. Sólo queda un manchón de
5.000 hectáreas, las que reclama la comunidad aborigen..
Se encendieron las luces y comenzaron las preguntas. Un
hombre de bigotes, sentado en el fondo, se presentó como miembro de IMPA y
confesó ignorancia en el tema. Se la atribuyó a los medios de comunicación que
no lo incluyen en la agenda y quiso saber cuál es la respuesta del gobierno.
"Se hace difícil -dijo Fernández-, porque ellos tienen a los jueces, a la
fuerzas de seguridad, a los medios. Y nosotros, en Salta, tenemos el petróleo,
pero es lo mismo que si no lo tuviéramos. Tenemos un compañero procesado por
bajar la bandera de una petrolera y reemplazarla por una de la Argentina.
Tendríamos que haber hecho como Esquel, que el pueblo se levantó contra la
instalación de una mina de oro"..
Otro hombre, también del fondo, quiso saber qué busca la
UTD. Otra vez Fernández contestó: "Fuimos a pelear por 1.400 puestos de
trabajo y nos dieron planes sociales. Fue en el 99, cuando la gente puso al
comisario en calzoncillos y lo subió arriba de un tanque. Eso fue lo que nos
enseñaron ellos, le dejaron el cuerpo marcado con las gomeras. Son las mismas
marcas que dejan las balas de goma. Nos dieron los planes y los hicimos
productivos. Apuntamos primero a las escuelas, porque hacía 15 años que no se
hacía nada en ellas. Hicimos techos, baños, laboratorios. ¿De dónde sacamos los
materiales? Se los sacamos a las petroleras. Hicimos lo mismo con los centros
de salud. Tenemos seis viveros para reforestar las zonas depredadas, una
carpitenría metálica y otra de madera, huertas para nuestros comedores. A
nosotros no nos dan bolsones de comida. También tenemos nuestros propios
jardines de infantes bilingües. Logramos también que se contrate a 700
operarios para un gasoducto, con salarios dignos, que se les pague escolaridad"..
Fernández hizo una pequeña pausa. Tan pequeña que sólo dio
tiempo para inflar su pecho de orgullo y continuar el relato: "Hicimos más
obra que el municipio. Si hasta vino el vicegobernador a inaugurar nuestras
aulas porque no tenía que inaugurar. Nosotros mandamos a estudiar el secundario
a gente que tiene planes para que conozca lo que tiene, para que pueda
defenderlo. Tenemos una tierra muy rica, pero con una población muy
pobre.".
El señor de bigotes del fondo puso cara de "no lo puedo
creer" y volvió a preguntar: "¿Pero la provincia no recibe regalías
por el petróleo?". Fernández contestó otra vez con el tono monocorde que
lo caracteriza, como si no fuera sorprendente su respuesta: "Sí -dijo-,
1.600 millones". El señor de bigotes cuchicheó con sus compañeros de fila:
"Y encima el vicegobernador les inaugura sus aulas…"..
El vacío lo llenó Sedán, casi justificándose: "No nos
gusta mucho charlar, nos sentimos un poco incómodos. Pero cuando estamos con
algún funcionario nos agitamos. Todos tenemos que estar en esta lucha, no sólo
Mosconi. Si tenemos que ir todos presos, bueno, que construyan más
cárceles", se río. Fernández agregó: "El Estado nos debe 1.600
millones de dólares a los trabajadores de YPF. Nosotros cortamos la producción,
porque es lo mismo que hace el Estado con nosotros si no pagamos los
servicios"..
Fue el turno de una señora de mediana edad, que quiso saber
si acordaba con la definición de muchos medios, que señalan a los piqueteros
como una oposición. "Nosotros somos luchadores sociales, por trabajo, por
sueldos. Estamos en otra lucha, no reclamamos harina ni planes. Logramos que en
la construcción de un gasoducto se pague cuatro pesos la hora cuando se quería
pagar 90 centavos. Por qué no, si ahí hay muchísima plata. Mosconi es el segundo
productor nacional de gas. De cada pozo se sacan cinco millones cúbicos
diarios.", dijo Sedán..
Un joven quiso saber de que se los acusa y una de las
jóvenes estudiantes procesadas contó que es por "entorpecimiento de
transporte terrestre de Refinol S.A.". Y agregaron un dato sorprendente:
el abogado de la empresa es el ex secretario de Derechos Humanos de Salta..
La última pregunta fue muy concreta: "¿Qué solución
plantean?". La respuesta también fue clara: "Que vuelva al Estado el
recurso energético", dijo Fernandez..
A continuación se proyectó otro video. Esta vez era
ecuatoriano y relataba la resistencia de los activistas en la construcción de
un gasoducto, el OCP, por la Amazonia. La proyección denunciaba el daño
socio-ambiental que genera y sorprendió porque descubría un modus operandi de
las multinacionales. La historia de Ecuador podría ser la misma de Salta:
desprecio a la vida humana, animal, vegetal, avasallamiento a las comunidades
originarias, al medio ambiente, insensibilidad ante la miseria, represión ante
los reclamos, entre otros etcéteras que sólo buscan la máxima rentabilidad para
unos pocos en el menor lapso posible. Las firmas denunciadas sonaban conocidas
a los oídos argentinos: Repsol-YPF, Techint, BBVA, BNL, entre otras .
Después de esta proyección solo quedó tiempo para pasar la
gorra para solventar los pasajes de los salteños. Se recaudaron 70 pesos. El
próximo martes 2 de marzo, a las 20, habrá una nueva posibilidad de charlar con
los miembros de la UTD y de ver los videos. Será en la Casa de la Estrellas,
Magallanes 1265. El miércoles la actividad se repetirá a las 19 en la
Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo, Hipólito Yrigoyen 1584..
*nota de www.lavaca.org
Fuente: http://www.lafogata.org/salta/salta02.htm
Pepino Fernández, líder de la UTD Mosconi: “Con presión,
hasta el más duro cae”
Por: Martín Azcurra
Justiciero social desde la primera hora, Pepino, ex
petrolero, conocedor de casi todas las cárceles del norte argentino, enfrentó
gobiernos y enormes empresas con el apoyo de todo el pueblo de Mosconi. Una
lección de poder popular sin recetas académicas.
La UTD (Unión de Trabajadores Desocupados) no es sólo una
sigla. Para el pueblo de General Mosconi, Salta, cumple la función de un Estado
recuperado, conquistado en la lucha, que cubre los baches que el otro Estado,
por negligencia, no cumple. Y ellos, el pueblo, son las fuerzas de seguridad
que lo resguardan, porque tiene que seguir existiendo para que Mosconi siga
viva, sobre todo para sus hijos. La UTD construye casas para la gente, arregla
escuelas, hospitales, siempre gratuitamente, con materiales que le pide (o
arranca) a las empresas y al Estado. Pepino es la pesadilla de los empresarios.
Formó una especie de grupo de choque para reclamarles, sobre todo a las
compañías petroleras, la deuda social que dejaron en todos los pueblos
saqueados por el hambre capitalista. Primero va tranquilo, con notas y
proyectos en beneficio de todos. Después se planta, “deciles que no nos movemos
de acá”, en las puertas de la empresa, frente a los guardias de seguridad, para
impedir la salida de camiones, a la espera de una respuesta positiva. Así ha
conseguido cientos y miles de puestos de trabajo para su gente. Porque no le
alcanza con los subsidios lastimosos del Estado. Mientras tanto, ha generado
una estructura productiva administrada por la misma UTD, sobre la base de la
recuperación de recursos: la madera sobrante del desmonte y el plástico para
reciclado. Este gobierno les ha dado obras públicas para la comunidad y
viviendas. Ellos son agradecidos; pero su lucha es por trabajo genuino, de
manera que “hay que seguir peleando”. Para los empresarios, Pepino es un
mercenario. A él recurren todos los sectores en conflicto, sobre todo las
comunidades indígenas, cuando las cosas se ponen difíciles. Va con su gente
montada en camiones, y hace lo que sabe hacer: resistir. Ya no sabe cuántas
causas tiene. Cada tanto lo llaman a declarar o pasa un par de días en la
cárcel, donde también ha generado proyectos productivos. En esta charla, habla
de su política, la política de los hechos, en dura oposición a la de las
palabras. Así le ha enseñado su padre, un hombre duro, trabajador y solidario.
-¿Cómo fue que te procesaron tantas veces?
Tengo 300 causas,
según mi abogada Mara Puntano. Yo ni sé: a mí me citan y declaro en algún
juicio oral, o me meten preso. Me las van poniendo de a poquito. De vez en
cuando, hago una manifestación y el gobierno me manda a reprimir. Hace poquito
estuve detenido por siete días, ya conozco todas las cárceles de por acá. No
entiendo cómo es el sistema, porque siempre nos dicen que no tenemos que cortar
rutas, sino dirigirnos a los organismos que pueden hacer algo por nosotros. Por
eso fuimos a la Cámara de Diputados y Senadores, y me sacaron esposado. ¿Adónde
más voy a reclamar entonces? Era el 9 de abril de 2003 y estuve 6 meses por
reclamar la deuda de YPF. Eran 200 mil dólares que ya habían pasado por la
comisión de presupuesto, la comisión de energía, la jefatura de Gabinete; pero
Duhalde -que estaba en ese momento- lo frenó. Fuimos con otros compañeros y
unos hombres preguntaron: “¿Quién es Ruarte?”. “Yo”, dijo el compañero. Pum,
adentro. Y después: “¿Quién es Fernández?”. Y yo no dije nada, pero igual
adentro. Y ahí nomás nos mandaron a la calle Moreno, donde está la Policía
Federal, y después a Comodoro Py, como si fuéramos los más grandes terroristas,
custodiados por diez vehículos. Y todo porque fuimos a reclamar lo que nos
deben. YPF nos debe mucha plata, porque era una empresa muy grande, con
acciones en todo el mundo. Todos fueron cómplices: radicales, peronistas,
militares; hicieron sus negocios y se llevaron todo del país. Son los que más
roban pero nunca están presos, sino los más humildes, los que manifiestan.
(Francisco) Cholvis, un economista que se estudia en la escuela, ha dicho que
tenemos derecho al 10% de las acciones. YPF ha hecho un capital de miles de
millones de dólares en todo el mundo. Entonces, nosotros pedimos esa fracción.
Y a mí me dijeron: “vos tanto que gritás y tanto que hacés quilombo en todos
lados, ¿cuánto querés cobrar? ¿20 mil pesos?”. Y yo digo que no, que quiero 3
millones 600 mil dólares, ¿les parece mucho? Si yo he hecho pozos de cientos de
millones de dólares. Soy especialista en fluidos de perforación, y operé 900
pozos desde la Quiaca hasta Río Grande, hasta en plataforma submarina. Nosotros
hemos dejado pozos llenos de petróleo y gas, no hemos dejado agujeros como
dejan los funcionarios llenos de deudas. Ellos dejan represión y muerte...
Fuente: http://www.revistasudestada.com.ar/web06/article.php3?id_article=849




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