Los números de la recaudación impositiva de cualquier país
tienen la capacidad de desconcertar. Se tratan de cifras enormes, que no
terminamos de dimensionar. Este artículo es un intento de descripción y
explicación de la recaudación impositiva de los impuestos del Gobierno
Nacional, y sobre el final se esbozan algunas tendencias hacia el 2013. Por
Taller de Periodismo Económico, para ANRed.
Puesta en escena
En el pasado año 2012, los Recursos Tributarios percibidos
por el Estado Nacional alcanzaron los 679.799 millones de pesos (en billetes de
$100, darían 82 vueltas a la Tierra). Si bien es un gran caudal de fondos, es
posible advertir que el crecimiento en la recaudación en relación al año
anterior está disminuyendo, ya que sólo aumenta un 25,86%, contra el 31,77% que
había crecido durante el 2011 en relación con el año 2010.
Este menor crecimiento es el que explica que la recaudación
se encuentre, como se detalla en el último informe del año de la AFIP, apenas
por encima de lo presupuestado (1,8%). A pesar de ser un pequeño porcentaje, se
trata de 12.168 millones de pesos (lo mismo que se recaudó con Bienes
Personales, Monotributo Impositivo y el Impuesto Adicional a los Cigarrillos,
sumados). Por regla general, los presupuestos contienen un cálculo cauteloso
sobre el crecimiento del producto nacional. Desde el año 2004, ese cálculo de
crecimiento fue sobrepasado sistemáticamente (con excepción de 2008/2009), con
lo cuál el Gobierno contó con una masa enorme de dinero para gastar por fuera
del Presupuesto.
Este 2012, la crisis internacional consiguió lo que las
oficinas del Ministerio de Economía no lograban: que las proyecciones se
acerquen a la realidad. Eso implicó que no se contase con mayores recursos para
redistribuir (arbitrariamente) hacia las provincias, por fuera de la
coparticipación. Eso explica en gran medida la crisis financiera que aqueja a
la mayoría de las administraciones provinciales. En la Nación puede repetirse
este escenario provincial de crisis. Es interesante recordar las “lecciones” de
este 2012, donde la lucha de las y los trabajadores estatales en la Provincia
de Buenos Aires enfrentó los ajustes sobre la Educación y la Salud, y evitó o
redujo los recortes en salarios y puestos de trabajo. Para mantener mínimamente
el nivel del gasto actual, los recursos deben crecer al menos al mismo ritmo
que la inflación, los pagos de deuda y los aumentos salariales del Estado, tal
como se comprobaba desde el 2003 (con excepción de 2008/2009).
Los ingresos dependen del crecimiento de ciertas variables:
Los precios y
cantidades de los principales bienes de exportación:
Los precios de las materias primas en los mercados
internacionales se encuentran en un nivel alto, sean agrícolas (soja, trigo,
maíz, etc), minerales (petróleo, minerales metalíferos y otros) e industriales
(tubos de acero sin costura). Sin embargo, es conocida la volatilidad de los
mercados internacionales de las materias primas que se producen en el país, que
pueden dar lugar a cambios súbitos de precios. Las cantidades vendidas dependen
tanto de la producción local (y su ritmo de crecimiento) como de la demanda
externa, en baja a raíz de la crisis económica mundial, especialmente por la
incertidumbre en el horizonte a partir de la situación europea y de Estados
Unidos. La caída de las cantidades físicas vendidas no llegan a compensarse
totalmente por los altos precios de los bienes vendidos.
Los incrementos de
los precios locales:
Se desconoce la magnitud de su aumento debido a la
intervención del Gobierno en el INDEC. Los índices elaborados por las
consultoras privadas no pueden, por una cuestión de escala, emular realmente al
Índice de Precios al Consumidor que elabora aquel organismo. Sin embargo, eso
no es razón para pensar que los precios se encuentran más cercanos a lo que
difunde el INDEC (9,7% hasta noviembre) que a un 30%. Si el Gobierno no
quisiera que se corran rumores infundados sobre el nivel de precios, debería
dar marcha atrás con la intervención.
La dinámica de la
actividad económica: Desde el mes de abril el crecimiento acumulado es
prácticamente nulo, según el INDEC, llegando al estancamiento o a una leve
caída en algunos meses. Esta situación se observa en índices varios, sean
generales como el Estimador Mensual de Actividad Económica, como otros “claves”
como el Estimador Mensual Industrial (en la mayoría de sus ramas) y
construcción.
Los incrementos
salariales y el nivel de ocupación: Según un informe del Observatorio de
Derecho Social de la CTA (“Negociación Colectiva Primer Semestre 2012”), los
principales incrementos de salarios del año estuvieron entre casi el 20% y el
28%. No habría que descartar que haya habido aumentos mayores en ciertos
sectores por medio de sumas no remunerativas, otros beneficios, pagos por única
vez, etc. La desocupación creció del 7,2% a 7,6%, en el tercer trimestre del
2012 comparando con el 2011, según la Encuesta permanente de Hogares, mostrando
una tendencia incipiente a la destrucción de puestos de trabajo (que se confirma
en otros indicadores).
Los actores principales
De los 34 impuestos cuya evolución se presenta en los
informes de la AFIP, un puñado de ellos concentran el 94,2% de la recaudación.
En particular, los Aportes y Contribuciones, el Impuesto al Valor Agregado
(IVA) y Ganancias son sus principales fuentes.
En el siguiente gráfico se aprecia la composición de la
recaudación, lo cuál es útil para conocer como impactarán las diferentes
tendencias en dichas variables. Los
Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social presentaron un aumento total del
30,8% en relación al año 2011, sin grandes caídas, llegando a $170,583.1
millones, con lo cual es posible inferir que todavía es leve el impacto sobre
de la desaceleración de la actividad económica en salarios y empleos. El
incremento interanual se debe a un crecimiento similar de la masa salarial del
empleo registrado. Ese crecimiento tuvo sectores más favorecidos (camioneros,
petroleros, alimentación) y otros menos aventajados (estatales, metalúrgicos,
educación). En menor medida también puede hacer acompañado esta tendencia la
incorporación a salarios de algunas sumas no remunerativas de algunos
convenios.
El IVA, impuesto que en última instancia siempre pagan los
consumidores finales de bienes y servicios (toda la gente), concluyó el año con
un crecimiento de sólo 23,5%. Estos $190,496.4 millones fueron recaudados sin
discriminar por clase social. Los ingresos de los sectores populares en mayor
parte se destinan a consumir bienes y servicios, por lo que pagarán al Estado
una mayor proporción de dichos ingresos que quienes pueden destinar recursos a
inversiones y ahorros. Es decir que el impuesto que genera la mayor parte de
los ingresos del Estado, es socialmente regresivo, mes a mes expropia una parte
importante de los ingresos del pueblo trabajador.
Al comenzar el año, las trabas de Guillermo Moreno a la
importación se hicieron sentir sobre la recaudación de IVA DGA (que se cobra
sobre las importaciones), que recuperó en los últimos meses del año la caída
inicial, llegando a quedar con un crecimiento apenas positivo. Alcanzó así los
$59,251.millones.
En cambio, en el IVA DGI se observa un comportamiento
opuesto. Su crecimiento estuvo ligado, por un lado, a las menores
importaciones, y por otro, a la caída de la actividad. En el primer caso, el
aumento puede haber implicado un incremento de la producción local o la
liquidación de saldos de mercancías, que en ambos casos implican una mayor
recaudación de IVA DGI. La caída de la actividad, obviamente ocasiona una menor
recaudación de este impuesto. Esto se confirma por la menor recaudación de la
recaudación del período acumulado entre mayo y diciembre. El año concluyó con
$133,816.2 millones recaudados por este concepto, sin deducir las devoluciones
a los exportadores.
La caída de las Devoluciones de IVA a los Exportadores
muestra una búsqueda de resguardar la caja, por medio de postergar estos pagos.
Los $1.260 millones que el Gobierno no utilizó con este destino, le permite
mostrar una mayor tasa de crecimiento del IVA, del 23.5%, contra el 22,1% que
exhibe cuando se desestiman estos movimientos "administrativos" y
sólo se contemplan los montos recaudados
En el caso de Ganancias, este impuesto exhibe un
"desempeño" mejor, ya que muestra un crecimiento del 27,5%. Sin embargo,
su análisis revela que la recaudación correspondiente a las Ganancias de las
Sociedad y de las Personas Físicas se encuentran creciendo a un ritmo todavía
menor, aproximadamente un 18%. En cambio, la recaudación por medio de
Retenciones, cuyo principal componente es la retención al Trabajo Personal,
muestra un crecimiento del 40%. Esto se debe a que la desactualización del
Mínimo No Imponible genera que cada vez más trabajadoras y trabajadores sean
gravados por este impuesto. Al mismo tiempo, la desactualización de las escalas
aumenta la alícuota pagada en promedio. El Gobierno está tomando de los
salarios de la clase trabajadora lo que no toma de las ganancias del Capital.
Otras fuentes de ingresos son también relevantes.
Especialmente, la recaudación de impuestos al comercio exterior (Derechos de
Exportación principalmente, y en menor medida Derechos de Importación), la
recaudación por el Impuesto a los Créditos y Débitos en Cuenta Corriente
(también conocido como el Impuesto “al Cheque”), y los distintos impuestos
sobre los Combustibles.
Los Derechos de Exportación muestran un incremento de sólo
13,2%, producto de la desaceleración de las ventas a partir del mes de mayo,
con algunos altibajos. Los Derechos de Importación sólo se incrementaron un
13,5%, debido a las trabas a las mismas instrumentadas para evitar un resultado
negativo del saldo del comercio exterior. Sin embargo, las trabas no sólo
afectan la salida de dólares del país, sino que también restringen la
disponibilidad de bienes e insumos que se utilizan para la producción local, lo
cual complica aún más el panorama de estancamiento económico.
El Impuesto a los Débitos y Créditos sintió el impacto de la
crisis a partir del mes de mayo. Mientras que el año pasado el crecimiento del
total de la recaudación fue de 34,6%, este año sólo se incrementó un 21,4%, lo
cual es lógico para un impuesto cuya recaudación depende de las transacciones
realizadas, es decir, de los precios y la actividad económica (bancarizada). La
manera más correcta de conocer cuál fue su variación consiste en evaluar el
promedio de la recaudación diaria supuesta, ya que es un impuesto que los
bancos perciben cada vez que realizan una operación entre cuentas corrientes,
para luego depositar lo que han cobrado cada semana unos días después. Se
observa en el gráfico que la variación de los primeros 4 meses es mayor a la
registrada en el período mayo-diciembre, siendo otra muestra del estancamiento
económico.
Los diversos Impuestos sobre los Combustibles concluyeron el
año con un incremento del 42,2%, alcanzando los $25.785.4 millones. Este
importante incremento se explica por el aumento de precios de los combustibles,
ya que en la producción de los mismos no hay grandes cambios, y la importación
de ciertos ítems, por la crisis energética, se encuentra exenta (como el Fuel
Oil venezolano por ejemplo). Este gran crecimiento de los precios hay que
situarlo también en el proceso de expropiación parcial de YPF. Luego de años de
permisividad del Gobierno hacia la falta de inversión y la fuga de dólares de
Repsol, son grandes las necesidades de financiamiento para lograr el incremento
de la producción. Este bache se está intentando cubrir con mayores precios,
además del endeudamiento de la firma y nuevos acuerdos con empresas transnacionales.
Lamentablemente, la mayor apuesta al incremento de la
producción se orienta a la extracción “no convencional” en el yacimiento de
Vaca Muerta, con métodos incluso más contaminantes que los tradicionales. La
gestión “progresista” de la empresa no está cambiando cierta dimensión del
modelo económico kirchnerista que se repite con la sojización que fumiga
pueblos y degrada suelos, la minería sin respeto por el agua y la polución
industrial urbana que casi no se controla. El desprecio por nuestro medio
ambiente es una cara de ésta moneda que no hay que dejar de considerar.
Los actores secundarios
Ciertos impuestos no representan una parte relevante de la
recaudación, por más inalcanzables que sean los montos para un trabajador
cualquiera.
Los Impuestos Internos alcanzaron los $14,109 millones,
creciendo un 18,2%. La parte principal de su recaudación se debe a los
impuestos sobre los cigarrillos, mercado fuertemente concentrado en la cuál es
el Estado el que más “gana”.
El Impuesto sobre los Bienes Personales, que grava el
patrimonio. Sus variaciones dependen de la ampliación de los bienes sobre los
que se aplique y la revaluación que se haga de ellos. Sólo creció en 2012 un
23,4% llegando a $7,262.7 millones.
A pesar de su ínfimo valor (apenas $720 millones), es
interesante analizar el devenir del impuesto sobre la Transferencia de
Inmuebles, que acusa una caída del 7% para el año 2012. Las dificultades para
conseguir dólares han trabado evidentemente las transacciones con bienes
inmuebles, junto con la crisis. En el mes de julio se inicia una racha negativa
en la variación de la recaudación, tendencia que se mantiene.
La secuela... ¿qué nos espera este año?
Para este año no hay mayores señales de reactivación
económica. El panorama, más allá de las optimistas estimaciones del Presupuesto
que elabora el Gobierno, no es promisorio, a pesar del plan de viviendas
Pro.Cre.Ar o las inversiones que pueda realizar YPF en el sector energético.
Dada la situación de subordinación de la economía local al capital mundial, si
no hay mayores cambios en el área productiva, difícilmente habrá salida de la
economía doméstica para salir de la crisis sin una mayor demanda extranjera, en
especial de Brasil. Mientras se sostenga cierto nivel de demanda internacional
(en especial de China, que no tiene un panorama tan difícil como Europa o
Estados Unidos), probablemente la economía nacional se encuentre con un período
de estancamiento con inflación.
Esto repercutirá en un pobre desempeño de aquellos impuestos
que dependan del mercado interno. En el caso de Ganancias, un incremento de las
ganancias de las sociedades tardará un tiempo en impactar sobre la recaudación,
ya que se trata de un impuesto anual. El sector externo será el que le aportará
volatibilidad a la situación, ya que variaciones bruscas de los precios y
cantidades de unos pocos productos, concentrados en un puñado de países pueden
conducir a un incremento de la recaudación o su caída. El impacto no sólo se
sentirá por medio de la recaudación impositiva, sino que del desempeño del
comercio exterior depende de la disponibilidad de dólares para mantener
funcionando al “modelo”.
Es un escenario complicado y varios caminos que se
entrecruzan se abren ante el Gobierno. Puede recurrir a tomar deuda, ajustar
gastos, reducir aun más los subsidios al transporte y energía, exigir al pueblo
trabajador el mayor aporte de recursos (por medio de su consumo y sus
salarios), imprimir más pesos, conseguir mayores ingresos por medio de cambios
en los impuestos actuales, mayores alícuotas, nuevos impuestos a las rentas,
una menor tasa de IVA, variaciones en el impuesto a las Ganancias o incluso la
apropiación de las ganancias del capital por medio de la expropiación de
empresas.
La mayoría de estos posibles cambios señalan en la dirección
de los ingresos y recursos con los que cuentan las y los trabajadores, por lo
que realmente suceda no depende únicamente de una dinámica económica. Existe la
posibilidad de un camino para que la salida no sea una nueva hipoteca de los
recursos del país, o un ajuste con o sin “sintonía fina”. Pero depende del
pueblo, sus organizaciones y especialmente las de sus trabajadores, luchando
por construir la sociedad que desean.
Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article5738

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