22/02/2013 Por Diego Rojas (@zonarojas)
Hace un año el tren de la linea Sarmiento chocó contra el
andén de contención, provocó 51 muertes y más de 700 heridos.
Nota publicada en Infobae.com
Cuando estas líneas sean publicadas, estará comenzando en
Comodoro Py el alegato acusatorio de la querella que representa a Elsa
Rodríguez y otros heridos de bala por la patota de la Unión Ferroviaria en el
juicio que investiga el crimen de Mariano Ferreyra. Continuará el brillante
alegato que realizara el martes pasado el equipo de abogados del CELS que
representa a la familia del militante del Partido Obreroasesinado a los 23 años
el 20 de octubre de 2010.
Cuando estas líneas sean publicadas, se estará cumpliendo un
año de la masacre de Once, el evitable accidente producido el 22 de febrero de
2012. La locomotora del tren se incrustó en el andén de la estación Once a las
8:32 de la mañana y provocó el fallecimiento de 51 personas, enlutó a un país
que vio cara a cara a la muerte y se enfrentó con los asesinatos que produce la
corrupción.
En una misma jornada se denunciará a los responsables de los
dos hechos –que conmovieron a la Argentina– mediante la movilización (por la
mañana en los tribunales donde se realiza el juicio, por la tarde en la Plaza
de Mayo que será copada por los familiares de las víctimas de Once y sus
acompañantes) y los argumentos y las pruebas surgidos luego del dolor.
Pruebas contundentes que señalan inequívocamente a los
culpables: sindicalistas, funcionarios del Estado, empresarios del ferrocarril.
Los mismos funcionarios: tanto en el caso Ferreyra como en
la masacre de Once laSecretaría de Transporte cumplió un rol fundamental al
promover sistemas de subsidios a los empresarios que no llegaban al destino al
que deberían haber llegado (el mantenimiento de las formaciones) o que
premiaban la hiperexplotación producida por la tercerización. Tienen nombre y
apellido. Antonio Guillermo Luna, dirigente del sindicato de maquinistas La
Fraternidad, ex subsecretario de Transporte Ferroviario. Juan Pablo Schiavi, ex
secretario de Transporte de la Nación, aquel hombre que dijo que si lo sucedido
en Once hubiera pasado un día feriado no habría habido tantas víctimas.
Los mismos sindicalistas. Las direcciones nacionales de los
sindicatos Unión Ferroviaria y La Fraternidad no sólo dejaron en la indefensión
a los trabajadores que dicen representar, sino que hicieron la vista gorda con
los negociados cuando no participaban directamente en ellos. Casi todos los
miembros de la dirección del sindicato La Fraternidad, encabezados por su
secretario general Omar Maturano, habían conformado la empresa Signobaires que
se dedicaba a la señalética y tenía contratos con las empresas Ferrosur y
Belgrano sur, además de tener contratos con el Ministerio de Trabajo dirigido
por Carlos Tomada, según consignaba su página web, que ya fue dada de baja.
Sindicalistas devenidos empresarios que hacían negocios con las patronales del
ferrocarril y con el Estado. El mismo panorama que mostrabanJosé Pedraza y Juan
Carlos Fernández, máximos directivos de la Unión Ferroviaria, que habían
conformado una empresa tercerizadora que hiperexplotaba obreros en complicidad
con el Ministerio de Trabajo, la Cooperativa Unión del Mercosur. Empresa tercerizadora
que defendieron a sangre y fuego aquella jornada de octubre de 2010.
Los mismos empresarios. Ya sea en Ugofe –la empresa que
actúa en el ferrocarril Roca que recorre las vías que van al sur– o en el
Sarmiento –que se adentra en el oeste–, donde participaba TBA, empresa de los
hermanos Cirigliano. Esos representantes de la burguesía nacional que promueve
el kirchnerismo que gastaban, según consta en la causa judicial, el dinero de
los subsidios estatales en lujosos viajes a Europa y la Polinesia francesa, en
carteras de grandes diseñadores en la misma París, y en joyas. Los mismos
empresarios –asociados en Ugofe a la familia Roggio y al grupo Romero– que
participaban del negociado de la tercerización y que otorgaron licencia laboral
a los trabajadores que conformaron la patota que terminó asesinando a Mariano
Ferreyra.
Los dos crímenes conmovieron al país y revelan la acción de
esa “triada siniestra”, tal como la definió el juez de la causa Once, Claudio
Bonadío. Una acción protegida desde los más altos niveles del funcionariado
kirchnerista. Baste recordar que el ministro Carlos Tomada asesoraba, tres
meses después del crimen de Mariano Ferreyra, a José Pedraza –a quien se ha
pedido que sea condenado a prisión perpetua por ese homicidio– sobre el mejor
modo de conservar su supremacía sindical frente al ingreso de activistas de la
izquierda clasista al ferrocarril. O a Noemí Rial, viceministra de Trabajo, que
se ponía a disposición de Pedraza y se solidarizaba con él mientras la Justicia
allanaba su coqueto piso en Puerto Madero, valuado en un millón de dólares. O a
Aníbal Fernández, que un día después del asesinato de Ferreyra aseguraba que la
actuación de la policía había sido impecable –sobre varios de estos policías
pende hoy también el pedido de pena de reclusión perpetua– y el crimen la
acción solitaria de un loquito suelto. O a Ricardo Jaime, miembro del círculo
íntimo de la pareja presidencial que fue el armador original del sistema de
subsidios y corrupción que atraviesa hasta hoy el funcionamiento del
ferrocarril.
En el ámbito de ese ferrocarril hubo dos crímenes.
Sus responsables tienen nombre y apellido.
Deben pagar sus penas.
Fuente: http://www.plazademayo.com/2013/02/los-culpables-de-las-muertes/

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