Por las víctimas del maltrato, la discriminación y las balas
(AW) Luego de la visita que efectuó el secretario de
Derechos Humanos de la Nación, Juan Martín Fresneda, a comunidades originarias
de Formosa, el 5 y 6 de este mes, Pablo De Nardi, de la comunidad Qompi Voque
Naqockta, redactó una segunda carta a la presidenta de la Nación.
Le cuento que existe una anciana que aquí denominamos
L`togoyeq. Le cuento de ella porque su palabra no tuvo lugar en la visita que
su secretario de Derechos Humanos hizo a la comunidad Potae Napogna Navogoh la
semana pasada.
Esta anciana no quiere casa, no quiere documento, no quiere
un plan, ni una pensión, no quiere abogados, a veces ni siquiera quiere comer.
Sólo quiere que le devuelvan su tierra, quiere poder pescar
sin que un parque Nacional se lo prohíba, quiere llevar a su nieto a mariscar
sin que un alambre o una planta de soja se lo niegue. Quiere poder hablar con
los pájaros, danzarle al trueno que por siglos ha sido su dios. Quiere vivir,
pero no la dejan.
Durante seis meses ella como otros, dejaron su casa para ir
hasta la suya, esa de color Rosa, esperando usted los reciba, pero no lo hizo.
La semana pasada, decenas de delegados de su gobierno
pisaron su tierra, visitaron casas, hablaron de leyes, de documentos, de
papeles, y de muchas cosas que ella no entendió, porque ella habla qomleq y no
la castilla. Su hijo sí habla la castilla, porque para comunicarse con usted o
con cualquier funcionario, decenas de niños y jóvenes del pueblo Qom tuvieron
que aprenderlo, nadie aún se los agradece. El esfuerzo enorme de un pueblo de
aprender otro idioma para poder comunicarse. En 20 años que el Gobernador
Insfran lleva en la provincia, aún no aprendió a saludar en Qomleq.
Le escribe alguien que en los últimos años se dedicó a
escuchar, aprender otro idioma, otra cultura, para poder comunicarse con esa
anciana.
Por ella, y por un centenar enormes de hermanas y hermanos,
muchos de ellos quedados en el camino, víctima del maltrato, la discriminación
y las balas, le escribo.
Para decirle simplemente que aun en ellos se aguarda la
esperanza de que usted los atienda. No para hablarle de leyes, de planes, de
inclusión social, de instituciones, papeles o abogados. Usted que creó la
asignación universal por hijo, le pido entienda que para un indígena, para una
anciana o anciano, su deber es asignar a sus hijos, lo que universalmente
siempre los ha conservado con vida, ALUA (la tierra).
Ojalá lo comprenda, y por favor no me responda, no me
atienda. A mí no, atiéndalo a ellos, escríbale a ellos, que no tienen escritura
por ser un pueblo basado en la oralidad, y sin embargo para llegar a usted han
aprendido a leer y escribir. Atiéndalos y agradézcales en primer término, la
enorme paciencia brindada durante décadas a su Estado.
Desde la comunidad Qompi Voque Naqockta, Pablo De Nardi
31478521, L`taaiganaganageq del consejo de Carashe.
Fuente: http://www.agenciawalsh.org/aw/index.php?option=com_content&view=article&id=10288&Itemid=84

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