Por ANRed- E (redaccion@anred.org)
La causa del crimen contra el militante del Partido Obrero y
las lesiones a sus compañeros/as el 20 de octubre de 2010 en Avellaneda sigue
avanzando y su final se acerca. Aquí, un resumen de lo que viene pasando en los
últimos días. Por ANRed
Luego de que los abogados querellantes del Centro de
estudios Legales y Sociales (CELS), en representación de la familia de Mariano
Ferreyra, pidan cárcel perpetua para José Pedraza, Juan Carlos “Gallego”
Fernández y otros 12 imputados, llegó el turno de la querella del Partido
Obrero. La misma estuvo a cargo de Claudia Ferrero, de APEL, y María del Carmen
Verdú, de CORREPI, quienes pusieron énfasis no solamente en pedir la máxima
pena habilitada (recordemos que el Partido no tiene la posibilidad de pedir
perpetua ya que solamente representa a los lesionados de aquellas jornadas de
Avellaneda), de 25 años de prisión para los 17 acusados, sino también para
“determinar las responsabilidades por participación o encubrimiento de los
funcionarios Juan Pablo Schiavi, Antonio Luna y Aníbal Fernández, entre otros;
de los empresarios y gerentes de Ugofe y de otros miembros de la lista Verde de
José Pedraza y de la policía” (po.org.ar). A su vez, remarcaron el concepto de
“plan criminal” a la hora de describir la causa, plan que consideran, tiene
tres “patas principales”: la Unión Ferroviaria (Burocracia Sindical),
U.G.O.F.E. (el empresariado) y el Estado.
Días después, llegó el alegato de la fiscalía, a cargo de la
fiscal Jalbert, quien pidió perpetua para Pedraza y Fernández, con la carátula
de “instigadores de homicidio calificado” , y para Díaz, Favale y Sánchez, a
quienes se les atribuyó el carácter de “coautores de homicidio calificado”. El
Partido Obrero, en la web del “Espacio de Mariano”, afirma que se produjo un
aislamiento del alegato para alejar cualquier tipo de conexión política de
funcionarios, policías y empresarios de U.G.O.F.E. Explica el Partido: “El
equipo conducido por María Luz Jalbert –´robustecido´ por la Procuradora Gils
Carbó con la designación de dos fiscales ad hoc dos meses después de comenzado
el juicio- pasó por alto todas las pruebas acumuladas que involucran al poder
político y a los empresarios. Este ´abordaje´ debilita notablemente la
acusación contra Pedraza como autor del plan criminal dirigido a aleccionar a
los tercerizados, cuyas movilizaciones estaban poniendo en jaque fuertes
negociados de la burocracia con Ugofe y el Estado, y el dominio político de
ésta en el gremio. Se trata de un hecho que no puede quedar disimulado por el
pedido de perpetua para Pedraza, Fernández, Favale, Sánchez y Díaz que –según
anticiparon- formalizarían el viernes. Este retaceo se complementa con el hecho
de que los fiscales decidieron desglosar su alegato en dos partes, para
referirse a la actuación de la policía en forma separada, sobre la cual
mantendrían la acusación por ´abandono de persona´ (cosa que finalmente
hicieron), un reproche que coloca sus responsabilidades en el terreno de la
negligencia o la omisión de deberes. La policía, en realidad –y esto es lo que
terminó por develar el juicio-, fue parte activa y fundamental del plan
criminal. Sin su deliberada colaboración, éste jamás hubiera podido haberse
llevado a cabo”. A su vez, la fiscalía decidió la absolución inmediata de Juan
Carlos Pérez y Guillermo Uño. En relación a esto, el PO aclara: “Uño y Pérez
habían sido señalados por un testigo imposible de ser caratulado como parcial
(José Sotelo) como quienes retiraron las armas del lugar del hecho, luego de la
agresión que culminó con el homicidio de Mariano. Por su parte, Pérez fue
además denunciado durante el juicio por los periodistas de C5N como uno de los
matones que los redujeron para que evitar que registraran con su cámara el
momento del ataque fatal. Sin embargo, la fiscalía consideró ´insuficiente´ el
testimonio de Sotelo y denunció que las amenazas a los periodistas de C5N ´no
habían sido parte de la requisitoria de elevación a juicio contra Pérez´. Dicho
esto, los defensores de ambos solicitaron sendas excarcelaciones; la fiscal
manifestó que no tenía oposición y el tribunal concedió el pedido en el acto.”
Por otra parte, desde el PO se critican la concepción que la
fiscalía tuvo con respecto al crimen. En primer lugar, su alusión a que el
objetivo del plan era simplemente impedir un corte de vías, cuando en realidad
tenía con principal finalidad “aleccionar a los tercerizados”. A su vez, el
partido denunció la injerencia del ejecutivo nacional en la decisión de la
fiscalía: “El equipo de fiscales fue intervenido por la procuradora Gils Carbó,
pocas semanas después de iniciado el juicio oral, cuando designó dos nuevos
fiscales para ´robustecer´ la representación del ministerio público. A la luz
del alegato de la fiscalía, queda clara cuál fue el objetivo que persiguió el
gobierno con esas nuevas incorporaciones: limitar las derivaciones políticas de
la causa, dejar fuera de cualquier investigación a empresarios y funcionarios
públicos (no pidieron ninguna medida sobre ellos) y así preservar el régimen de
administración de los ferrocarriles formado por el kirchnerismo en el curso de
la última década. El resultado es que el alegato de la fiscalía debilita la
acusación contra Pedraza, algo que no puede quedar disimulado por el pedido de
perpetua.”
Luego, le tocó el turno al abogado de José Pedraza, Carlos
Froment, quien pidió la absolución de su acusado, con el insólito argumento de
la falta de pruebas contra el mismo. Argumentó que “no estuvo en el lugar del
hecho”, no “tuvo contacto con Pablo Díaz ni lo conocía a Cristian Favale”.
También negó la existencia de un “Plan Criminal” y hasta llegó a catalogar a
las acusaciones hacia su defendido como algo “pseudo armado” (algo tan
incoherente como irreal). Así lo explica el Partido: “En un desborde de cinismo,
el defensor de Pedraza atribuyó a la causa un “pseudo armado” motivado por
móviles económicos (´Pedraza y la UF son los únicos que podrían responder
económicamente a una demanda civil´) y políticos (´Pedraza es un viejo
dirigente sindical y esta situación les vino como anillo al dedo a los
opositores para sacarlo del sindicato´).” Por otra parte, atribuyó un “espíritu
cooperativo” a la Cooperativa “Unión del Mercosur” y negó que redituara
beneficios a José Pedraza. Por todo esto, pidió la nulidad del alegato de los
querellantes.
El 6 de marzo fue el turno de los alegatos de los defensores
de Juan Carlos Fernández (Alejandro Freeland) y Gabriel Sánchez (Gustavo
D´Elia), acusados de instigador de homicidio calificado y autor material
respectivamente. Ambos negaron la existencia de un plan criminal,
caracterizaron a la situación como en una “riña consentida” y pidieron la
absolución de sus respectivos clientes. Freeland, quien más tiempo habló en la
jornada, catalogó a la acusación contra Fernández y los demás imputados como un
“relato infundado, desmesurado y ficcional” y también marcó que en el mismo
había intereses políticos bien marcados. Se justificó el ataque de la siguiente
manera, según el Partido Obrero: “la patota fue la víctima y ´alguien´ que llevó
a Barracas un arma, la utilizó para ´defenderse´ de los manifestantes,
´disparando al suelo y al aire´”. En esta sintonía, declaró que es Mariano
Ferreyra quien avanza para correr, y justo en ese momento recibe el disparo, en
una idea que tergiversa la totalidad del hecho. En términos generales, así
caracterizó el Partido Obrero la intervención de Freeland: “Durante tres o
cuatro largas horas, Freeland desgranó una narración aberrante. No tuvo empacho
en tergiversar pruebas y testimonios, y en retorcer hechos probados,
completando baches y lagunas de su relato con mentiras. Describió a los
manifestantes como un grupo ´agresivo´, formado por hombres y ´mujeres más
violentas que los hombres´, que concurrieron a las vías ´armados´ y ´decididos
a confrontar´.” Por último, Freeland negó la existencia de un plan criminal con
el objetivo de aleccionar tercerizados, y afirmó que el único temor de
Fernández era que “armen un sindicato paralelo como en el subte, y aunque no
les den la personería, te juntan 500 tipos y hacen quilombo”.
El 19 de marzo, dieron su alegato los abogados de Ferreyra y
Mansilla, policías integrantes de la Jefatura de la División Roca de la
Federal, y de Echavarría, subcomisario. El primero de ellos, afirmó que no
debía haber un juicio político sino uno “legal”, negó la existencia de un plan
criminal y acusó al Partido Obrero de dar un “discurso político” .Con este
argumento, parece querer separar todo el aparato político-burocrático que
existe por detrás de la causa (aparato que incluye funcionarios, empresarios,
burocracia sindical, efectivos policiales, etc.). Por su parte, declaró que sus
defendidos estaban “al margen” del conflicto y que solían denunciar los casos
de tercerización laboral. Negó el carácter de “abandono de persona” que la fiscalía
atribuyó a sus defendidos, argumentando que loa manifestantes tenían “palos y
gomeras”, por lo que no estaban en “estado de indefensión”.
Por su parte, Hilario Lagos, abogado defensor de Echavarría,
negó la carátula de “abandono de persona”, se quejó de “la política” y utilizó
el concepto de “plan criminal”, pero para atribuírselo al Partido Obrero, ya
que “sus beneficios son francos daños y perjuicios y la repercusión en la
prensa”.
El caso de Mariano Ferreyra aún tiene un camino por recorrer
en la justicia, pero cada vez falta menos para su finalización y el
conocimiento del veredicto final.
Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article5964

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