Escrito por Silvana Melo
Martes, 10 de Septiembre de 2013
(APe).- Casi marcaba el reloj la mitad del día cuando ellos
se pusieron en puntas de pie y dejaron en el mostrador de la receptoría, parte
por parte, los expedientes que los
nombran. Hojas y hojas con membrete de las organizaciones de infancia al borde
del abismo. Larguísimas listas de sus
propios nombres, miles de nombres de niños y niñas que ayer demandaron “el
restablecimiento y el reconocimiento a la promoción y protección integral de
sus derechos” y solicitaron “la
reparación de los daños y perjuicios generados por la vulneración de los
mismos” (textual Demanda Contencioso
Administrativa. Medida Cautelar). Miles de nombres de niños y niñas visibilizados
en papeles infinitos que los enumeran y dejan de ser, por un rato, masa
uniforme, número estadístico, tumulto improductivo, gavilla de quien
protegerse, semillas de transformación
profunda que hay que sujetar.
Más de un centenar se juntaron en la puerta de la Casa de la
Justicia de La Plata. Es la sede de la Suprema Corte. Llegaron de José C. Paz,
Moreno, La Matanza, Quilmes, San Fernando, Lomas de Zamora, Tigre, Avellaneda,
San Miguel, Morón, Miramar, Bahía Blanca. Del conurbano profundo e injusto pero
también de ciudades del interior con otro perfil. Supuestamente, de menor
infelicidad. Venían a agolparse frente al mostrador de la Justicia. A pedirla.
A reclamar su compañía con la prepotencia de los olvidados. De los que traen la
verdad arrugadita en el bolsillo, de tanto que se la postergan.
Hogares, centros de día, casas del niño, organizaciones
sociales llegaron ayer hasta el corazón administrativo de la Provincia para
decirle, en la cara formal, que “amenaza, desconoce y lesiona, en forma actual
e inminente, con arbitrariedad e ilegalidad manifiesta los derechos
constitucionales, individuales y colectivos, de niños, niñas y adolescentes, e
instituciones dedicadas a la protección y promoción integral de los derechos de
la niñez y adolescencia” (textual Demanda citada).
No fue fácil entrar a la Casa de la Justicia. Que suele
inquietarse cuando la gente llega en redes, en peligrosas colectivas que crean
fuerza nueva donde no la hay. Cuando llegan los niños, se inquieta. Y los
guardias de la Casa de la Justicia hacen saber cuánto inquieta mucha gente y
tantos niños. Ya lo sabe Lomas: su
intendente y candidato oficial cree que hay que aumentar la punición a los
pibes. Es decir, juzgarlos y encarcelarlos más chicos, vigilarlos y
castigarlos, enfocarlos con las cámaras y correrlos con la policía. Y la
gendarmería y la prefectura.
“Hace años que venimos soportando que el gobierno de la
provincia no tenga los niños en su agenda. Las organizaciones han dado muestras
todo el tiempo de tener una política diferente. Sin embargo, no son
reconocidas. Vamos a hacer una demanda judicial para poner las cosas por su
nombre. Hay un gobernador que incumple la Convención de los Derechos del Niño.
Y reclamamos que se cumpla. Que se cumpla con nuestras organizaciones. Que se
cumpla con los pibes. Con las familias. Pero sobre todo que podamos pensar, de
una vez por todas ,un país diferente”. (Laura Taffetani, Fundación Pelota de
Trapo, frente a la Casa de la Justicia).
Entonces se demanda al Estado provincial porque:
-La Provincia destina siderales cifras presupuestarias
a Seguridad: en los últimos cinco años aumentó un 266,5 %.
Los programas de Niñez y Adolescencia (inexorables variables de ajuste) sólo
vieron ampliarse en un 72% sus partidas presupuestarias.
- El monto de las becas que bajan de las UDI (Unidades de
Desarrollo Infantil) y de la Secretaría de Niñez está congelado desde hace más
de tres años. El atraso en el pago de esas becas es constante y genera el
cierre de las obras o de varios de sus programas.
- Las organizaciones carecen de un marco laboral ad hoc para sus trabajadores y están
regidas por las mismas normativas legales que las empresas con fines de lucro.
- Las obras no remplazan al Estado: hacen todo aquello que
el Estado no haría jamás, por determinación sistémica: muestran que hay otra
vida posible, otro abrigo, otro crecimiento, cimentado en pan y ternura.
- El Estado provincial decide invertir en seguridad falaz,
en vigilancia de los que rompen los alambrados del confín al que fueron condenados,
en decenas de miles de vigilantes en las calles, en patrulleros y en cámaras
que apunten a la negritud de los arrabales. Nunca invertir en la seguridad de
los otros. En la de los chicos con plomo, mercurio, cadmio y benceno en sangre
de las orillas del Riachuelo. En la de
los pibes atrapados por el paco, los que fuman cada cinco minutos y roban lo
que pueden para comprar desesperadamente y tosen partículas de pulmón y
neuronas y mueren en una calle, consumidos, o bajo la bala policial. En los que
tienen hambre histórica y cuando van a la escuela se duermen en el pupitre y no
comprenden la pizarra porque están desnutridos. En los chicos de la Pérgola,
que tenían entre seis y trece cuando los echaron a piedras y palos de la Plaza
San Martín de La Plata y el mismo Programa de Niñez, Derechos Humanos y
Políticas Públicas de la Facultad de Derecho de la UNLP (el mismo de la Demanda
citada) presentó un amparo en 2008 para proteger sus derechos. Que nadie
protegió porque terminaron muertos, presos, vulnerados, destruidos.
Por eso el juicio a la Provincia, que recayó en el Juzgado
en lo Contencioso Administrativo Nº 3 de La Plata, a cargo del doctor Francisco
José Terrier. Por eso fueron ellos, tan cortitos, más petisos que la pila de
expedientes que dejaron en la Receptoría de la Casa de la Justicia. Porque son
ellos los que construyen un futuro tenue, frágil, y les levantan todo el tiempo
ventarrones que los devastan.
Por eso el juicio a los decididores de estos tiempos. Para
que por una vez empiece a merodear la primavera.
Fuente: http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=7949:la-ninez-inicio-juicio-a-la-provincia&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

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