Por Maximiliano Montenegro
Fuente: http://www.diariopopular.com.ar/notas/176730-la-eterna-pesadilla-pareja-acusada-crimen-pruebas
Diego Romero y Luz Gómez estuvieron detenidos, acusados de
matar a un colectivero. Se comprobó que fue un error. Y una jueza los absolvió.
Pero un fiscal sostuvo la acusación y ahora podrían ir a juicio
Diego Romero y Luz Gómez siguen con su vida atravesada por
decisiones judiciales ya no sólo polémicas, sino profundamente contradictorias.
La pareja fue acusada de matar a una persona durante un robo registrado en 2011
y ambos estuvieron presos. Pero se probó ampliamente que la acusación había
sido un "error". Así, la jueza los absolvió, pero el fiscal decidió
mantener las sospechas y todo parece indicar que la historia terminará con dos
inocentes en un juicio oral y público por un crimen que no cometieron.
En diálogo con DIARIO POPULAR, Romero contó que "la
jueza Mónica López Osornio, de los Tribunales de Morón, fue muy clara cuando
nos absolvió, incluso nos brindó la posibilidad de escucharnos, algo que nos
pasaba por primera vez desde que comenzó toda esta pesadilla, y nos dijo que
además de creer en nuestra palabra no tenía dudas de la falta de pruebas para
acusarnos de homicidio. Pero el fiscal Matías Rappazzo está encaprichado, y
apeló esa decisión".
La semana pasada, la Cámara de Apelaciones de Morón
convalidó la postura del fiscal Rappazzo de continuar con el procesamiento por
homicidio criminis causa (matar para ocultar otro delito, en este caso un robo)
de Diego y Luz. "Es de no creer. Se avasallan todos nuestros derechos,
pero parece que no importa, porque todo pasa por tratar al pobre, al
trabajador, de la peor manera posible. Nosotros estuvimos presos y aunque nos
dieron durante un tiempo la chance de una prisión en domicilio, nos sentimos
aún en esa condición, de no ser libres, y ahora menos, porque esa alegría que
teníamos con la decisión de la jueza se terminó con la angustia de saber que
podemos ir a juicio por un homicidio sin haber hecho nada", expresó el
muchacho.
La historia de Diego y Luz se remonta a julio de 2011. Ese
día fueron a comprar a un hipermercado de Boulogne con algunos familiares. Al
regresar a la casa que alquilaban en Villa Ballester pidieron un remís, pero al
bajar se olvidaron una mochila, que no pudieron recuperar. Esa mochila apareció
en la escena de un crimen cometido en Castelar durante un robo, tres meses
después, el 1 de octubre.
En la escena del homicidio se encontró una mochila con un
arma en su interior, y dentro del bolsillo un certificado de vacunación
infantil. Se trataba del documento sanitario de Zaira Romero, la pequeña hija
de Diego y Luz. "Ese papel lo tenían desde el primer día de la investigación
del crimen, cuando encontraron la mochila, pero recién nos vinieron a buscar en
diciembre, cuando nuestra vida dio un vuelco", contó Luz.
Ambos estuvieron presos. Aún sin contar con antecedentes
penales, y sin otra "prueba" que el certificado vacunatorio de la
beba (que tenía la dirección de su casa), la pareja perdió todo. "Nos
sacaron todo lo que pudieron. Y no me refiero a temas de dinero. Hablo de
nuestra libertad, de nuestros nombres. Por suerte nos apoyaron mucho, la
familia y gente que se comprometió con la causa. Por eso seguimos luchando,
peleando por la verdad. Es horrible que te acusen de un homicidio. Tenemos la
ilusión de que un día nos pidan disculpas, pero es todo lo contrario. Ahora nos
mandan a juicio", dijo Diego.
Además de la pareja, que actualmente vive en una casita
alquilada en Monte Grande donde trabajan todo el día preparando y vendiendo en
el barrio productos de panadería, por la misma causa hay otros detenidos.
Ninguno los reconoció como parte de la banda que fue a robar a la vivienda de
Castelar y mató al colectivero Roberto Castillo. Tampoco las pruebas de ADN,
sobre rastros hallados en la escena del homicidio, fueron coincidentes con los
perfiles genéticos de los jóvenes.
No es todo. Entre los detenidos hay un remisero, que fue
quien llevó a los verdaderos criminales, a quienes identificó como
"Pipo" y "Popi". Se trata de una pareja que vive en Villa
La Rana. El chofer sostiene que sólo llevó a los delincuentes, que luego
mataron al propietario de la casa en Castelar. Y dijo que nunca transportó a
Diego y Luz, que no los conoce. La única conexión es que trabajaba en la
remisería donde los acusados pidieron el auto cuando volvieron de comprar y
extraviaron la famosa mochila.
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