La licenciada Giarracca es socióloga, investigadora en el Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires.
La discusión acerca de si La Alumbrera usa o no cianuro no
es lo central para quienes pensamos que el problema no reside en estas medidas
de contaminación (que es alto) sino en el modelo de desarrollo de esta minería
cuyas condiciones se impusieron durante el gobierno de Carlos Menen y que desde
2003 fue profundizado. El núcleo central en el debate que se abrió desde el 2
de enero, cuando Famatina salió al espacio público con su corte en Alto
Carrizal para no dejar pasar a la Osisko Mining Corporation, no es ese.
La cuestión ayer u hoy es el “extractivismo” como sendero de
producción que ha contaminado una economía que podría haberse reestructurado
respetando los recursos naturales, incluyendo a la población mediante
mecanismos formales del mercado de trabajos, sustituyendo importaciones,
profundizando una agricultura de alimentos (no de commodities), etcétera. Pero
se eligió el camino más fácil: abrirse a las grandes corporaciones y entregar
nuestros recursos naturales, todo ello acompañado por un discurso de la
tecnociencia que supuestamente legitima tecnologías depredadoras, y por quienes
generan el acervo lingüístico del modelo y hablan de “neodesarrollismo
productivo”.
El “desarrollo” siempre fue presentado por el modelo
capitalista / moderno / colonial como esa meta imposible para nosotros en tanto
carecemos de algo, somos gente sin algún atributo como consecuencia de “la
raza”, “la cultura”, “la educación”, “el clima” o cualquier cosa que nos hace
indefinidamente “subdesarrollados”. Ramón Grosfoguel, uno de los críticos del
desarrollo, sostiene que para el pensamiento capitalista /colonial /moderno los
pueblos fuera de los centros de poder están siempre en una situación de
carencia: pasamos de ser “gente sin escritura” a “gente sin historia” y cuando
llegamos al siglo XX pasamos a ser “gente sin desarrollo”, y más recientemente
“gente sin democracia” (pensar en Iraq). Y siempre hubo un “gran otro”
dispuesto a suplir esas carencias por nosotros y a proponernos modos de
conocer(nos), imponiendo epistemes y produciendo verdaderos “epistemicidios”
con otras formas de conocimiento que sustentaban otras formas de vida.
Detrás está la matriz
Por eso ahora han convencido a las clases dirigentes de que,
entregando los recursos naturales, podemos lograr lo que siempre nos faltó y la
propaganda no hace más que difundir que con la minería, por ejemplo, pasaremos
a ser “pueblos con desarrollo”. Nada vale demostrar, como lo hicimos un
conjunto de investigadores de varias universidades nacionales, que la ecuación
costos/beneficios en la megaminería es marcadamente negativa, que genera
puestos de trabajo temporales y en número reducido, que en sus propios informes
ambientales marcan sin pudor un nivel de contaminación superior a los
establecidos por las leyes ambientales, etcétera1. Igual, siguen repitiendo el
libreto aprendido por los profesionales al servicio de estas corporaciones. No
son muchos los que dan la cara, y lo que es evidente es el propósito frente a
esta coyuntura tan desfavorable a la minería: “salvar” como ejemplo a San Juan,
la provincia más encorsetada por falta de datos públicos ni asambleas con
niveles de organización, como las de las provincias vecinas. Los datos que
conocemos de la agricultura sanjuanina son de los censos agropecuarios que
demuestran que las unidades de explotación en San Juan han disminuido a una
tasa superior a la de la media nacional, y los agricultores, según
declaraciones en una asamblea de la Federación Agraria, lo atribuyen a la
disminución del agua a partir de su uso en la minería.
En fin, detrás del extractivismo y sobre todo de la minería,
está la matriz de dominación colonial, y a ella hay que apuntar. Y no es tarea
fácil mientras no se rompa la homogeneidad colonial –con respetables
excepciones- dentro las clases dirigentes, y en un Estado que tiene el
monopolio de mecanismos de la reproducción social. Aún así, en la Argentina,
como en la América Latina toda, se notan grandes avances desde los movimientos
y organizaciones sociales.
1 15 mitos y realidades de la minería transnacional en la
Argentina,
www.herramienta.com.ar/ediciones-herramienta/15-mitos-y-realidades-de-la-mineria-transnacional-en-la-argentina

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