El 80% de las acciones judiciales pertenecen a reajustes por
haberes mal liquidados
El problema de fondo que contribuye a la saturación radica
en el incumplimiento de las sentencias en los plazos establecidos
Desde hace algunos años y a raíz de un fallo de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, conocido en la jerga judicial como “Badaro”
–en donde el alto tribunal reconoció un importante porcentaje en concepto de
movilidad jubilatoria y fijó un criterio a la hora de resolver este tipo de
reclamos– el fuero federal de la seguridad social comenzó a recibir andanadas
de reclamos del denominado sector pasivo que colocaron a este ámbito del Poder
Judicial más de una vez al borde del colapso por la cantidad exponencial de
causas en las cuales sus jueces y camaristas deben decidir respecto del
reajuste de los haberes jubilatorios.
Así lo afirma el camarista del fuero de la seguridad social
Luis Herrero, quien ante la consulta de BAE, no dudó en alertar sobre el colapso
de este ámbito judicial que arroja datos alarmantes: por ejemplo en los diez
juzgados federales no hay menos de 200.000 juicios y alrededor de 45.000 en las
tres salas de la cámara.
Herrero asimismo hace foco en la grave demora que sufre el
fuero donde no existe relación entre las causas que ingresan en los juzgados y
las sentencias que se dictan. En este plano, los datos de la cámara demuestran
que durante el 2011 ingresaron 89.604 juicios en primera instancia y se
dictaron 42.883 sentencias. En el 2010 la relación fue aún más negativa:
ingresaron 100.003 causas y se pronunciaron 26.192 sentencias. Al respecto, el
magistrado advirtió que el gran esfuerzo de los jueces “no logró revertir la
enorme desproporción que existe entre ingresos de causas y sentencias que se
pronuncian”.
Al momento de analizar las acciones presentadas, el
integrante de la Sala II detalla que casi el 80% de los juicios son a causa de
reajustes por haberes mal liquidados por la Administración Nacional de la
Seguridad Social, más conocida como la ANSES. “Durante los últimos treinta
años, los jubilados y pensionados se vieron obligados a recurrir a la Justicia
en procura de lograr el reconocimiento de la garantía de movilidad que las
sucesivas administraciones les negaban”, cuestiona.
SATURACIÓN. Si se piensa en posibles soluciones para
descomprimir esta situación procesal, el juez explica que no tendría “ningún
sentido crear más juzgados o salas en la cámara”, ya que evalúa que el problema
de fondo radica más bien en “el incumplimiento de las sentencias en los plazos
por ellas establecidos”. Según lo entiende el magistrado, tal situación obliga
a los jubilados a iniciar nuevos procesos de ejecuciones de sentencias, en los
cuales se plantean incidentes, apelaciones, impugnaciones, entre otros recursos
legales que contribuyen a seguir incrementando la carga del fuero.
Para Herrero, entonces, crear más dependencias judiciales
sería, “lo mismo que si en lugar de aplicar el presupuesto de salud para curar
una enfermedad endémica que está diezmando a la población –o exterminar el
virus que la origina– se lo utilizara exclusivamente para comprar más camas o
construir más pabellones en los hospitales donde se hacinan los pacientes”.
Por esta razón, precisa que la gran solución para
descomprimir la situación no sería otra más que el cumplimiento de los fallos
en donde la Corte Suprema, oportunamente, se pronunciara en favor de “la
actualización correcta de los haberes históricos para la determinación del
primer haber jubilatorio”. “El incumplimiento por parte de la ANSES de estas
sentencias con efecto erga omnes –aunque se lo pretenda negar desde una visión
jurídica estrecha sobre los derechos de incidencia colectiva– origina esta
industria del juicio”, menciona.
Para el magistrado, “el enorme pasivo contingente que se va
acumulando año tras año, resulta infinitamente más oneroso en términos
contables para el Estado que cumplir en tiempo y forma con las sentencias del
Alto Tribunal de la Nación”.
Asimismo, opina que siguiendo los pronunciamientos del
máximo tribunal, “todo volvería a su cauce normal y ninguno de estos males
ocurrirían” y agrega resulta necesario cumplir el artículo 8º de la ley 26.425
–que disolvió las AFJP, y dispuso que todos sus activos pasaran a integrar el
Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Régimen Previsional Público, creado
por decreto 897/07 –que reza que “la totalidad de los recursos únicamente
podrán ser utilizados para pagos de los beneficios del Sistema Previsional
Argentino”–.
En esa línea, precisa que es posible que se registren picos
de ingresos de causas como en el 2009 a raíz de que el 75% de los jubilados
argentinos cobra la jubilación mínima y eso quiere decir, comenta, que este
grupo no goza de la garantía de movilidad del art. 14 bis de la Constitución
Nacional, por lo cual serían potenciales personas que podría recurrir a la
Justicia para reclamar por la recomposición de sus ingresos.
LAS CIFRAS DEL FUERO: NÚMEROS ROJOS
- Entre los diez juzgados de primera instancia se reparten
unas 200.000 causas en trámite.
- En las tres salas en las cuales de divide la cámara hay
45.000 expedientes en proceso.
- Durante el 2011 ingresaron 89.604 juicios en primera
instancia.
- Se estima que durante febrero y diciembre del 2011
ingresaron 400 expedientes por día.
- Durante el pasado año se firmaron 42.883 sentencias (190
por día hábil).
- Durante el 2011 llegaron a las salas 44.143 causas
producto de apelaciones tanto de Estado nacional como de los actores.
- En los últimos nueve años se iniciaron 584.892 causas.
- Un proceso no dura menos de siete años hasta su
cumplimiento efectivo (computando el reclamo administrativo ante el ANSES que
es obligatorio).
Fuente: http://www.diariobae.com/diario/2012/02/29/8770-la-industria-del-juicio-amenaza-al-fuero-de-la-seguridad-social.html

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