Entrevista a Alejandro López y Andrés Blanco. El Diputado
Provincial y trabajador de FaSinPat explica: nuestra práctica es anti
burocrática, es clasista, y en base a eso no nos quedamos de brazos cruzados
ante un embate a los trabajadores. El Secretario Gral. Del Sindicato Ceramista
asegura, “nosotros partimos de un piso que es el sindicalismo de base y eso se
relaciona todo el tiempo con las luchas populares”.
Por ANRed desde Neuquén - Fotos: Verónica Cohen.
Fuente: http://www.anred.org/article.php3?id_article=4961
¿Qué significa para
los trabajadores y trabajadoras de FaSinPat haber obtenido una banca
legislativa en la provincia de Neuquén?
Alejandro López: Ha sido un paso muy importante obtener una
banca, a nivel nacional y regional en varios puntos. No solamente por el hecho
de haber unificado la izquierda clasista, con compañeros del PO, del PTS, de
IS, sino por la particularidad que tuvimos en Neuquén, en donde los compañeros
que somos de la Agrupación Marrón no militamos en ningún partido de izquierda
pero si entendemos que necesitamos el trabajo con los partidos y que
necesitamos nuestra propia organización como Agrupación Marrón. Y la verdad que
hasta ahora se ha hecho un trabajo muy interesante.
Yo creo que el hecho de haber conquistado una banca
significa un paso importante para el conjunto de los trabajadores y sobre todo
para la comunidad. Acá obtuvimos más de 12 mil votos, y estos fueron votos
programáticos. Lo que la gente votó fue apoyar la gestión obrera, también el
control obrero en la Cerámica Stefani, fue avalar la toma que hicimos en su
momento, es avalar la solidaridad de clase que se brinda desde acá, porque no
nos encerramos en nuestros conflictos sino que también salimos a la pelea por
la salud pública, de la educación pública, la pelea por la vivienda y el
trabajo digno, la pelea contra la precarización, la pelea por el juicio y
castigo a los genocidas, por la igualdad de género.
Y esta lucha no la hemos dado solo a nivel regional sino a
nivel nacional, porque somos parte del nuevo movimiento sindical de base que
tiene como lugares fuertes la zona norte del conurbano bonaerense, con los
compañeros de Kraft Terrabusy, Pepsico, los compañeros de las gráficas, del
subte, los compañeros ferroviarios. Nosotros permanentemente estamos ligados
con ellos, movilizándonos, haciendo actos y plenarios de trabajadores,
entonces, toda esta expresión en el terreno de la lucha tiene su correlato en
el terreno político, porque muchos de los militamos en el movimiento sindical
de base disputamos la fuerza del Frente de Izquierda y los Trabajadores. Así
que para nosotros el balance de lo conseguido es más que positivo, porque no
solo pudimos ganar una banca en Neuquén sino que mantuvimos una banca en
Córdoba y estuvimos muy cerca de meter un diputado en Buenos Aires, lo cual
hubiese sido un logro enorme.
¿Cómo surge la
necesidad de que los trabajadores busquen su espacio en elecciones a nivel
provincial?
Alejandro López: Acá, cuando nos planteamos esto de integrar
listas lo hicimos como Agrupación Marrón; no todos los compañeros de esta
fábrica y las otras ceramistas son de la Marrón ni todos son parte del FIT. Sin
embargo se planteo el debate y, aunque algunos compañeros al principio miraban
con cierta desconfianza la situación, salimos los candidatos junto con Raúl
Godoy como obreros de FaSinPat. El debate se abrió y se percibió que era
importante dar esta pelea, que nosotros debíamos ser también constructores de
nuestras herramientas políticas. Esta idea terminó de madurar ahora pero era
algo que se venía planteando hace un par de años.
Finalmente logramos esta banca con algunas particularidades,
con un método de trabajo bien claro, donde establecimos que en una banca obrera
íbamos a cobrar lo mismo que acá en la fábrica, en la que vamos a rotar un año
cada uno. Somos cuatro fuerzas que estarán representadas en esos años, esto
marca toda una diferencia con el resto de los espacios. Yo ya cobré mi primer
sueldo, doné la plata a la Agrupación Marrón y ahora la agrupación la destinara
a los fondos de huelga que crea necesarios.
Cuando fue la primera sesión tuvimos una participación muy
activa porque lo primero que había que elegir era el vicepresidente primero y
el vicepresidente segundo de la Cámara. Nosotros nos abstuvimos y dimos
nuestros fundamentos ya que ni el oficialismo (MPN) ni la supuesta oposición
(radicales, peronistas y kirchneristas) cuidan los intereses de la clase
trabajadora.
La segunda sesión fue el 14 de diciembre, la cual era la
última sesión del año. Como frente propusimos que la Legislatura siga
trabajando un tiempo más en el verano ya que hay muchos problemas graves y
urgentes, como son la vivienda y la salud, no solamente por conflictos
salariales sino por equipamiento e infraestructura, sobre todo. Nosotros
fundamentamos cuatro temas puntuales: salud, educación, vivienda y expropiación
de Zanón. Para esto presentamos un proyecto para extender el periodo de
sesiones extraordinarias, ya que nos parecía un despropósito asumir el diez de
diciembre, que el 14 fuera la última sesión y luego la cámara se tome
vacaciones prácticamente hasta el primero de marzo. Hicimos la propuesta y
tuvimos algunos votos a favor, pero nos ganaron los diputados que ya tenían la
malla puesta; aun así fue interesante el planteo porque, justamente, todos
chamuyan que les preocupa la vivienda, la salud y la educación y ahí quedan en
evidencia que no son capaces de laburar un poco más para tratar estas
cuestiones. Ahora cuando se retoma todos están preocupados por el inicio de
clases, por ejemplo, cuando durante meses previos podían lograr avances en este
tema. Así también se podían tratar problemas clave de infraestructura y tantas
otras cosas, ni hablar que estamos en épocas de crisis económicas como las que
estamos viviendo y son cosas a debatir, sino miremos lo que pasa en Río Negro.
Nosotros venimos de marchar junto con los trabajadores de la salud en Río Negro
porque pasaron a disponibilidad a más de 20 mil trabajadores estatales. Están
despidiendo por esto a trabajadores de la salud en hospitales estatales. Este
es el ajuste que el gobierno nacional descarga en las provincias y las
provincias lo descargan en nosotros, los trabajadores.
¿Qué experiencia
retoman en la práctica legislativa de la banca obrera de Córdoba que ya va por
su segundo periodo?
Alejandro López: La principal ventaja que tiene es ver los
alcances en el apoyo a los reclamos de los trabajadores y trabajadoras. En
Córdoba, en estos tiempos de crisis económica, hay una situación desfavorable
para el campo trabajador, sobre todo en la industria automotriz, y desde esa
banca se apoya y se va a apoyar a su manera. Lo mismo acá en Neuquén. Córdoba
es un gran bastión de la organización de los trabajadores, así como es la zona
norte del conurbano bonaerense, o puede ser Rosario y también Neuquén. De todas
estas cosas que se van generando vamos aprendiendo y mejoramos nuestra organización,
la de los laburantes.
El año pasado (2011) hicimos varios plenarios de
trabajadores. Este año van a haber muchos plenarios provinciales y nacionales
convocados desde el Frente de Izquierda y otras agrupaciones o movimientos.
Esto genera un espacio interesante, sobre todo para abrir el debate, la
discusión, pero más que nada para darle espacio y una mano a comisiones
internas nuevas que se han formado en los últimos años. Con nuevas generaciones
de trabajadores que se han organizado en sus puestos desde hace cinco años a la
fecha.
Todo esto hay que tenerlo en cuenta en nuestras perspectivas
para lo que viene, para nuestro accionar en las respectivas bancas
legislativas.
Se habló mucho, a
partir de la muerte de Néstor Kirchner, sobre la juventud militante, ¿cómo
analizan la militancia de los jóvenes trabajadores?
Alejandro López: Nosotros creemos que, más allá del caudal
de votos que sacó el kirchnerismo, eso no ha sido un cheque en blanco que han
firmado los trabajadores ni la juventud que hay en las fábricas. Siempre que
los trabajadores se vean amenazados en sus puestos o con sus derechos en
peligro, van a salir a reclamar y a la calle. Reconocemos que el gobierno
nacional ha tenido una política que incorpora cierto sector de la juventud, sin
embargo nosotros también la tenemos.
Creemos que la juventud es muy importante en la lucha.
Notamos que incluso ahora hay más apertura que antes para participar y
organizarse. Ahora hay más compañeros y compañeras con interés político en las
fábricas. Hace unos años atrás, cuando arrancamos organizarnos con esta
experiencia en la fábrica, habían muchos prejuicios respecto a la política, era
difícil, muchos se alejaban. Ahora no; ahora se puede hablar con todos y todas
sobre la lucha sindical, la lucha salarial. Hay otra concepción ahora, que entiende
que hay que disputar en el terreno político. Eso es muy importante y se ve
mucho en los trabajadores en estos años.
Hay aspectos internacionales que también influyen y ayudan.
Porque lo que sucedió en el 2011 en Chile con la pelea por la educación
pública, lo que pasó en Europa con los “indignados”, o en Egipto y toda la zona
del norte de África, son cosas que se empiezan a conocer, que uno puede ver,
enterarse, y eso te da un marco, un plafón para profundizar la participación.
Andrés Blanco: Lo que se habla de la militancia o de La
Cámpora como fenómeno militante de la juventud, trata de una militancia con
intereses absolutamente distintos a la militancia que estamos intentando
generar nosotros, los trabajadores. Nosotros buscamos una militancia que viene
a ser la construcción desde las bases, desde un frente de izquierda que sea de
los trabajadores. Y esa es una militancia que no es por prebendas, no es una
militancia por 30 lucas, como es la de los dirigentes de La Cámpora. Son ellos
los que militan para terminar con que el gobierno los meta o los ponga a cargo
de una empresa.
Eso es absolutamente distinto a lo que nosotros planteamos
como militancia y lo que hemos construido en conjunto con otros trabajadores,
que es este movimiento sindical de base, un movimiento anti burocrático, que se
plantea tomar fuerza a partir de las demandas de los compañeros y compañeras, y
que pone en marcha asambleas y todas las herramientas más democráticas en manos
de los trabajadores. Todavía tenemos muchos desafías por delante y cosas que no
hemos logrado, pero son tareas en las que seguimos trabajando.
Es importante destacar que hay distintos tipos de
militancia. La juventud militante de la que hablamos nosotros es esa juventud
que surge al calor de los conflictos sociales en Argentina, que piensa otros
tipos de organización, y que, como se ve ahora en el mundo, es punta de lanza
en las protestas en todo el mundo. Esa es la militancia que nosotros queremos
fortalecer. La banca legislativa nos permite hablar de la necesidad de que
intervengamos en la vida política. Pero no podemos perder de vista la idea de
que no es sólo en el ámbito institucional, levantando la mano en un recinto,
donde se interviene en política, sino que es la construcción constante tomando
las demandas del pueblo trabajador, ahí está la clave y esa es una instancia
que se construye día a día. Nosotros partimos de un piso que es el sindicalismo
de base y que eso se relaciona todo el tiempo con las luchas populares. Por
ejemplo, con el tarifazo del subte se inicio una lucha desde organizaciones de
base en contra de eso, tomando esa reivindicación como trabajadores del subte
pero a favor del pueblo, no de intereses corporativos. Y esas son cosas que los
sindicatos “ortodoxos” no hacen ni van a hacer, porque para llevar ese tipo de
reclamos a la acción hay que generar una fuerte construcción ideológica que a
ellos no les interesa ni les conviene.
¿Con qué otros
sindicatos tienen relaciones cercanas? ¿Cómo es la situación gremial y sindical
de la zona?
Alejandro López: Nuestra práctica es de apoyo a la lucha de
los trabajadores en general. Ante la situación que se vive en Río Negro con los
trabajadores estatales, por ejemplo, nosotros estamos ahí acompañando. Sean
trabajadores de la CTA, ATEN, CGT, o cualquier conducción, con la cual podemos
tener diferencias o no, nosotros, mientras sea un reclamo legítimo de los
trabajadores y las trabajadoras, ahí estamos. Nuestra práctica es anti
burocrática, es clasista, y en base a eso no nos quedamos de brazos cruzados
ante un embate a los trabajadores, sea del gremio que sea.
¿Cómo caracterizan
ustedes la situación actual de las fábricas recuperadas que están siendo
sostenidas por sus trabajadores en todo el país?
Alejandro López: Es una situación compleja, ya que las
experiencias han sido distintas en varios lugares y cada fábrica bajo gestión
obrera ha ido aprendiendo día a día desde su propia situación. Lamentablemente,
a lo largo de estos diez años, si bien en algunos momentos hemos avanzado de
forma conjunta hacia una ley nacional para todas las fábricas, nos hubiese
gustado poder avanzar aun más. Nosotros entendemos que hay que dar una lucha
ideológica en cada una de las fábricas. Si no hay inversión tecnológica, si no
mejoramos las formas de trabajo, no podemos avanzar en el mejoramiento del
bienestar de los trabajadores, nos quedamos en el camino. Eso es algo en lo que
tenemos que mejorar porque así podremos tener mayores perspectivas de
crecimiento. Y estas son disputas ideológicas que debemos dar en todos los
terrenos, a nivel social seguro, pero dentro de las fábricas también.
Lamentablemente algunas experiencias se han encerrado en sí mismas, por eso es
importante sacar y difundir nuestras experiencias.
Nosotros hemos generado mayores puestos de trabajo cada vez
que pudimos, pero son distintos los mecanismos porque no van en el sentido que
un dueño de fábrica intenta aumentar los puestos de trabajo. Los trabajadores
nos manejamos en FASINPAT siempre en asambleas, tomamos decisiones en conjunto,
logramos consensos, tenemos delegados, síndicos, secretarios, todo pasa por
asambleas generales. Tenemos estas experiencias y no es fácil sostenerlas, por
eso el trabajo militante y de disputa ideológica es constante.
Andrés Blanco: Con el Movimiento de Empresas Recuperadas
logramos construir un espacio común más allá de no tener acuerdos plenos en
todo el programa, pero si pudimos acordar en lo grueso. El gobierno nacional
tuvo políticas para todos los sectores, para organizaciones de Derechos
Humanos, para movimientos de desocupados y también para las fábricas
recuperadas por sus trabajadores. Pero estas políticas a veces han dividido al
movimiento de empresas recuperadas, han generado ciertas diferencias entre
compañeros trabajadores, y eso es producto de una política muy filosa del
kirchnerismo. Porque por un lado genera algunas concesiones para los
trabajadores, pero por el otro no discute un montón de cuestiones que son fundamentales,
como la Ley de Quiebras, o no se pronuncia por los casos de expropiación, lo
cual incide internamente en las discusiones que se tienen en las fábricas bajo
gestión obrera y se van vislumbrando diferentes carriles, otros matices o
tendencias en algunas fábricas. Algo que sucede en otros planos también, como
el de Derechos Humanos, donde juzga a algunos genocidas pero a hay cientos que
todavía están en sus casas mirando televisión o incluso en funciones, o el caso
de los Derechos Humanos que durante sus propios gobiernos están siendo
violados.
Las cooperativas de trabajadores tienen hoy dos problemas a
resolver. Primero su carácter de “cooperativa”, que transforma a los laburantes
en socios y puede quitarles su pertenencia de trabajador. Ahí hay que dar una
batalla ideológica día a día. Segundo, se enfrentan constantemente a un
escenario de exclusión. Las cooperativas no tienen acceso a ningún tipo de
beneficios que tiene cualquier empresario que pide y se lo dan. Sea esto plata
para inversión tecnológica, para inversión, para crecer, para ser parte de un
mercado, del que nosotros no estamos de acuerdo pero que a la vez nos rige
porque vivimos en él y nos exige cosas básicas que necesitamos para subsistir.
Esto es algo de lo que todas las fábricas recuperadas están dando cuenta y que
lleva ahora a que, entre algunas que alguna vez hubo diferencias y
distanciamientos, hoy se vuelvan a unir para organizarse de forma conjunta. Así
que es vemos como se abre un escenario de lucha. No hacemos futurología, no
creemos que se vaya a dar un proceso de reclamo masivo como fue el del 2001,
pero si sabemos que el impacto de la crisis se está descargando sobre las
espaldas de los laburantes y que eso no va a pasar como si nada.
En ese sentido necesitamos que la experiencia de Zanón y de
tantas otras fábricas bajo gestión obrera se mantenga viva. También es clave
que esta construcción general entre todas las cooperativas que venimos haciendo
desde hace tantos años la podamos volver a poner en el escenario social
general, profundizarla y hacerla crecer. ¿Y por qué no ir por más? Si desde
este espacio pudimos conseguir una banca obrera. No podemos auto limitarnos.
Tenemos siempre ante nosotros una oportunidad para seguir creciendo.
¿Qué perspectivas se
abren este año en cuanto a la función institucional al haber obtenido una banca
legislativa provincial, y las perspectivas para este año en FaSinPat y en
general dentro del Movimiento de Fábricas Recuperadas?
Alejandro López: La perspectiva que tenemos nosotros desde
nuestra banca es la de empezar a instalar estos temas, el de la educación,
cuando acá se pretende modificar la Ley de Educación, también discutir un tema
tan problemático en la provincia como es el de la vivienda. Nosotros estamos
directamente ligados a esto ya que nos dedicamos a materiales de construcción,
fabricamos pisos y revestimientos. En las otras fábricas que están bajo control
obrero, Cerámicos del Sur y Cerámica Stefani, las dos se dedican a la
fabricación de ladrillos huecos para levantar paredes y techos. Así que estamos
relacionados en nuestro trabajo a la construcción de viviendas y a la obra
pública. Esto lo sumamos a otra exigencia que le hacemos al Estado, que le
compre a las fábricas bajo control obrero los materiales para estas
construcciones, ya que acá hay una demanda muy grande, estamos hablando de
alrededor de 20 mil familias que no tienen vivienda propia, siendo esta una
provincia con muchísimos recursos, gas, agua, petróleo, turismo.
El tema de la judicialización de la protesta social también
es un tema muy sentido por nosotros que vamos a tratar. Vamos a hacer una
fuerte campaña a nivel nacional por el desprocesamiento de todos los luchadores
sociales. Una “casualidad” que se dio es que a Raúl Godoy y a mí, que estábamos
procesados por cortar la ruta hace unos meses atrás, nos desprocesaron una
semana antes de asumir la banca, cayó la causa. Pasa que iba a ser un escándalo
para el gobierno que diputados legitimados por el voto popular estén con causas
elevadas a juicio y siendo perseguidos por llevar adelante protestas sociales.
Yo creo que se abre un panorama interesante, que vamos a
hacer un buen laburo, sobre todo si no dejamos la lucha
Andrés Blanco: Cada vez que analizamos cada uno de nuestros
pasos y trazamos determinadas perspectivas lo hacemos dentro de un marco de
situación general, es decir, teniendo en cuenta la situación nacional,
internacional, de la política, de la economía, porque eso es lo que determina
también la dinámica dentro de las organizaciones, de la lucha y de nuestras
aspiraciones. En ese marco nosotros entendemos que estamos en la antesala de un
profundo desembarco de la crisis donde la profundización de las políticas de
ajuste del gobierno nacional va a tener un impacto en todos los ámbitos. Por un
lado vemos que esta base va a generar una política más aguda de represión y de
persecución judicial, pero a la vez vemos que de este lado hay reacción ante
eso. De este lado el trabajador se planta, se organiza. Esta política de ajuste
va a tener repercusión fuerte en lo que son nuestros salarios y nuestros
puestos de trabajo. Ante esto, nosotros vamos a estar preparándonos y a la
espera, porque tenemos una experiencia de diez años organizándonos y ahora con
una banca obrera acá en Neuquén tenemos un lugar institucional donde puede
llegar nuestra voz de otra forma.
Por eso sabemos que se abre una perspectiva de lucha, de
forma inevitable ya que más tarde o más temprano esta situación va a generar
conflictividad, y con la intención de entrar fuerte con nuestros planteos de
unión de los trabajadores, de perspectiva de clase y de construir una
alternativa política. Todo eso está en nuestra agenda. Y por esto queremos
retomar o reforzar los lazos con los compañeros de las distintas fábricas
recuperadas y cooperativas, que entendemos, va a suceder naturalmente por el
ataque que estamos sufriendo.
Y estas cosas las discutimos todos los días en la fábrica y
en las asambleas. Cuando debatimos sobre Zanón hablamos también sobre lo que
pasa afuera. Todo el tiempo traemos estos elementos que nos ayudan a trazar
perspectivas y que se enriquece con las diferentes opiniones que hay entre los
compañeros y compañeras laburantes. Porque no todos opinamos igual ni tenemos
la misma filiación política. Álgidos cruces se dan a veces y lo rescatamos
siempre aunque muchas veces terminemos a las puteadas y se polarice un tema. El
rol de nuestro sindicato fue siempre de poner en debate las cosas con los
compañeros dentro de la fábrica, esa ha sido nuestra impronta a lo largo del
tiempo. Porque cuando cerró Zanón estábamos por debajo de la línea de pobreza y
de golpe nos quedamos sin laburos. Ahí fue que nos dimos cuenta de que es
necesario organizarnos, para que no nos vuelvan a suceder estas cosas y para
poder tener un nivel de vida digno. De ahí fue que surgió nuestra experiencia,
no nació de un repollo ni de organización previa. Tuvimos políticas de salir a
la calle, coordinar con diferentes espacios y abrirnos a la sociedad. Hoy
estamos en otras condiciones que hace diez años, sino la historia sería
distinta para todos.
Fuente: http://www.anred.org/article.php3?id_article=4969

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