12 de mayo de 2012

Hablan los obreros de Zanón


Entrevista a Alejandro López y Andrés Blanco. El Diputado Provincial y trabajador de FaSinPat explica: nuestra práctica es anti burocrática, es clasista, y en base a eso no nos quedamos de brazos cruzados ante un embate a los trabajadores. El Secretario Gral. Del Sindicato Ceramista asegura, “nosotros partimos de un piso que es el sindicalismo de base y eso se relaciona todo el tiempo con las luchas populares”.

Por ANRed desde Neuquén - Fotos: Verónica Cohen.

Fuente: http://www.anred.org/article.php3?id_article=4961

Gran nota de:

¿Qué significa para los trabajadores y trabajadoras de FaSinPat haber obtenido una banca legislativa en la provincia de Neuquén?
Alejandro López: Ha sido un paso muy importante obtener una banca, a nivel nacional y regional en varios puntos. No solamente por el hecho de haber unificado la izquierda clasista, con compañeros del PO, del PTS, de IS, sino por la particularidad que tuvimos en Neuquén, en donde los compañeros que somos de la Agrupación Marrón no militamos en ningún partido de izquierda pero si entendemos que necesitamos el trabajo con los partidos y que necesitamos nuestra propia organización como Agrupación Marrón. Y la verdad que hasta ahora se ha hecho un trabajo muy interesante.
Yo creo que el hecho de haber conquistado una banca significa un paso importante para el conjunto de los trabajadores y sobre todo para la comunidad. Acá obtuvimos más de 12 mil votos, y estos fueron votos programáticos. Lo que la gente votó fue apoyar la gestión obrera, también el control obrero en la Cerámica Stefani, fue avalar la toma que hicimos en su momento, es avalar la solidaridad de clase que se brinda desde acá, porque no nos encerramos en nuestros conflictos sino que también salimos a la pelea por la salud pública, de la educación pública, la pelea por la vivienda y el trabajo digno, la pelea contra la precarización, la pelea por el juicio y castigo a los genocidas, por la igualdad de género.
Y esta lucha no la hemos dado solo a nivel regional sino a nivel nacional, porque somos parte del nuevo movimiento sindical de base que tiene como lugares fuertes la zona norte del conurbano bonaerense, con los compañeros de Kraft Terrabusy, Pepsico, los compañeros de las gráficas, del subte, los compañeros ferroviarios. Nosotros permanentemente estamos ligados con ellos, movilizándonos, haciendo actos y plenarios de trabajadores, entonces, toda esta expresión en el terreno de la lucha tiene su correlato en el terreno político, porque muchos de los militamos en el movimiento sindical de base disputamos la fuerza del Frente de Izquierda y los Trabajadores. Así que para nosotros el balance de lo conseguido es más que positivo, porque no solo pudimos ganar una banca en Neuquén sino que mantuvimos una banca en Córdoba y estuvimos muy cerca de meter un diputado en Buenos Aires, lo cual hubiese sido un logro enorme.
¿Cómo surge la necesidad de que los trabajadores busquen su espacio en elecciones a nivel provincial?
Alejandro López: Acá, cuando nos planteamos esto de integrar listas lo hicimos como Agrupación Marrón; no todos los compañeros de esta fábrica y las otras ceramistas son de la Marrón ni todos son parte del FIT. Sin embargo se planteo el debate y, aunque algunos compañeros al principio miraban con cierta desconfianza la situación, salimos los candidatos junto con Raúl Godoy como obreros de FaSinPat. El debate se abrió y se percibió que era importante dar esta pelea, que nosotros debíamos ser también constructores de nuestras herramientas políticas. Esta idea terminó de madurar ahora pero era algo que se venía planteando hace un par de años.
Finalmente logramos esta banca con algunas particularidades, con un método de trabajo bien claro, donde establecimos que en una banca obrera íbamos a cobrar lo mismo que acá en la fábrica, en la que vamos a rotar un año cada uno. Somos cuatro fuerzas que estarán representadas en esos años, esto marca toda una diferencia con el resto de los espacios. Yo ya cobré mi primer sueldo, doné la plata a la Agrupación Marrón y ahora la agrupación la destinara a los fondos de huelga que crea necesarios.
Cuando fue la primera sesión tuvimos una participación muy activa porque lo primero que había que elegir era el vicepresidente primero y el vicepresidente segundo de la Cámara. Nosotros nos abstuvimos y dimos nuestros fundamentos ya que ni el oficialismo (MPN) ni la supuesta oposición (radicales, peronistas y kirchneristas) cuidan los intereses de la clase trabajadora.
La segunda sesión fue el 14 de diciembre, la cual era la última sesión del año. Como frente propusimos que la Legislatura siga trabajando un tiempo más en el verano ya que hay muchos problemas graves y urgentes, como son la vivienda y la salud, no solamente por conflictos salariales sino por equipamiento e infraestructura, sobre todo. Nosotros fundamentamos cuatro temas puntuales: salud, educación, vivienda y expropiación de Zanón. Para esto presentamos un proyecto para extender el periodo de sesiones extraordinarias, ya que nos parecía un despropósito asumir el diez de diciembre, que el 14 fuera la última sesión y luego la cámara se tome vacaciones prácticamente hasta el primero de marzo. Hicimos la propuesta y tuvimos algunos votos a favor, pero nos ganaron los diputados que ya tenían la malla puesta; aun así fue interesante el planteo porque, justamente, todos chamuyan que les preocupa la vivienda, la salud y la educación y ahí quedan en evidencia que no son capaces de laburar un poco más para tratar estas cuestiones. Ahora cuando se retoma todos están preocupados por el inicio de clases, por ejemplo, cuando durante meses previos podían lograr avances en este tema. Así también se podían tratar problemas clave de infraestructura y tantas otras cosas, ni hablar que estamos en épocas de crisis económicas como las que estamos viviendo y son cosas a debatir, sino miremos lo que pasa en Río Negro. Nosotros venimos de marchar junto con los trabajadores de la salud en Río Negro porque pasaron a disponibilidad a más de 20 mil trabajadores estatales. Están despidiendo por esto a trabajadores de la salud en hospitales estatales. Este es el ajuste que el gobierno nacional descarga en las provincias y las provincias lo descargan en nosotros, los trabajadores.

¿Qué experiencia retoman en la práctica legislativa de la banca obrera de Córdoba que ya va por su segundo periodo?
Alejandro López: La principal ventaja que tiene es ver los alcances en el apoyo a los reclamos de los trabajadores y trabajadoras. En Córdoba, en estos tiempos de crisis económica, hay una situación desfavorable para el campo trabajador, sobre todo en la industria automotriz, y desde esa banca se apoya y se va a apoyar a su manera. Lo mismo acá en Neuquén. Córdoba es un gran bastión de la organización de los trabajadores, así como es la zona norte del conurbano bonaerense, o puede ser Rosario y también Neuquén. De todas estas cosas que se van generando vamos aprendiendo y mejoramos nuestra organización, la de los laburantes.
El año pasado (2011) hicimos varios plenarios de trabajadores. Este año van a haber muchos plenarios provinciales y nacionales convocados desde el Frente de Izquierda y otras agrupaciones o movimientos. Esto genera un espacio interesante, sobre todo para abrir el debate, la discusión, pero más que nada para darle espacio y una mano a comisiones internas nuevas que se han formado en los últimos años. Con nuevas generaciones de trabajadores que se han organizado en sus puestos desde hace cinco años a la fecha.
Todo esto hay que tenerlo en cuenta en nuestras perspectivas para lo que viene, para nuestro accionar en las respectivas bancas legislativas.

Se habló mucho, a partir de la muerte de Néstor Kirchner, sobre la juventud militante, ¿cómo analizan la militancia de los jóvenes trabajadores?
Alejandro López: Nosotros creemos que, más allá del caudal de votos que sacó el kirchnerismo, eso no ha sido un cheque en blanco que han firmado los trabajadores ni la juventud que hay en las fábricas. Siempre que los trabajadores se vean amenazados en sus puestos o con sus derechos en peligro, van a salir a reclamar y a la calle. Reconocemos que el gobierno nacional ha tenido una política que incorpora cierto sector de la juventud, sin embargo nosotros también la tenemos.
Creemos que la juventud es muy importante en la lucha. Notamos que incluso ahora hay más apertura que antes para participar y organizarse. Ahora hay más compañeros y compañeras con interés político en las fábricas. Hace unos años atrás, cuando arrancamos organizarnos con esta experiencia en la fábrica, habían muchos prejuicios respecto a la política, era difícil, muchos se alejaban. Ahora no; ahora se puede hablar con todos y todas sobre la lucha sindical, la lucha salarial. Hay otra concepción ahora, que entiende que hay que disputar en el terreno político. Eso es muy importante y se ve mucho en los trabajadores en estos años.
Hay aspectos internacionales que también influyen y ayudan. Porque lo que sucedió en el 2011 en Chile con la pelea por la educación pública, lo que pasó en Europa con los “indignados”, o en Egipto y toda la zona del norte de África, son cosas que se empiezan a conocer, que uno puede ver, enterarse, y eso te da un marco, un plafón para profundizar la participación.
Andrés Blanco: Lo que se habla de la militancia o de La Cámpora como fenómeno militante de la juventud, trata de una militancia con intereses absolutamente distintos a la militancia que estamos intentando generar nosotros, los trabajadores. Nosotros buscamos una militancia que viene a ser la construcción desde las bases, desde un frente de izquierda que sea de los trabajadores. Y esa es una militancia que no es por prebendas, no es una militancia por 30 lucas, como es la de los dirigentes de La Cámpora. Son ellos los que militan para terminar con que el gobierno los meta o los ponga a cargo de una empresa.
Eso es absolutamente distinto a lo que nosotros planteamos como militancia y lo que hemos construido en conjunto con otros trabajadores, que es este movimiento sindical de base, un movimiento anti burocrático, que se plantea tomar fuerza a partir de las demandas de los compañeros y compañeras, y que pone en marcha asambleas y todas las herramientas más democráticas en manos de los trabajadores. Todavía tenemos muchos desafías por delante y cosas que no hemos logrado, pero son tareas en las que seguimos trabajando.
Es importante destacar que hay distintos tipos de militancia. La juventud militante de la que hablamos nosotros es esa juventud que surge al calor de los conflictos sociales en Argentina, que piensa otros tipos de organización, y que, como se ve ahora en el mundo, es punta de lanza en las protestas en todo el mundo. Esa es la militancia que nosotros queremos fortalecer. La banca legislativa nos permite hablar de la necesidad de que intervengamos en la vida política. Pero no podemos perder de vista la idea de que no es sólo en el ámbito institucional, levantando la mano en un recinto, donde se interviene en política, sino que es la construcción constante tomando las demandas del pueblo trabajador, ahí está la clave y esa es una instancia que se construye día a día. Nosotros partimos de un piso que es el sindicalismo de base y que eso se relaciona todo el tiempo con las luchas populares. Por ejemplo, con el tarifazo del subte se inicio una lucha desde organizaciones de base en contra de eso, tomando esa reivindicación como trabajadores del subte pero a favor del pueblo, no de intereses corporativos. Y esas son cosas que los sindicatos “ortodoxos” no hacen ni van a hacer, porque para llevar ese tipo de reclamos a la acción hay que generar una fuerte construcción ideológica que a ellos no les interesa ni les conviene.

¿Con qué otros sindicatos tienen relaciones cercanas? ¿Cómo es la situación gremial y sindical de la zona?
Alejandro López: Nuestra práctica es de apoyo a la lucha de los trabajadores en general. Ante la situación que se vive en Río Negro con los trabajadores estatales, por ejemplo, nosotros estamos ahí acompañando. Sean trabajadores de la CTA, ATEN, CGT, o cualquier conducción, con la cual podemos tener diferencias o no, nosotros, mientras sea un reclamo legítimo de los trabajadores y las trabajadoras, ahí estamos. Nuestra práctica es anti burocrática, es clasista, y en base a eso no nos quedamos de brazos cruzados ante un embate a los trabajadores, sea del gremio que sea.

¿Cómo caracterizan ustedes la situación actual de las fábricas recuperadas que están siendo sostenidas por sus trabajadores en todo el país?
Alejandro López: Es una situación compleja, ya que las experiencias han sido distintas en varios lugares y cada fábrica bajo gestión obrera ha ido aprendiendo día a día desde su propia situación. Lamentablemente, a lo largo de estos diez años, si bien en algunos momentos hemos avanzado de forma conjunta hacia una ley nacional para todas las fábricas, nos hubiese gustado poder avanzar aun más. Nosotros entendemos que hay que dar una lucha ideológica en cada una de las fábricas. Si no hay inversión tecnológica, si no mejoramos las formas de trabajo, no podemos avanzar en el mejoramiento del bienestar de los trabajadores, nos quedamos en el camino. Eso es algo en lo que tenemos que mejorar porque así podremos tener mayores perspectivas de crecimiento. Y estas son disputas ideológicas que debemos dar en todos los terrenos, a nivel social seguro, pero dentro de las fábricas también. Lamentablemente algunas experiencias se han encerrado en sí mismas, por eso es importante sacar y difundir nuestras experiencias.
Nosotros hemos generado mayores puestos de trabajo cada vez que pudimos, pero son distintos los mecanismos porque no van en el sentido que un dueño de fábrica intenta aumentar los puestos de trabajo. Los trabajadores nos manejamos en FASINPAT siempre en asambleas, tomamos decisiones en conjunto, logramos consensos, tenemos delegados, síndicos, secretarios, todo pasa por asambleas generales. Tenemos estas experiencias y no es fácil sostenerlas, por eso el trabajo militante y de disputa ideológica es constante.
Andrés Blanco: Con el Movimiento de Empresas Recuperadas logramos construir un espacio común más allá de no tener acuerdos plenos en todo el programa, pero si pudimos acordar en lo grueso. El gobierno nacional tuvo políticas para todos los sectores, para organizaciones de Derechos Humanos, para movimientos de desocupados y también para las fábricas recuperadas por sus trabajadores. Pero estas políticas a veces han dividido al movimiento de empresas recuperadas, han generado ciertas diferencias entre compañeros trabajadores, y eso es producto de una política muy filosa del kirchnerismo. Porque por un lado genera algunas concesiones para los trabajadores, pero por el otro no discute un montón de cuestiones que son fundamentales, como la Ley de Quiebras, o no se pronuncia por los casos de expropiación, lo cual incide internamente en las discusiones que se tienen en las fábricas bajo gestión obrera y se van vislumbrando diferentes carriles, otros matices o tendencias en algunas fábricas. Algo que sucede en otros planos también, como el de Derechos Humanos, donde juzga a algunos genocidas pero a hay cientos que todavía están en sus casas mirando televisión o incluso en funciones, o el caso de los Derechos Humanos que durante sus propios gobiernos están siendo violados.
Las cooperativas de trabajadores tienen hoy dos problemas a resolver. Primero su carácter de “cooperativa”, que transforma a los laburantes en socios y puede quitarles su pertenencia de trabajador. Ahí hay que dar una batalla ideológica día a día. Segundo, se enfrentan constantemente a un escenario de exclusión. Las cooperativas no tienen acceso a ningún tipo de beneficios que tiene cualquier empresario que pide y se lo dan. Sea esto plata para inversión tecnológica, para inversión, para crecer, para ser parte de un mercado, del que nosotros no estamos de acuerdo pero que a la vez nos rige porque vivimos en él y nos exige cosas básicas que necesitamos para subsistir. Esto es algo de lo que todas las fábricas recuperadas están dando cuenta y que lleva ahora a que, entre algunas que alguna vez hubo diferencias y distanciamientos, hoy se vuelvan a unir para organizarse de forma conjunta. Así que es vemos como se abre un escenario de lucha. No hacemos futurología, no creemos que se vaya a dar un proceso de reclamo masivo como fue el del 2001, pero si sabemos que el impacto de la crisis se está descargando sobre las espaldas de los laburantes y que eso no va a pasar como si nada.
En ese sentido necesitamos que la experiencia de Zanón y de tantas otras fábricas bajo gestión obrera se mantenga viva. También es clave que esta construcción general entre todas las cooperativas que venimos haciendo desde hace tantos años la podamos volver a poner en el escenario social general, profundizarla y hacerla crecer. ¿Y por qué no ir por más? Si desde este espacio pudimos conseguir una banca obrera. No podemos auto limitarnos. Tenemos siempre ante nosotros una oportunidad para seguir creciendo.
¿Qué perspectivas se abren este año en cuanto a la función institucional al haber obtenido una banca legislativa provincial, y las perspectivas para este año en FaSinPat y en general dentro del Movimiento de Fábricas Recuperadas?
Alejandro López: La perspectiva que tenemos nosotros desde nuestra banca es la de empezar a instalar estos temas, el de la educación, cuando acá se pretende modificar la Ley de Educación, también discutir un tema tan problemático en la provincia como es el de la vivienda. Nosotros estamos directamente ligados a esto ya que nos dedicamos a materiales de construcción, fabricamos pisos y revestimientos. En las otras fábricas que están bajo control obrero, Cerámicos del Sur y Cerámica Stefani, las dos se dedican a la fabricación de ladrillos huecos para levantar paredes y techos. Así que estamos relacionados en nuestro trabajo a la construcción de viviendas y a la obra pública. Esto lo sumamos a otra exigencia que le hacemos al Estado, que le compre a las fábricas bajo control obrero los materiales para estas construcciones, ya que acá hay una demanda muy grande, estamos hablando de alrededor de 20 mil familias que no tienen vivienda propia, siendo esta una provincia con muchísimos recursos, gas, agua, petróleo, turismo.
El tema de la judicialización de la protesta social también es un tema muy sentido por nosotros que vamos a tratar. Vamos a hacer una fuerte campaña a nivel nacional por el desprocesamiento de todos los luchadores sociales. Una “casualidad” que se dio es que a Raúl Godoy y a mí, que estábamos procesados por cortar la ruta hace unos meses atrás, nos desprocesaron una semana antes de asumir la banca, cayó la causa. Pasa que iba a ser un escándalo para el gobierno que diputados legitimados por el voto popular estén con causas elevadas a juicio y siendo perseguidos por llevar adelante protestas sociales.
Yo creo que se abre un panorama interesante, que vamos a hacer un buen laburo, sobre todo si no dejamos la lucha
Andrés Blanco: Cada vez que analizamos cada uno de nuestros pasos y trazamos determinadas perspectivas lo hacemos dentro de un marco de situación general, es decir, teniendo en cuenta la situación nacional, internacional, de la política, de la economía, porque eso es lo que determina también la dinámica dentro de las organizaciones, de la lucha y de nuestras aspiraciones. En ese marco nosotros entendemos que estamos en la antesala de un profundo desembarco de la crisis donde la profundización de las políticas de ajuste del gobierno nacional va a tener un impacto en todos los ámbitos. Por un lado vemos que esta base va a generar una política más aguda de represión y de persecución judicial, pero a la vez vemos que de este lado hay reacción ante eso. De este lado el trabajador se planta, se organiza. Esta política de ajuste va a tener repercusión fuerte en lo que son nuestros salarios y nuestros puestos de trabajo. Ante esto, nosotros vamos a estar preparándonos y a la espera, porque tenemos una experiencia de diez años organizándonos y ahora con una banca obrera acá en Neuquén tenemos un lugar institucional donde puede llegar nuestra voz de otra forma.
Por eso sabemos que se abre una perspectiva de lucha, de forma inevitable ya que más tarde o más temprano esta situación va a generar conflictividad, y con la intención de entrar fuerte con nuestros planteos de unión de los trabajadores, de perspectiva de clase y de construir una alternativa política. Todo eso está en nuestra agenda. Y por esto queremos retomar o reforzar los lazos con los compañeros de las distintas fábricas recuperadas y cooperativas, que entendemos, va a suceder naturalmente por el ataque que estamos sufriendo.
Y estas cosas las discutimos todos los días en la fábrica y en las asambleas. Cuando debatimos sobre Zanón hablamos también sobre lo que pasa afuera. Todo el tiempo traemos estos elementos que nos ayudan a trazar perspectivas y que se enriquece con las diferentes opiniones que hay entre los compañeros y compañeras laburantes. Porque no todos opinamos igual ni tenemos la misma filiación política. Álgidos cruces se dan a veces y lo rescatamos siempre aunque muchas veces terminemos a las puteadas y se polarice un tema. El rol de nuestro sindicato fue siempre de poner en debate las cosas con los compañeros dentro de la fábrica, esa ha sido nuestra impronta a lo largo del tiempo. Porque cuando cerró Zanón estábamos por debajo de la línea de pobreza y de golpe nos quedamos sin laburos. Ahí fue que nos dimos cuenta de que es necesario organizarnos, para que no nos vuelvan a suceder estas cosas y para poder tener un nivel de vida digno. De ahí fue que surgió nuestra experiencia, no nació de un repollo ni de organización previa. Tuvimos políticas de salir a la calle, coordinar con diferentes espacios y abrirnos a la sociedad. Hoy estamos en otras condiciones que hace diez años, sino la historia sería distinta para todos.

Fuente: http://www.anred.org/article.php3?id_article=4969

                                                      





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