Nota de Clarin.
Cuando la vida se resuelve en la Justicia. Conflictos
menores que antes se resolvían mediante el diálogo ahora terminan en el
despacho de un juez. Sólo en la Ciudad crecieron 60 por ciento en cuatro años
las denuncias por ruidos molestos.
12/06/12
La enredadera del vecino que “pisa” el balcón de otro. El
ruido nocturno de un equipo de aire acondicionado ajeno. Dos mediáticos que se
amenazan por tevé y se disparan cartas documento. Un vecino que toca la
guitarra todo el día. Los números dejan en evidencia que aquello que antes se
resolvía en casa –por las buenas o, a veces, por las malas– ahora necesita un
juez que medie .
No hay empleado judicial que lo niegue. Cada vez hay más y
más denuncias de personas que esperan que la Justicia solucione aquello que los
atormenta. Y los números de la Ciudad de Buenos Aires lo corroboran: en cuatro
años, las denuncias por ruidos molestos aumentaron 60 por ciento . Pero también
crecieron los casos contravencionales denunciados por los particulares: en 2007
eran 2.295; tres años después fueron 7.310. Es decir, hubo 218 por ciento más
de vecinos que presentaron quejas contravencionales, de acuerdo a los datos del
Ministerio Público Fiscal de la Ciudad.
Por lo bajo, algunos fiscales se quejan de que la cantidad
de denuncias que se reciben por cuestiones de escasa relevancia atenta contra
el buen funcionamiento de la Justicia , que muchas veces se ve colapsada.
Germán Garavano es el fiscal general de la Ciudad. Es quien
confirma que, efectivamente, la gente denuncia más. Pero es un optimista. “No
creo que más denuncias entorpezcan el funcionamiento de la Justicia; al
contrario, para nosotros son una herramienta, son un termómetro de
conflictividad social. Hacer una denuncia lleva tiempo y a la gente no le
divierte pasar horas en una comisaría o en una fiscalía”, asegura.
Cuando alguien hace denuncia una contravención, se invita a
ambas partes a aceptar una mediación para acercar posiciones. Si la aceptan y
hay acuerdo, todo resuelto; si no, el fiscal acumulará las pruebas y elevará el
caso al juez, aunque aún antes de que este resuelva, hay todavía posibilidad de
acordar. Todo esto no tiene costo ni para el denunciante ni para el denunciado,
aunque sí para el Estado .
Alberto Dalla Vía, juez de la Cámara Nacional Electoral y
profesor de Derecho Constitucional de la UBA, cree que “la Justicia ha ido
mejorando su imagen y se fue acercando la gente” . Pero sostiene que una de las
deudas es la necesidad de un tribunal que pueda absorber los casos de “menor
cuantía” . “Hay un montón de situaciones en las que la gente se ve desamparada.
Para el vecino al que le arruinaron el traje en la tintorería, ese traje es un
drama. Esas cosas son las que van generando una situación de injusticia social
que debe ser atendida y yo creo que la Justicia se está haciendo cargo de eso”,
sostiene.
Tanto él como Garavano creen que un factor que contribuyó a
aumentar la cantidad de denuncias que se reciben es la descentralización . En
la ciudad de Buenos Aires, existen diez Unidades de Orientación y Denuncia,
además de dos unidades móviles, donde se reciben las consultas de los vecinos,
que también se pueden acercar por mail. “ Hubo una traslación de las denuncias
que antes se hacían en la Policía . A veces, lo que se denuncia no es ni un
delito ni una contravención y se deriva a los mediadores”, dice Garavano.
El abogado Pablo Slonimsqui dice que pocas veces se emocionó
tanto como cuando logró que dos vecinos que se odiaban terminen abrazados. Uno,
mayor, no soportaba la música del más joven, que a su vez no toleraba la radio
desde las 6.
“Parece una pavada, pero para ellos era su vida”, dice
Slonimsqui, que logró evitar un juicio y consiguió que los dos hombres terminen
llorando.
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