El gobierno bonaerense termina de anunciar un plan destinado
a afrontar la problemática relacionada con la inseguridad el que, nos
anticipamos a señalar, una vez más se encuentra destinado al fracaso, sumando
una nueva frustración a una desorientada población, necesitada de respuestas
reales y duraderas que mejoren su calidad de vida.
Vaticinio que se origina en la experiencia acumulada durante
años de presenciar el modo en que se apela a recetas que, lejos de lograr los
objetivos propuestos, suelen acarrear costosas consecuencias que pagan los
sectores más desprotegidos de la sociedad en moneda de derechos y garantías.
El plan de seguridad abarca, en lo sustancial, los
siguientes puntos:
• Declaración de emergencia en materia de seguridad
La declaración de emergencia, por fuera de su rimbombante
denominación, carente de efectos prácticos como no sea para el oído de algún
inadvertido, tiene por objeto esencial (como todas las declaraciones de
emergencia) sortear los escollos burocráticos y administrativos para la
adquisición de insumos, sin necesidad de apelar a procesos licitatorios,
mecanismo que, convengamos, en poco contribuye a la transparencia de los actos
de gobierno.