Comisión Provincial porla Memoria
DENUNCIA CONTRA RAUL OTHACEHÉ POR
DESOBEDIENCIA DE UNA ORDEN JUDICIAL, ABUSO DE AUTORIDAD Y VIOLACIÓN DE LOS
DEBERES DE FUNCIONARIO PÚBLICO
Lunes 28 de mayo, 11hs., Juzgado del Dr.
Rafecas, Comodoro Py
El Municipio de Merlo destruyó parte de un
edificio que estaba señalado como sitio de memoria.
El lunes 28 de mayo la CPM, representada por
su copresidente Dr. Hugo Cañón, su Secretario Ejecutivo Alejandro Mosquera y
Aldo Etchegoyen con el patrocinio de los abogados Roberto Cipriano y Juan
Manuel Combi, efectuará una denuncia penal ante el Juzgado Criminal y
Correccional Federal N° 3 a cargo del Dr. Daniel Rafecas contra el intendente
de Merlo, Raúl Othacehé, por violación de los deberes de funcionario público.
Se trata de la destrucción de buena parte del edificio donde funcionó un Centro
Clandestino de Detención y que estuvo bajo el control de la Fuerza Aérea
Argentina durante la última dictadura cívico militar.
El 18 de abril un equipo de la Secretaria de
Obras y Servicios Públicos de la municipalidad de Merlo destruyó parte del
edificio. Este acto vandálico incumplió con las normativas vigentes provinciales
y nacionales que indican preservar como espacios de la memoria aquellos sitios
donde imperó el horror. El edificio, situado en Eva Perón 1221 fue tipificado
como Centro Clandestino de Detención por el Informe de la Conadep en el año
1984.
En este sentido, la CPM interviene
judicialmente con el objetivo de que se investigue y condene al Intendente por
su desobediencia a una orden judicial dictada por juez Rafecas competente en al
causa, que disponía no innovar sobre el inmueble que aun constituye prueba en
la causa donde se investiga los delitos de lesa humanidad ocurridos en ese ex
CCDT. También por abuso de autoridad e incumplimiento de sus deberes de
funcionario publico, al dictar una orden contraria a la legislación vigente de
preservación de sitios de memoria (ley nacional 26.691 y ley provincial
13.584.).
Las políticas de preservación de sitios donde
ocurrieron delitos de lesa humanidad remiten a los lineamientos del Estado
nacional, provincial y responden a consensos universales. La protección de las
huellas materiales de hechos humillantes a la condición humana no sólo busca
preservar la prueba positiva de los delitos ocurridos sino también contiene un
fuerte sentido pedagógico y reparador del daño orientado a quienes lo
padecieron y a las futuras generaciones. Está extensamente corroborado que los
regímenes autoritarios que asolaron el siglo XX, en su pretendido dominio de la
sociedad intentaron controlar el relato de los hechos, destruyendo y ocultando
las evidencias de los efectos de su violencia. La desaparición de los cuerpos
de sus víctimas, la destrucción u ocultamiento de documentos probatorios, el
silenciamiento, la persecución y eliminación de los denunciantes han sido
estrategias para imponer el olvido, comunes a los perpetradores de múltiples
genocidios. La ruptura de la transmisión ha sido parte del proyecto de
exterminio y se perpetúa en el presente en el silencio y el negacionismo que
aún persiste en los perpetradores y quienes legitiman sus actos. El Estado
democrático tiene hoy el deber de confrontar con estas continuidades, legitimar
la palabra de las víctimas, condenar a los victimarios y preservar las huellas
materiales. Los sitios de memoria adquieren así un valor simbólico que repone
lo negado y evidencia el crimen. La destrucción de su materialidad tiene por
tanto un fuerte impacto en el plano de lo simbólico inscribiéndose en el marco
del proyecto de exterminio. He aquí también la gravedad de los hechos.
De esta manera, la CPM proclama que se cumplan
las normativas vigentes que aportan a la construcción de la memoria colectiva,
y sean sancionadas las conductas que vulneran la política de estado en materia
de derechos humanos.

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