Interesante nota publicada en: http://www.plazademayo.com/2012/05/un-procurador-con-bonete/
28/05/2012 By Adalberto Trotta
Continúa la polémica por la candidatura de Daniel Reposo
como procurador general de la Nación. Las mentiras en su CV, los vínculos con
el estudio jurídico que “salvó” a Boudou y su afiliación a la UCR.
Casi toda la oposición objetó la candidatura del
impresentable y mentiroso serial Daniel Reposo a procurador general de la
Nación, incluido el radicalismo, con sus máximas autoridades a la cabeza. No
sólo porque no tiene grandes antecedentes y su especialidad sea el derecho
laboral, cuando en la Procuración se trazan políticas criminales –entre ellas
las que tienen que ver con los funcionarios corruptos – sino que mintió
descaradamente en su currículum Sin embargo, lo que nadie dice es que su origen
político justamente es radical. Es más, aún estaría afiliado a la UCR, según él
mismo sugirió ante el Ministerio de Justicia.
Todos se preguntan entonces por qué lo eligió Cristina
Fernández de Kirchner ante tan pocos antecedentes y lauros -más allá de su
actual rol de síndico general de la Nación, desde fines de 2009- y siendo
afiliado radical, un partido opositor. Hay quienes creen que además del
declarado kirchnerismo profesado por el candidato se estaría ante un caso de
devolución de favores al estudio jurídico que parece haberle salvado el
pescuezo al vicepresidente Amado Boudou en el escándalo Ciccone y, por ende, al
gobierno de Cristina. Boudou se cargó a un histórico del llamado “camporismo”,
Esteban “Bebe” Righi, y justamente su lugar es para el que fue propuesto
Reposo: procurador general, jefe de todos los fiscales.
La versión que circula por los pasillos y despachos de los
tribunales federales de Retiro no es descabellada. Reposo y Darío Richarte
–jefe del estudio que diseñó y ejecutó la estrategia para salvar a Boudou a
través de la defensa de su socio y amigo José María Núñez Carmona- se conocen
de la militancia común en la agrupación universitaria radical Franja Morada, en
la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en la década del
80.
Richarte llegaría una década después a ser subsecretario de
Inteligencia en el gobierno de la alianza UCR-Frepaso encabezado por Fernando
de la Rúa. Era amigo de Antonio, el hijo del presidente y líder del llamado
“grupo sushi”. Curiosidades: casi lo mismo que ocurre ahora con el líder de la
agrupación juvenil La Cámpora, Máximo Kirchner, que pone cuadros en todo lugar
que haya disponible. Es decir, el hijo del Presidente metido en un grupo de
poder con gran influencia sobre el Gobierno.
Lo curioso es que “La Cámpora” supuestamente salió derrotada
al renunciar justamente quien fuera -con apenas 33 años, en 1973- ministro del
Interior del fallecido presidente Héctor Campora, es decir Righi. O sea, en
2012, sin Néstor y con Cristina, los viejos sushi le ganaron a La Cámpora de
Máximo, el supuesto próximo candidato que garantizará la continuidad del
apellido Kirchner en la boleta electoral.
Otro que andaba para esa misma época en la UBA y Franja
Morada es el abogado Fabián Carosso Donatiello, el mismo que figura como
inquilino del departamento vacío de Boudou en Puerto Madero pese a que vive
hace varios años ya en Madrid, España. En realidad se cree que el departamento
era ocupado por otro abogado, Alejandro Vandenbroele, cuyo divorcio mal llevado
con Laura Muñoz hizo desatar esta increíble historia. Su ex soltó que él era el
“testaferro” de Boudou, pero el vicepresidente dijo no conocerlo. El juez y el
fiscal que allanaron luego el departamento donde se encontraron vínculos entre
Boudou y Vandenbroele, Daniel Rafecas y Carlos Rívolo, ya no están en la causa.
Vandenbroele preside hoy la imprenta Ciccone Calcográfica,
salvada de la quiebra en 2010 por un misterioso fondo de inversión y llamada
ahora Compañía de Valores Sudamericana (CVS). Imprime billetes –negocio de más
de 30 millones de pesos-, el año pasado hizo las boletas del Frente para la
Victoria –no se sabe cuánto facturó, la Justicia Comercial todavía espera que
se lo explique- y apenas salió de la quiebra, a mediados de 2010, trabajó para
el Gobierno en el censo nacional de ese año, el mismo que se hacía mientras
Néstor Kirchner fallecía en El Calafate.
El principal sostén de Richarte es el auditor general de la
Nación Francisco Javier Fernández, el mismo al que el propio Kirchner había
decidido ponerle un límite cuando ordenó soltarle la mano en el Consejo de la
Magistratura a otro impresentable, el ahora ex juez federal de Zárate-Campana
Federico Efraín Faggionatto Márquez. Ese juzgado es clave en el narcotráfico,
por su jurisdicción sobre los puertos de ambas ciudades, desde los cuales parte
mucha cocaína hacia Europa. Faggionatto se había metido en la campaña electoral
2009 al acusar inopinadamente a Francisco de Narváez de narcotraficante. La
prensa descubrió la burda maniobra y De Narváez terminó derrotando al
kirchnerismo. Fue suficiente para que el fallecido Néstor le bajara el pulgar
al impresentable Faggionatto.
“Reitero entonces que no tengo ninguna dependencia orgánica
de ningún partido político y además para vuestro conocimiento no estoy afiliado
al partido gobernante”, escribió Reposo sin comas en una presentación
“espontánea” ante la catarata de impugnaciones a su candidatura en el
Ministerio de Justicia. Fue de diez páginas y un adelanto de lo que dirá en el
Senado en la audiencia pública del 5 de junio. Figura entre las fojas 1254/1264
del expediente instruido en esa cartera por el subsecretario de Relaciones con
el Poder Judicial, Franco Picardi.
El asunto es que la diputada porteña por el PRO Laura Alonso
adjuntó en ese mismo expediente una consulta realizada por internet al registro
de afiliados a partidos políticos, con el número del Documento Nacional de
Identidad (DNI) de Reposo y detectó que el hombre está afiliado a un partido.
Por una cuestión de privacidad de datos no sale a cuál.
No es difícil imaginar dónde está afiliado Reposo si es que
él mismo dijo ante el Ministerio de Justicia que no lo está al “partido
gobernante” y a que en su juventud militaba en el radicalismo, según sus
propias declaraciones al diario digital El Colono, de su pueblo natal,
Verónica, Punta Indio, provincia de Buenos Aires, publicadas el 10 de setiembre
de 2011.
A no ser que haya mentido, como lo hizo en su currículum
decenas de veces. Se puso disertante de charlas en las que sólo dio la
bienvenida o la despedida –varios de ellos cócteles- y hasta dijo que disertó
junto al secretario general de las Naciones Unidas, el coreano Ban-Ki-moon.
Pura mentira. O mucho sushi. O mucho cordero patagónico. O mucha plata.

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