Por Juan Pablo Olsson
28 ABR, 2012
No debemos permitir que la efervescencia provocada por la
expropiación del 51% de Repsol-YPF encubra la verdad sobre la tragedia de Once.
A dos meses de la tragedia de Once.
No debemos permitir que la efervescencia provocada por la
expropiación del 51% de Repsol- YPF encubra el significado de la tragedia de
Once, que el 22 de febrero pasado dejó 51 muertos y más de 700 heridos. Se
trata de analizar la lógica de construcción de poder económico y político del
kirchnerismo, que tiene en el Grupo Cirigliano uno de los ejemplos más
paradigmáticos del crecimiento empresario a costa de subsidios del Estado y
corrupción. Al mismo tiempo, este grupo muestra la relación directa entre
corrupción y muerte de víctimas inocentes, como consecuencia de la
irresponsabilidad y la impunidad de su accionar, favorecido por la complicidad
de funcionarios del gobierno.
El fiscal de la causa, Federico Delgado, considera que
fueron las condiciones en que se prestaba el servicio las que influyeron en el
accidente, en tanto no se tomaron las medidas preventivas y de mantenimiento
que debieron tomarse; en consecuencia, al evaluar que existió una “connivencia”
entre los funcionarios y la empresa, las mayores imputaciones de la tragedia
recaen sobre los organismos del Estado dependientes del Ministerio de
Planificación: la Secretaría de Transporte y la Comisión Nacional de Regulación
del Transporte (CNRT) junto a los dueños y ejecutivos de TBA. Otro elemento
clave será el resultado de la pericia contable de la empresa, a fin de
establecer la forma en que TBA utilizó los subsidios que le ha aportado el
Estado: en teoría, esos fondos debieran haberse destinado principalmente al
pago de sueldos y al mantenimiento de los trenes. No es esta la única causa del Grupo Cirigliano, ya que se
lo ha vinculado con el enriquecimiento ilícito del anterior Secretario de
Transportes Ricardo Jaime, escandalosamente absuelto por el inefable juez
Oyarbide, lo cual da cuenta de la necesaria complicidad judicial. Pero los
subsidios de TBA tampoco han sido la única fuente de su acelerada acumulación
de capital y su crecimiento empresario.
El grupo Plaza comenzó en 1959 con un colectivo comprado por
Nicola Cirigliano, padre de Mario y Claudio, al
poco tiempo de llegar desde Italia. Al cabo de unos años, adquirió las
líneas 61 y 62 y en 1975 les cedió la gestión a sus hijos. Desde entonces se
iniciaron relaciones con el poder militar; pero el avance decisivo llegó
gracias a sus relaciones con Menem: en 1991 la empresa Transporte Automotor
Plaza integra el holding COMETRANS, que en 1994 gana la licitación de Trenes de
Buenos Aires (TBA) y con las líneas Mitre y Sarmiento concentra el 40% de los
trenes de pasajeros metropolitanos. En 1993 instalan dos fábricas:
Emprendimientos Ferroviarios S.A (EMFER) -dedicada a la reparación y
mantenimiento de carrocería de trenes- y Tecnología Avanzada en Transporte S.A
(TATSA) para armado y refacción de vehículos de transporte público de
pasajeros; lo cual les permite facturar esos trabajos, aunque no los hayan
realizado. Pero la cercanía con el poder
se incrementa aún más a partir del 2003, gracias a los aportes que Claudio
Cirigliano reúne para la campaña presidencial de Néstor Kirchner. Favorecidos
por esas relaciones, van adquiriendo sucesivas líneas de colectivos, hasta
llegar a contar con 1.500 unidades de corta, media y larga distancia, que
transportan actualmente alrededor de 200 millones de pasajeros por año.
Además de las empresas dedicadas a cría de ganado,
inversiones y transacciones inmobiliarias, al llegar la televisión digital
terrestre, la íntima vinculación con los gobiernos Kirchner les permitió
acceder a nuevos rubros. El holding COMETRANS, que integra mayoritariamente el
Grupo Plaza de los hermanos Cirigliano, fue uno de los principales beneficiados
por el gobierno nacional, para el armado de los decodificadores que se
repartieron en forma gratuita a 1.2 millones de beneficiarios de planes
sociales, antes del inicio del Mundial de Fútbol de Sudáfrica.
Siguiendo la misma dinámica, con su empresa Corporate Corp
en 2010 proveyeron 250.000 netbooks escolares para el plan Conectar Igualdad.
Su relación directa con el Ministro de Planificación Julio De Vido, les
permitió además participar en uno de sus últimos grandes negocios: a través
Cometrans Qatar, en enero de 2011 se acordó un proyecto para que Argentina
importe 8 millones de dólares diarios de gas, junto a la instalación de una
planta de regasificación en el sur de nuestro país. De este modo, los
Cirigliano suman a sus múltiples actividades, ni más ni menos que el transporte
y la manipulación de gas licuado: una actividad considerada de altísimo riesgo,
ya que cualquier accidente generado en barcos gasíferos por negligencia o falta
de mantenimiento, equivale a la explosión de varias bombas atómicas.
El Grupo Cirigliano es uno de los ejemplos nefastos de esa
“burguesía nacional” que el proyecto político del kirchnerismo considera como
un protagonista principal del capitalismo serio. En los tiempos K, el proceso
de acumulación primitiva y reproducción del capital tiene dos fuentes
principales: por un lado, la corrupción, que permite enriquecerse mediante negocios
privados con bienes públicos y, por otro, las comisiones y coimas que se cobran
a las corporaciones y bancos extranjeros para garantizarles su accionar impune
en el país: la Barrick Gold es sólo uno de ellos.
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