Mientras tres delegados de la linea 60 Monsa se
solidarizaban con un chofer de la línea 430 despedido que estaba encadenado en
la terminal, llegaron matones armados con armas de fuego y garrotes metálicos,
enviados por la UTA (Unión Tranviarios Automotor) y la empresa DOTA para
desalojar al chofer despedido y amenazaron de muerte a los delegados de la 60
apoyando sus armas en la cabeza y en el pecho de los trabajadores. Gracias a la
paralización de la línea 60 la patota se fue. Por Periódico El Roble.
Por ANRED - C
(redaccion@anred.org)
Los hechos de violencia contra los delegados de la 60 son
permanentes y gravísimos: incendio del auto del delegado Néstor Marcolin,
ingreso en la casa del delegado Daniel Farella, destruyeron su mobiliario,
amenazaron y maniataron a su nieta adolescente, incendio del auto del delegado
Héctor Cáceres, amenaza de muerte con arma de fuego al delegado Esteban
Simonetta, amenazas a la esposa del delegado Hereñu, amenazas permanentes con
armas de fuego a los verdaderos trabajadores de la 60 por sicarios contratados
sin tareas específicas que tienen legajo de DOTA, MONSA línea 60.
El ejemplo más claro fue el barra brava de Chicago que murió
en el hospital Santojani, que tenía legajo de DOTA línea 60 de reciente ingreso
cuando se hizo cargo de la línea y monopolio DOTA.
El paro continuó y se tuvieron realizando cortes en la
panamericana y marchas al Ministerio de Trabajo en L.N. Alem para que se acaben
las patotas y las amenazas, y la reincorporación de 4 trabajadores despedidos
injustamente por haberse enfermado trabajando en la empresa y no querer darles
un cambio de tarea.
Este conflicto es el mismo que originó todos los paros de
este año y que la empresa se niega a solucionar contando con la complicidad de
la UTA y el aval del gobierno.
Fuente: http://anred.org/spip.php?article5512

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