(AW) De vez en cuando se debate acerca de la justicia
ilegítima, como con ganas de arrasar con ella o como teatralización desde el
mismo poder que la genera. Pero este
ejercicio repetido y sin resultados lleva a preguntarse cómo pergeñar una lucha
contra quienes desarticulan las decisiones populares una a una. Cómo frenar el
punitivismo sobre los que menos tienen frente a los poderosos dueños de la
manipulación macabra de la ley. Hay un sistema mundial que avala semejante
ilegitimidad y todo es verso mientras no cambie el escenario. Al momento,
ofrecemos una nota de nuestros compañeros de La Retaguardia en oportunidad de
conversar con el juez Carlos Rozanski del Tribunal Oral de la Plata. Abarcaron
la necesidad de investigar lo actuado por la justicia durante la dictadura y
también la posibilidad de reformas en el sistema judicial.
En distintos ámbitos se está hablando acerca de la
posibilidad de realizar reformas dentro del sistema judicial. Específicamente,
en los fallos de los juicios por delitos de lesa humanidad, comienzan a
aparecer pedidos de los Tribunales de investigar lo actuado por la justicia
durante los años de dictadura. Sucedió en el último juicio en La Plata, y
también en el reciente de Mar del Plata. En la actualidad, hay funcionarios
judiciales procesados ya no por haber ocultado sino por haber sido parte de la
maquinaria del Terrorismo de Estado. De hecho, en abril comenzará en Mendoza un
juicio a cuatro magistrados: Luis Miret, Rolando Evaristo Carrizo, Gabriel
Guzzo y Miguel Petra, por su complicidad con el terrorismo de Estado. Sobre
estos temas, hablamos con el juez del Tribunal Oral de La Plata, Carlos
Rozanski.
Sobre el final, opinando acerca de la justicia en general,
dejó, entre otras frases, la del título.
"Hay ciertos fenómenos violentos que serían imposibles
de llevar adelante si no fuera con complicidad de parte de la sociedad en la
que se producen", señaló el juez Carlos Rozanski en diálogo con Oral y
Público. Se mostró convencido de que si, durante los golpes de estado, la
justicia "hubiera tenido una actitud más digna, más responsable, y sobre
todo más acorde a la esencia de la propia institución", el resultado
histórico "hubiera sido absolutamente distinto".
Rozanski manifestó que el Terrorismo de Estado marcó a la
sociedad por muchas décadas: "afectó la cultura y recién ahora estamos
poniéndonos a medir cuánto, y es mucho. Evidentemente los cambios tienen que
ser proporcionales si la impronta que dejó el Terrorismo de Estado nos llevó
treinta años comenzar a hacer los juicios. Desde ya si los cambios fueran
superficiales estaríamos igual que antes". En este sentido, destacó que
quienes insistieron durante décadas para que se avanzara en el juzgamiento de
lo sucedido durante la dictadura justamente fueron las víctimas: "el
problema es cuando el Estado no se involucra en tomar las riendas para poner
todo el poder que tiene, inclusive sus tres poderes, y llamar a las cosas por
su nombre, que es un poco lo que se está buscando hacer en este momento, poner
el nombre adecuado a cada una de las cosas que tenemos que hacer", agregó.
Respecto a la lentitud con la que avanzan los juicios por
crímenes de lesa humanidad, Rozanski consideró que es una realidad que
caracteriza este proceso, aunque remarcó que esto no significa que se esté ante
un proceso menos importante: "es importantísimo, pero dentro de esa lentitud
recién ahora se está llegando a tomar conciencia de que ningún proceso genocida
es posible sin una complicidad civil. En realidad de lo que estamos hablando es
del rol que cada uno de nosotros tuvo durante esa época y sobre todo en la
función que cada uno cumplió. En ese sentido, el rol del Poder Judicial fue
fundamental. Un golpe de Estado y sus consecuencias se pueden convalidar o no,
y la justicia lamentablemente, con diferentes excusas, pero a lo largo de la
historia, los ha convalidado. El problema es que el Poder Judicial, y aquellos
jueces que participaron de ese proceso activamente en cada una de las épocas,
no cumplió con su función de decir aquello es un delito o es intolerable, acá
no se trata solamente de una omisión".
Desde una perspectiva más general, el juez también se
refirió a cómo el sistema judicial actúa en función de quién está del otro
lado, con una mirada de clase: "hay una realidad que tiene que ver con la
mayor cantidad de recursos que tiene la persona que es acusada de algo. En
segundo lugar, es algo histórico que lo penal es bastante selectivo. En general
el derecho penal se dirige -con excepción de los juicios de lesa humanidad, que
son un fenómeno aparte- a las clases más vulnerables; y esto es así porque las
cárceles están pobladas de pobres. El derecho penal se ha orientado en general
a perseguir y castigar a clases sociales más vulnerables". Cuando le
preguntamos si también castiga a las minorías, afirmó: "más que minorías
hablaría de sectores vulnerables, estamos hablando de mujeres, niños, personas
mayores, y además grupos de personas enfermas; todo grupo vulnerable siempre
por definición ha sido el más afectado y perjudicado por aquellas personas que,
por su propia ideología, porque es una cuestión ideológica, no han vacilado ni
siquiera en mantener los privilegios de los poderosos que no han sido
vulnerables. Es una cuestión casi de lógica, eso es lo que hay que romper, yo
creo que el desafío hoy es romper con esa lógica perversa que todos conocemos y
de la que todos hablamos, pero que muy poco hacemos, especialmente dentro de la
propia justicia para que eso termine".
Fuente: http://www.agenciawalsh.org/aw/index.php?option=com_content&view=article&id=10201&Itemid=120

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