En la audiencia de este martes 26 de marzo, la fiscalía
pidió 5 años y 6 meses en el caso de que el Tribunal de Mercedes decida que se
trató de una tentativa de homicidio, o 3 años y 6 meses por lesiones graves. En
tanto, los abogados de Ailén y Marina, que están detenidas desde hace más de
dos años, solicitaron su absolución. La sentencia se conocerá el 9 de abril al
mediodía.
Reproducimos a continuación una nota publicada por Cosecha
Roja: Ailén y Marina Jara se enfrentan por primera vez a un pedido de prisión
de entre 5 a 3 años. Están detenidas hace dos años por una causa caratulada
como tentativa de homicidio, pero las hermanas aseguran que fue en legítima
defensa. Alegan que quisieron defenderse de un vecino, Juan Antonio Leguizamón
Avalos, un hombre de 35 años que las habría acosado. Desde el lunes 18 de marzo
se lleva a cabo el juicio oral y público en los Tribunales de Mercedes. Hoy
llegó el turno de los alegatos. La fiscalía pidió 5 años y 6 meses en el caso
de que el Tribunal decida que es tentativa de homicidio, o 3 años y 6 meses por
lesiones graves. Los abogados de las hermanas Jara solicitaron su absolución.
La sentencia del Tribunal Oral Nº 2 se conocerá el 9 de abril al mediodía.
Esta mañana en Mercedes se escuchó al último testigo y luego
comenzaron los alegatos de la fiscalía y la defensa. Antes del testimonio, el
abogado defensor, Isidro Encina, denunció una supuesta amenaza de la esposa de
Leguizamón a testigos aportados por las acusadas.
En la primera audiencia ante el Tribunal, Leguizamón negó
haber atacado a las hermanas. Por el contrario, las acusó de dispararle con un
arma y luego herirlo con un cuchillo. En sus alegatos, el fiscal de juicio,
Guillermo Altube, siguió esa línea. “La fiscalía concluye que no se cruzaron de
casualidad sino que ellas fueron a buscar a Leguizamón dos veces ese día”,
dijo. Luego, Altube argumentó: “Las imputadas no han explicado cómo se
encontraron con él ese día ni por qué tenían un arma”.
La postura de la fiscalía refuerza la situación de víctima
del hombre de 35 años. “Carece de sentido que las chicas hayan desarmado,
apuñalado y golpeado a Leguizamón, que siempre tuvo una actitud defensiva”,
dijo el fiscal esta mañana.
Los abogados defensores de las hermanas Jara, Isidro Encina
y Eduardo Soares, consideraron demostrada la legítima defensa y solicitaron su
absolución. “Pedimos la absolución o, de ver los jueces alguna responsabilidad
de las hermanas Jara, la pena mínima y la morigeración de ésta”, expuso Soares
en los alegatos.
Además, la defensa cuestionó la actuación de la fiscalía.
“Lo esencial es que la investigación tuvo desidia. Las chicas se estaban
defendiendo y eso está probado, lo que pasa es que la fiscalía no lo tuvo en
cuenta. El informe decía que Leguizamón había muerto. Así se dictó la
preventiva”, aseguró Encina.
Otra de las críticas de los abogados defensores apunta a la
exclusión de la perspectiva de género en el caso. La Corte Suprema de Justicia
de la Nación creó la Oficina de la Mujer en 2009, mediante acordada número 13,
que incorpora la perspectiva de género en la planificación institucional y la
actuación judicial. Pero en el juicio a
las hermanas Jara esta visión no fue incorporada. Eduardo Soares dijo en el
alegato: “La agresión a las chicas por parte de Leguizamón fue previa,
constante e incesante. Eso es violencia de género. Sin embargo nunca se
investigó el acoso. El juicio estuvo plagado de actitudes sexistas”.
En esa misma línea, Norma Chiaparrone de la Asociación Argentina
de Mujeres de Carreras Jurídicas, dijo a Cosecha Roja: “La fiscalía está
evaluando la conducta de las chicas. No se introdujo nunca la perspectiva de
género en este caso. Tampoco se está cuestionando la conducta del opresor”.
Esta abogada presentó un recurso como “amiga del Tribunal” (Amicus Curiae) en
el que le pidió al Tribunal la libertad y absolución de Marina y Ailén Jara por
el delito que se les imputa.
Durante las tres jornadas del juicio pasaron por el estrado
doce testigos aportados tanto por la defensa como por Leguizamón. Los
testimonios de las personas del barrio Sanguinetti de la localidad de Moreno
que facilitaron los abogados de Ailén y Marina Jara coincidieron en señalar a
Leguizamón como una persona violenta. Los vecinos que se presentaron ante el
Tribunal lo vincularon al narcotráfico.
Organizaciones de derechos humanos y agrupaciones feministas
acompañaron a las hermanas Jara en los Tribunales de Mercedes. En la sala
estuvieron presentes dos madres de Plaza de Mayo. “Llevamos el cuchillo a la
Policía para demostrar nuestra inocencia. Esperamos que todo se resuelva.
Gracias”, dijo Ailén Jara antes de que termine la audiencia.
El caso
Ailén y Marina Jara son dos jóvenes del barrio Sanguinetti
de la localidad bonaerense de Moreno. Antes de estar detenidas iban a la
escuela secundaria y trabajaban para ayudar a su mamá. Aylén era manicura y
tenía una clientela fija que iba a su casa a pintarse las uñas y arreglarse las
manos. Marina limpiaba la casa de una familia y estudiaba peluquería.
El 19 de febrero de 2011 volvían de bailar cuando se
cruzaron con un vecino, Juan Antonio Leguizamón Avalos. Lo conocían porque era
el hermano de una de sus mejores amigas. El hombre había salido de prisión
hacía poco. Estaba detenido por robo agravado en banda, portación de arma de
guerra y privación ilegítima de la libertad. Según las hermanas el hombre las
hostigaba, sobre todo a Ailén. Había intentado en varias oportunidades entablar
una relación sentimental con ellas. Pero ellas se habían opuesto. Durante su
declaración en el marco del juicio el hombre sostuvo que él mantenía relaciones
sexuales con ambas. Además, Leguizamón precisó que la noche del ataque ellas lo
quisieron matar porque él había hecho trascender en el barrio que había
intimado con las dos.
De acuerdo con el relato de las jóvenes, Leguizamón estaba
armado. Cuando se acercó a Ailén, la habría amedrentado con un disparo al aire.
Después de eso Marina sacó un cuchillo de su cartera y se lo clavó en la
espalda. A partir de ahí forcejearon y entre las dos le quitaron el arma.
Rápidamente lograron escaparse.
Horas más tarde policías de la Comisaría 5ta de Paso del Rey
llegaron a la casa de las Jara. Según el relato de las acusadas, ellas
entregaron el cuchillo y se ofrecieron voluntariamente a ir a la comisaría a
declarar. Creían que volverían rápido porque ellas se habían defendido. En la
comisaría les tomaron declaración y les abrieron una causa por tentativa de
homicidio. Ailén y Marina Jara quedaron detenidas en el penal de Los Hornos de
La Plata. El juicio tardó dos años en realizarse. Mientras tanto ellas
esperaron presas preventivamente. Ahora se enfrentan a un pedido de prisión.
Los jueces Fernando Bustos Berrondo, Graciela Larroque y Marcos Barski, darán a
conocer la sentencia el próximo 9 de abril al mediodía.
Fuente: Cosecha Roja

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