BASTA
DE SEXISMO
(AW)
Al analizar el argumento de las denuncias falsas se pone de manifiesto esta
construcción cultural. En primer lugar, porque parte de esa idea de la mujer
perversa que denuncia para hacer daño al hombre y para beneficiarse. Segundo,
porque conforme la sociedad ha avanzado más en la lucha contra la violencia de
género y ha dejado menos espacio a los maltratadores -señal de que la respuesta
social está teniendo éxito-, en lugar de tomar esa realidad como demostración
de la verdad de la violencia de género y de la necesidad y eficacia de la
denuncia, la reacción es la contraria: se cuestiona la conducta que permite
superar esa violencia y a los hombres violentos. Las denuncias falsas no llegan
al 1% del total, de acuerdo a la Fiscalía General del Estado, y el delito de
violencia de género es, de lejos, el que menos denuncias falsas tiene.
Extraido
del blog Basta de sexismo
Ya
he escrito acerca del mito de las falsas denuncias, que regularmente agitan los
masculinistas para demostrar que los varones son víctimas de
"feminazis" dispuestas a aplastarlos y eliminarlos.
Por
supuesto, nunca tienen cifras ni estadísticas reales, más que algún recorte
periodístico, como si un caso en particular fuera revelador de un hecho
sociológico.
Como
otrxs más calificadxs que yo se han tomado la molestia de responder, con argumentos,
punto por punto, a los masculinistas que niegan la amplitud de la violencia de
género, dejo la palabra a uno de ellos, Miguel Lorente Acosta, profesor de
Medicina Legal de la Universidad de Granada y ex delegado del Gobierno contra
la Violencia de Género.
Sé
que con esa nota, los trolls masculinistas van a desembarcar aquí con toda su
furia, como lo suelen hacer últimamente. Bienvenidos sean. Porque no hay mejor
prueba de la misoginia y la violencia de los masculinistas que sus propias
palabras.
El
dato principal que rescato de la nota es que las denuncias falsas no llegan al
1% del total, de acuerdo a la Fiscalía General del Estado, y que el delito de
violencia de género es, de lejos, el delito con menos denuncias falsas.
Pueden
leer la nota directamente en el diario El País aquí.
Palabras
contra palabras
Las
mujeres nunca han tenido palabra, la sociedad y la cultura no han creado una
expresión como lo han hecho con los hombres ("palabra de hombre"),
para así darle trascendencia a su voz con la simple referencia a su origen: el
hombre. Las mujeres han sido presentadas justo como lo contrario: perversas,
mentirosas, traidoras, desleales... Desde Eva y Pandora hasta hoy. Y si existe
una cultura que ha creado esta doble referencia sobre la desigualdad, no es de
extrañar que cuando la palabra de las mujeres entra en conflicto con la
conducta de los hombres, salgan a la luz todos los mitos que buscan defender la
desigualdad.
Al
analizar el argumento de las denuncias falsas se pone de manifiesto esta construcción
cultural. En primer lugar, porque parte de esa idea de la mujer perversa que
denuncia para hacer daño al hombre y para beneficiarse. Segundo, porque
conforme la sociedad ha avanzado más en la lucha contra la violencia de género
y ha dejado menos espacio a los maltratadores -señal de que la respuesta social
está teniendo éxito-, en lugar de tomar esa realidad como demostración de la
verdad de la violencia de género y de la necesidad y eficacia de la denuncia,
la reacción es la contraria: se cuestiona la conducta que permite superar esa
violencia y a los hombres violentos.
Tercero:
la crítica montada sobre las denuncias falsas no se sostiene sobre el análisis
de la realidad: las mujeres apenas denuncian, la mayoría de las víctimas se
separan, y las que lo hacen no piden medidas sobre el domicilio, la custodia de
los hijos, ni ninguna cantidad de dinero al hombre; los datos están en los
informes del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Como cuarto argumento
encontramos que aquellos hombres que piden que se mantenga la presunción de
inocencia y que no se le dé credibilidad a una denuncia basada en la palabra de
la mujer, no dan ninguna presunción de inocencia a las mujeres y consideran que
la gran mayoría miente y delinque al denunciar falsamente a un hombre.
En
quinto lugar están los datos, reveladores de su mentira. El CGPJ y la Fiscalía
General del Estado han analizado la situación y han concluido que las denuncias
falsas no llegan al 1% del total. Así se deduce que el de violencia de género
es, con diferencia, el delito con menos denuncias falsas. Pero, además, el
hecho de que aquellos que defienden la falacia de las falsas denuncias cambien
sistemáticamente sus datos demuestra que mienten. Al principio usaban como
referencia el porcentaje de sentencias no condenatorias (un 30%), pero como no
era sostenible ahora emplean el porcentaje de mujeres que retiran la denuncia o
no quieren declarar contra su pareja.
Sus
argumentos parten de la ideología que presenta a las mujeres como malas y
perversas, y luego buscan datos que encajen en sus ideas. Cuando hablan sobre
el tema, en lugar de aportar referencias válidas o estudios, recurren a los
casos personales (curiosamente todos conocen alguno) o a aquellos que han sido
aireados a todo volumen en determinados medios.
La
idea de las denuncias falsas es el reflejo de los argumentos que la desigualdad
y el machismo ha utilizado históricamente para defender sus privilegios y
atacar a las mujeres. Nunca han tomado el silencio tras los casos de violencia
como falso, porque era coherente con esa normalidad construida sobre la
agresión. En cambio, la denuncia para salir de ella sí es tomada como falsa. Y
es que las palabras se las lleva el viento, pero la palabra es la ley.
(Lo
subrayado en negrita es mío)
Fuente:
http://www.agenciawalsh.org/aw/index.php?option=com_content&view=article&id=10235&Itemid=74

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Envíe su consulta, contestaremos a la brevedad en el horario de Lunes a Viernes de 09 a 19hs.
Saludos cordiales.