CRÓNICA DE 60 DÍAS DE ACAMPE
(AW) En vísperas de cumplirse dos meses del acampe en Chile
y Solis por parte de 80 familias, están a la expectativa de las resoluciones
del Gobierno de la Ciudad y Nación para este miércoles 3 de abril.
Por Natalia Ayarzo
El fin de semana largo se vive de manera diferente en las
esquinas de Chile y Solis, calles de los barrios aledaños al centro porteño. La
vigilia no es alrededor de una mesa entre empanadas de atún, si no en comedores
con el cielo como techo, y en comidas hechas al fuego de la solidaridad de
algunas vecinas y vecinos de Monserrat.
En la madrugada del primero de febrero, las 80 familias de
trabajadoras/es de Solis 693 debieron autoevacuarse por un incendio que comenzó
en los últimos pisos, de forma no resuelta. Ante la irresponsabilidad de dos
cuerpos de bomberos sin agua y con mangueras rotas, vieron cómo el fuego en
instantes, consumía lo que un/a trabajador/a tarda en juntar toda un vida.
Después de 60 días que llevaron necesariamente a ocupar las calles,
entre negociaciones y movilizaciones, las/os trabajadoras/es de Solis siguen a
la espera de promesas. Decidieron este miércoles 3 levantar el acampe para
negociar con Ruben Pascolini, de la Comisión Nacional de Tierra, por una
solución pronta y concreta.
Un lugar con historia
Este edificio que es propiedad del Estado fue ocupado en el
2001, y en el 2003 contaron con el aval del ANSES al ratificar que las
viviendas eran habitadas por laburantes que mantenían el lugar en buen estado.
En el 2005 y en el 2011 tuvieron dos intentos de desalojo
por parte del Gobierno de la Ciudad, pero la organización en dos cooperativas
frenó la avanzada del gobierno macrista.
Ante un nuevo contexto, siempre dentro de la falta de acceso
a viviendas y a una vida digna para todos y todas, las trabajadoras/es de Solis
693 siguen resistiendo sin treguas y con la mente fija en lo que les
corresponde: "con la necesidad de la gente no se tiene que jugar",
manifestaban.
No hay lucha sin colores. Las "perlitas" del
conflicto
El día del incendio los bomberos que no tenían agua,
aprovecharon el zarpazo y rastrillaron las casas llevándose algún que otro
suvenir.
La primera alma solidaria que se acercó al conflicto fue la
abogada Susana Frias, que ante la opulencia de las familias que ya estaban
viviendo en la calle, decidió aportar con su granito de arena. En menos de lo
que tarda en inundarse una calle en Capital Federal, la Sra. Frias se llevó
$9000 de las/os trabajadoras/es de Solis, y los dejó lavando los platos.
Carpa para todos! No se organizan para pelear por sus
derechos, pero un grupo de vecinos de Monserrat decidió armar barricadas y
hacer piquetes para que desalojen las carpas suites que al parecer, molestaban.
Esperando a Bergolio! Omar Eduardo Binachi(Instituto de la
Vivienda de CABA), Jorge Adolfo Avila Herrera(Desarrollo Social de GCBA) y la
Jueza Servine de Cubria le rezarán al Papa todo el fin de semana para ver si
así alguien les da una vivienda a esta gente. El art. 14 bis de la Constitución
Nacional, dicen, no tendría validez en el paraíso.
Los subsidios no son negocios!
Resolución del conflicto, y viviendas dignas YA para las 80
familias de Solis 693!
Solidaridad de todas/os las/os compañeras/os para seguir
sosteniendo esta lucha!
Fuente: http://www.agenciawalsh.org/aw/index.php?option=com_content&view=article&id=10375&Itemid=124

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