Autor: Mario Garelik
El Poder Ejecutivo está tramitando una reforma al Código
Civil. Con este objetivo creó una comisión con los jueces Lorenzetti y Highton,
más la profesora Kemelmajer, y con agregados y discrepancias del Ministerio de
Justicia, abrió el debate en el parlamento.
Tenemos que estar atentos a este proyecto de unificación de
la legislación, dado que históricamente cada vez que se tocó o nació el Código
Civil, salían a luz las nuevas necesidades de funcionamiento de la propiedad
privada, que los sectores hegemónicos empujaban.
Este nuevo intento de cristalizar el sistema de mercado en
la legislación civil, es continuación del proyecto de 1993 que “trataba de
incorporar las instituciones convenientes para acompañar el proceso de
modernización que ha emprendido el país” bajo Menem y Cavallo, según decía el
decreto.
Vino el Argentinazo y quedó en la nada, pero la mayoría de
sus inventos se tratan de reflotar ahora. La dirección de nuestro periódico nos
pidió una opinión sobre el tema, y cuando estábamos elaborando, se produjeron
las inundaciones, razón por la cual vamos a alterar el orden, y comenzar por el
“régimen de las aguas” en el proyecto del gobierno.
En el derecho romano existía el “camino de Sirga”, o sea un
espacio al borde de las vías navegables, que no se podía utilizar. En la Roma
esclavista aparece así una restricción a la propiedad privada, que ahora les
molesta a los especuladores de tierras. El Código Civil argentino, redactado
por oligarcas con olor a bosta de vaca, mantuvo el camino de Sirga, llevándolo
a 35 metros en 1871. A pesar del criterio individualista, esta institución
apareció.
Para favorecer los negocios inmobiliarios, en los últimos
años buscaban gambetear esta restricción. Así en Vicente López rellenaron la
costa, y en consecuencia, corrieron el camino de Sirga y lotearon la parte que
antes estaba restringida, lo mismo hicieron en Quilmes.
Pero para hacer esto tienen que rellenar, aguantarse las
protestas de los vecinos, que denuncian los negociados, etc. Por eso el
proyecto del gobierno es más simple, reduce el camino de Sirga a 15 metros. Ver
el Art. 1974 del proyecto enviado al Congreso.
El argumento para hacer pasar este negociado inmobiliario,
es que el camino de Sirga es para la navegación, y que con la navegación
moderna, 15 metros sobran.
No es para la navegación, Cristina, es para cuidar el medio
ambiente. El agua es un bien común, debe ser regulado a favor del pueblo. El
acceso al agua es un derecho, y debe ser ampliado a lagos, lagunas y arroyos,
con 50 metros de restricción en zonas urbanas, y 200 metros en zona rural.
La inundación puede tener causas climáticas, no lo negamos,
pero ampliar los espacios para negociados inmobiliarios atenta contra el medio
ambiente, y eso es lo que hace el proyecto del gobierno. Si quieren, para
resolver el tema a favor del pueblo, pueden recurrir al Art. 38 de la
Constitución Justicialista de 1949. Les paso el dato.

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