En la Argentina, sobre un total de 52.722 personas detenidas
en cárceles federales y provinciales, 31.389 (el 59,50 por ciento) son internos
que están bajo el régimen de prisión preventiva, sin condena firme, mientras
que suman 21.333 (40,50 por ciento) los que han recibido sentencia definitiva.
Las cifras son mencionadas en un libro titulado El estado de la prisión
preventiva en la Argentina. Situación actual y propuestas de cambio, realizado
por el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales
(Inecip), al que tuvo acceso Página/12. El trabajo será presentado hoy en un
encuentro organizado por la Defensoría General de la Nación. En las
conclusiones sobre el estudio se señala como dato preocupante que la
ratificación de que en el país hay “más presos preventivos que condenados” está
demostrando “la utilización desmedida de este instituto” cautelar por parte del
Poder Judicial. En el análisis pormenorizado de los datos se confirma una vez
más que “el número más importante” de detenidos con prisión preventiva se
encuentra en las cárceles de la provincia de Buenos Aires, donde suman 17.146,
lo que representa “un poco más de la mitad de los (21.333) presos preventivos
de todo el país”. Del total de presos, entre procesados y condenados, el 67 por
ciento tiene entre 18 y 34 años.
Hoy, desde las 18, en el Salón Díaz Lestrem de la
Defensoría, en Callao 970, se realizará un debate sobre el tema. Intervendrán
la defensora oficial María Fernanda López Puleio; el presidente de la
Asociación Pensamiento Penal, Mario Juliano; el catedrático chileno Mauricio
Duce y la camarista Angela Ledesma. En la introducción del libro se señala que
la prisión preventiva es hoy el instituto “con mayor capacidad lesiva de los
derechos fundamentales” por ser “una herramienta de extrema violencia y de
grave afectación a los derechos”.
Luego recuerda que el Estado de derecho “exige como
presupuestos” para aplicar la preventiva que sea dispuesta “por un tribunal
imparcial, previa solicitud de parte, y que se demuestre, en base a elementos
probatorios, que la persona intentará eludir el accionar de la Justicia o
entorpecer la investigación”. Sin embargo, a pesar de que ya pasaron más de
veinte años de la incorporación de procesos de reforma de los sistemas
procesales penales, en el marco de la democracia, de todas formas “los
distintos tribunales del país regulan y aplican este instituto con un amplio
margen de discrecionalidad y por fuera de los principios” básicos.
En las cárceles del país, la mayoría de los presos (29.718)
está imputada por robos o intentos de robo, infracciones a la ley de drogas o
por delitos contra la seguridad pública. Por delitos graves, como el homicidio
doloso, son 7839 los que están entre rejas, según datos reunidos en el año
2008, dado que no hay información actualizada sobre la situación en las
unidades penitenciarias.
Si bien en quince de las jurisdicciones nacionales hay más
presos condenados que procesados, apenas en las provincias de Chubut, Río
Negro, Entre Ríos, Neuquén y Tierra del Fuego hay una relación claramente
favorable al total de condenas sobre las prisiones preventivas, del 70 o el 80
por ciento sobre el 30 o el 20 por ciento, respectivamente. Por eso el número
de presos sin condena firme es abrumadora mayoría, sobre todo por la incidencia
que tiene la situación carcelaria irregular en la provincia de Buenos Aires, en
Santa Fe o en Mendoza.
Para completar el trabajo se hicieron entrevistas con
personas privadas de su libertad. Sobre 38 casos, se determinó que “la mayoría
eran condenados (69 por ciento) y el resto procesados”, pero de todos ellos
“sólo el 15 por ciento permaneció en libertad durante la tramitación de su
causa”. Esto indica que “la gran mayoría de los entrevistados estuvo o está
privado de su libertad de manera preventiva (85 por ciento).
Por lo demás, “el 71 por ciento de los detenidos sostuvo que
la prisión afectó sus relaciones familiares, ya sea por haber perdido un
vínculo o porque su detención ocasionó el desmembramiento del núcleo familiar”.
En cuanto a la duración de la medida cautelar, “se pudo observar que el 17 por
ciento de los condenados entrevistados dice haber permanecido más de dos años
con prisión preventiva”, superando el plazo legal establecido para ese
instituto. El 30 por ciento estuvo entre uno y dos años y el 13 por ciento
menos de un año.
En las entrevistas con jueces y fiscales se determinó que,
al analizar si se aplica o no la preventiva a un imputado, sólo en el 11 por
ciento de los casos se tuvieron en cuenta los informes socioambientales. Esto
significa que no se toman en cuenta las situaciones personales, reales, de los
acusados, para determinar de manera fehaciente si son personas propensas a
fugarse o a ponerle trabas al proceso penal en marcha.
fuente:
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-196895-2012-06-21.html

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