Lunes 2 de julio de 2012, por Carlos Saglul *
Un fallo de la Justicia de Mar del Plata ordenó la
reincorporación e indemnización a un trabajador que había sido despedido por
haberse afiliado a un nuevo sindicato de la CTA. Como recordó a ACTA el abogado
de la Central, Julio Hikkilo, la firma Toledo primero cesanteó a toda la
Comisión Directiva del Sindicato de Trabajadores de las Plantas Faenadoras y
Procesadoras de Aves y Afines de Mar del Plata, y después siguió por los
afiliados.
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"Su objetivo era sembrar el terror, pero perdió. Esta
batalla la ganaron los trabajadores", señaló.
-¿Cuántos fueron los despedidos en su inicio?
Más de 22
trabajadores, entre ellos toda la Comisión Directiva del gremio. De los 192
trabajadores que había en la planta de Toledo,190 se afiliaron a la
organización. Pensaron que sólo con el terror podrían destruir a la
organización gremial. Por eso trataron de de cesantear también a los afiliados.
-¿Qué paso cuando comenzaron los despidos?
Los trabajadores
tomaron inmediatamente la planta para defender a sus delegados. De ahí se
agarra la empresa para intentar justificar su ataque a la libertad sindical.
Durante más de un mes el conflicto se mantuvo en pie. La moral de los
trabajadores fue increíble.
-¿Y el Ministerio de Trabajo?
Obviamente con 35
días de conflicto y con despidos, deberían por lo menos haber dictado la
Concialiación Obligatoria. En cambio, en total complicidad con la empresa,
llama al gremio de Comercio para firmar un acta diciendo que no pasaba nada. Es
decir encubre los despidos que estaba llevando adelante la firma Toledo.
-¿La represión fue salvaje?
Sí, el Estado
apareció en el conflicto de manos de la Gendarmeria. Más de dos centenares de
gendarmes llevaron adelante una batalla campal con obreros que no tenían otra
arma que su dignidad y los puños.
Todos recordamos a un comandante de Gendarmería subido
arriba de un colectivo gritando: -Vamos, pisen a estos hijos de puta-. Muchos
trabajadores fueron hospitalizados. Fue la única manera en que lograron el
desalojo.
Intervino inclusive la Organización Internacional del
Trabajo que resolvió exigir al Estado respuesta sobre la barbaridad que estaban
haciendo.
-¿La patronal aprendió algo?
Estamos negociando.
Ahora hay que reincorporar al resto de los compañeros. Lo importante de esto es
que si bien hasta el momento existían fallos que ordenaban respetar los fueros
sindicales, aún de sindicatos no reconocidos, acá la Justicia sale en respaldo
de los derechos de un simple afiliado y además de devolverle su trabajo, ordena
indemnizarlo. Esta batalla la ganaron los trabajadores.
- Una buena señal para los trabajadores que se nuclean en
organizaciones de nuevo tipo.
De una vez por todas hay que darse cuenta que ya no hay más
lugar para el unicato sindical en la Argentina. No hay gendarmes, complicidad
estatal ni barbarie de las patronales que pueden acallar la necesidad de que se
respete de una vez por todas la libertad sindical en la Argentina. Este es nada
más que un caso de miles. Hace cinco años este sindicato pidió la inscripción
sindical. El Ministerio de Trabajo de la Nación tiene 90 días para expedirse.
Todavía no lo hizo.
* Equipo de Comunicación de la CTA

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