VARIOS MEDIOS.
La ley corta
Fuente: Pagina 12
Por Mario Wainfeld
“Ley corta” se la bautizó,
para explicar y asumir que es incompleta. La reforma al régimen de accidentes
de trabajo abarca una fracción de la problemática, que tiene su importancia,
pero que no es lo sustancial. La norma aprobada ayer se centra en la faz dineraria,
que es el último tramo de un proceso: la liquidación de la indemnización, su
pago y las eventuales acciones ulteriores. Pero deja vacante el abordaje de lo
principal, que es la cantidad y gravedad de los accidentes. En Argentina el
porcentaje de siniestros es injustamente alto, aunque haya mermado algo los
últimos años, según datos oficiales.
Las voces favorables de un
oficialismo que mostró leves fisuras se entusiasmaron con la hipotética merma
de pleitos, pero es infundado pensar (básicamente porque nada cambió al
respecto) que a partir de ahora bajarán el número y la gravedad de los
accidentes.
Los aspectos más
relevantes hechos ley son el aumento de las indemnizaciones, la fijación de un
coeficiente de actualización semestral (reconocimiento tácito y bienvenido a la
existencia de inflación alta), el añadido de un veinte por ciento en
compensación por el daño moral. Y, last but not least, la obligación de la
Aseguradora de Riesgos de Trabajo (ART) de pagar en un lapso francamente breve.
Esos elementos, se aspira, pueden inducir a trabajadores que hayan sufrido
daños en su cuerpo o su salud a percibir la indemnización, renunciando a
acciones judiciales ulteriores. Se trata de un aliciente positivo, que sólo
funcionará si el trabajador acepta la liquidación que estipule la ART, a cuya
ecuanimidad jugó demasiadas fichas el legislador.
Un doble disuasivo para
acudir ante la Justicia añade la ley, cuestionable a los ojos del cronista. El
primero es la supresión de la llamada “doble vía”, esto es, la posibilidad de
hacerse de la indemnización administrativa e ir a los Tribunales por un mayor
valor. El segundo es establecer la competencia civil para el laburante que opte
por jugarse a todo o nada. La existencia de los Tribunales de Trabajo es un
punto cardinal del justicialismo: fueron creados por Juan Domingo Perón antes
de ser tres veces presidente, cuando conducía la Secretaría de Trabajo y
Previsión. Esos tribunales, sin ser un dechado de perfección, se caracterizan
por un sesgo y una concepción “pro operario”, ajenos a otras competencias. No
se trata de inequidad, sino de un recurso democrático para compensar la
desigualdad de poder inherente a la relación laboral. En los juzgados civiles,
por concepción e ideología de la mayoría de sus jueces, los trabajadores
jugarán de visitante. Tamaño añadido a la restricción de la doble vía llueve
sobre mojado: resiente las perspectivas de un pleito justo para quien se
arriesgue a plantearlo.
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Corta es la ley, tanto
como lo fueron su tratamiento legislativo y el debate que la acompañó. De todos
modos, los puntos centrales quedaron demarcados. Por momentos, dio la impresión
de que lo central no es cómo se preserva la integridad física y moral de los
trabajadores frente a los albures de su actividad, agravados por la baja
responsabilidad empresaria. Parecía que el núcleo problemático es la
subsistencia de muchas pymes, asediadas por el insaciable accionar de los
abogados laboralistas. Cundieron anécdotas sobre empresas que quebraron por
tener que hacerse cargo de indemnizaciones faraónicas. Puede haber habido
situaciones así, que serían deplorables. Pero no hay evidencia empírica de que
hayan abundado o que pruebe que ese daño sea tan extendido como difunden las
leyendas patronales. Y mucho menos, que sea mayor que el que sufren los
trabajadores por la falta de seguridad.
Las vivencias y la mirada
impresionista de este escriba coinciden: la suerte general y promedio de las
pymes, digamos en los últimos setenta años, no dependió mayormente de las
peripecias de la jurisprudencia laboral sino de las tendencias generales de la
economía. En tiempos de bonanza económica o de gobiernos populares coherentes
como el actual, les fue mayormente bien. Y en épocas de ajuste o políticas
neoconservadoras, anduvieron peor. Nada tiene esto que ver con los fallos de
los tribunales, que suelen ser pro cíclicos en materia política. O sea, más
generosos con los trabajadores cuando éstos tienen más poder relativo.
- - -
Los sindicalistas afines
al oficialismo se ingeniaron para no cuestionar la ley, pero tampoco implicarse
con ella. Sólo funcionarios y legisladores la ensalzaron. Fuera de ellos, el
más entusiasta apologista fue el titular de la Unión Industrial Argentina
(UIA), José Ignacio de Mendiguren, quien fatigó canales de cable y micrófonos.
El Vasco Mendiguren
vaticinó una merma inmediata y enorme de la litigiosidad. Manejó cifras
ampulosas, de difícil corroboración. Quizá bajen los reclamos cuando se liquide
un resarcimiento, por las buenas y por las flojas razones anticipadas. Pero
subsistirán otras fuentes generadoras de pleitos. Una es la acotada lista de
enfermedades profesionales reguladas hasta hoy. El Gobierno se comprometió a
ampliarla pronto, lo que sería un paliativo estimable. De cualquier modo,
quedarán muchas afuera.
Y los planteos por
inconstitucionalidad de la supresión de la doble vía no tardarán en llegar. No
es seguro que prosperen, los precedentes de la Corte no adelantan nada al
respecto.
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El jefe del bloque del
Frente para la Victoria, Agustín Rossi, cerró el debate con un discurso
vibrante, como acostumbra. Exaltó la organicidad política, que es un valor
compartible: “No somos librepensadores”. Y ensalzó las políticas laborales y de
empleo del Gobierno. El cronista comparte en buena medida esos elogios, pero no
cree que prueben mecánicamente que la nueva ley sea coherente con los mejores
logros del kirchnerismo.
El Chivo Rossi prometió a
los trabajadores que cobrarán rápido lo justo. Es una confianza amplia en los
valores fijados, pero también en la probidad de las ART, que hasta hoy dejaron
mucho que desear. La indemnización depende del cálculo de la incapacidad: el
que paga la determina. Si hay disenso, la celeridad del trámite desaparece y
surge la necesidad de seguir litigando. La norma, al abolir la doble vía y
forzar la competencia de tribunales “patrones friendly”, presiona la decisión
del trabajador y desequilibra la balanza en exceso.
La eventual codicia y aun
la mala praxis de los abogados son cuestionables y corresponde que el Estado
las controle y regule. Pero nadie puede sugerir que son causas de la
accidentalidad, mucho más vinculada con la mala praxis y la codicia
empresarial, tanto como con las limitaciones de las imperfectas normas de
seguridad vigentes, para colmo incumplidas con frecuencia.
Años hace que la Corte
Suprema marcó numerosas inconstitucionalidades del régimen de las ART. Insumió
demasiado tiempo esta reforma parcial. Dictar una norma que pusiera al día la
prevención y la seguridad en el trabajo sería el mejor modo de reparar las
falencias de la ley que tratamos. Es una deuda, que hubiera debido ser atendida
por una “ley larga”, no nata hasta hoy.
Diputados
sancionó la nueva Ley de ART
Fuente: Infobae.com
Con
139 votos a favor, 82 en contra y dos abstenciones, el Frente para la Victoria
logró imponer el proyecto girado por el Poder Ejecutivo. "Nadie puede
decir que va en contra de los trabajadores", aseguró Agustín Rossi
Crédito
foto: Nicolás Stulberg
El
kirchnerismo logró imponer su número en la Cámara baja para darle una nueva
satisfacción a la Casa Rosada con la sanción definitiva del proyecto de reforma
de la ley de riesgos de trabajo que había pedido la presidente Cristina
Kirchner durante la cena por el último aniversario de la Unión Industrial
Argentina (UIA).
Tras
una extensa jornada de debate, que se prolongó por más de ocho horas, los
diputados del oficialismo y la oposición intercambiaron opiniones en cuento a
la iniciativa, cuyo punto más saliente es la eliminación de la llamada
"doble vía", según la cual los trabajadores podían aceptar la indemnización
que en caso de un accidente otorgaba la ART y luego reclamar un nuevo
resarcimiento a través de la Justicia.
La
discusión se dio al calor de la numerosa manifestación que, en las puertas del
Congreso, lideraron el titular de la CGT, Hugo Moyano, y su par de la CTA,
Pablo Micheli, en rechazo a la medida. Ambas organizaciones denuncian que la
medida es un retroceso hacia las políticas neoliberales, que afectará la salud
de los trabajadores.
Durante
la protesta, el líder camionero denunció que la votación se asemejaba a
"la Banelco", en alusión al caso de presunta corrupción que sacudió
al gobierno de Fernando de la Rúa en el que legisladores peronistas habrían
recibido dinero a cambio de apoyar la reforma laboral que impulsaba el Ejecutivo.
A
lo largo del debate, diputados opositores se mostraron en sintonía con las
críticas que expresaron la CGT y la CTA y señalaron que, con la nueva
normativa, se beneficiaría a las empresas en detrimento de los trabajadores.
El
diputado del FAP y referente de la CTA, Víctor de Gennaro, afirmó que le
"sorprende y duele" que no se discuta que se mueran "4
compañeros y compañeras por día en accidentes de trabajo; y 16 en enfermedades
laborales". Y agregó al respecto de la movilización: "No hubiera
creído que discutiéramos esto en un Congreso vallado".
Otro
que cuestionó la medida con dureza fue Facundo Moyano, quien pese a la ruptura
de su padre con la Casa Rosada permenece dentro del bloque del Frente para la
Victoria. El delegado del gremio de los peajes se refirió a la iniciativa como
"un engendro de la UIA" y sugirió que debía dar "vergüenza"
votar a favor.
Héctor
Recalde, diputado de la misma bancada y ex abogado de la CGT, optó por
presentar un dictamen en minoría y al momento de la votación se abstuvo. Su
decisión ocurrió una semana después de que Hugo Moyano lo increpara con ser
"servil al poder". Tras ese cruce, el kirchnerismo lo ovacionó esta
tarde en señal de respaldo.
El
encargado de cerrar la jornada fue el titular del bloque oficialista, Agustín
Rossi. “Venimos a mejorar un sistema que era indigno para los trabajadores
argentinos”, dijo al señalar que con las nuevas disposiciones se duplicarán las
indemnizaciones y se cobrarán en un plazo máximo de 15 días luego de ocurrido
el accidente y en un solo pago.
El
legislador negó que vayan a arrepentirse de haber sancionado la norma y aseguró
que sus argumentos no guardan "ninguna contradicción". “Mañana nos
vamos a parar frente a un trabajador y les vamos a decir 'vos no tenés que
mendigar nada porque tenés una ley'”, afirmó.
"Es
un paso importantísimo para resolver el problema de los trabajadores",
sostuvo finalizada la votación Rossi, quien destacó, además, que con la nueva
normativa se benefician las pequeñas y medianas empresas, que tendrán mayor
"previsibilidad", y también las ART.
Además
de Facundo Moyano y Recalde, Omar Plaíni y Jorge Rivas fueron los oficialistas
que no acompañaron el proyecto. Entre los 139 votos que logró la iniciativa se
contaron algunos diputados del PRO. En contra estuvieron las bancadas de la
Unión Cívica Radical, el Frente Amplio Progresista (FAP), el Frente Peronista,
la Coalición Cívica y Proyecto Sur.
Cuando
todavía ocurría el debate, Facundo Moyano pronosticó que la medida sería
considerada como inconstitucional, por lo que quedaría sin efecto.
Se aprobó la Ley de
Riesgos del Trabajo que favorece a las ART
Fuente: ANRed - Sur (redaccion@anred.org)
La nueva ley que modifica
el régimen de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) fue aprobada por el
oficialismo mientras el Congreso de la Nación estaba rodeado de gremios y movimientos
que convocaron a repudiar la nueva ley por ir en contra de los derechos
laborales.
Se aprobó este miércoles
24 en la Cámara de Diputados de la Nación el proyecto de ley que había sido
enviado por el Poder Ejecutivo Nacional para modificar el régimen de riesgos
laborales.
La votación fue aprobada
por 139 votos a favor, 82 en contra y 2 abstenciones, luego de haberse dado 8
horas de debate.
Durante el transcurso de
la jornada, una movilización encabezada por el Secretario General de la CGT
Azopardo y de la CTA disidente, Hugo Moyano y Pablo Micheli, respectivamente,
se concentró en las puertas del Congreso para repudiar el proyecto de ley por
favorecer a los empleadores y a las ART en perjuicio de los derechos de las y
los trabajadores.
La manifestación estuvo
acompañado también por gremios, agrupaciones, partidos y movimientos sociales
progresistas y de izquierda como la COMPA, AGD-UBA, el Movimiento Socialista de
Trabajadores, Barrios de Pie, entre otros.
El Gobierno sacó la ley de
ART con apoyo del PRO y Moyano habló de “otra Banelco”
Fuente: Lapoliticaonline.com
Fue con 139 votos a favor
y 82 en contra. El kirchnerismo tuvo el quórum justo para empezar la sesión,
que estuvo a 3 minutos de caer. La CGT y la CTA disidentes se expresaron en
contra afuera del palacio y compararon a Tomada con Flamarique. La oposición
coincidió en que es una reforma neoliberal. Con esta ley, los indemnizados por
accidentes laborales no podrán ir a la justicia.
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La Politica Online |
24.10.2012 17:51:00
Recalde y Feletti en la
sesión. Ver más imágenes
A dos días de la polémica
foto de Hugo Moyano con Mauricio Macri, que cayó como anillo al dedo para los
kirchneristas enfrentados al sindicalista, el Gobierno sancionó la reforma al
régimen de ART en Diputados con el único apoyo del PRO.
La ley fue sancionada con
139 votos, 89 en contra y sólo 2 abstenciones, tras una sesión de 10 horas que
casi no puede iniciar por falta de quórum. "Estamos de acuerdo con que se
actualicen los valores indemnizatorios y con que se favorezca la
producción", justificó el jefe del bloque PRO, Federico Pinedo, la extraña
alianza del macrismo con el kirchnerismo que tuvo la Cámara Baja.
El partido de Mauricio
Macri evitó ayer adelantar su incómoda simpatía con la propuesta oficial y
hasta hizo trascender que votaría un dictamen propio. Pero finalmente se limitó
a proponer modificaciones, que, como todas las que hubo, no fueron aceptadas.
El oficialismo no había
empezado bien, ya que no tuvo apoyo del PRO para inicair la sesión y pudo
hacerla a 27 minutos de la hora convocada, a tres minutos del límite, y con 129
diputados, lo justo para largar un debate. Lo ayudó el sanjuanino Mauricio
Ibarra, hasta hoy, en el bloque del peronismo federal.
Como insignia de los
nervios que otra vez tuvo el bloque para tener la mayoría, como le había
ocurrido durante el tratamiento de la cesión de fondos del Banco Ciudad al
Nación, Eduardo “Wado” De Pedro y Carlos “Cuto” Moreno fueron los últimos en ingresar,
antes de que Julián Domínguez iniciara la sesión con los diputados necesarios,
ni uno más ni uno menos.
No fue la única
incomodidad del kirchnerismo: afuera del Congreso la CGT y la CTA disidentes se
expresaron en contra de la reforma y la emparentaron con las políticas
noeoliberales de los 90, postura que tomó la mayoría de la oposición y algunos
diputados sindicales del oficialismo.
Uno de ellos fue Héctor
Recalde, ahora ex abogado de la CGT, quien ni siquiera se sentó para el quórum
y anticipó el voto a su despacho de minoría, que nunca llegó a tratarse. No
votó en contra del proyecto del Gobierno: se abstuvo.
“La actual ley beneficia a
la ART, El que no quiere modificarla, quiere mantener las situaciones actuales.
Venimos a dar una modificación que favorece a los trabajadores y a las pequeñas
y medianas empresas”.
Hugo Moyano.
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“Nos da vergüenza que los
trabajadores estén recorriendo los tribunales buscando una retribución justa,
queremos dársela nosotros carajo”, cerró su discurso Agustín Rossi, jefe del
bloque kirchnerista.
“Esto es un retroceso,
incluso a la legislación vigente. Sigue el negocio de las ART”, se había
indigando, temprano, Miguel Giubergia, de la UCR, primera voz opositora.
Más duro fue Moyano, desde
la calle, como en sus viejas marchas de los 90: “Esto es lo mismo que la ley
Banelco. Es una ley que va en contra de la salud de los trabajadores que es
nuestro único Capital”, denunció.
El jefe de la CGT
disidente llevó en su mayoría miembros de camioneros, judiciales y Supta, el
gremio de empleados de peajes coordinado por Facundo Moyano, todavía diputado
del Frente para la Victoria. Una vez más, compartió escenario con Pablo
Michelli, jefe de la CTA disiente, con quien planea una movilización para fines
de noviembre.
Por este proyecto se cruzó
feo con Carlos Tomada en Comisión y luego se trenzó con Agustín Rossi en una
reunión de bloque, cuando le recriminó su actitud. Esta mañana se hizo valer
con un parva de jóvenes que levantaron la bandera de la juventud sindical y
repartían volantes que igualaban a Tomada con Flmarique, el recordado ex
ministro de la Alianza acusado de pagar sobornos.
Muestra del desconcierto
del kirchnerismo fue la ida y vuelta que hubo para definir el miembro
informante. En el plenario fue el economista Roberto Feletti, presidente de la
Comisión de Presupuesto, que fue incluida junto a la de Trabajo para aportar
número.
En la sesión el
chubutenses Juan Pais, quien en un discurso sumadamente legalista desestimó el
aspecto más controversial del proyecto: la imposibilidad que tendrá el
trabajador de ir a la justicia una vez recibida la indemnización de las ART.
País enfatizó en que la
ley buscará que el trabajador damnificado cobre una indemnización justa, con
pisos mínimos, sin topes máximos y con la obligatoriedad de abonar en un pago y
no prorrateado, como ocurra ahora.
“Como escribió Verbistky”
"Como escribió
Horacio Verbistky este proyecto es un engendro de la UIA", señaló Facundo
Moyano, al rechazar el proyecto del oficialismo que sigue integrando. Al
momento de la votación, se quedó afuera del recinto hablando con los medios.
El hijo del jefe de la CGT
lideró una manifestación de la juventud sindical, afuera del Congreso y en los
cinco minutos que habló no escatimó críticas: "Para la central obrera a la
cual pertenezco se trata de un negocio de las ART con la vida y la salud de los
trabajadores.
Lo único que hace esta ley
es subirle el precio a los brazos y los ojos de los trabajadores".
"No voy a votar este
proyecto" al tiempo que informó que igual postura asumirá su compañero de
bloque y dirigente del gremio de canillitas, Omar Plaini.
Señaló que esta norma es
aplaudida por el "mismo sector sindical" que en su momento acordó con
el ex presidente Carlos Menem, como "Rodolfo Daer, Rubén Pereyra de Obras
Sanitarias, Armando Cavalieri, Luis Barrionuevo, West Ocampo y el infaltable
para entregar intereses y derechos de los trabajadores Oscar Lescano" para
aprobar "la ley de flexibilización de Erman González".
“Con el fallo Aquino, la
presidenta aumentó los topes máximos”, recordó. Ese fallo de la Corte Suprema
de Justicia, del 21 de septiembre de 2004, habilitó a un trabajador a ir a la
justicia civil no conforme con la indemnización recibida. Antes lo impedía el
artículo 39 de la ley 24557, aprobada en 1995 y ratificada en gran medida con
esta ley.
País dijo que la ley, tal
como la redactó el Gobierno, permite la vía civil si está “adecuadamente certificado”,
aunque el artículo 4 claramente restringe esa opción.
El segundo párrafo del
texto dice: “Los damnificados podrán optar de modo excluyente entre las
indemnizaciones previstas en este régimen de reparación o las que pudiera
corresponder con fundamento en otros sistemas de responsabilidad no serán
acumulables”.
El mismo artículo
determina que cualquier acción judicial debe ir por la vía civil y no por
laboral, que según los abogados laboralistas es el fuero más lento en resolver
estas cuestiones.
Rechazos varios
Con mayor o menor énfasis,
la oposición se opuso de plano a la ley. Hubo discursos que recordaban las
sesiones por las privatizaciones de los 90, como los de Víctor de Gennaro,
Margarita Stolbizer y Fernando “Pino” Solanas, actores políticos de esa época.
“Me da vergüenza ajena lo
que significa este guiño como si fuera bueno a las mutuas, sindicalistas o
sindicatos que quieren arreglar”, señaló De Gennaro, quien recordó sus
protestas de los 90 cuando presidía la naciente Central de Trabajadores
Argentinos (CTA).
“Estamos otra vez con un
congreso vallado. Hay que perder el miedo a la democracia sindical. El 84% de
las empresas privadas no tiene delegados. Hay que ir por la responsabilidad
solidaria de las empresas, que si llevan contratistas se hagan cargo”,
“Este proyecto mantiene un
sistema que fue injusto e inhumano. Toman con mucha ignorancia las sentencias
de la Nación que declararon la inconstitucionalidad del sistema”, apuntó
Stolbizer.
“Es una vergüenza escuchar
a legisladores que se dicen de procedencia peronista defender la ley de
Aseguradoras de Riesgos de Trabajo propuesta por el Poder Ejecutivo”, se
lamentó Solanas.
A diferencia de otras
leyes, esta vez la oposición atacó el articulado del proyecto por ser
perjudicial a los trabajadores y no por proclamar algo superfluo, como suele
suceder.
"Acá no hay bombos,
banderas ni militantes. Cuidado con la obediencia debida conocía a muchos que
le dio vergüenza pero la consecuencia", afirmó, con extraña efusividad,
Alcira Argumedo, de Proyecto Sur.
“Hablan de litigiosidad.
Va a haber más litigiosidad, porque habrá más pedidos de inconstitucionalidad”,
anticipó Alicia Terada, de la Coalición Cívica y todavía leal a Carrió. Más
tarde, Ricardo Gil Lavedra, jefe del bloque radical, volvió sobre ese concepto.
"Están repitiendo una receta fracasada. ¿No será que queren un
ajuste?", se preguntó el radical.
Marcela Rodríguez, una ex
carrioísta, apuntó al corazón del kirchnerismo. “Este proyecto fue apoyado por
Clarín y La Nación. El primero por omitir el tema y el segundo por sostenerlo
en sus editoriales.
Alfonso Prat Gay, que le
dejó el cierre de la Coalición Cívica a Horacio Piemonte, con historia
sindical, punutalizó que la actualización del 20% a las indemnizaciones
"no es ni siquiera la inflación del Indec de los últimos 3 años".
“A veces hay que votar en
contra de nuestros líderes. Estan votando una ley es claramente
inconstitucional es un negocio de la corporación financiera que va por 20 mil
millones de pesos”, les dijo Piemonte a los diputados del Frente para la
Victoria.



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