Este fin de semana golpearon a dos jóvenes protegidos por un
habeas corpus, dejando a uno en el hospital, y el fin de semana pasado incluso
fue víctima el sobrino de un funcionario provincial. Por Radio Pueblo
La policía de San Pedro desbocada: golpean a protegidos por
Habeas Corpus
Apenas a una semana de la visita del CELS a la provincia, el
sábado pasado la policía de San Pedro de Jujuy dio una muestra más de la represión
de la pobreza, la violencia policial y el irrespeto a la estructura jurídica
que vienen denunciando al unísono todos los organismos de Derechos Humanos de
la provincia, frente a la pasmosa inacción política del gobierno de Jujuy. En
horas de la tarde, tras un taller sobre los derechos de las personas detenidas
que se dio bajo el patrullaje constante de vehículos de la fuerza, dos jóvenes
que habían presenciado el taller y que figuran en el listado de protegidos por
el Hábeas Corpus fueron salvajemente golpeados, patadas en el piso y culatazos
incluidos, y detenidos apenas a 100 metros de donde se había dado el mismo. Los
vecinos del barrio y algunos militantes de Derechos Humanos que acababan de dar
el taller, enterados del hecho, salieron a la calle a impedirlo, en el caso de
los militantes incluso salieron con la copia del tan bastardeado Hábeas Corpus,
cosa que fue contestada por la policía con el disparo de una itaca a una
distancia menor a 50 metros que afortunadamente no aumentó el número de heridos
físicos. Más tarde se enterarían que el apellido del policía tirador era Cazón.
Mientras militantes y familiares de las víctimas en San Pedro se dirigían a la
comisaría 26 de Bº Belgrano, distintas organizaciones de Derechos Humanos como
expresos, la red por el derecho a la identidad, el área DDHH de aji-20,
abogados de DDHH y hasta el colectivo de abogados populares “La Ciega”, de la
Plata, iniciaron rápidas gestiones que impidieron el martirio de los jóvenes
fuera más grotesco o terminara en tragedia.
El final del episodio lo relató Pablo Juárez, uno de los
militantes de DDHH que estaba dando el taller “Corrimos al hospital y ví que
Mauro Alvaro Medina estaba esposado contra la pared de la guardia del hospital,
Hugo Leonardo Canedi estaba siendo atendido por la médica de guardia Dra.
Lumeto. Finalmente Hugo quedó internado y a Mauro, como es menor, se lo
entregaron a su madre. A todo esto los policías hablaban por lo bajo
burlándoce” . Tras ello hicieron la hasta hoy consabida e inocua denuncia en la
fiscalía de turno.
La total vulneración de un Hábeas Corpus, supuesto último
recurso frente al abuso en un Estado de Derecho, parece no tener valía para las
clases populares, mientras la fiscalía, en la persona del fiscal Blanco, alega
un carácter de “delincuentes” a los protegidos por el Hábeas que aparentemente,
en su particular interpretación del derecho, parece justificar las torturas más
crueles, el poder político, a su vez, no sólo mira para otro lado, sino que
gambetea las reuniones con organismos provinciales y nacionales de Derechos
Humanos, pasando pues de la inacción más vulnerante a la acción más ominosa. El
desboque de la policía, mientras tanto, afecta ya también a familiares de ese
mismo poder político que opta por la inactividad y el silencio.
“¿Abogado? acá no estamos en Estados Unidos”
El fin de semana anterior Sergio Ontivero, un joven sin
ningún antecedente, al gusto del fiscal, y sobrino de un funcionario provincial
tuvo problemas a la salida de un boliche con policías de civil, a los cuales no
dudaron en sumarse sus colegas uniformados. La historia luego siguió el mismo
modus operandi: torturas, baldazos de agua y la acusación de ser “drogadicto” y
“borracho”, para más inri, cuando el joven, en todo su derecho, solicitó un
abogado la respuesta fue “¿Abogado? Acá no estamos en Estados Unidos”.
Acaso la posterior conciencia de hasta donde habían llegado
(tras algunas llamadas y presencias hasta ellos podían inferirlo) llevó a los
uniformados del nuevo turno a liberar al chico, eso sí, sin pasarlo al hospital
y sacado por la puerta de atrás de la comisaría.
El birle oficial
Una semana antes de esta nueva vulneración del Hábeas, el
martes 30 de julio, una comitiva compuesta por todos los organismos de DDHH de
la provincia esperaba, frente a casa de gobierno, una ya peticionada y
largamente esperada reunión con el Ministro de Gobierno, Oscar Insausti, para
hablar de la situación de los DDHH en San Pedro. A la comitiva se sumaba una
delegación del CELS que había venido desde Buenos Aires.
El ministro nunca apareció, con el argumento de la visita
pesidencial, y quedó pactada una nueva reunión para el lunes siguiente, ya sin
la posibilidad de contar con la presencia de la delegación bonaerense. Pero el
lunes reincidió en el faltazo, según las palabras de un integrante de la de la
comitiva “Al igual que el martes pasado, que teníamos una reunión pactada de
varias semanas, el Ministro no apareció. Nos mandó en su cuenta a una persona
que por lo que veíamos no tenía ni idea de lo que pasa en San Pedro, cuando le
contábamos lo que pasaba el muchacho habría los ojos muy sorprendido”, “los
organismos de Derechos Humanos no necesitamos que nos pongan un psicólogo que
se siente a escucharnos, sino que necesitamos se tomen medidas certeras y
urgentes”. Mientras la voluntaria desidia de los políticos adquiere los ribetes
rocambolescos de un desboque que afecta hasta su propia sangre y la inacción
flagrante de la fiscalía genera dudas hasta al más cándido (fiscalía a la que
el CELS debió recordar no necesitaba pedir ratificación de denuncias por
haberlas tomado y derivado nada menos que un juez, el Dr. Llermanos), el carro
policial sin bridas ni frenos juega irresponsablemente con integridad y la vida
de muchos chicos que corren peligro en manos de personas que a esta altura de
las torturas no pueden calificarse sino como delincuentes con uniforme azul.
Fuente: http://anred.org/spip.php?article6506

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