SOCIEDAD › EL CASO DE UNA MUJER AMENAZADA POR SU EX PAREJA
NO HABILITO LA SUSPENSION DE JUICIO A PRUEBA
El caso de una mujer, quien denunció a su ex marido por
amenazas, avanza en la Justicia Correccional de Mercedes. Se propuso la
probation, pero la mujer no aceptó. El fallo Góngora de la Corte sostiene que
no es aplicable en casos de violencia de género.
Por Mariana Carbajal
A pesar de que la Corte Suprema sentenció en abril que en
los casos de violencia de género la probation no puede ser una alternativa para
evitar el juicio oral, en la provincia de Buenos Aires no hay un criterio uniforme
en ese sentido. Un caso emblemático es el de Andrea Arazco, a quien desde la
Fiscalía Nº 5 de Mercedes le propusieron si quería “arreglar” con una probation
la causa por amenazas y desobediencia iniciada contra su ex marido, Guillermo
Eduardo Vázquez. “El problema es que la Procuración General de la provincia no
se expidió sobre el tema y no indicó un criterio unificado para que los
fiscales actúen en los casos que contemplan delitos penales en el marco de
violencia de género”, denunció Flavia Delmas, integrante de la Red de Políticas
Públicas para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres
en la provincia de Buenos Aires, que integran más de una veintena de
organizaciones de la sociedad civil especializadas en la temática.
Andrea tiene 42 años y vive en la localidad de 9 de Julio
aterrorizada por Vázquez, de quien se separó en 2011, después de 21 años de
matrimonio, durante los cuales la violencia machista fue un tormento cotidiano,
según denunció en la Justicia. El hombre tiene antecedentes de homicidio, anda
con un arma blanca y no acepta la decisión de ella de dejarlo, según surge del
expediente.
“Vas a terminar como la mujer del Boli Gammellía, vas a ver,
así vas a terminar”, la amedrentó Vázquez, según denunció Andrea en la Justicia.
Gammellía es un peluquero de 9 de Julio, amigo de Vázquez, que está preso
imputado por el femicidio de su pareja. Vázquez finalmente no podrá eludir el
juicio oral y público, como pretendía la Fiscalía. La primera audiencia del
debate está convocada para el próximo miércoles a las 10 en el Juzgado en lo
Correccional Nº 2 del departamento judicial de Mercedes, a cargo del juez
Roberto Daniel Vila. Se le imputa el delito de amenazas simples hacia su ex
esposa y desobediencia de un mandato judicial, al incumplir la restricción de
acercamiento a Andrea que le impuso durante algunos meses la Justicia. “Si no
volvés conmigo, te voy a matar. Ya vas a ver, nos vamos a ir los dos juntos”,
es una de las frases con las que atemorizó a Andrea. El matrimonio tuvo 3
hijas, dos de ellas, de 7 y 14 años, viven con la madre; la mayor, de 23, está
de novia y vive con su pareja. En 9 de Julio, Vázquez es conocido por su
actividad de prestamista.
“El 7 de diciembre de 2012 entró a mi casa y me volvió a
pegar. Sacó su navaja. Lo volví a denunciar. Actualmente no tiene prohibición
de acercamiento, porque se la dictaron una vez más el 7 de diciembre, pero le
dieron 90 días, y ya se vencieron”, contó Andrea a Página/12. La mujer, de 42
años, relató que vive “con pánico”. “Me destruyó psicológicamente,
imponiéndonos el miedo con su cuchillo. Nunca sabía qué podía pasar en nuestra
casa”, dijo Andrea. Cuenta que se siente desprotegida y que durante la feria
judicial la llamaron de la UFI Nº 5, que lleva el expediente, para ver qué le
parecía a ella una suspensión de juicio a prueba. “Yo no sabía de qué me
hablaba, no sabía que era una probation”, dijo a este diario. La propuesta no
prosperó.
“En el caso de Andrea Arazco, siempre se minimizó el caso.
No es un dato menor que le hayan ofrecido arreglar el caso con una probation,
hablándole con tecnicismos, cuando el imputado tiene un antecedente penal y una
condena por homicidio”, cuestionó Delmas, directora de la Especialización en
Género y Comunicación de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional
de La Plata. También advirtió que la mujer víctima de violencia de género en el
ámbito de la provincia de Buenos Aires tiene que sortear varios obstáculos
cuando la denuncia sigue el curso de la Justicia penal. “El primero es que la
fiscalía o ayudantía fiscal investigue los delitos como corresponde, sin
minimizar relatos de la mujer. Si se logra que la investigación penal
preparatoria avance y se eleve a juicio, el segundo obstáculo es que no se
proponga la figura de la probation.” Delmas recordó el caso de Carla Figueroa,
la joven de La Pampa a la que “en una situación de asimetría de poder” se
indujo a que aceptara un “arreglo” o “acuerdo” a través de la figura jurídica
del “avenimiento que le costara la vida”. Carla había denunciado a su ex pareja
por violación. Como consecuencia de este caso, el Congreso derogó el
avenimiento del Código Penal.
SOCIEDAD › EL CASO DE ANDREA ARAZCO, QUE SE DEBATIRA EN
JUICIO ORAL
“Insinúa que es capaz de hacer cualquier cosa”
Por Mariana Carbajal
Andrea Arazco se separó de hecho de Guillermo Vázquez en
septiembre de 2011, tras un matrimonio de dos décadas, durante el cual tuvieron
tres hijas, de 23, 14, y 7 años. La mayor de las hijas se mudó con su novio,
las otras dos viven con su mamá. Según consta en el expediente judicial, el 17
de octubre de 2011, Andrea hizo una exposición civil en la policía de 9 de Julio
dando cuenta de la violencia que estaba padeciendo por parte de su ex esposo.
Las agresiones fueron en aumento. El 30 de enero de 2012 hizo una denuncia por
violencia de género y amenazas en las que intervinieron, respectivamente, el
juzgado de paz de 9 de Julio y la UFI N 5 de Mercedes. El servicio local de
violencia fue puesto al tanto de toda la situación. Andrea relató en su
denuncia que al regresar su ex marido de vacaciones con dos de sus hijas
ingresó a su casa y la amenazó con matarla si no se reconciliaban. “Rompe todo,
se pone agresivo. Hasta los vecinos escuchan los disturbios”, dice la denuncia.
“Si no volvés conmigo te voy a matar, nos vamos a ir los dos juntos”, denunció
Andrea que le dijo. “Vos vas a terminar como la mujer del Boli Gammellía, vas a
ver, así vas a terminar vos”, también la amedrentó. Gammellía está preso, con
prisión domiciliaria, imputado del femicidio de su esposa, ocurrió también en 9
de Julio. Incluso, Andrea denunció que su ex esa noche rompió un vaso con la
mano y les mostraba a ella y a las hijas como se lamía la sangre, “como
insinuando que es capaz de hacer cualquier cosa”. También le dice que “le va a
prender fuego a la casa con ella adentro”. Andrea fue a realizar la denuncia a
las dos de la madrugada, presa del pánico. Contó en la sede policial que él
“chapea diciendo que es más hombre que los demás porque estuvo preso por
homicidio, ya que de joven mató a un tipo, y de esa forma siempre la ha tenido
amenazada de muerte diciéndole que cuando él quiera la va a matar. Ultimamente,
como están separados, lo dice constantemente”. Esa madrugada el agresor se
presentó en la comisaría y la amedrentó también allí. Esta situación la
denunció Andrea al día siguiente, el 1 de febrero de 2012, en una ampliación de
su declaración anterior, donde además hizo hincapié en que “es habitual que
lleve arma blanca” y señaló que había olvidado decirlo el día anterior por los
nervios que sintió cuando él se hizo presente en la seccional.
Con ese panorama, el 2 de febrero, la jueza de paz
subrogante de 9 de Julio, Rosana Farina, dictó una medida cautelar dado el alto
riesgo en el que se encontraba la mujer por la violencia ejercida por su ex
marido y le prohibió al agresor acercarse a menos de 150 metros de ella y de la
casa donde ella vive. Pero Andrea volvió a denunciar a Vázquez por violar la
restricción sucesivas veces. Incluso denunció que se ha metido en su casa,
amenazándola de muerte, delante de las chicas. En otras oportunidades se ha
llevado a las hijas por la fuerza. En la fiscalía de Mercedes se abrió otra
causa por el delito de desobediencia, porque no cumple con el perímetro que se
le impuso. Por las amenazas y la desobediencia, Vázquez enfrentará a partir del
miércoles un juicio oral y público.
SOCIEDAD
“El Estado debe sancionar”
Por Mariana Carbajal
Los fiscales deben reconocer “las particularidades de los
casos de violencia, donde la asimetría entre víctima y victimario está siempre
presente”, advirtió la abogada Natalia Gherardi, directora del Equipo
Latinoamericano de Justicia y Género (ELA). “Ofrecer la probation aun en los
casos en que hay un ‘perdón’ por parte de la víctima, sin una consideración más
particularizada de los hechos y las circunstancias personales de quienes están
involucrados, no es buena administración de justicia”.
La especialista explicó que en los casos de violencia de
género en el marco de relaciones afectivas, el derecho se enfrenta a la
disyuntiva de avanzar en la investigación y sanción de los delitos cometidos
contra las mujeres o dejar sin efecto los procesos ante el perdón manifestado
por la víctima, cuando es mayor de edad. “Es importante evaluar cuáles son las
condiciones subjetivas y emocionales en que se da ese perdón, aceptando la
finalización del trámite judicial, con todas las consecuencias que eso conlleva.
En el caso de la probation en particular, una vez transcurrido el plazo fijado
sin que se haya cometido un nuevo delito, la acción penal se extingue y el
beneficiado no tendrá registro penal alguno”, advirtió Gherardi. “Cabe
preguntarse entonces si el perdón debe hacer perder todo interés del Estado
para investigar y sancionar. Hay que tener en cuenta que la única forma de
sanción posible no es necesaria y exclusivamente la sanción penal. La sola
aceptación de la víctima y volver a convivir no exime al Estado de investigar y
sancionar la violencia contra las mujeres”.

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