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20 de marzo de 2018

Sobre el Proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo

En el día de ayer se presentó en el Congreso por séptima vez el Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. El mismo contempla el derecho de toda mujer a decidir voluntariamente la interrupción de su embarazo durante las primeras 14 semanas del proceso gestacional. Establece que las obras sociales, medicinas prepagas, el sector público de salud incorporarán como prestación médica básica obligatoria la cobertura integral de la interrupción legal de embarazo. Asimismo, señala que se garantizará a la mujer la realización del mismo dentro del plazo de 5 días desde que asiste a algún centro de salud y expresa su consentimiento por escrito. No será necesaria ninguna autorización judicial previa.

Este proyecto de ley está basado en la realidad de muchas mujeres argentinas. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación de 2015, en Argentina se realizan entre 370 y 522 mil interrupciones de embarazos por año, según cifras estimativas, ya que se trata de una práctica clandestina que arroja a las mujeres a la ilegalidad. En 2012, murieron a causa de abortos mal realizados 33 mujeres en el país, constituyéndose en la principal causa de muerte materna. En 2014, 290 mujeres murieron y en 2013, 243. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación , en 2015 murieron 55 mujeres por abortos.
      Es decir, siguiendo solo estos datos oficiales, podemos decir que el número de abortos en nuestro país aumenta año a año, así como las muertes por su práctica.
     Por ello, la práctica de la interrupción voluntaria del embarazo es una cuestión de salud y políticas públicas, no de moral.

Actualmente, el aborto en Argentina SOLO está permitido en estos casos:

Según el art. 86 del Código Penal, el aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta, no es punible:

1º Si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios.

2º Si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el aborto.

  Esta legalidad relativa da lugar a tres interrogantes:

1- Queda a libre criterio la pregunta ¿qué es salud? Para la Organización Mundial de la Salud, debe contemplarse la salud integral, que se compone por la psicológica, emocional y vivencial. En la legislación actual, solo se contempla la salud como unidad biológica del cuerpo: salud física-psíquica.

2- En los casos de violación, vemos constantemente cómo muchas de las mujeres que sufrieron el abuso, deben atravesar instancias judiciales que son altamente traumáticas e invasivas para la víctima.

3- El problema más urgente de la legislación actual sobre el Aborto es que deja afuera a miles de mujeres que no pudieron o no supieron prevenir un embarazo que no deseaban. Toda mujer debería tener derecho a decidir sobre su cuerpo sin que los recursos económicos sean una condición para ello. Como siempre, las que menos libertad tienen de hacerlo representan al sector más vulnerado de la sociedad. Es decir, las mujeres pobres. Su única alternativa a ser madres termina siendo abortar en lugares clandestinos, en pésimas condiciones sanitarias, y en ellos correr el riesgo de perder su vida.

Estos tres puntos dejan claro que, conforme al derecho humano a la salud del que gozamos todos los habitantes de la nación, es importante que haya una Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Esta Ley tiene responder al número de abortos que ya se realizan en nuestro país, frenar las muertes de las mujeres, e incluir a todos los sectores en un sistema de políticas públicas preventivas e integrales, de Educación Sexual para decidir, Anticonceptivos para no Abortar, y Aborto Legal para no morir.

6 de marzo de 2018

#8M Paro Internacional de Mujeres


 
Las mujeres en Argentina son trabajadoras, estudiantes, madres, artistas y cargan un doble peso que las oprime: el que resulta de ser mujer sumado al de todos los padecimientos propios de cada uno de esos lugares que transita.

Como trabajadoras, además de los despidos y el trabajo en negro, todavía ven la brecha salarial que puede llegar hasta el 35%, la imposibilidad de ascender a puestos jerárquicos y el sexismo de parte de superiores o compañeros. Durante el embarazo y la maternidad, muchas mujeres sufren todo tipo de hostigamientos y algunas son despedidas con motivo de su estado. La misma situación sufren integrantes de diversos colectivos de géneros, que aún se encuentran relegados socialmente.

Las mujeres estudiantes sufren los recortes a la educación, el cierre de escuelas, la falta de mejoras edilicias, la falta de cupos. 8 de cada 10 docentes en Argentina son mujeres y sufren la suspensión de pago, las enfermedades profesionales no reconocidas como tales, el congelamiento de sueldos, el techo salarial.

Las mujeres son las depositarias de todo un sistema de cultura patriarcal, que las estigmatiza con el deber moral de la maternidad. Además de todas las tareas mencionadas anteriormente, deben hacerse cargo de la casa, tareas de cuidado de hij@s y adultos mayores. Es el mayor trabajo no remunerado ni reconocido en todo el mundo: ser ama de casa.

La mujer que no desea ser madre y, por falta de información, de acceso a anticonceptivos, o accidentalmente, queda embarazada, solo puede interrumpir el embarazo en una clínica clandestina, teniendo que pagar una alta suma por el procedimiento, o poniendo en riesgo su cuerpo por las faltas de higiene. Por esta razón, las mujeres pobres son las que mueren.

Todas las mujeres, estudiantes, madres, hijas, artistas, son acosadas en la calle, sometidas a un comportamiento legitimado por los varones en esta sociedad.

Las mujeres homosexuales también son discriminadas además por su elección sexual. Este año, una pareja fue detenida por la policía, por besarse en el transporte público. Las mujeres de comunidades originarias defienden sus tierras contra la privatización de las mismas, y contra las mineras que contaminan sus ríos.

Según el Registro Nacional de Femicidios, en el 2017 hubo 254 femicidios en nuestro país. El 18% de estas mujeres había realizado denuncia previa, y el 12% contaba con medidas de protección.

El femicidio es el último eslabón de la violencia de género, pero antes de eso las mujeres sufren los golpes de su pareja, los golpes de los medios que hablan de crímenes de “pasión” o preguntan cómo estaban vestidas, la violencia de un sistema que las culpabiliza, abandona, acosa, estigmatiza y cosifica.

Los tan celebrados avances de las mujeres en el mundo han respondido siempre a la unidad de ellas, a la movilización, y al reclamo urgente de que el Congreso ponga en agenda los temas que nos preocupan a las mujeres todos los días y que nos pondrán en la calle este Día Internacional de la Mujer.

Distintas leyes, como el voto femenino, la Ley 26.485 (de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres), Ley de Talles, la creación de la figura penal de “femicidio”, fueron logros positivos en nuestra vida y debemos seguir trabajando para que haya más. Es importante que conozcamos las diferentes situaciones que vivimos las mujeres en nuestro país, y que derroquemos la idea del sexo débil, todas juntas, exigiendo leyes que nos amparen.

Por eso, las mujeres que trabajamos en Abogados en Cooperativa nos sumamos al paro del 8 de marzo. Porque sabemos que si las mujeres paramos, para el mundo.

SENTENCIA INTERLOCUTORIA N° 45567 SALA VI Expediente Nro.: CNT 38955/2018 (Juzg. N° 51) AUTOS: “GONZALEZ RAUL FABIAN C/ MINISTERIO...