Miguel Galván, del
Movimiento Campesino de Santiago del Estero, fue asesinado por defender el
territorio. Las responsabilidades, los desalojos, la soja, Monsanto y las
víctimas de un modelo de corporaciones y gobiernos.
Por Darío Aranda.
Otra víctima
campesina-indígena. Otra vez en Santiago del Estero. Y, otra vez, el trasfondo
de un modelo agropecuario que avanza sobre familiares rurales y pueblos
originarios. Miguel Galván, de 40 años, fue asesinado de una puñalada en la
yugular por un “sicario” de un empresario sojero. El crimen sucedió ayer en el
paraje Simbol, en el límite con Salta. “Todo el año denunciamos que esto se
podía repetir y los jueces y el Gobernador miraron para otro lado”, denunció
Deolinda Carrizo, del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía
Campesino). Afirmó que el motivo de fondo es “el agronegocios” y exigió al
gobierno nacional “acciones contundentes” para frenar la violencia en el campo.
“La ley de freno a los desalojos campesinos está hace un año durmiendo en el
Congreso. No puede ser que tenga que correr más sangre campesina para que los
políticos se pongan de nuestro lado”, lamentó la dirigente del Mocase-VC.
Miguel Galván integra el
Mocase-VC, es parte del Pueblo Lule-Vilela y trabaja junto a su hermano Rafael
en el mismo territorio donde siempre vivió con su familia. A mediados de este
año comenzaron a recibir amenazas de Paulino Riso, conocido en la zona por ser
fuerza de choque de empresarios agropecuarios que pretenden hacerse de
territorios de campesinos e indígenas.
En un comunicado, el
Mocase-VC explicó ayer que las familias del Simbol “venían siendo hostigadas
por sicarios de la Empresa Agropecuaria Lapaz SA de Rosario al Frontera
(Salta), quien pretende alambrar parte del territorio de las comunidades
indígenas Lule Vilela”. Los Galván no permitieron que la empresa avance sobre
sus parcelas y, el 15 de septiembre, comenzaron el relevamiento territorial
estipulado en la Ley 26160 de Emergencia Territorial (sancionada en 2006, prevé
realizar un catastro de todos los territorios indígenas y suspende los
desalojos).
A fines de septiembre se
intensificaron las agresiones y el empresario Facundo León Suárez Figueroa, a
cargo de Lapaz SA, denunció por “usurpación” a los hermanos Galván. El motivo
está explicitado en el expediente judicial: “Lote 4, departamento de Copo, 1622
hectáreas”, zona pretendida para soja y maíz transgénico.
Deolinda Carrizo, del
Mocase-VC, resume el desenlace: “Los compañeros defendían el territorio, se la
hacían difícil al empresario y a sus matones, entonces Riso se llegó a la
siesta, lo encontró solo al Miguel cuando daba agua a los animales, y lo
acuchilló”.
Carrizo denunció que,
hasta la 20 de ayer, el acusado aún no había sido detenido.
Muerte anunciada
“Se podría haber evitado,
va a volver a ocurrir”. Fue el título del comunicado, del 16 de septiembre, del
Mocase-VC. En nueve párrafos, el movimiento campesino recordó que, previo al
asesinato de Cristian Ferreyra , de 23 años (16 de noviembre de 2011) había
alertado sobre la violencia en el norte provincial. “Habíamos denunciado con anterioridad
lo que terminó ocurriendo. Se podría haber evitado. Y denunciamos que hoy,
septiembre del 2012, estamos viviendo en el mismo escenario de muerte y
violencia”, advirtió la organización hace tres semanas.
“Brillaba por su ausencia
el gobierno provincial, que no intervino y permitió que las fuerzas
paramilitares de los sojeros se llevaran la vida campesina”, denunció el
Movimiento. Y puntualizó “dos hechos que no terminaron con la muerte de nadie
pero fueron dos ‘Cristian Ferreyra’”. Recuerda que en en diciembre de 2011 balearon en el pecho a Néstor Palacios,
campesino que junto a su comunidad resistió el avance de una empresa
agropecuaria de Tucumán.
El otro caso, el 1 de
julio de 2012, en territorio salteño, límite con Santiago del Estero. “El empresario
Saa llevó un grupo armado al mando de José Palavecino para intentar apoderarse
del campo comunitario de diez familias campesino indígenas de los parajes de
Choya, Vinalito, Vinal Macho y Dos naranjos (muy cerca del Simbol). Luego de
una semana de amenazas con armas de fuego, le dispararon a la altura del pecho
al campesino Sixto Ruiz, en otro caso que sólo por suerte no terminó con la
muerte del poblador. A pesar de esto, la policía salteña continúa en el lugar
sin permitir el ingreso de las familias al campo comunitario, prestando
adicionales para el empresario”, precisaba el comunicado de septiembre pasado.
Como una tragedia
anunciada, el Mocase remarcaba: “Hoy, entrando en la recta final del 2012,
volvemos a denunciar lo que está ocurriendo, y vemos con mucho temor que se
vuelva a repetir lo del año pasado (… ) En el Norte de Santiago del Estero y en
el sur de Salta hay olor a pólvora, es nuevamente una zona liberada y caliente.
Zona Roja. Y desde este medio, comprometemos nuevamente a las autoridades
nacionales y provinciales, hagan todo lo que se tenga que hacer, para que
cualquier conflicto vinculado a la tierra tenga resolución civil,
constitucional, y que salvaguarde el derecho de los más olvidados, los más
desprotegidos por las fuerzas de seguridad, pero protegidos por formar parte de
una organización que nuclea mujeres y hombres, sujetos históricos, que no van a
permitir que se avasallen los derechos de los campesinos y de los indígenas.
Campesinos e indígenas que desde siempre y para siempre, amarán y cuidarán la
tierra, su territorio”.
Proyecto cajanoeado
El 19 de abril de 2011, en
Buenos Aires, una decena de organizaciones campesinas hicieron público un
proyecto de ley para frenar los desalojos campesinos. Trabajado durante un año
y producto del consenso, el proyecto solicitaba detener los desalojos durante
cinco años e instaba a, en los tres primeros años, realizar un relevamiento de
posesión y uso de tierras. La fundamentación del proyecto cuestionaba al modelo
extractivo, denunciaba el avance minero y los agronegocios. Los sindicaba como
contrarios a la vida campesina y violatorios de los derechos humanos. Se innovó
al proponer la tierra como un bien social y no como una mercancía. Proponía una
mirada integral de la problemática de tierra, instalaba una política agraria
con los campesinos como actores centrales, con acceso al agua, tierra, créditos
y mensuras.
Fue consensuada y
presentada por el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), el Movimiento
Campesino Liberación (MCL), el Foro de la Agricultura Familiar (Fonaf), el
Frente Nacional Campesino (FNC) y la Mesa Provincial de Organizaciones de
Productores Familiares.
Había pasado casi todo
2011 y ningún legislador había ingresado el proyecto en el Congreso Nacional.
El 16 de noviembre
asesinaron a Cristian Ferreyra.
El 18 de noviembre hubo
una masiva marcha en Capital Federal. El Movimiento Nacional Campesino Indígena
(MNCI –donde el Mocase-VC es una de las organizaciones de base) enumeró cuatro
niveles de responsabilidad: el modelo agropecuario, el gobernador Gerardo
Zamora, el Poder Judicial provincial y el Gobierno Nacional.
Una semana después, el 25
de noviembre, el MNCI se movilizó hasta el Congreso Nacional junto al Frente
Transversal, la Cámpora, el Movimiento Evita, la CTA oficialista y Nuevo
Encuentro, entre otras organizaciones kirchneristas. El proyecto de ley de
freno a los desalojos fue ingresado con la firma de los legisladores
kirchneristas Diana Conti, Carlos Heller, Edgardo Depetri, Martín Sabbatela e
Inés Pilatti.
A casi un año de su
ingreso al Congreso, y con el kirchnerismo con mayoría en ambas cámaras, aún no
fue tratado el proyecto para frenar los desalojos campesinos.
“No pueden seguir
esperando que se derrame más sangre. Sabemos que no es la solución de fondo,
pero esa ley no se puede demorar más, es la ‘Ley Cristian Ferreyra” y ahora
también ‘Ley Miguel Galván’. No la pueden demorar más”, reclamó Carrizo, del
Mocase-VC, y anunció que hoy jueves al mediodía el MNCI se movilizará al
Congreso para exigir la aprobación de la ley.
Avances
En marzo de 1996, cuando
el gobierno de Carlos Menem aprobó la soja transgénica con uso de glifosato, la
oleaginosa ocupaba seis millones de hectáreas. Devaluación mediante, en 2003,
ya abarcaba 11 millones de hectáreas. La última campaña, el Ministerio de
Agricultura celebró que llegue a 19,8 millones de hectáreas, el 56 por ciento
de la tierra cultivada de Argentina. El Plan Estratégico Agroalimentario (PEA),
presentado por la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, planifica llegar
en 2020 a las 160 millones toneladas de granos (un 60 por ciento más de la
actual cosecha), con un 20 por ciento más de soja.
En sus 180 carillas, el
PEA no menciona en ningún momento a campesinos e indígenas. Apenas tres carillas
hablan de “agricultura familiar”. El sujeto agrario del modelo es el
empresariado rural y las grandes empresas proveedoras de insumos.
El “corrimiento de la
frontera agropecuaria”, eufemismo técnico para graficar la avanzada del
agronegocios sobre regiones extrapampeanas, multiplico los conflictos en el
norte de Santa Fe y Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Chaco y Salta.
El 15 de junio pasado, en
un almuerzo en la sede del Consejo de las Américas y frente a las mayores
empresas estadounidenses, la Presidenta relató: “Hace unos instantes estuve con
Monsanto, que nos anunciaba una inversión muy importante en materia de maíz (…)
Y además estaban muy contentos porque Argentina hoy está, digamos, a la
vanguardia en materia de eventos biotecnológicos”.
“Aquí tengo, y esto la
verdad que se los quiero mostrar porque estoy muy orgullosa, el prospecto de
Monsanto. Una inversión muy importante en Malvinas Argentinas, en Córdoba, en
materia de maíz con una nueva digamos semilla de carácter transgénico, que se
llama Intacta (…) Yo le comentaba, y la gente de Monsanto no lo sabía, que
tenemos una Patagonia en la cual algún productor argentino tiene producción,
por ejemplo, forrajera y que uno lo puede observar en medio de la estepa
patagónica los círculos que solamente con riego producen forraje de primerísima
calidad. Y tenemos también agua en la Patagonia (…). Esto nos da la idea de que
el elemento vital, agua, nos va a permitir extender la frontera agropecuaria”.
El 27 de julio, el MNCI
difundió un duro comunicado contra el Gobierno Nacional. “Democracias o
corporaciones transnacionales: tiempos de elección”.
“La Bienvenida y entrega
de nuestros bienes naturales a las transnacionales es una gran contradicción
con otros principios enunciados desde el gobierno nacional (…) ¿Cómo explicamos
que los ‘dueños’ de la tierra y las transnacionales estén embolsando fortunas y
en nuestros barrios y comunidades aún nos rodea la pobreza? ¿Cómo debemos leer
estas caricias discursivas a Monsanto, Vale, Barrick? La Mesa de Enlace ve
satisfecha cómo se reconoce su discurso y su modelo. El ‘yuyo’ ya no es
maldito, ahora es bendecido, y los ruralistas van por más”.
El Movimiento Campesino
Indígena sabe que el avance del agronegocios implica un avance sobre sus
territorios, con más desalojos, desmontes, agrotóxicos y represión: “Nuestra
posibilidad de vivir, trabajar y producir se ve amenazada con cada paso que dan
las transnacionales en nuestro territorio, y es por esto que vamos a
combatirlas hasta nuestra última gota de aliento. Se trata de vidas, de
millones de vidas que están en juego”.
Tres semanas después del
comunicado del MNCI, el Gobierno aprobó la nueva soja de Monsanto.
Responsabilidades
El comunicado del
Mocase-VC de ayer a la noche era claro: “El gobernador Gerardo Zamora una vez
más es responsable de la muerte de un
campesino indígena, como lo fue la de Cristian Ferreyra (…) Son conscientes de
sus responsabilidades políticas los funcionarios santiagueños inoperantes y
cómplices de estos asesinatos de los guardianes de la producción campesina
indígena. Exigimos juicio y castigo para los responsables materiales,
ideológicos y políticos del asesinato de Miguel Galván”. En el último párrafo,
exigen “aprobación urgente” de la ley que frena los desalojos de campesinos.
-¿Qué responsabilidad
tiene el modelo agropecuario? (preguntó este periodista)
Deolinda Carrizo,
experimentado cuadro del Mocase-VC y del MNCI, respondió de inmediato: “Estos asesinatos
los provoca el programa estratégico de los agronegocios, las empresas
transnacionales y locales que impulsan la soja, que se vienen con el último
maíz transgénico, con los agrotóxicos, los agrocombustibles y toda la bosta que
venden como un modelo exitoso. ¡Exitoso una mierda. Se lleva la vida de
compañeros del campo!”
-En el comunicado está
bien clara la responsabilidad que le asignan al gobernador Zamora. Hasta hace
una hora, el Gobernador estuvo en un acto en Casa de Gobierno con la Presidenta.
¿Qué responsabilidad le cabe al gobierno nacional?
“La Deo” –como se la
conoce en el MNCI– se toma un segundo para contestar, pero no le escapa a la
pregunta: “Los gobiernos son circunstanciales y nuestra lucha no empezó ni se
terminará con este Gobierno. Nosotros luchamos por vivir y trabajar en el
campo, para producir alimentos sanos para el pueblo, luchamos por la soberanía
alimentaria. Y está bien clarito qué modelo apoya este Gobierno”.
Una lista que crece
Javier Chocobar, comunero
diaguita de comunidad Chuschagasta (Tucumán). Asesinado el 12 de octubre de
2009.
Sandra Ely Juárez murió
frente a una topadora de un paro cardiaco el 13 de marzo de 2010, paraje
campesino de San Nicolás (Santiago del Estero). 33 años, dos hijos.
Roberto López, abuelo qom
de la comunidad Potae Napocna Navogoh (La Primavera, de Formosa). Asesinado en
la represión policial del 23 de noviembre de 2010. La comunidad apuntó al
gobernador Gildo Insfrán, que gobierna la provincia desde 1995, diecisiete años
en el poder.
Mario López, dirigente del
Pueblo Pilagá de colonia Alberdi (Formosa). Murió atropellado por un oficial de
policía el 24 de noviembre de 2010, cuando se dirigía hacia la comunidad La
Primavera para solidarizarse por la represión. Su familia denunció, y aún sostiene,
que no fue un accidente, sino un atentado.
Martíres López, histórico
y activo dirigente qom de la Unión Campesina de Chaco y de la Corriente
Clasista y Combativa. Murió el 14 de junio de 2011, luego de un dudoso
accidente cuando circulaba en moto por la localidad de Pampa del Indio. La
familia, y la organización en la que militaba, iniciaron una causa en la que
denuncian “homicidio”.
Cristian Ferreyra, 23
años, padre de un niño, militante del Movimiento Campesino de Santiago del
Estero, asesinado el 16 de noviembre de 2011 en el paraje San Antonio, norte de
la provincia.
Miguel Galván. 10 de
octubre de 2012.

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