Por Alejandra Y. Bernat
En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia
contra la Mujer
SEGUIMOS LUCHANDO POR NUESTRO DERECHO A VIVIR
Miles de mujeres en este país son víctimas del maltrato
intrafamiliar, laboral, presas de las redes de trata y tráfico de personas.
Miles de mujeres han sido asesinadas con la complicidad del Estado que no
brinda una respuesta efectiva en los casos de violencia intrafamiliar o
laboral, y que es parte incluso operativa del redil mercantilizador en el caso
de la trata y el tráfico.
Un trabajo de la Asociación para Políticas Públicas y de
acuerdo al procesamiento de datos producidos por el Ministerio de Salud
Nacional, en Argentina entre los años 1997 y 2010 ocurrieron 6.077 homicidios
de mujeres, la gran mayoría de los casos están vinculados a una dinámica de
violencia de género o femicidios. Y en los últimos 5 años hubo 1236 femicidios
registrados por la ONG La Casa del Encuentro, siendo la mayoría de los
victimarios sus relaciones más cercanas.
Para el año 2012 sin embargo, la cifra reflejaba una
tendencia creciente. Según el informe del Observatorio de Femicidios en
Argentina que dirige la ONG La Casa del Encuentro, en el año 2012 fueron
asesinadas 255 mujeres por violencia de género, esto significa casi una mujer
asesinada por día. Una mujer fue asesinada en nuestro país por violencia de
género cada 35 horas.
La gran mayoría de estas mujeres habían realizado la
denuncia por violencia doméstica, en muchos casos existía orden de exclusión
del hogar del agresor. En la Ciudad de Buenos Aires el Programa de Atención
Integral en ese mismo año había recibido más de 5.000 consultas y brindado
asistencia a más de 3.600 mujeres. En el informe de La Casa del Encuentro
también se revelaba que, como consecuencia de los femicidios, cientos de
menores de edad quedaban sin madre.
En el caso de la Provincia de Buenos Aires, las estadísticas
demuestran que el 77% de las mujeres atendidas en hospitales públicos
bonaerenses por violencia de género fueron agredidas por sus parejas y en el
81,8% de esos casos las mujeres sufrieron violencia física combinada con
violencia psicológica, sexual, verbal y económica. De los 895 casos de
violencia atendidos en los hospitales de la Provincia el 81,5% fueron hechos
contra mujeres.
Las soluciones brindadas por el Estado operan en el marco
supraestructural y muchas veces sólo en el plano discursivo sin que exista una
política activa realmente efectiva a la hora de prevenir y sancionar este tipo
de acciones criminales que se desarrollan contra las mujeres.
Si bien existe funcionando en el ámbito de la Corte Suprema
una oficina especial que aborda estos casos, y también se creó en el año 2011
la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones
de Violencia de Género (CONSAVIG) con el objeto de formular las sanciones a la
violencia de género establecidas por la Ley 26.485 de “Protección integral para
prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en todos los
ámbitos que desarrollen sus relaciones interpersonales”, lo cierto es que en
las Comisarías no se toman las denuncias, los juzgados demoran el tratamiento
de los procesos, en muchos casos se somete a la propia víctima a
interrogatorios o análisis psicológicos pormenorizados vulnerando su integridad
física y psicológica dado que se pone el eje en la “culpa” de la víctima – o
sea, la mujer – generando una situación de mayor indefensión y vulnerabilidad.
Tampoco el Estado brinda asistencia a las mujeres víctimas de violencia desde
el punto de vista económico si así lo requieren, pues muchas veces las mujeres
soportan las agresiones en virtud de su dependencia económica, y sin
posibilidades de recurrir a nada ni a nadie toleran situaciones que
trágicamente implican como consecuencia la muerte misma.Según la Ley 26.485 se
define a la violencia contra las mujeres como “ toda conducta, acción u omisión
que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el
privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad,
dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, así
como también su seguridad personal".
Esta definición alcanza a aquellas conductas o acciones
"perpetradas desde el Estado o por sus agentes".
Pero la letra de la Ley, es letra muerta, las sanciones a
los agresores en la mayoría de los casos no se concretan, ni siquiera son detenidos,
sólo operan las fuerzas de seguridad o los organismos judiciales o ejecutivos
cuando se llega a la situación
inevitable e irremediable del crimen.
La violencia contra las mujeres constituye un problema
social de extrema gravedad y afecta a todas a las mujeres aún cuando la mayor
desprotección muchas veces se evidencia en las clases trabajadoras. La
violencia contra las mujeres opera a través de muchísimas vías, desde el crimen
organizado a través de las redes de trata y prostitución, del tráfico para
someter a trabajo a esclavo, y también a manos de un sistema opresor que ha
denigrado a la mujer a una condición servil no superada como puede evidenciarse
en la realidad cotidiana. El Estado Nacional, Provincial y/o en cualquiera de
sus niveles en muchos casos es coautor, en otros cómplice por omisión pues no
actúa ni reparando, y menos aún en forma preventiva.
Nuestra obligación es seguir luchando para que los asesinos
sean realmente castigados, y el Estado realmente dispense los medios necesarios
para la prevención y el castigo de estas acciones delictivas – pues otro sayo
no cabe -. Debemos tomar conciencia de esta realidad y exigir, porque exigir,
es luchar por la propia vida.
Las mujeres seguimos luchando, por cada una de nosotras,
por todas.

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