Por Ricardo Carpena para Clarin
“Parodia sin sentido”. Así calificó Hugo Moyano al nuevo
acuerdo de precios.
06/01/14
Papá Noel no fue muy generoso con algunos sindicalistas
(quizá porque la mayoría no se portó bien), pero hoy los Reyes Magos les
dejarán a todos en sus zapatitos un regalo muy particular: un acuerdo de
precios que, en lugar de retrotraer los valores a octubre pasado, blanquea las
tremendas remarcaciones del último bimestre de 2013. ¿Alcanzará este verdadero
paquete, de envoltura tan desprolija, para contener los próximos reclamos
salariales, que el Gobierno pretende encarrilar en la franja del 18-20%?
“Si absorbe los aumentos de precios de noviembre y
diciembre, el acuerdo no sirve y provocará que ningún gremio exija menos de un
30% en las paritarias”, vaticinó un dirigente de la CGT oficialista.
“Es una parodia sin sentido para confundir y engañar”, dijo
Hugo Moyano a Clarín. Hasta los propios funcionarios suman problemas: mientras
se confirmaba que el pomposo acuerdo incluye apenas 100 productos y que sólo
regirá para la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, Augusto Costa,
el sucesor de Guillermo Moreno, admitió ayer a Página 12 que “los precios van a
subir y bajar”.
Para colmo, la CGT Azopardo difundirá hoy sus mediciones de
la inflación de diciembre: aunque los números se están terminando de procesar,
oscilaría entre 3,5 y 4% (la de noviembre fue del 2,76%), con lo cual, tomando
en cuenta el menor porcentaje, el costo de vida de todo 2013 habría sido del
26% para el Observatorio de Datos Económicos y Sociales que pilotea el
dirigente Jorge Sola, del Sindicato del Seguro.
Por eso, en un duro comunicado, la central que encabeza el
camionero rechazará el acuerdo de precios al considerar que quieren convertirlo
en “un parámetro para la estabilidad, cuando sólo apunta a contener los
reclamos salariales”.
La medición del moyanismo, curiosamente, no está tan lejos
de la que difundirá esta semana la CTA kirchnerista: 25,3% a lo largo de 2013.
Hugo Yasky, su titular, afirmó a Clarín que el acuerdo de precios “genera
expectativas”, pero advirtió que “así como no se puede poner marcha atrás a las
remarcaciones, tampoco a los reclamos salariales”.
Como olfateaba que podrían desatarse nuevos episodios de
tensión social, Moyano se quedó casi de guardia en su oficina. No fue lo que
hicieron muchos de sus rivales de la CGT Balcarce: algunos empezaron sus
vacaciones y otros están haciendo las valijas, lo que complicará que puedan
definirse sobre el acuerdo de precios. “Antonio Caló no llamó a nadie, pero
tendríamos que decir algo”, se sinceró un importante dirigente K.
Si se tiene en cuenta que la CGT barrionuevista y la CTA
opositora también cuestionan el acuerdo de precios tal como lo diseñó el
Gobierno, la conclusión obvia es que casi todo el sindicalismo no apoya la
iniciativa oficial. No sólo por sus limitaciones, sino también porque, como
denuncia el moyanismo, se sabe que está pensado para que, luego de enero y
febrero, la mayoría de los gremios modere sus exigencias salariales.
Por eso empiezan a tornarse más sugestivos los contactos
reservados que existen desde hace semanas (algunos nunca se interrumpieron)
entre sindicalistas del moyanismo y del espacio kirchnerista.
Los más conocidos: Juan Carlos Schmid-Gerardo Martínez y
Gerónimo “Momo” Venegas-Omar Maturano, que se suman al canal de diálogo
permanente entre Abel Frutos, de la CGT Azopardo, y Luis Barrionuevo.
¿Terminarán todos unidos en un paro general en contra del Gobierno? Parece
difícil, pero sería digno de Ripley: el mismo gobierno que alentó la fractura
del sindicalismo, podría unirlo en contra de él, sin quererlo, por su
equivocada política antiinflacionaria y salarial.
Sergio Massa no quiere quedarse de brazos cruzados: reclama
que se anticipe para este mes la decisiva paritaria docente. “Que se discuta
ahora. No podemos esperar a que la gente llegue al último día sin saber si
empiezan o no las clases”, le confió a un allegado. Rodeado de sus
sindicalistas afines, el líder del Frente Renovador insistirá en la creación de
un Consejo Económico y Social. Sabe que Cristina Kirchner nunca llamará en
serio al diálogo tripartito (equivale a compartir decisiones que sólo ella
quiere tomar), pero, como les dijo en estas horas a sus asesores, “la solución
para frenar las expectativas inflacionarias es lanzar un programa integral con
metas graduales descendentes a tres años, y para eso hay que ir a un acuerdo
intersectorial”.
El problema es que si la paritaria docente empezara ahora,
lo haría con el pie izquierdo. En más de un sentido: el líder del poderoso
Suteba, Roberto Baradel, que milita en la CTA oficialista, insinuó que dentro
de un mes reclamaría sólo un 25% de aumento en el sueldo inicial de los
docentes y detonó una reacción en cadena del trotskismo que viene avanzado en
las seccionales de su gremio. Tribuna Docente, la agrupación docente del
Partido Obrero, adelantó un plenario para el 9 de febrero para analizar un plan
de lucha.

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